UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERÚ
FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES Y DEL AMBIENTE
TESIS
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE INGENIERO FORESTAL Y AMBIENTAL
PRESENTADA POR EL BACHILLER:
ABEL LUIS ROMERO ESCOBAR
PARA OPTAR EL TITULO PROFESIONAL DE:
INGENIERO FORESTAL Y AMBIENTAL
HUANCAYO – PERÚ
2016
“INFLUENCIA DEL TAMAÑO DE ENVASE Y EDAD DE PLANTON SOBRE EL CRECIMIENTO INICIAL DE Swietenia
macrophylla KING., HUÁNUCO”
ii ASESOR
DR. JULIO CÉSAR ÁLVAREZ ORELLANA
iii
DEDICATORIA A Dios.
Por haberme permitido llegar hasta este punto y haberme dado salud para lograr mis objetivos, además de su infinita bondad y amor.
A mi madre Adelaida Escobar Cuadros
Por haberme apoyado en todo momento, impartiendo sus consejos, sus valores, por la motivación constante que me ha permitido ser una persona de bien, pero más que nada, por su amor.
A mi padre Abel Selso Romero Sánchez
Por los ejemplos de perseverancia y constancia que lo caracterizan y que me ha infundado siempre, por el valor mostrado para salir adelante y por su amor.
A mis tíos Ana María y Francisco Escobar
Por haberme exigido siempre a seguir adelante y no quedarme truncado ante los obstáculos de la vida.
A todos mis familiares
Por sus consejos que me motivaron directa o indirectamente en la elaboración de esta tesis.
¡Gracias a ustedes!
iv
AGRADECIMIENTOS
A la Universidad Nacional Del Centro Del Perú, por ser la primera y mejor institución, líder en formación profesional e investigación.
A la Facultad de Ciencias Forestales y del Ambiente, por abrirme sus aulas y brindarme conocimientos para contribuir a la solución de la problemática forestal ambiental.
A los maestros catedráticos por impartir sus conocimientos obtenidos en su vida profesional.
Al M.Sc. Ing. Julio César Álvarez Orellana, asesor de esta investigación, por la orientación, el seguimiento y la supervisión continúa de la misma, pero sobre todo por la motivación y el apoyo recibido a lo largo de estos años.
Al Ing. Frits Palomino Vera, coasesor y amigo con quien me encuentro en deuda por el ánimo infundido y la confianza en mí depositada.
A Mirian Ramos y Carolina Borda, mis amigas de la Promoción 2012 – II, por su amistad y colaboración.
A mis compañeros y amigos, por su comprensión, paciencia y los ánimos recibidos de cada uno de ellos.
Y a todos quienes me apoyaron a concluir este gran paso en mi desarrollo profesional, a todos ellos quisiera hacer extensiva mi gratitud sincera.
v CONTENIDO
Página
RESUMEN ... xvi
INTRODUCCIÓN ... xviii
Objetivo general ... xix
Objetivos específicos ... xix
I. REVISIÓN DE LITERATURA ... 1
1.1. Antecedentes ... 1
1.1.1. Antecedentes a nivel internacional ... 1
1.1.2. Antecedentes a nivel nacional ... 4
1.2. Bases teóricas ... 4
1.2.1. Vivero forestal... 4
1.2.2. Manejo de plantas en viveros forestales ... 6
1.2.3. Crecimiento inicial ... 7
1.2.4. Calidad de plantas ... 8
1.2.5. Calidad de plantas y el vivero ... 14
1.2.6. Caoba (Swietenia macrophylla King.) ... 19
1.3. Marco conceptual ... 25
1.3.1. Tamaño de envase ... 25
1.3.2. Edad de plantación ... 26
1.3.3. Crecimiento inicial ... 26
1.3.4. Caoba (Swietenia macrophylla King.) ... 26
II. MATERIALES Y MÉTODOS ... 27
2.1. Lugar de ejecución ... 27
2.2. Materiales y equipos ... 31
vi
2.2.1. Material genético ... 31
2.2.2. Insumos ... 31
2.2.3. Materiales y equipos ... 31
2.2.4. Herramientas ... 31
2.3. Método ... 32
2.3.1. Tipo de investigación ... 32
