Integración formal
10. Disolución del ciclo migratorio
10.3. Posiciones básicas en torno a la disolución del ciclo migratorio
hecho de ser comunitarios no significa un cambio de peso en su vida cotidiana pues, aunque tengan los papeles en regla (permiso de residencia y trabajo), no ha mejorado nada su situación laboral (lo más importante, junto con la buena salud) y los derechos políticos no son relevantes.
Incluso la ventaja que supondría no tener que esperar cupos ni tener que presentar visados tampoco les sirve de mucho ya que muchos empresarios no quieren esperar el trámite para contratar a residentes que aún no tienen autorización para trabajar. Además, no se sienten como verdaderos comunitarios, debido a la legislación de excepción vigente en muchos países. Su nuevo estatus sería sólo nominal (“ciudadanos de papel”) y la verdadera equiparación tardará tiempo (las cosas van lentas: “hasta que nos jubilemos”):
- La gente no nota ningún cambio porque ahora seamos europeos comunitarios…
- El ser comunitario tampoco te da… El tema de los papeles o el poder votar en las elecciones locales no son cosas importantes… eso no es importante.
- Hombre, lo importante que es que tengamos trabajo bueno… Eso es importante para mí, no sé…
- Para mí mucho más importante es la salud aquí.
- Claro, la salud es importante…
- Mira, hay personas que tienen papeles pero solamente de comunitarios y no tienen derecho de trabajar. Y para buscarse un trabajo, si estás comunitario un empresario te puede hacer una oferta de trabajo y puedes trabajar legal sin problemas, pero no quieren hacerlo. Te dicen: ‘no, si no tienes papeles para darte directamente de alta y eso, no quiero’, ¿sabes?.
- No valen para nada porque somos comunitarios pero sólo con el nombre. En muchos lugares de la Unión Europea no tenemos derecho de trabajar.
- Hasta el 2008 me parece.
- Y en Inglaterra diez años
- Es que somos europeos… pero…
- Bueno, paciencia, poco a poco ¿no?
- Sí, hasta que nos jubilamos” (GD6).
El poco aprecio al derecho de voto en las elecciones municipales puede deberse tanto a su reciente llegada (no están decididos a quedarse y no se implican) como a una desvinculación general con la participación ciudadana (¿rechazo a lo institucional-estatal tras la experiencia comunista?). Ambas cuestiones podrían modificarse, a medio plazo, tanto si se asienta un modelo ciudadano en los países de origen como si la inserción social en España trasciende el mero proyecto económico. Pero eso está por verse.
vislumbrar la finalización de la travesía migratoria. El cuadro 11 sintetiza las principales aportaciones recogidas en el análisis, que comentamos a continuación con algunos ejemplos.
Cuadro 11
Perspectivas de salida del ciclo migratorio
Buen súbdito (estado) Individuación Competidor eficiente (mercado)
Populismo regresivo Cierre Sujeción a las normas
C
Asimilación
o estancia temporal/retorno
Acostumbramiento a las normas y costumbres de la sociedad mayoritaria (española), en la perspectiva de alcanzar el mayor grado de normalización en una sociedad segmentada y regulada.
Estancia de duración temporal, con un estatuto específico, y posterior retorno al país de origen.
B
Equiparación jurídica y libre circulación
Igualdad jurídica y respeto de la pluralidad cultural de los individuos en la marco de la libre circulación mercantil (cálculo racional costes-beneficios).
En un mundo crecientemente globalizado, los ciudadanos deben tener la máxima libertad posible para moverse en el mercado mundial (incluido el retorno).
Populismo progresivo Apertura Promoción meritocrática
A
Reclusión o expatriación
Reclusión de grupos minoritarios en compartimentos estancos, en el marco de una sociedad multicultural.
Estatuto denegado y segregado, que es objeto de explotación laboral, en el mercado de trabajo informal, y de control y persecución policial, con eventuales medidas de expatriación (retorno forzoso).
D
Reconocimiento intercultural y movilidad transnacional
Incardinación en grupos y movimientos sociales que reconocen activamente la diversidad cultural y se oponen a un modelo de sociedad que legitima la desigualdad internacional, la explotación económica, la xenofobia nacionalista, etc.
