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UNA LECCIÓN PARA TU CONCIENCIA

In document Apuntes de Sermones-Charles Spurgeon (página 180-184)

Sermón 96 EL REPUDIADO

F. R. HAVERGAL

II. UNA LECCIÓN PARA TU CONCIENCIA

1. Jesús es burlado aun hoy día:

Por los que rechazan su doctrina. Muchos lo hacen aparentando admirar su carácter. Este es el pecado peculiar de nuestra época.

Por resoluciones jamás cumplidas. Los pecadores hacen votos que no pagan; confiesan pecados y se mantienen adheridos a ellos. Esto es insultar al Señor. Por creencias no obedecidas. Es muy común pretender creer lo que nunca influye ni afecta a la vida, burlándose de las más grandes verdades y obrando en contra de ellas.

2. Si eres culpable de burlarte de El, ¿qué harás?

No te desesperes, sino confiesa y reprueba tu pecado. No te des por perdido: Cree y vive.

No repitas la lamentable ofensa. Arrepiéntete y abandona el pecado.

3. ¿Qué debes hacer en cualquier caso? Corónale con tu amor.

Pon en su mano un cetro mediante tu obediencia. ¡Vosotros, pecadores, destruid los pecados que apenan a vuestro Salvador!

¡Vosotros, santos, desafiad toda la burla del mundo por su causa!

¿Hasta dónde, oh, hasta dónde te humillas por mí, Eterno Hijo del Eterno Padre? ¿Hasta dónde te abates por mi culpa? ¡Yo he pecado, y Tú eres castigado; yo soy exaltado, y Tú humi- llado; yo me he ensuciado, y Tú eres azotado; yo me he desnudado, y Tú te has vestido con las ropas de mi vergüenza; mi cabeza ha inventado el mal, y la tuya ha sido coronada de espinas; yo te he abofeteado, y Tú has recibido bofetones por mí; yo te he deshonrado, y Tú eres hecho objeto de burla por mi causa; te han hecho a ti juguete de los hombres por amor a mí, que he merecido ser insultado de los diablos! — OBISPO HALL.

La cabeza de Cristo ha santificado todas las espinas; sus espaldas, todos los azotes; sus manos, todos los clavos; su costado, todas las espadas; su corazón herido, todas las tristezas que puedan sobrevenir a cualquiera de sus hijos. — SAMUEL CLARK en Ramillete de los santos.

Ser burlados puede proporcionarnos comunión con el Señor Jesús, pero burlarnos de otros nos pone en comunión con sus perseguidores. —- C. H. S.

Una piadosa señora, en sus últimos momentos, había perdido casi el habla, pero llegó a articular la palabra «traed». Sus amigos, no sabiendo lo que quería, le ofrecieron comida, pero ella meneó la cabeza y repitió otra vez la palabra «traed». Le ofrecieron uvas, pero las rehusó y por tercera vez articuló la palabra «traed». Pensando que deseaba ver a algún amigo ausente, fueron a buscarles en otra habitación; pero otra vez meneó la cabeza, y entonces, con un gran esfuerzo, llegó a completar la frase: «Traed la corona real y coronadle Señor de todo» (famoso estribillo de un himno), y diciendo esto pasó a la presencia del Señor Jesús. — NEWMAN HALL.

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Sermón 105

TENED CUIDADO COMO OÍS

«Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aún se os añadirá a vosotros los que oís» (Marcos 4:24).

En nuestros días se dan muchas instrucciones acerca de cómo predicar; pero nuestro Señor dio principalmente instrucciones acerca de cómo oír. El arte de la atención es tan difícil como el de la homilética.

I. UN PRECEPTO:«Mirad cómo oís.»

1. Escuchad con discriminación, descubriendo la falsa doctrina (Jn. 10:5).

2. Escuchad con atención, verdadera y ardiente (Mateo 13:23).

3. Escuchad retentivamente, tratando de recordar la verdad.

4. Escuchad con anhelo, orando que la Palabra pueda ser bendecida en vosotros.

II. UN ACERTADO PROVERBIO: «Con la medida con que medís, os será medido.»

1. Los que desean hallar faltas y fallos en el sermón, las hallarán de sobra.

2. Los que buscan verdad sólida, la encontrarán en cualquier ministro fiel.

3. Los que tienen hambre, comerán alimento.

4. Los que traen fe, recibirán seguridad.

5. Los que vienen gozosamente, serán regocijados.

Pero nadie encuentra bendición por escuchar el error.

III. UNA PROMESA: «Y aun se os añadirá a vosotros los que oís » Los que oís de veras tendréis:

1. Más deseos de oír.

2. Más comprensión de lo que escucháis.

3. Más convencimiento de la verdad que escucháis.

Escuchad bien. La enseñanza divina merece la más profunda atención.

Escuchad a menudo. No malgastéis el domingo; ni descuidéis ninguno de los cultos.

