• No se han encontrado resultados

Integración formal

6. Los inicios

6.2. Llegada a España y primera acogida

En tercer lugar, están los migrantes cuya venida a España tiene su origen en una opción personal por ganar calidad de vida, al escoger un país agradable para vivir: “España era el país que me gustaba”. Es lo que ocurre a un número importante de personas jubiladas procedentes del norte de Europa (Alemania, Gran Bretaña, Suiza…) que han elegido la costa mediterránea o los archipiélagos como lugar de residencia habitual23. En este grupo se puede incluir a quienes han escogido España como “aventura” (normalmente en la juventud) o simplemente “por amor”, al haber encontrado una pareja española y estar “a gusto” en España:

“- (Mujer suiza) La España de hace treinta años era el país que me gustaba, aunque después ha cambiado debido a la construcción. Donde era campo son apartamentos, en toda España”

(GD16).

“- (Hombre cubano) Yo no vine por cuestiones políticas, vine porque me enamoré. Soy cubano y me siento cubano y me siento muy bien en Cuba pero nunca he tenido problema en adaptarme en otro país y, cuando llegué aquí, vi que este lugar me gustaba mucho” (GD15).

- (Mujer argentina) Por eso venís acá, a ver si funciona un poco el dinero (risas del resto del grupo)” (GD17).

Algunos tipos de inmigrantes poseen un estatus económico-profesional elevado, como los profesionales asociados a empresas multinacionales, los emprendedores del Sur que abren negocios en España o los jubilados del norte de Europa reconvertidos en “turistas con residencia permanente”. Sin embargo, la integración se complica si no se dispone de respaldo económico en el que apoyarse y mucho más si tampoco se cuenta con cualificación académica o profesional.

Por ejemplo, el joven ingeniero de Mauritania no dispone de recursos económicos y tiene dificultades para conseguir trabajo pero mantiene buenas relaciones con jóvenes españo les y su perspectiva laboral es optimista, frente a esos “otros inmigrantes” no cualificados “que vienen con sus culturas y sus diferencias y la gente se aparta de ellos”. Del mismo modo, el médico boliviano que vino a España como turista con intención de quedarse no despertó sospechas en el aeropuerto de Barajas pero quedó impactado al ver que trataban “como animales” a otros compatriotas que no tenían su cualificación profesional (y quizás un fenotipo más indígena):

“- (Mauritano ingeniero) Cada uno de nosotros somos un caso y un caso no representa en absoluto a los de su país de origen. (…) Otros inmigrantes de mi país vienen con sus culturas y sus diferencias, y la gente se aparta de ellos. Ellos nunca tendrán amigos porque su papel es querer trabajar y mandar a casa, simplemente. Ni se esfuerzan en ir a buscar a la gente y cuando lo hacen no encuentran acogida suficiente como para pensar en quedarse” (GD14).

“- (Médico boliviano) Cuando llegue observé en el aeropuerto que trataban a mis compatriotas como animales. No era tan grato ver eso” (GD8).

En segundo lugar, tanto la forma de llegada a España como las condiciones de vida y de trabajo en la primera estancia están condicionadas por el acceso a la documentación exigida para establecerse legalmente. Mientras los ciudadanos comunitarios pueden circular, residir y trabajar libremente en España, los demás países necesitan un visado especial para trabajar en la economía formal y un gran número de países –sobre todo de economías menos desarrolladas- lo requieren también para hacer visitas de turismo o de corta duración. Esto explica el bloqueo existente de la inmigración africana y de gran parte de la asiática, a partir de los Acuerdos de Schengen24, que ha activado la puesta en marcha de mecanismos muy caros y, a veces, peligrosos para acceder a Europa. En este marco legislativo España se ha caracterizado por una política de entradas muy

24 Se exige visado para entrar como turistas a los procedentes de todos de países africanos y a la mayoría de los asiáticos (salvo Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur e Israel). En cuanto a los países americanos la mayoría no necesita visado turístico si bien la medida tiende a extenderse cada vez a más países, sobre todo a los que tienen mayor emigración hacia Europa, como Colombia y Ecuador. España tuvo que cambiar su política de visados al integrarse en 1993 en el Acuerdo de Schengen, incorporado más recientemente a la legislación de la Unión Europea.

restrictiva en relación a un flujo inmigratorio creciente, lo que ha dado lugar a una gran bolsa de