Propuesta de una ciudadanía de ámbito planetario que supere la actual división en bloques político-económicos.
Endogrupo Grupalidad Exogrupo
Integración formal
(Sociedad de libre mercado)
Inserción subalterna
(Estado social regulador)
Repliegue defensivo
(Arraigo local jerarquizado)
Proyección instituyente
(Propuesta de sociedad alternativa)
a) Reclusión o expatriación
La nota común de esta posición es el repliegue en la comunidad local como vía de defensa frente a la amenaza de la sociedad exterior (población e instituciones españolas). Tal amenaza puede sentirse de dos maneras diferentes:
Como algo asumido como inevitable debido a la incompatibilidad cultural entre los foráneos y los nativos (u otras culturas presentes), lo que llevará a recluirse en compartimentos más o menos estancos de convivencia, y a veces también de trabajo, a fin de preservar la propia identidad originaria (el “ser”). Mientras se esté en España, se tengan o no papeles (el “tener”), se buscará el enraizamiento en la propia comunidad de iguales, única forma de eludir la “depresión” que lleva consigo el estar lejos de “tu tierra”
y de “los tuyos”. Desde el punto de vista político, este repliegue etno-cultural aspira a tener legitimidad social y reclama un reconocimiento público bajo la fórmula del Estado multicultural: culturas que se respetan mutuamente pero no interactúan entre sí o reducen sus contactos a lo mínimo necesario. La chica china que juega normalmente con chicos españoles y habla mejor el español que el chino lleva camino de perder su identidad esencial (china).
Como algo no asumido personalmente sino forzado por las circunstancias, ya sea por no tener papeles y convertirse en objetivo de controles y represalias policiales –incluidas la detención y la expatriación- o por ser objeto de explotación laboral y comportamientos racistas sin posibilidad de amparo, ante la inexistencia de recursos y redes de apoyo con que defenderse. Esta situación prevalece habitualmente en la primera etapa de los migrantes de países periféricos en situación irregular, cuya perspectiva más temida de disolución del ciclo migratorio es precisamente la expatriación forzosa a su país83. La otra alternativa, la más deseada, es obtener los papeles y/o ganar poder de negociación en la confrontación con los empleadores y la población nativa.
83 Ya hemos aludido a que, según informes del gobierno, el número de extranjeros expulsados del país entre 2004 y 2007, incluidos los del operativo FRONTEX, se aproxima a la cifra de 400.000, o sea, más del doble que la cifra de nacionalizados en esos mismos años.
b) Asimilación o estancia temporal/retorno
La clave de esta posición es la sujeción individual a la tutela estatal, con dos perspectivas de futuro diferentes y complementarias:
Acostumbramiento a las normas y costumbres de la sociedad mayoritaria (“uno se planta en el lugar donde está”), en la perspectiva de alcanzar el mayor grado de normalización posible –la adquisición de nacionalidad española- en una sociedad segmentada y bien articulada-controlada desde el sector público. El proceso implica las operaciones de
“destejer” la cultura anterior y “tejer” la cultura propia de España regulada por el Estado (“empezar de nuevo”: asimilación), lo que implica un largo itinerario de normalización.
Estancia de duración temporal, con un estatuto específico regulado por el Estado, y posterior retorno al país de origen. En este caso, la temporalidad de la estancia permite aceptar a personas con culturas “no asimilables” que reclaman precisamente su derecho a una emigración reversible (“ir para volver”). Se considera una opción apropiada para los sectores sociales no cualificados, con dificultades para insertarse en las sociedades modernas-complejas (“se apartan de la gente o la gente se aparta de ellos”) y que
“sueñan” con volver a su tierra una vez que han conseguido acumular un ahorro suficiente en un sistema de vida centrado en el trabajo: “todos los días vas al trabajo, del trabajo a casa, comes, enseguida vuelves otra vez al trabajo, tienes que acostarte rápido y otra vez a trabajar porque tienes que ahorrar todo lo que puedas… nos vemos en nuestro país pensando en un futuro más luminoso”.
c) Equiparación jurídica y libre circulación
Esta posición parte de la igualdad de derechos y deberes de los individuos en una sociedad abierta y competitiva. Las perspectivas que se dibujan de disolución del ciclo migratorio pasan por:
La igualdad jurídica de los residentes extranjeros que se establecen en España y el respeto de su diversidad cultural y de su libre iniciativa para competir en la vida social con igualdad de oportunidades. El modelo ideal de regulación sería el de un Estado mínimo
que facilite una rápida adquisición de la nacionalidad a los inmigrantes que reúnan las condiciones para establecerse y trabajar en España.
