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CAPÍTULO 3 REGIONALIZACIÓN DEL CIBERESPACIO

3.2 Lugar, territorio, espacio y ciberespacio

3.2.2 Territorio

ubicación geográfica–, espacio –a través de las relaciones sociales y sus características individuales compartidas– y elementos simbólicos –como las pertenencias sociales, la identidad y las significaciones–, por ello, en los siguientes apartados, es necesario hablar de estos conceptos, sobretodo, centrándose en la incorporación de los mismos desde el mundo ciberespacial.

escalas espaciales” (p. 16), por lo que el espacio social cobra relevancia para el entendimiento de un territorio.

El territorio es entonces superficie, pero a la vez lugar de asentamiento para grupos humanos con diversas prácticas y actividades donde hay un sinfín de relaciones humanas, a esto Giménez (2007) dice que “el territorio responde en primera instancia a las necesidades económicas, sociales y políticas de cada sociedad, y bajo este aspecto su producción está sustentada por las relaciones sociales que lo atraviesan” (p. 124). El territorio es un lugar físico y una construcción social que puede representar límites de desarrollo o de participación social. Sin embargo, desde la perspectiva de Giménez (2007), es necesario ver más allá de esta concepción, dado que, al ser lugar para lo social, las relaciones y las prácticas humanas, se vuelve necesario centrarse en la importancia de la concepción de espacio para el territorio.

Para Llano Hernández (2010) el territorio “ayuda en la interpretación y comprensión de las relaciones sociales vinculadas con la dimensión espacial; va a contener las prácticas sociales y los sentidos simbólicos que los seres humanos desarrollan en la sociedad en su intima relación con la naturaleza” (p. 208). El territorio es entonces, una delimitación física con relaciones sociales dentro de una construcción de espacialidad social, con elementos simbólicos e interacciones constantes.

Por consiguiente, el territorio da cabida a constructos con elementos tanto sociales como culturales a través de una vinculación y diversas relaciones, esto implica, una apropiación social que va de la mano con lo individual y lo colectivo tal como lo es la identidad. Flores Murilo (2007) afirma que:

en el concepto de territorio se incorpora la apropiación del espacio por la acción social de diferentes actores, y se agrega el “juego de poder” entre los actores que actúan en un espacio. Como resultado del “juego de poder” se define una identidad relacionada con los límites geográficos o con un espacio determinado.

El territorio surge, por lo tanto, como resultado de una acción social que, de forma concreta y abstracta, se apropia de un espacio (tanto física como simbólicamente).

De ahí la denominación de un proceso de construcción social (p. 36).

Así, el territorio delimita identidades, las adecua y las preserva. Permite las colectividades y por ende, identidades sociales que definen acciones, roles de pertenencia, apegos y apropiaciones culturales. Por ello, Llano (2010) expresa que territorio “constituye una manifestación más versátil del espacio social como reproductor de las acciones de los actores sociales” (p. 213). El concepto de territorio es amplio en cuanto a consideraciones e inclusiones, pero es clara su injerencia de espacialidad social como elemento contenedor de prácticas e interacciones.

Lo colectivo es necesario para entender el territorio y el espacio social, dado que, dentro de éste, las relaciones sociales son parte fundamental de su configuración, ya que, como afirman Morales y Jiménez (2018), “al igual que el espacio, [el territorio] tampoco existe como un contenedor genérico, vacío, susceptible de ocuparse con procesos estructurados a partir de aquellas relaciones; todo lo contrario, cada territorio se configura a partir de las relaciones señaladas, no preexiste a ellas” (p. 15).

Por ello, al momento de entender lo colectivo y las definiciones identitarias que esto conlleva, es necesario considerar lo que dicen Dematteis y Governa (2005) acerca de que la construcción de la identidad colectiva de quienes están en un territorio “deriva de la actuación colectiva de los agentes portadores de práctica y de conocimiento «productores» del territorio, y de una nueva lógica de referencia identitaria de los lugares” (p. 38). A esto, es pertinente retomar esta cita de Giménez (2007), quien engloba de manera muy completa las diversas concepciones que hay sobre el concepto de territorio, lo que ayuda a la comprensión de las distintas acepciones, de las propiedades que puede tener y de su alcance en definición.

el territorio puede ser considerado como zona de refugio, como medio de subsistencia, como fuente de recursos, como área geopolíticamente estratégica, como circunscripción político-administrativa, etc.; pero también como paisaje, como belleza natural, como entorno ecológico privilegiado, como objeto de apego afectivo, como tierra natal, como lugar de inscripción de un pasado histórico y de una memoria colectiva y, en fin, como “geosímbolo” (p. 124)

Es importante retomar las dos perspectivas sobre el concepto de territorio definidas en un inicio de este apartado, donde se puede entender desde un aspecto netamente geográfico y como una espacialidad social. Es necesario aclarar que el territorio es visto como un determinante geográfico que propicia una pertenencia por origen y determinación sociocultural e identitaria. A su vez, el territorio demarca ubicación geográfica de participación y acción social, lo que, en vista de este trabajo en un plano virtual, sólo refiere a términos de origen de una conexión web. Por ello, al momento de ser parte de colectividades en lo virtual, es posible enmarcar aspectos identitarios de arraigo y pertenencia que se ven señalados de manera territorial a través del lugar geográfico desde donde existe conexión virtual, del lugar de nacimiento y/o residencia del usuario. Así, para la región de estudio que aquí se construye, es necesario resaltar la importancia del origen territorial de los usuarios, en parte porque dota de una un origen de nacimiento e identidad territorial y porque también determinar una ubicación desde donde se accede a Facebook para ser partícipe de contenidos relacionados a ese origen.

Por otro lado, el territorio es el resultado de cómo las personas simbolizan y estructuran el espacio para apropiarlo y valorizarse, por lo que es posible entenderlo espacialmente como:

• Un lugar físico, donde surgen usuarios de internet desde alguna estructura social y un punto específico de superficie, lo que determina la manera de cómo significan.

• Aspecto simbólico, mediante sus prácticas y definición de identidades.

Sin embargo, dado que este trabajo se plantea a través de una espacialidad en el mundo virtual, no es posible situarse en el territorio sólo visto como un espacio social geográfico. Por consiguiente, es necesario adentrarnos de lleno al concepto de espacio social y su determinación dentro de lo virtual para una mejor adecuación de su pertinencia en la construcción de la propuesta de región de estudio.