2.3.2. Nivel de investigación ... 32
2.4. Diseño de investigación ... 32
2.4.1. Población... 32
2.4.2. Muestra ... 33
2.4.3. Unidad muestral ... 33
2.4.4. Diseño experimental ... 33
2.4.5. Tratamientos de la investigación ... 34
2.4.6. Diseño de la investigación en campo ... 36
2.5. Técnicas de recolección de datos ... 37
2.5.1. Fase de vivero ... 37
2.5.2. Fase de campo ... 41
2.5.3. Fase de gabinete ... 43
III. RESULTADOS ... 48
3.1. Influencia del tamaño de envases sobre el crecimiento inicial de los plantones de Swietenia macrophylla King. ... 48
3.1.1. Diámetro a nivel del cuello (cm) ... 49
3.1.2. Altura total (cm) ... 50
3.1.3. Cantidad de hojas ... 52
3.1.4. Incremento altura (cm)... 53
3.1.5. Incremento en el diámetro a nivel del cuello (cm) ... 55
vii
3.2. Influencia de la edad de plantón sobre el crecimiento inicial de
los plantones de Swietenia macrophylla ... 57
3.2.1. Diámetro a nivel del cuello (cm) ... 58
3.2.2. Altura total (cm) ... 60
3.2.3. Cantidad de hojas ... 62
3.2.4. Peso seco de la raíz (g) ... 64
3.2.5. Peso seco del vástago (g) ... 65
3.2.6. Incremento altura (cm)... 66
3.2.7. Incremento en el diámetro a nivel del cuello (cm) ... 69
3.3. Relación entre el tamaño de envase/edad del plantón sobre el crecimiento inicial de los plantones de Swietenia macrophylla ... 71
3.3.1. Cantidad de hojas ... 71
3.3.2. Incremento de la altura total ... 72
3.3.3. Incremento del diámetro a nivel del cuello ... 73
IV. DISCUSIÓN ... 75
4.1. Influencia del tamaño de envase sobre las variables morfológi cas y en el crecimiento inicial de los plantones de caoba ... 75
4.1.1. Diámetro a nivel del cuello (cm) ... 75
4.1.2. Altura total (cm) ... 76
4.1.3. Cantidad de hojas ... 77
4.1.4. Peso seco de la raíz (g) ... 78
4.1.5. Peso seco del vástago (g) ... 79
4.1.6. Índice de esbeltez ... 79
4.1.7. Proporción Pa/Rz ... 80
4.1.8. Índice de Dickson ... 81
4.1.9. Incremento altura (cm)... 81
viii
4.1.10. Incremento diámetro a nivel del cuello (cm)... 82
4.1.11. Regeneración de raíces (g) ... 82
4.2. Influencia deedad de plantón sobre las variables morfológicas en el crecimiento inicial de los plantones de caoba ... 83
4.2.1. Diámetro a nivel del cuello (cm) ... 83
4.2.2. Altura total (cm) ... 84
4.2.3. Cantidad de hojas ... 86
4.2.4. Peso seco de la raíz (g) ... 87
4.2.5. Peso seco del vástago (g) ... 87
4.2.6. Índice de esbeltez ... 88
4.2.7. Proporción Pa/Rz ... 88
4.2.8. Índice de Dickson ... 89
4.2.9. Incremento altura (cm)... 89
4.2.10. Incremento diámetro a nivel del cuello (cm)... 90
4.2.11. Regeneración de raíces (g) ... 91
4.3. Relación entre el tamaño de envase/edad del plantón sobre el crecimiento inicial de los plantones de Swietenia macrophylla ... 93
4.3.1. Cantidad de hojas ... 93
4.3.2. Incremento de la altura total ... 93
4.3.3. Incremento del diámetro a nivel del cuello ... 94
CONCLUSIONES ... 96
RECOMENDACIONES ... 2
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 3
ANEXO ... 106
ix
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla Página
Tabla 1. Características de la calidad de la planta que pueden resultar de
interés, en función de los objetivos del cultivo. 11 Tabla 2. Atributos morfológicos empleados en el control de la calidad de los
lotes de plantas forestales y en estudios científicos. 17 Tabla 3. Tratamientos sometidos a los plantones de caoba (Swietenia
macrophylla King.). 35
Tabla 4. Medias, ANVA y prueba de comparación de medias del tamaño de envase sobre el crecimiento inicial de plantones de S.