En un mundo crecientemente globalizado, los ciudadanos deben tener la máxima libertad posible para moverse en el mercado mundial (incluido el retorno al país de origen o el establecimiento en otro país): “montar el negocio aquí o allí”, “calcular las diferencias salariales y que me salga la cuenta”.
d) Reconocimiento intercultural y movilidad transnacional
Esta posición apuesta por un proyecto alternativo de sociedad a partir de la denuncia y la unidad de acción de todos los sectores sociales explotados (en el trabajo) y discriminados (por sus diferencias de nacionalidad, cultura, color, etc.). La perspectiva de salida del bucle migratorio pasa por:
La incardinación en grupos y movimientos sociales que reconocen activamente la diversidad cultural y se oponen a un modelo de sociedad que legitima la desigualdad internacional (“la bonanza y la abundancia de aquí se sustentan en la pobreza y la violencia de allá”), la explotación económica y la xenofobia nacionalista (“el cara del empresario te contrata por tres duros… y para conseguir los papeles te encuentras a dos mil personas haciendo fila… y unos policías acorralando ganado…”).
La propuesta de una ciudadanía de ámbito planetario que supere la actual división en bloques político-económicos, jerarquizados y enfrentados. Para ello, la inmigración (“el proletariado más oprimido”) debería “tomar conciencia de lo que sería capaz de mover”
si llegara a ser consciente de que son ya “un gran poder en número y en potencia”, tal como se ha podido comprobar en las huelgas que han promovido en otros países.
b. Repliegue ambivalente de mujeres magrebíes: “ni que sí ni que no”
En el caso de mujeres amas de casa de origen magrebí, con muchos años de residencia legal en España, que incluso en varios casos han obtenido la nacionalidad, se reconoce que en su fuero interno se siguen sintiendo marroquíes o argelinas, además de árabes y musulmanas. En ello influye, no sólo su sentimiento personal (“porque soy de carne y hueso y soy de Marruecos”), sino también la actitud de muchos españoles para quienes ellas serán siempre
“moras”. Una “herida” que los nativos no quieren cerrar y que a ellas les recuerda que “no son de aquí”. La solución será una identidad escindida (“dentro de casa árabes-musulmanas pero de puertas afuera ciudadanas del mundo: hay dos vidas”). Se trata de una estrategia proactiva, y a la vez reactiva, como mecanismo de defensa frente a la agresividad, recelo o falta de apertura de la sociedad autóctona (“en mi casa soy árabe y desconecto del exterior”). Resulta difícil determnar hasta qué punto el autocentramiento en la propia comunidad obedece a la actitud cerrada del colectivo inmigrante, a la actitud xenófoba de los autóctonos o a ambas cosas a la vez:
- (Mujer marroquí) “Para mí la nacionalidad está bien tenerla, te ahorras las colas que están en el gobierno civil cuando quieres viajar a unos países que tienes que tener visado y todo eso, ¿no?, pero la filosofía, la verdad, no me acaba de convencer, es como hacer la pelota un poquito, sobre todo cuando te presentas ahí y te dicen: ‘¿renuncias a tu nacionalidad?’ y yo no le he dicho ni que sí ni que no, porque realmente no lo puedo decir y no quiero ser hipócrita… Porque yo no renuncio, ¡porque yo soy de carne y hueso y soy de Marruecos!
- (Mujer argelina) Yo tengo claro que [la nacionalización] es un trámite… porque cada vez que te recuerdan que no eres de aquí, es como que tienes una herida y siempre es lo mismo. Pero así interiormente… en el fondo de mí misma yo soy argelina. Sí, tengo un pasaporte español… pero es una cosa práctica.