“indocumentados”25 y a sucesivos procesos extraordinarios de regularización. Frente a la variedad de factores que explican esta creciente inmigración hacia España –en especial la expansión económica y del empleo26 en el marco de una economía cada vez más globalizada y en paralelo con el incremento de las desigualdades internacionales27-, las políticas oficiales se han caracterizado por establecer importantes dificultades para documentar a los inmigrantes28. Como veremos más adelante, la mayoría de los extranjeros procedentes de países del Sur se han visto obligados a pasar una primera etapa en España de irregularidad administrativa y sumergimiento económico, sometidos frecuentemente a explotación laboral, segregación social y maltrato policial y administrativo, sin posibilidad de defenderse.

En tercer lugar, la existencia de contactos y redes de apoyo en España es también un factor importante para explicar las posibilidades de integración social y laboral en la primera etapa del ciclo migratorio. En el plano familiar, cabe distinguir los pioneros del proyecto migratorio (“los primeros emigrantes lo pasan muy mal… mi padre estuvo en la cárcel por no tener papeles”), que abren luego el camino al resto de parientes (cónyuges, hermanos, primos y, en especial, a los hijos, que se socializan parcialmente o del todo en España). En el plano colectivo, es también muy importante la existencia o no de redes articuladas del país o región de origen, que dan lugar a economías étnicas y lugares de encuentro que facilitan la primera acogida de los recién llegados, aún cuando a veces estas redes contribuyan también a su explotación laboral o a determinados abusos en el subarriendo de las viviendas, tal como veremos más adelante. Las redes étnicas tienen una particular relevancia en determinados colectivos –sobre todo asiáticos- que a veces adoptan una estrategia de repliegue sobre sí mismos:

25 En enero de 2003 había tantos residentes con papeles como sin ellos; el proceso extraordinario de normalización de 2005 y la ampliación de medidas para la documentación en origen, además de la regularización automática de rumanos y búlgaros al entrar en la U.E. (y el incremento de procesos de expulsión a “sin papeles” después de pasar por Centros de Internamiento de Extranjeros) han hecho descender la proporción de irregulares que, no obstante, siguen afectando a un número importante de extranjeros (más e 600.000 no comunitarios).

26 Según la Contabilidad Nacional de España el crecimiento anual medio del PIB entre 1999 y 2006 ha sido del 4,2% en euros constantes del año 2000. El número de ocupados entre 1999 y 2007 se ha incrementado en más de 5 millones (de ellos, 2,3 millones extranjeros).

27 Según el Banco Mundial, la desigualdad económica entre los 40 países más ricos y más pobres, en términos de renta media por persona, se ha incrementado en un 5,7% entre 1994 y 2005, agudizando la presión migratoria desde el Sur hacia el Norte. Catorce países africanos y cuatro de América Latina han visto reducir su renta por persona entre dichos años. En www.barometrosocial.es (Indicador 1 de Relaciones Internacionales).

28 Sobre la evolución más reciente de la política migratoria, ver “Política migratoria: la pretensión de regular las entradas a partir de una demanda con altos componentes de irregularidad”, en COLECTIVO IOÉ, Inmigrantes, nuevos ciudadanos, FUNCAS, Madrid, 2008, págs. 24-26.

“- (Hombre hindú) Un familiar me llamó y me dijo: ‘vente aquí, yo tengo trabajo y aquí también podrás conseguir papeles’ y vine a España” (GD5).

“- (Joven paquistaní) Los primeros emigrantes lo pasan muy mal. Yo, por suerte, no lo he pasado tan mal porque vine de pequeño, pero yo sé lo que ha pasado mi padre, cómo ha estado… Cuando yo estaba a punto de nacer, mi padre ya salió de Pakistán, empezó a hacer la ruta de no sé…, ha viajado mucho mi padre, ha estado en la cárcel también por no tener papeles y ha estado muy marginado también por la sociedad. Y gracias a mi padre estoy aquí, estudiando, he acabado el bachillerato, he hecho la selectividad este año y la he aprobado justo pero… haré una ingeniería técnica” (GD18).

Aunque no existe una pauta común para explicar el trato recibido en la primera etapa migratoria, la mayoría de los procedentes de países no comunitarios, y muy en especial los que vinieron como adelantados de su grupo familiar, reconocen que fue un período difícil y lleno de barreras que, no obstante, se superaron en muchos casos a medida que pasaban los años.