macrophylla. 48
Tabla 5. Correlación entre el tamaño de envase y el diámetro a nivel del
cuello de S. macrophylla. 50
Tabla 6. Correlación entre el tamaño de envase y la altura total de S.
macrophylla. 51
Tabla 7. Correlación entre el tamaño de envase y la cantidad de hojas de
S. macrophylla. 53
Tabla 8. Correlación entre el tamaño de envase y el incremento de la altura
de S. macrophylla. 54
Tabla 9. Correlación entre el tamaño de envase y el incremento del
diámetro de S. macrophylla. 56
Tabla 10. Efecto del tamaño de la edad de los plantones de caoba sobre
las variables morfológicas y crecimiento inicial. 57 Tabla 11. Correlación entre la edad del plantón y el diámetro a nivel del
cuello de S. macrophylla. 59
Tabla 12. Correlación entre la edad del plantón y la altura total de S.
macrophylla. 62
x
Tabla 13. Correlación entre la edad del plantón y la cantidad de hojas de S.
macrophylla. 63
Tabla 14. Correlación entre la edad del plantón y el peso seco de la raíz de
S. macrophylla. 64
Tabla 15. Correlación entre la edad del plantón y el peso seco del vástago
de S. macrophylla. 66
Tabla 16. Correlación entre la edad del plantón y el incremento en altura de
S. macrophylla. 68
Tabla 17. Correlación entre la edad del plantón y el incremento en diámetro
de S. macrophylla. 70
Tabla 18. Datos registrados en la investigación. 105
Tabla 19. ANOVA para la altura total en plantones de caoba por efectos del
tamaño de bolsa y edad. 108
Tabla 20. Comparación de medias (Tukey) para la altura total en plantones
de caoba por efecto de la edad. 108
Tabla 21. Comparación de medias (Tukey) para la altura total en plantones
de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 109
Tabla 22. ANOVA para el diámetro a nivel del cuello en plantones de caoba
por efectos del tamaño de bolsa y edad. 109
Tabla 23. Comparación de medias (Tukey) para el diámetro a nivel del
cuello en plantones de caoba por efecto de la edad. 110 Tabla 24. Comparación de medias (Tukey) para el diámetro a nivel del
cuello en plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 110 Tabla 25. ANOVA para la cantidad de hojas en plantones de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 111
Tabla 26. Comparación de medias (Tukey) para la cantidad de hojas en
plantones de caoba por efecto de la edad. 111
xi
Tabla 27. Comparación de medias (Tukey) para la cantidad de hojas en
plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 19 Tabla 28. ANOVA para el peso seco del vástago en plantones de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 19
Tabla 29. Comparación de medias (Tukey) para el peso seco del vástago
en plantones de caoba por efecto de la edad. 113 Tabla 30. Comparación de medias (Tukey) para el peso seco del vástago
en plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 113 Tabla 31. ANOVA para el peso seco de la raíz en plantones de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 114
Tabla 32. Comparación de medias (Tukey) para el peso seco de la raíz en
plantones de caoba por efecto de la edad. 114
Tabla 33. Comparación de medias (Tukey) para el peso seco de la raíz en
plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 115 Tabla 34. ANOVA para el incremento en la altura en plantas de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 115
Tabla 35. Comparación de medias (Tukey) para el incremento en altura en
plantas de caoba por efecto de la edad. 116
