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Resiliencia Territorial

In document Plan Estratégico Nacional de Salud 2030 (página 186-190)

a) Amenazas sísmicas, ciclónicas e incendios

Un primer aspecto de este análisis es del impacto que producen las amenazas sísmicas, ciclónicas e incendios sobre la salud. Se trata de situaciones que generan accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares, y Cáncer, y pérdidas de vidas humanas.

Estas 3 amenazas se incluyen dentro de un mismo tópico porque generan impactos similares sobre la salud. Aunque no se cuenta con estadísticas certeras de estos tipos de impactos, salvo las pérdidas de vida por el paso de ciclones o movimientos sísmicos, constituye un ejercicio de análisis que puede constituirse en un punto de partida para futuras investigaciones.

En el caso de las amenazas sísmicas, el territorio nacional se ve afectado por este fenómeno, especialmente la zona norte que está ubicada en un área activa y de alta amenaza, ya que está localizada en el límite norte de la Placa del Caribe y en los bordes de esta placa es donde se producen la mayoría de los eventos sísmicos resultado de su interacción con la Placa de Norteamérica209.

Los principales sismos ocurridos en el pasado siglo XX afectaron zonas ubicadas dentro de este contexto, como las del Valle del Cibao y la Región Norte. Aunque los terremotos no son tan frecuentes como los huracanes, su amenaza es permanente sobre el territorio nacional, y puede desencadenar otros fenómenos como deslizamientos o derrumbes, incendios, ruptura de líneas vitales y de otras instalaciones críticos o productivas210.

Unos 1,460 temblores de tierra superiores a tres (3) grados ocurren cada año en la República Dominicana211. La provincia La Altagracia y el canal de La Mona son los puntos geográficos con la mayor cantidad, con dos o más movimientos telúricos diarios. En segundo lugar, están las provincias de María Trinidad Sánchez y San Francisco de Macorís donde se producen de 3 a 5 temblores cada semana con un registro promedio de 10 a 15 cada mes.

209 Secretariado Técnico de la Presidencia (2001). Diseño del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta – PMR. Banco Interamericano de Desarrollo. Santo Domingo, República Dominicana.

210 Cocco Quezada, Antonio (2001). Desastres Naturales del Siglo XX en República Dominicana. ACQ y Asociados. Meteorólogos Privados- Consultores. Santo Domingo, República Dominicana.

211 UASD. Registros del Instituto Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. 2015-2022.

Los mayores riesgos sísmicos de la zona del Caribe están en la falla septentrional, que atraviesa la región altamente poblada del valle del Cibao. Especialistas indican que un terremoto de magnitud 7,5 o más alto puede ocurrir en cualquier momento en la costa cerca de la trinchera entre Puerto Rico y La Española (República Dominicana y Haití)212 que supone un riesgo adicional para la región.

Respecto a los ciclones tropicales, éstos se forman donde ocurre una alta temperatura de los mares213, que combinada con baja presión promueven el movimiento violento de los vientos. De acuerdo con la velocidad que adquieren se establecen distintas categorías de ciclones, tales como depresiones tropicales (- de 62 km); tormentas tropicales (entre 63 y 117 km); y huracán (mayor a 118 km)214.

Su paso histórico por el territorio nacional ha tenido un período de recurrencia de un promedio de 2 años, aunque también se presentaron períodos sin afectación de éstos entre 5 y 10 años.

El nivel de impacto que producen los ciclones en el territorio está asociado a la intensidad de los vientos, las lluvias intensas, y la marea alta. A mayor impacto se incrementan las posibilidades de mayores pérdidas de vidas humanas, productos agrícolas- ganaderos e infraestructura de comunicación y servicio, mayores extensiones de zonas inundadas, y desbordamientos de ríos y cañadas.

Con relación a los incendios forestales, sus causas principales se encuentran los cambios estacionales de los sistemas meteorológicos, el fenómeno “El Niño”, así como la acción dañina de la sociedad sobre los recursos naturales, ya sea movida por el vandalismo o por prácticas agrícolas inadecuadas. Estos eventos se han manifestado para el 54% de los casos entre los meses de febrero y abril. De acuerdo con los datos estadísticos de Medio Ambiente, el 85% de los incendios se producen por actividades agrícolas fundamentados en una modalidad de sustitución del uso del suelo forestal por el agrícola.