Enunciamos aquí esas barreras que se abordan con detalle en otros apartados:

Problemas laborales: el mayor de todos no tener trabajo (“sin trabajo te sientes muerto), pero el más frecuente ser explotado por no tener papeles y por la falta de experiencia en el mercado de trabajo español. En la primera etapa migratoria “trabajas para comer”.

Papeles: miedo a ser detenido y expulsado cuando no se tienen papeles y, después, problemas burocráticos de todo tipo con la administración española (“a dormir a la puerta de la puta extranjería”) y, también, con los funcionarios consulares de los países de origen.

Vivienda: problemas de hacinamiento y precios elevados en habitaciones subarrendadas;

albergues o dormir en la calle en los casos más graves y con menos redes de apoyo. El acceso a una vivienda completa de piso o casa para la propia unidad familiar, en alquiler o comprada, tarda bastante en conseguirse en la mayoría de los casos29.

Convivencia con la población nativa: especialmente difícil para aquellos inmigrantes que no hablan el idioma o idiomas autóctonos o cuya procedencia suscita más prejuicios en la población autóctona (marroquíes, subsaharianos, indoamericanos, gitanos del Este de Europa…).

Separación de la propia familia: la irregularidad jurídica, unida a la precariedad laboral, impide a los primeros migrantes reencontrarse, a veces durante bastantes años, con los parientes que han dejado en su país de origen. Una situación descrita como un árbol “sin

29 Según una encuesta realizada en las comunidades de Madrid, Cataluña y Valencia a una muestra de 909 inmigrantes de países “periféricos”, el 64,9% de quienes llevaban en España menos de dos años residía en la modalidad de subarriendo, el 16,3% en alquiler independiente y el 3,2% en propiedad. Ver COLECTIVO IOÉ, Inmigración y vivienda en España, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, 2005, pág. 96.

raíces”, “durísima separación” del cónyuge, “crisis emocional” por no ver a los hijos o a los padres, etc.

Para una parte de los inmigrantes del Sur con bajo estatus económico-profesional, la intensidad de los problemas que padecen en su primera etapa de asentamiento les lleva a veces a situaciones límite o momentos de “duelo inmigratorio”, en expresión de una mujer marroquí, en los que hace falta “tener una personalidad fuerte”, saber “aguantar” y “no escapar de la realidad con estimulantes”. Un duelo que se vuelve especialmente grave entre los inmigrantes jóvenes impactados en sus países de origen por la imagen de éxito de los emigrantes que volvían a su país de vacaciones (“con su coche y sus casas”) y que luego se han encontrado “todo negro” al llegar a España:

“- (Mujer marroquí) No hemos hablado del duelo inmigratorio, porque hay un duelo inmigratorio, que la gente que se pone loca. Bueno, pasa más en los chicos que en las chicas. Los chicos normalmente vienen con una idea de pasear porque han visto a sus vecinos que han bajado con coche, han visto sus casas, vienen aquí, lo encuentran todo negro y entonces se meten en la droga o a beber y a fumar o lo que sea, o a máquinas tragaperras. Entonces, qué te digo, hay un tanto por ciento que se vuelven locos, a los tres años o cuatro años en este sistema, están cada vez peor, que Dios sabrá cómo lo hacen… (…) Porque la crisis de la vida, si no tienes una personalidad fuerte, tienes que tener una base fuerte y saber y decir: ‘yo voy a inmigrar pero voy a inmigrar y voy a aguantarme todo lo que me digan, sin ir a ningún lado a donde no tenga que ir. Pero hay mucha gente que se escapa de la realidad, que va buscando un estimulante y luego cuando ya está metido en la misma línea ya no quiere irse para atrás y esto es un problema” (GD15).

En el medio plazo, la estrategia de instalación en España depende, no sólo de las condiciones y posibilidades materiales de cada migrante, sino también a su orientación ideológica específica que, como hemos visto, oscila entre el repliegue protector en el propio colectivo de referencia, la normalización del estatus jurídico-laboral prescrito por el estado para los inmigrantes, la integración competitiva en una sociedad pluricultural y con igualdad de oportunidades o bien en la demanda –más retórica que efectivamente articulada- de una ciudadanía intercultural e instituyente a escala planetaria.