Tabla 36. Comparación de medias (Tukey) para el incremento en altura en
plantas de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 116 Tabla 37. ANOVA para el incremento en diámetro a nivel del cuello en
plantas de caoba por efectos del tamaño de bolsa y edad. 117 Tabla 38. Comparación de medias (Tukey) para el incremento en diámetro
a nivel del cuello en plantas de caoba por efecto de la edad. 117 Tabla 39. Comparación de medias (Tukey) para el incremento en diámetro
a nivel del cuello en plantas de caoba por efecto del tamaño de
bolsa. 118
xii
Tabla 40. ANOVA para el índice de esbeltez en plantones de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 25
Tabla 41. Comparación de medias (Tukey) para el índice de esbeltez en
plantones de caoba por efecto de la edad. 119
Tabla 42. Comparación de medias (Tukey) para el índice de esbeltez en
plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 119 Tabla 43. ANOVA para la razón Pa/Rz en plantones de caoba por efectos
del tamaño de bolsa y edad. 120
Tabla 44. Comparación de medias (Tukey) para la razón Pa/Rz en
plantones de caoba por efecto de la edad. 120
Tabla 45. Comparación de medias (Tukey) para la razón Pa/Rz en
plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 121 Tabla 46. ANOVA para el índice de Dickson en plantones de caoba por
efectos del tamaño de bolsa y edad. 121
Tabla 47. Comparación de medias (Tukey) para el índice de Dickson en
plantones de caoba por efecto de la edad. 122
Tabla 48. Comparación de medias (Tukey) para el índice de Dickson en
plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 123
Tabla 49. Regeneración de raíces (g). 123
Tabla 50. ANOVA para la regeneración de raíces en plantones de caoba
por efectos del tamaño de bolsa y edad. 125
Tabla 51. Comparación de medias (Tukey) para la regeneración de raíces
en plantones de caoba por efecto de la edad. 126 Tabla 52. Comparación de medias (Tukey) para la regeneración de raíces
en plantones de caoba por efecto del tamaño de bolsa. 126
xiii
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura Página
Figura 1. Croquis de ubicación de la investigación. 28 Figura 2. Humedad relativa registrada en el CIPTALD. 29
Figura 3. Temperatura registrada en el CIPTALD. 30
Figura 4. Precipitación registrada en el CIPTALD. 30 Figura 5. Variación del diámetro (cm) de S. macrophylla en la fase vivero
y fase de campo según el tamaño del envase. 49
Figura 6. Variación del altura (cm) de S. macrophylla en la fase vivero y
fase de campo según el tamaño del envase. 51
Figura 7. Variación de la cantidad de hojas respecto al tamaño de envase. 52 Figura 8. Incremento en altura de S. macrophylla según el tamaño del
envase. 53
Figura 9. Regresión entre el incremento de la altura y el tamaño de envase
de S. macrophylla. 54
Figura 10. Incremento en diámetro de S. macrophylla según el tamaño del
envase. 55
Figura 11. Regresión entre el incremento del diámetro a nivel de cuello y
el tamaño de envase de S. macrophylla. 56
Figura 12. Variación del diámetro (cm) de S. macrophylla en la fase vivero
y fase de campo según la edad del plantón. 58
Figura 13. Regresión entre el diámetro a nivel del cuello y la edad de
plantones de S. macrophylla. 60
Figura 14. Variación de la altura (cm) de S. macrophylla en la fase vivero y
fase de campo según la edad del plantón. 61
xiv
Figura 15. Regresión entre la altura total y la edad de plantones de S.