212 Woods Hole Oceanographic Institution joined a thriving ocean science community in the village of Woods Hole, Massachusetts, that

included the Marine Biological Laboratory and the National Marine Fisheries Service.

213 Entre estas áreas cabe señalar a los mares y océanos tropicales próximos al Ecuador, al norte de los 4º de latitud sobre el océano Atlántico, en el Mar Caribe y el Golfo de México y en la Costa de nueva Guinea en África (Frank Moya Pons, 2004)

214 Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2014). Op. Cit.

SAN CRISBAL

MARÍA TRINIDAD SÁNCHEZ PERAVIA

SAMANÁ

PUERTO PLATA LA ALTAGRACIA

EAS PA INDEPENDENCIA PEDERNALES

BAORUCO BARAHONA

SANTIAGO RODRÍGUEZ

VALVERDE HERMANAS MIRABAL SÁNCHEZ RAMÍREZLA VEGA MONSEÑOR NOUEL SAN JOSÉ DE OCOA

SAN JUAN AZUA

SANTIAGO DUARTE

ESPAILLAT MONTE PLATAHATO MAYOR LA ROMANASAN PEDRO DE MACORÍS

EL SEIBO DISTRITO NACIONAL

DAJABÓN SANTO DOMINGO

MONTE CRISTI

ZMapa 4.onas de riesgo a inundaciones en República Dominicana 2005 030609012015 Km K.R.

Fuente: Proyeccn: UTM Zona 19N Datum: WSG84

o

Mar Caribe

Oano Atlántico Rep.

de Hai Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Centro deEstudios Urbanos y Regionales (CEUR) 2005 Leyenda Inundacion

Oano Atlántico Mar Caribe Reblica Dominicana

Dr. Reynaldo Peguero Arq. Julio César Corral Arq. Kerman Rodríguez, MPY

Equipo cnico: Consejo para el Desarrollo Estragico de Santiago

GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA SALUD PÚBLICA

Relacionando los impactos de estas amenazas sobre la salud, cabe señalar que a nivel regional existen informaciones sobre atención de casos por enfermedades cardíacas y pulmonares, más no así sobre accidentes cardiovasculares y cáncer (solo para el año 2022), que podrían asignarse como producto de los impactos generados por estas amenazas215. El hecho de contar con este tipo de información permite una aproximación a lo que está sucediendo en el territorio con el comportamiento de estas amenazas.

Sin embargo, cabe consignar que el ejercicio de análisis que se hará en este caso será el de relacionar las zonas donde más amenazas se han generado históricamente y las estadísticas de salud respecto a las enfermedades que se han producido o podrían producirse producto de estas. En este sentido, el análisis realizado es retrospectivo al 2016216 de manera de contar con un momento referencial para compararlo con la situación actual y analizar la dinámica de su comportamiento. Esto es, si los indicadores se han mantenido estable, si se han incrementado o si han disminuido.

En el caso de las enfermedades cardiovasculares, analizadas en la Sección I, se observa que las regiones metropolitanas; Cibao Norte, Nordeste, y Valdesia son las que en el 2022 presentaban la mayor cantidad de atenciones de casos evidenciados, con valores máximos de 2,892 (metropolitana) y mínimos de 178 (Nordeste) e intermedios de 1,687 (Cibao Norte) y 692 (Valdesia).

Aunque el orden de las tasas de atención217 no sea el mismo, continúa en primer lugar la región Metropolitana (3.95), le siguen la del Nordeste (3.79), Valdesia (2.30) y finalmente Cibao Norte que en cantidad de casos era la segunda (2.27). Comparando estos valores con lo que acontecía en el 2016, se observa que a las regiones metropolitana; Cibao Norte, Nordeste, y Valdesia se le agregaba la de Enriquillo, evidenciando que en ese momento eran 5 las regiones que presentaban los valores más altos de cantidad de casos atendidos y de tasas de atención. En esa ocasión, los valores máximos eran 3,783 (metropolitana) y mínimos de 395 (Enriquillo) e intermedios de 1,819 (Cibao Norte), 1,384 (Valdesia) y 839 (Nordeste).

