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Nuevas circunstancias sociales y culturales: necesidad de una etnografía

CAPÍTULO 3 REGIONALIZACIÓN DEL CIBERESPACIO

4.2 Nuevas circunstancias sociales y culturales: necesidad de una etnografía

Consideramos que estos rasgos permiten aclarar la pertinencia del enfoque cualitativo y la inserción de este trabajo de investigación dentro de este paradigma, dado que además de enfocarse en grupos sociales, se busca conocer a las personas desde su propia perspectiva, entender sus interrelaciones, motivos y situaciones dentro de lo virtual. Y es que, tal como afirma Álvarez-Gayou (2013), la investigación cualitativa “busca la subjetividad, y explicar y comprender las interacciones y los significados subjetivos individuales o grupales” (p. 41). Ahora bien, dentro de este paradigma existe un abanico de posibilidades; pero dado la naturaleza de nuestro objeto de estudio, se ha elegido a la etnografía virtual como método de trabajo, la cual sienta sus bases en la etnografía social pero adaptada a las nuevas concepciones de espacios tecnológicos que han surgido gracias al desarrollo social en cuanto a comunicación, información e interacciones socioculturales (Franco, 2013). A continuación, se detalla más sobre el método.

4.2 Nuevas circunstancias sociales y culturales: necesidad de una

entre etnografía –que llamaremos “etnografía tradicional”–, que viene desde la antropología e implica la inmersión del sujeto en una realidad desconocida – desde Malinowski (1973)– y la etnografía virtual. Y es que, tal como afirma Creswell (1998), la etnografía tradicional “nos permite hacer una descripción e interpretación de un grupo o sistema cultural o social” (p. 58), sobre todo, pensando en los objetivos particulares que tengan en la investigación.

Es importante considerar que la etnografía tradicional busca una inmersión amplia del investigador –lo suficientemente larga–, para ser capaz de detectar elementos diversos conectados con el objeto de estudio con la investigación, logrando una comprensión más completa que permita entender todo el contexto donde se desarrolla el objeto de estudio, dado que, como explica Chanona (2011),

“los estudios de corte etnográfico nos llevan a una visión holística del objeto de la investigación. No solamente se aborda el evento que se estudia, sino que a la vez se interconecta con otros elementos que intervienen en su constitución” (p.

188). Por ello, dentro de este método tradicional es necesario que el investigador se desplace y esté inmerso en el entorno del fenómeno social; y permanezca allí una larga temporada para conseguir el propósito de su trabajo y a la vez respetar los principios que fundamentan al método.

Cabe aquí detenernos un momento para discutir que el entorno social ha igualmente experimentado cambios. Constatamos en la actualidad, que muchos aspectos de la vida se articulan alrededor de máquinas que pueden facilitarnos las tareas. Actualmente, utilizamos un dispensador de gasolina, un controlador de estacionamiento, un despachador de dinero, entre otros muchos artefactos que pueden funcionar de manera independiente, es decir, sin la presencia de un humano que las haga funcionar. Ni hablar de la sofisticación de los teléfonos celulares, las tabletas y las computadoras portátiles, a través de los cuales es posible que organicemos nuestra agenda, enviemos mensajes y resolvamos un sinfín de tareas sin necesidad de desplazarnos. Incluidas aquí las acciones de socialización entre personas, quienes están en un contacto más frecuente en el terreno de lo virtual que en el espacio social físico.

De esta manera, el ser humano va adoptando y adaptando un sinfín de artefactos que luego le resultan indispensables en su entorno. Si bien estas herramientas o recursos tenían como propósito el facilitarle la vida, ellas, en algunos casos, han propiciado otra problemática social. De lo anterior, podemos constatar que, es un hecho innegable, el cambio en las relaciones humanas y que esto genera interacciones sociales muy particulares.

El mundo virtual permite una comunicación en paralelo, es decir, intercambio con personas que tenemos al alcance y con aquellas que se encuentran en la lejanía, en ciertas circunstancias, casi de manera simultánea.

Esto implica entonces que lo virtual ha ido ganando terreno en todos los ámbitos posibles. Por ejemplo, en el ámbito de la educación hoy es posible completar la enseñanza con recursos didácticos que se colocan en distintas plataformas específicas. Sin duda, la diversión también se ha visto impactado porque los juegos y el entretenimiento no son ahora los mismos que en años pasados y no sólo gráficamente, sino también en la forma de interacción del usuario con el mismo juego y con otros usuarios.