macrophylla. 61
Figura 16. Variación de la cantidad de hojas respecto a la edad de
plantones de S. macrophylla. 62
Figura 17. Regresión entre la cantidad de hojas y la edad de plantón de
S. macrophylla. 63
Figura 18. Regresión entre el peso seco de la raíz y la edad de plantón de
S. macrophylla. 65
Figura 19. Regresión entre el peso seco del vástago y la edad de plantón
de S. macrophylla. 67
Figura 20. Variación del incremento en altura respecto a la edad de
plantones de S. macrophylla. 67
Figura 21. Regresión entre el incremento de altura y la edad de plantón
de S. macrophylla. 68
Figura 22. Variación del incremento en diámetro respecto a la edad de
plantones de S. macrophylla. 69
Figura 23. Regresión entre el incremento del diámetro y la edad de plantón
de S. macrophylla. 70
Figura 24. Influencia del tamaño de envase y la edad de los plantones
sobre la cantidad de hojas en caoba. 72
Figura 25. Influencia del tamaño de envase y la edad de los plantones
en el incremento de la altura total. 73
Figura 26. Influencia del tamaño de envase y la edad de los plantones de
caoba en el incremento del diámetro a nivel del cuello. 74 Figura 27. Germinación de las semillas de caoba. 127 Figura 28. Panel informativo de la investigación. 127
Figura 29. Plantones de caoba (fase de vivero). 35
xv
Figura 30. Pan de tierra en plantones con tres tamaños de bolsa. 128 Figura 31. Sistema radicular en tres tamaños de bolsas. 36 Figura 32. Muestras del sistema radicular y vástago para determinar su
biomasa. 129
Figura 33. Parcela experimental (fase de campo). 130
Figura 34. Regeneración de raíces de caoba. 130
Figura 35. Ubicación geográfica de parcela experimental (fase de campo). 131
xvi RESUMEN
La investigación se realizó en la Unidad de Agroforestería perteneciente a la Facultad de Recursos Naturales Renovables que se encuentra en el Centro de Investigación y Producción Tulumayo (CIPTALD), políticamente pertenecen al sector Tulumayo, distrito José Crespo y Castillo, región Huánuco, cuyo objetivo fue evaluar la influencia del tamaño de envase y edad de plantón sobre el crecimiento inicial de la caoba (Swietenia macrophylla King.), Huánuco. El trabajo de investigación es de carácter experimental, de alcance comparativo – explicativo y a nivel probabilístico, utilizándose para su desarrollo los factores de tamaño de envase (t1: pequeño – 4" x 7", t2: mediano – 5" x 8" y t3: grande - 6" x 10") y edad de plantón (e1: 2.0 meses, e2: 2.5 meses, e3: 3.0 meses y e4: 3.5 meses); siendo las variables evaluadas de calidad morfológica para la fase de vivero y la calidad de respuesta a tres meses de establecidos en terreno definitivo. Se determinó los efectos principales de cada factor, registrando que el tamaño de bolsa grande y mediana fue significativo en las variables diámetro a nivel del cuello para la fase de vivero, incremento de la altura total e incremento del diámetro a nivel del cuello, considerados como calidad de respuesta, mientras que para las demás variables no hubo diferencias; para el factor tiempo de permanencia en el vivero, los plantones de caoba presentaron diferencias en los diferentes atributos morfológicos y de respuesta, a excepción del potencial de regeneración de raíces, mortalidad y sanidad; además, solo se registró interacción estadísticas para las variables cantidad de hojas, incremento de la altura total y el incremento del diámetro a nivel del cuello, llegando a la conclusión de que los factores causaron efectos de manera independiente sobre la calidad del plantón de la caoba.
Palabras clave: Edad, tamaño de envase, Swietenia macrophylla.
xvii ABSTRACT
Investigation came true in the Unit of Agroforestería belonging to the Faculty of Renewable Natural Resources that meets at the Center Fact-finding and Production Tulumayo (CIPTALD), politically belong to the sector Tulumayo, Jose Crespo and Castillo district, Huanuco region, whose objective was evaluating the influence of the bottling size and age of seedling plant on the initial growth of the mahogany (Swietenia macrophylla King.), Huanuco.
Research work becomes of experimental pure, comparative- reach character – explanatory and level probabilistic, being used for his development the factors of bottling size (t1: Child - 4 x 7, t2: Medium - 5 x 8 and t3: Big - 6 x 10) and age of seedling plant (e1: 2.0 months, e2: 2.5 months, e3: 3.0 months and e4: 3.5 months); being the evaluated high-quality variables morphologic for the phase of nursery and the quality from answer to three months of established in definite lot. He determined the main effects of every factor, registering that the size of carry-all and median was significant in the variables diameter at the neck for the phase of nursery, increment of the total height and increment of the diameter at the neck, considered like quality of answer, while for the other variables there were no differences; For the time factor of permanence in the nursery, the seedling plants of mahogany presented differences in the different attributes morphologic and of response, with the exception of the potential of regeneration of roots, mortality and health; Furthermore, only interaction got registered statistical for the variables quantity of sheets, increment of the total height and the increment of the diameter diameter at the neck, coming to the conclusion that factors caused effects of independent way on the quality of the seedling plant of the mahogany.