Relacionando esta información con las amenazas sísmicas, se observa que hay una coincidencia con las regiones Metropolitana, Cibao Norte, Nordeste, Valdesia y Enriquillo, ya que las zonas más afectadas son las localizadas en la franja entre el litoral costero del Atlántico y el valle del Cibao, y otra similar en el litoral costero de la bahía de Samaná y Los Haitises.

215 Aunque no existen evidencias de que estas afectaciones hayan sido producto de la contaminación del aire, se las incluye a los fines del análisis como parte de un ejercicio que requiere de investigaciones más profundas y de estadística que traten de incluir algunas de las causas posibles de ello.

216 La selección de este año de referencia es porque se cuenta con estadísticas del mismo, aunque se podrían haber tomado como referencias otros años anteriores.

217 Las tasas de atención de casos corresponden a una proporción de la población atendida por cada 100,000 habitantes, por lo que, en algunas regiones, aunque mayor cantidad de casos no necesariamente tiene tasas más altas que otras que tienen menos casos atendidos.

En términos del relieve del suelo correspondería a la mayor parte de la llanura costera del Atlántico, de la cordillera septentrional y de la cordillera oriental; de las regiones hidrográficas a las correspondientes a la Atlántica y a la parte norte de la del Este, y la parte norte de la del Yuma. Esta situación afecta al 31%

(2,934,692 personas) de la población total del país. Dentro de esta zona de riesgo se localizan las ciudades de Santiago de los Caballeros, Puerto Plata, San Francisco de Macorís y La Vega, que se encuentran entre las 12 principales ciudades que tienen entre 100,000 y 600,000 habitantes.

En el caso de la vertiente sur, se observa que las zonas más afectadas corresponden a la franja ubicada entre el litoral costero del Caribe y la cordillera central.

En términos del relieve del suelo corresponde a la mayor parte de la llanura costera del Caribe, al piedemonte de la cordillera oriental, a la zona sur de la cordillera central, a la península de Barahona, a la Hoya Enriquillo y a las sierras de Neiba y Baoruco;

de las regiones hidrográficas corresponde a la porción sur de la del Yaque del Sur, a la del Este y a la del Ozama-Nizao. Esta situación afecta al 60% (5,682,844 personas) de la población total del país. Dentro de esta zona de riesgo medio se localizan las ciudades de Santo Domingo de Guzmán, San Pedro de Macorís, La Romana, Santo Domingo Este, Norte y Oeste, Los Alcarrizos, San Cristóbal, Higüey, La Romana y San Pedro de Macorís que se encuentran entre las 14 principales ciudades que tienen entre 100,000 y 1,000,000 de habitantes.

Relacionando los casos atendidos por enfermedades cardiovasculares con las amenazas ciclónicas, se observa que las zonas más afectadas son las localizadas en los litorales costeros de las regiones Este y Suroeste del país. En términos del relieve del suelo correspondería a la mayor parte de la llanura costera del Caribe; de las regiones hidrográficas a las correspondientes a la Ozama-Nizao y Yaque del Norte, del Este y parte de la del Yuma.

Esta situación afecta al 55% (5,158,619 personas) de la población total del país, en donde se localizan las ciudades de Santo Domingo de Guzmán, San Pedro de Macorís, La Romana, Santo Domingo Este, Norte y Oeste, Los Alcarrizos, San Cristóbal, Higüey, La Romana y San Pedro de Macorís que se encuentran entre las 14 principales ciudades que tienen entre 100,000 y 1,000,000 de habitantes.

En el caso de las enfermedades pulmonares, se observa que las regiones metropolitanas; Cibao Norte, Nordeste, Valdesia, Yuma, e Higüamo, son las que en el 2022 presentaban la mayor cantidad de atenciones de casos evidenciados, con valores máximos de 1,474 (metropolitana) y mínimos de 172 (Higüamo) e intermedios de 475 (Cibao Norte), 356 (Valdesia) y 263 (Yuma).