De qué vale ver a un hombre correr al culto si defrauda y engaña tan pronto como llega a casa. — JUAN SELDEN.

Ebenezer Blackwell era un rico banquero, celoso metodista y gran amigo de los Wesleys.

«¿Va usted a oír al señor Wesley predicar?», dijo alguien al señor Blackwell. «No —respondió—

, yo voy a oír a Dios; le escucho a El, sea cualquiera la boca que utilice; de otro modo pierdo mi tiempo.» — JUAN BUNYAN.

Algunos se contentan con escuchar todas las cosas agradables de la Palabra de Dios, tales como las promesas y misericordias del Señor, pero no pueden soportar sus juicios y reprensiones, sus amenazas y sondeos. Son como aquellos que en medicina se preocupan sólo de un olor agradable o una apariencia bonita en los remedios; prefieren las píldoras pintadas de color de oro, pero no se preocupan de su eficacia.

Algunos gustan de oír todo lo que se refiere a los pecados de otras personas y las reprensiones de que fueron objeto, pero nada que se refiera a ellos mismos y a sus propios pecados; del mismo modo que hay quienes pueden hablar de las muertes de otros, pero nunca quieren referirse a la suya propia. — RICHARD STOCK.

La lección de este pasaje me recuerda las palabras de un antiguo rabí que dijo: «He aprendido mucho de mis maestros, más de mis compañeros, pero he aprendido mucho más de mis alumnos.» Cuanta más luz damos a otros, más luz obtenemos nosotros. Comprenderás más la verdad cuando trates de impartirla a otros. El amor que te lleva a compartir con otros lo que tienes, abre tu corazón para recibir algo mejor. — RICHARD GLOVER.

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Sermón 106 CORRER CON ÉXITO

«.Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante El» (Marcos 5:6). «Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y se echó sobre su cuello, y le besó»

(Lucas 15:20).

Estos dos textos se parecen mucho entre sí. El hombre necesitado corrió hacia Jesús desde lejos, y el padre corrió hacia su hijo pródigo y necesitado, cuando todavía éste estaba lejos.

I. EL LUGAR DEL PECADOR: «Lejos.»

Jesús está lejos del pecador en cuanto a:

1. Carácter: ¡Qué diferencia entre el endemoniado y el Señor Jesús, entre el hijo pródigo y su padre!

2. Conocimiento: El endemoniado conocía a Jesús de oídas, pero conocía poco de su amor.

El hijo pródigo conocía poco del gran corazón de su padre.

3. Posesiones: El endemoniado no había recibido al Salvador; por el contrario, clamó:

«¿Qué tengo contigo?» El hijo pródigo pensó que había perdido todos los derechos a la casa de su padre y por eso dijo: «No soy digno de ser llamado tu hijo.»

Inmensa es la distancia entre Dios y el pecador; es tan ancha como el abismo que existe entre el pecado y la santidad, la muerte y la vida, el cielo y el infierno.

II. EL PRIVILEGIO DEL PECADOR:«Vio a Jesús.»

Esto significa mucho para aquellos que están más bajo la influencia de Satanás; significa que pueden ver y comprender la verdad acerca de Jesús.

1. Que hay Uno que es Dios y Hombre a la vez, el Salvador.

2. Quien ha hecho grandes cosas y es poderoso para arrojar los poderes del mal.

3. Que puede echarlos de ti y librarte.

III. EL SECRETO DE LA ESPERANZA PARA LOS PECADORES: «viole su padre.»

1. El pecador que vuelve, es visto desde lejos por el Omnisciente.

2. Es reconocido, como el hijo fue conocido por su padre.

3. Es comprendido, como el hijo pródigo fue comprendido, amado y aceptado por su padre.

Dios perdonará al pecador arrepentido más pronto que una madre sacaría a su hijita del fuego. — VIANNEY.

Cuando Dios y el hombre son fuertemente movidos, tienen que correr. Un alma desolada corre a Jesús; Dios, en su compasión, corre al encuentro de los vagabundos que vuelven. Un paso lento muestra un corazón poco dispuesto. De ahí que la demora en arrepentirse es un signo mortal. Con el pecado dentro de ti, Cristo delante tuyo, el tiempo empujándote, la eternidad esperándote, el infierno debajo, el cielo arriba, ¡oh pecador!, ¿cómo puedes dejar de correr? Sí;

tienes que correr, como el cazador que va detrás del ciervo que desea alcanzar, como el corredor que aspira al premio, como el que se escapa del vengador de la sangre. El que quiera tener el cielo tiene que correr para alcanzarlo. — C. H. S.

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Sermón 107

LA AGENCIA LIBRE DE CRISTO

«Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase...»

(Marcos 8:22-25).

Los hombres llegan a Cristo por diferentes procesos: Uno es hallado por Cristo, otro viene a El, otro es llevado por cuatro; y otro, un ciego, es conducido por la mano. La manera no importa, con tal que cada uno de ellos llegue a El.

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