Key words: Age, bottling size, Swietenia macrophylla.
xviii
INTRODUCCIÓN
El éxito de cualquier proyecto de restauración de la cubierta vegetal depende de múltiples factores, entre las que destacan la falta de cuidados después de la plantación y la calidad de la planta, estos factores determinan la buena marcha de la plantación (SOUTH, 2000).
Las repercusiones negativas del empleo de plantas de baja calidad van a veces más allá de las primeras fases de su arraigo, pudiendo afectar a la obra pasados muchos años. Un ejemplo clásico es la caída masiva de árboles varios años después de su plantación debido a su cultivo en ciertos tipos de envases que dificultan el correcto desarrollo interior de las raíces, impidiendo un anclaje adecuado.
DURYEA (1985) define a la planta de calidad como aquella que es capaz de alcanzar un desarrollo (supervivencia y crecimiento) óptimo en un medio determinado y, por tanto, cumplir los objetivos establecidos en un plan de forestación o reforestación. No existe un único modelo de calidad ideal para cada especie.
La calidad de una planta cambia en el tiempo, variando con su estado fenológico y, probablemente, con su edad. Así, la resistencia a situaciones de estrés de una planta no es la misma durante el periodo de reposo vegetativo que al producirse la elongación de los tallos.
Así, la presente investigación tendrá como objetivo conocer la edad adecuada de los plantones de caoba para establecer en terreno definitivo, y los efectos que se produce en diferentes tiempos de permanencia en vivero en la calidad morfológica de los plantones y la calidad de respuesta de los mismos en campo definitivo, en la zona de Tingo María.
xix
En este contexto se plantearon los siguientes objetivos:
Objetivo general
Determinar la influencia del tamaño de envase y edad de plantón sobre el crecimiento inicial de la Swietenia macrophylla King., Huánuco.
Objetivos específicos
Determinar la influencia del tamaño de envases sobre las variables morfológicas (altura total, número de hojas, diámetro a nivel del cuello), en el crecimiento inicial de los plantones de caoba.
Determinar la influencia de la edad de plantón sobre las variables morfológicas (altura total, número de hojas, diámetro a nivel del cuello, masa aérea y radical, índice de esbeltez) en el crecimiento inicial de los plantones de caoba.
Determinar la relación entre el tamaño de envase/la edad del plantón sobre las variables morfológicas (altura total, número de hojas, diámetro a nivel del cuello), en el crecimiento inicial de los plantones de caoba.
1
I. REVISIÓN DE LITERATURA 1.1. Antecedentes
1.1.1. Antecedentes a nivel internacional
LAMPRECHT (1990) [Alemania] en su libro de Silvicultura en los Trópicos, resume que en la selección plantones, normalmente es recomendado utilizar plantas pequeñas, de aproximadamente 15 a 30 cm, debido a que éstas son menos susceptibles al shock de plantación, crecen mejor, son más tolerantes a la sequedad y en general son de más fácil manejo.
MURILLO y CAMACHO (1997) [Costa Rica], en su libro Metodología para la evaluación de la calidad de plantaciones forestales recién establecidas, concluye que el conocer la altura inicial al momento de la plantación sí podría tener importancia según sea el sistema de producción que se haya utilizado en el vivero. Con el sistema de bolsa, por ejemplo, no se debería establecer plantones cuya sección aérea (tallo) supere los 30 cm (según sea el tamaño de bolsa), ya que sus raíces muy probablemente estén ya sufriendo enrollamiento dentro de la bolsa.