El orden presentado de acuerdo con la cantidad de casos atendidos por enfermedades pulmonares no se corresponde en términos de las tasas de atención, ya que, aunque continúa en primer lugar la región Metropolitana (38.4), le siguen la de Valdesia (37.2), Yuma (37.1), Cibao Norte (33.9) y finalmente Higüamo (29.3).

Comparando estos valores con lo que acontecía en el 2016, se observa que a las regiones Metropolitana; Cibao Norte, Valdesia, Yuma e Higüamo se le agregaba la de Cibao Sur (La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez) y Nordeste (Samaná, Duarte, María Trinidad Sánchez y Hermanas Mirabal), y no se encontraba con tasas de atención alta la región metropolitana.

En ese momento eran 6 las regiones que presentaban los valores más altos de cantidad de casos atendidos y de tasas de atención, con valores máximos de 328 (Valdesia) y mínimos de 129 (Nordeste) e intermedios de 276 (Yuma), 226 (Cibao Sur), y 190 (Higüamo).

Estas magnitudes mostraron un orden diferente según las tasas de atención de casos/100,000 habitantes, dado que las regiones Valdesia (35.3) y Yuma (31.0) presentaban los valores más altos, aunque seguidos por un estrecho margen por las regiones de Higüamo (27.7), Nordeste (25.9) y Cibao Sur (25.8). Analizando este comportamiento de los últimos 7 años se observa que hubo un aumento en todos los casos, lo que evidencia que los niveles de contaminación del aire afectaron más a las enfermedades pulmonares que a las cardiovasculares.

Relacionando los casos atendidos por enfermedades pulmonares con las amenazas por incendios, se observa que las zonas más afectadas son las localizadas en la zona fronteriza, la Loma Nalga de Maco y Guayayayuco, Monción, La Leonor y Santiago Rodríguez, además de la Cordillera Central en los Parques Nacionales Armando Bermúdez, José del Carmen Ramírez y Juan Bienvenido Pérez Rancier (Valle Nuevo), así como en las sierras de Bahoruco y Neiba, San José de Las Matas y Restauración.

Tal como se observa, existe una coincidencia con las enfermedades pulmonares atendidas en las regiones Cibao Norte, y Cibao Sur.

Eso significa que, aunque se hayan producido en otras regiones, no generaron impactos sobre la salud en las zonas fronterizas y noroeste.

b) Amenazas por inundaciones y sequías

Un segundo aspecto de este análisis es el del impacto que producen las amenazas por inundaciones y sequías sobre la salud. Se trata de situaciones que generan infecciones de heridas y de la piel, leptospirosis, desnutrición y pérdidas de vidas humanas.

Estas dos (2) amenazas se incluyen dentro de un mismo tópico porque generan impactos similares sobre la salud. Aunque no se cuenta con estadísticas certeras de estos tipos de impactos, salvo las pérdidas de vida por inundaciones, es un ejercicio de análisis que puede constituirse en un punto de partida para futuras investigaciones.

En el caso de las inundaciones, el territorio nacional se ve afectado por este fenómeno producido por lluvias torrenciales, marejadas, desbordamiento de embalses, ríos, arroyos y cañadas. Esta amenaza afecta tanto a los asentamientos

humanos como a los recursos naturales y el desarrollo económico. Las zonas más afectadas son la gran llanura del Cibao, antiguo canal marino que separa entre sí las cordilleras central y septentrional, gran parte de la Hoya Enriquillo, que también formaba otro canal marino en la región suroeste, y el Valle de San Juan en la región sur del territorio nacional.

No obstante, hay otras áreas que también se ven afectadas por las inundaciones. En el caso de la región Este, las provincias más afectadas son Monte Plata y La Altagracia y la franja costera Sabana de la Mar-Miches. En el caso de la costa Norte la vulnerabilidad es menor, aunque las zonas de los municipios de Sánchez, Samaná, Las Terrenas, Nagua, el Bajo Yuna y Río San Juan son propensas a inundaciones.

Algo similar se observa en la Región Enriquillo donde municipios como Tamayo o San Juan se han visto afectados por este tipo de fenómenos, especialmente frente al paso de un huracán; o los municipios de San José de Ocoa, Padre Las Casas, Tabara y Sabana Yegua que han pasado por situaciones de la misma naturaleza.