- (Mujer marroquí) Nuestra identidad la tenemos dentro, no la vamos a olvidar. En casa somos marroquíes-árabes-musulmanes pero fuera de la puerta somos ciudadanos del mundo. Sí. Hay dos vidas, no miento” (GD13).
Los inmigrantes trabajadores se quejan con frecuencia de la actitud prepotente de los empresarios, que les explotan y extorsionan sin respetar las normas laborales (“se aprovechan”).
Esta queja constituye uno de los puntos de consenso más claros entre las diversas posiciones ideológicas de la inmigración, aunque sólo una porción menor acabe adoptando un repliegue defensivo en su propio grupo (reclusión inducida):
“- (Hombre argentino) El empresario, en vez de contratar a un español por 1.500 euros contrata por el mismo precio a dos latinoamericanos o a dos rumanos… A mí me parece una explotación.
El empresario quiere tener más y más, y cuanto menos te pueda dar ¡mejor! Me parece injusto”
(GD2).
“- (Mujer ecuatoriana) Trabajo ocho horas y tengo un contrato de cuatro… como ahora no encuentras nada… ¡es lo que hay! (risas del resto del grupo)... ¡trabajas para vivir!” (GD10).
“- (Mujer guineana) Llevo mucho tiempo en España, catorce años, he trabajado mucho, ahora estoy en un trabajo de limpieza en la misma empresa que mi marido y en ese trabajo de verdad estoy incómoda… Hay noches que ni siquiera duermo. Me han contratado por cuatro horas diarias y resulta que tengo que trabajar todas las horas que hagan falta. Lo hago como puedo, tengo dos hijos pequeños y no es fácil tener un trabajo. Resulta que a la hora de pagarme hay problemas, todo el mundo cobra pero en el momento que me da mi dinero: ‘estás cobrando demasiado’… ¡cuatrocientos euros!... Nos están machacando constantemente, mi marido tiene más paciencia que yo, yo no tengo tanta paciencia pero me estoy aguantando por mis niños, porque en mi caso estoy a punto de explotar… A mis niños les llama ‘negros’, cosa que me revienta, pero no digo nada por educación… A mi marido le llama ‘el negro’…” (GD11).
“- (Hombre cubano) Si tu vas más de 8 horas es porque tú quieres y por ley tienen que pagar horas extras, pero como saben que tienes familia, que tienes una casa, ¡se aprovechan! Nosotros estábamos un domingo trabajando, bueno, pues eso tuvimos un accidente y como si nada… No existe un engranaje laboral que pueda permitir al país desarrollarse sin tener que utilizar a los inmigrantes como material de desecho” (GD17).
En el caso de la población española con mentalidad conservadora-integrista, que recelan de los inmigrantes –sobre todo de los más alejado del modelo normalizado español-, su situación remite a las condiciones de vida de la sociedad rural tradicional, todavía poco articulada por el estado y por la economía de mercado, y donde las costumbres y tradiciones locales marcaban la vida cotidiana, las jerarquías estaban claramente definidas y las personas se adscribían rígidamente a roles predeterminados en función del estatus familiar, el sexo y la edad. Durante la larga etapa colonial (siglos XVI-XIX) los españoles, y en general los europeos, se sintieron no sólo superiores a los indios, a los negros y a otros pueblos colonizados del mundo, sino naturalmente superiores84. Esto tuvo, en primer lugar, una justificación directamente racista (biológica) y, después, cultural.
84 “La mínima significación que raza tiene en sí misma no es biológica sino de relaciones de grupo naturalizadas.
Raza sirve para naturalizar los grupos identificados en su nombre. Al articular como formas naturales maneras de estar en el mundo y las instituciones a través de las cuales éstas se expresan, la raza establece y racionaliza el orden de la diferencia como una ley de la naturaleza”, GOLDBERG, D.T., “The Semantics of Race”, Ethnic and Racial Studies, 14, 4, 1992, citado por MARTÍNEZ VEIGA, U., “Raza y racismo aclaraciones conceptuales”, en OFRIM Suplementos, Diciembre 2001, pág. 100.