Havel (1965), citado por WADSWORTH (2000) [Estados Unidos] en su Manual de producción forestal para América tropical, resume que el tamaño del material de plantado se ha estandarizado de acuerdo con las condiciones de los países tropicales. Esto ha llevado al rechazo de árboles por debajo de la norma, generalmente sin que se entiendan bien los criterios significativos involucrados. El mejor tamaño del plantón para Araucaria hunsteinii en Papúa - Nueva Guinea resultó ser menor de 18 cm.
2
En Filipinas, el criterio usado fue la edad de las existencias; así, los plantones de once meses de Pinus kesiya crecieron más rápido en altura después del plantado que los de seis meses (Zamora y Agpaoa, 1976;
citado por WADSWORTH, 2000). Para el plantado de pinos y eucaliptos en pastizales, en lo que hoy es Zimbabwe, se prefieren plantones grandes a raíz desnuda de 40 a 50 cm de altura (Stubbings, 1958; citado por WADSWORTH, 2000).
Las diferencias en el tamaño del material de vivero son comunes; sin embargo, no es seguro obtener ganancias genéticas transplantando a campo el material más grande. En los bordes de camas los pinos en bolsas de polietileno generalmente son más bajos. Sin embargo, este efecto podría deberse a la inhibición de las micorrizas por la exposición lateral al sol, un fenómeno sin relación con el potencial genético de los árboles (Jackson, 1974; citado por WADSWORTH, 2000).
Sweet y Wareing (1966), citados por WADSWORTH (2000), concluyeron que las variaciones en el tamaño de las existencias de vivero de menos de un año de edad se deben casi enteramente a pequeñas diferencias de sitio en el momento de la germinación (o poco después) y que son independientes de las diferencias genéticas. La selección de especies dominantes, por lo tanto, no garantiza una superioridad genética.
Experimentos aislados parecen apoyar esta conclusión. En Brasil, entre las plantas de Pinus elliottii de mejor crecimiento a los nueve meses, se eligió solo una de cada 3500 plantas (Shimizu et al., 1977; citados por WADSWORTH, 2000). En el momento del plantado, la altura de los árboles seleccionados fue 34% mayor que los demás; después de un año, la diferencia era del 46%. A fines del segundo año, se había rebajado al 31%
y en el tercer año a 12%, lo que significa que el beneficio de esta selección había casi desaparecido.
3
En otro caso, ensayos con P. taeda en EE.UU. revelaron variaciones genéticas en la capacidad de los árboles de soportar el trauma del transplante (Beineke, 1967; citado por WADSWORTH, 2000): los árboles altos fueron consistentemente los peores sobrevivientes. Estos ejemplos no abogan necesariamente en contra de los estándares y de la selección en vivero, pero sí sugieren que el material de apariencia inferior, puede en realidad no serlo. Sin embargo, esta no es una razón para rechazar la selección de plantones como un proceso lógico mediante el cual se puede reconocer el vigor fenotípico (Wakeley, 1969; citado por WADSWORTH, 2000).
Un estudio de pinos de 45 años en el sur de EE.UU. demostró que el desempeño de los árboles provenientes de plantones de primera calidad era significativamente mejor que los de plantones de tercera calidad (Wakeley, 1969; citado por WADSWORTH, 2000).
GALLOWAY (2000) [Costa Rica] Revista el fomento de plantaciones forestales en América central, señala que la calidad de plantas y otros materiales que se utilizan para establecer una plantación forestal es un aspecto crítico en su desarrollo posterior. Aquí se refiere a la calidad física y fisiológica de las plantas. Las características deseables de una planta para ser llevada al campo debe ser de tamaño acorde al tamaño de la bolsa o envase.
BAUTISTA-ZARCO et al. (2005) [México] Revista de evaluación de la calidad, evaluó el comportamiento en campo de la calidad morfológica de los brinzales de Pinus montezumae Lamb. Los tratamientos evaluados fueron 2 calidades morfológicas de brinzal: calidad alta (diámetros mayores a 6 mm) y calidad baja (diámetros menores a 6 mm), cada una de las cuales estuvo conformada por brinzales de 12 meses de edad.