Estas áreas son las más susceptibles a las inundaciones debido a la deforestación de las cuencas alta y media, lo que supone una baja capacidad de retención por la pérdida de la capa vegetal de los suelos y una consecuente mayor escorrentía superficial de las aguas.

La concentración de lluvias de alta intensidad produce una respuesta rápida de las cuencas hidrográficas en términos de escorrentía e infiltración, condición ésta muy perjudicial para las áreas bajo las condiciones actuales de deforestación de las laderas y de los sectores aledaños a los márgenes y salidas de los torrentes de montaña hacia las áreas bajas218, donde la amenaza de inundaciones se incrementa, especialmente si se trata de áreas planas y/o deprimidas topográficamente.

En el caso de las enfermedades como leptospirosis, que podrían generarse a partir de las inundaciones, hay coincidencia en lo que respecta al impacto producido en las regiones de El Valle que en el 2022 tuvo una tasa de atención del 1,01 con una baja cantidad de casos atendidos (8). No ha sucedido lo mismo con las regiones de Valdesia (0.77 para 45 casos); Higüamo y Nordeste que no superaron los 25 casos y una tasa de 0.7.

Eso significa que no hubo un impacto de las inundaciones sobre la salud en dichos territorios. Sin embargo, cabe consignar que en el 2016 las regiones Cibao Norte (16.8), Noroeste (15.4), Nordeste (12.3), y Cibao Sur (8.2) fueron las que alcanzaron las tasas de mayor atención por leptospirosis, territorios coincidentes con las áreas de mayores amenazas por inundación. En el caso de la región Cibao Norte se presentaron 213 casos de atención por este tipo de enfermedades, seguido por la región Metropolitana con 199 casos atendidos, pero con una tasa de atención de 5.3, el triple menos que la región Cibao Norte y Noroeste.

218 Corral, Julio César y Yunen, Rafael Emilio (2014). Plan de Ordenamiento Territorial a nivel nacional. DGODT-MEPYD. Santo Domingo, República

Cuadro 10. Tipo de afectaciones a la salud a Nivel Regional causados por INUNDACIONES Y SEQUIAS.

Período 2016-2022219220

Respecto a las sequías, el territorio nacional se ve afectado por este fenómeno reflejando la degradación de los suelos como resultado del mal uso y manejo de las tierras por el ser humano. Esto ocasiona el incremento de áreas secas en el país que eventualmente podrían conducir a procesos de desertificación, esto, sumado a las condiciones climáticas del país han originado que cada vez más los suelos se encuentran afectados por la salinidad, la erosión y la degradación de la cubierta vegetal.

La sequía afecta fundamentalmente a la agricultura animal y vegetal, a la oferta de agua potable y a la producción hidroeléctrica.

El 40% de los eventos de sequía registrados en los últimos 35 años se concentró en la parte noroeste del país, en las provincias de Santiago, Valverde, Puerto Plata, y Montecristi, y al sur, en el Distrito Nacional; encontrándose en segundo nivel de afectación las provincias Santiago Rodríguez y Dajabón, son las que presentan un nivel medio en la frecuencia de efectos causados por las sequías221. En el caso de la desnutrición, que podrían generarse a partir del déficit de precipitaciones, hay coincidencia en lo que respecta al impacto producido en las regiones de Enriquillo y El Valle que en el 2022 tuvieron una tasa de atención del 10,3 y 11.1 y 4,387 y 3,347 casos atendidos respectivamente. Por su parte, las regiones Higüamo (4,111), Valdesia (7,828), y Yuma (5,739) que también se ven afectadas por las sequías fueron las que también alcanzaron una mayor cantidad de casos atendidos, aunque con tasas de atención más bajas.

En este orden, las regiones Metropolitana (24,176) y Cibao Norte (5,059) tuvieron valores muy altos de atención de casos, pero bajas tasa de atención. Este comportamiento, con bajas y altas, se mantuvo similar a lo acontecido en el 2016.

In document Plan Estratégico Nacional de Salud 2030 (página 186-190)