Luego entonces, se evidencia que muchos procesos sociales son adaptados –algunos incluso condicionados–, al entorno tecnológico, dado que como explican Area & Pessoa (2012), “las TICs han generado o acelerado una revolución de gran alcance en las sociedades actuales, la cual gira en torno a la transformación de los mecanismos de producción, almacenamiento, difusión y acceso informativo;

en sus formas y flujos comunicativos” (p. 14). En consecuencia, diversas actividades comunes de las personas se ven enmarcadas dentro de lo tecnológico, donde los consumos y las prácticas culturales, son de las actividades más recurrentes. Por ello, concordamos con Trejo Delarbre (2001) en cuanto a que los nuevos recursos informáticos constituyen una oportunidad enorme para afianzar la presencia global de nuestros países al mismo tiempo que para enriquecernos con la cultura y la creación universales, donde hay nuevas (re)interpretaciones y (re)significaciones del mundo; y de las relaciones entre las personas.

En particular, el usuario de internet experimenta diferentes interacciones en las distintas plataformas dentro de la red. Igualmente encuentra muchísimos

contenidos que puede relacionar y contrastar con su formación cultural, social, educativa, ideológica que constituyen sus capitales culturales y económicos reales. La navegación en la red, permite al usuario, por un lado, explorar nuevos entornos; y por el otro, confrontar su mundo real con el mundo recreado en el ciberespacio. Así, la investigación debe ver por ambos aspectos. Al respecto, Hine (2004) establece que:

Un complemento útil para el estudio del universo online, que trata Internet como una esfera cultural separada, sería el análisis de los contextos de relaciones sociales offline presenciales en los que ésta se articula y transforma. Con ello, se lograría una explicación mucho más rica sobre los usos de Internet y los modos en que las relaciones locales conforman su uso en tanto tecnología y, también, como contexto cultural (p. 76).

Luego entonces, la trayectoria sociocultural que cada usuario construye a lo largo de su vida en un espacio específico, es de suma importancia para entender cómo esa misma trayectoria determina la manera de aproximarse y desenvolverse en los espacios virtuales, porque ella constituye una especie de filtro por el cual el individuo puede ir particularizando y seleccionando elementos acordes a sus intereses y/o necesidades. Así, es como se considera que el mundo virtual no está desconectado del mundo real.

Saskia Sassen (2003) afirma que el análisis y comprensión del mundo mediante las TIC’s propicia dos aspectos relacionados a la información tan amplia y heterogénea que podemos encontrar en lo virtual, por lo que considera que dos tipos: por un lado, uno relacionado al mundo de los datos y estadísticas, que es estándar y de fácil acceso. Por otro lado, se encuentra el tipo de información que es mucho más difícil de obtener precisamente y que requiere interpretación/evaluación/juicio, lo que lleva a obtener datos de naturaleza más rica y de mayor profundidad. Acceder al primer tipo de información es más inmediato y de manera global, mientras que con el segundo tipo de información se requieren muchos más elementos que no sean solamente técnicos sino también sociales y los denomina como “la infraestructura social de la conectividad global” (p. 38). En este sentido y pensando en el trabajo académico

y de investigación, el peso social y cultural juegan un papel muy importante para el momento de involucrarse en lo virtual y esto requiere habilidades y consideraciones tanto en los usuarios como en los investigadores que buscan entender las nuevas realidades sociales.

Luego entonces, introducirse como investigador en el mundo virtual requiere comprender un mundo que, si bien es paralelo a la realidad de cada sujeto, experimenta una re significación y reconfiguración de las interacciones sociales, porque su construcción no es ajena al mundo real cotidiano; ya que el mundo real es el que nutre de contenidos y significaciones lo virtual. Así, encontramos anteriormente salas de chat, mientras que, en la actualidad redes sociales y profesionales, transmisiones en streaming, espacios para el consumo informativo y más. En consecuencia, no es posible entender algo en lo virtual – salvo con elementos que son nativos del entorno ciberespacial– sin la contextualización y significaciones reales que cada usuario lleva consigo; y es esto lo que vuelve compleja la tarea del investigador y lo que nos ha llevado a incursionar por nuevos caminos de la etnografía. Así, revisemos más a detalle en qué consiste el método de la etnografía virtual y la necesidad imperante para esta investigación.