4
Los resultados del análisis de campo indicaron que el mejor tratamiento fue la calidad alta, ya que presentó la más alta sobrevivencia en campo (83.82%). El comportamiento anterior permite señalar también que el diámetro del tallo es directamente proporcional con la sobrevivencia en campo, por lo que es un excelente criterio para evaluar la calidad del brinzal en vivero.
1.1.2. Antecedentes a nivel nacional
VARGAS (2010) [Perú] en un estudio de investigación, evaluó el efecto de diferentes sustratos en el crecimiento de altura de caoba (Swietenia macrophylla King), en fase de vivero. Se aplicó el diseño en bloques completamente al azar (DBCA) con sub unidades de muestreo, con cinco tratamientos, diez individuos y cuatro bloques. Los tratamientos aplicados fueron: Tierra negra (T1), arena (T2), tierra agrícola (testigo) (T3), mantillo (T4) y aserrín (seco) (T5).
Los resultados muestran que el promedio final en el incremento de altura de las evaluaciones de los 5 tipos de tratamientos utilizados fueron: T5
(aserrín) con 1.10 cm, T4 (mantillo) con 1.04 cm, T2 (arena) con 0.62 cm, T1
(tierra negra) con 0.53 cm; y por ultimo T3 (tierra agrícola) con 0.33 cm.
Con relación a los tratamientos si presentaron diferencias significativas en altura, el tratamiento T4 (mantillo) con 6.94 cm obtuvo mejores resultados en el crecimiento de las plántulas de Swietenia macrophylla King.
1.2. Bases teóricas 1.2.1. Vivero forestal
El vivero forestal es el lugar destinado a la crianza y producción de plantones forestales capaces de abastecer las necesidades de los programas de
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reforestación con plantas de alta calidad que garanticen una buena supervivencia, prendimiento y crecimiento a fin de establecer poblaciones forestales homogéneas con altos rendimientos (VÁSQUEZ, 2001).
Lugar de permanencia de plantas en su proceso de multiplicación de cuyas características manejo y atención dependerá en gran parte de la calidad de los individuos producidos (CARITAS HUACHO – AECI, 2000).
1.2.1.1. Envases para plantas en vivero
El uso de las bolsas de plástico para las plantas jóvenes está muy difundido en América Latina y en todas las zonas tropicales, principalmente porque son baratas y se consiguen en todas partes, no porque den como resultado un mejor desarrollo de las plantas. Hay bolsas de muchos tamaños, algunas con pliegues para que las bolsas se mantengan en posición vertical y otras sin fondo. El problema inherente al empleo de las bolsas de plástico es que, cuando las raíces llegan al fondo de la bolsa, comienzan a enroscarse en espiral. Las raíces también crecen y penetran en el suelo debajo de la bolsa y resultan dañadas más tarde cuando se traslada ésta.
Una práctica deficiente pero por desgracia frecuente en el vivero es usar bolsas grandes (con un volumen de 1 litro o más) para mejorar la calidad de las plantas. El desarrollo de la planta depende más de lo que está dentro de la bolsa (la calidad del sustrato) que del tamaño de ésta. De hecho, cuando mejora la calidad del sustrato se puede disminuir el tamaño de la bolsa. Una práctica adecuada en el vivero es usar bolsas pequeñas con un sustrato rico en nutrientes, como la composta. La única excepción al empleo de bolsas pequeñas puede ser el caso de los árboles que toman más tiempo para crecer, como los árboles frutales injertados (VÁSQUEZ, 2001).
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1.2.2. Manejo de plantas en viveros forestales 1.2.2.1. Control de malezas
La competencia de las hierbas es abundante, se debe eliminar las malas hierbas de la bolsa y la cama de repique, reconociendo bien las plántulas de cada especie. Deshierbar apenas estén creciendo las malas hierbas en forma manual. Después del riego se realiza esta actividad eliminando las malezas que se encuentran en las bolsas y bancales (PACA et al., 2003).
Las escardas, está estrechamente relacionada con el deshierbe, después de eliminar las malezas se procede a la remoción de la costra que se forma en la parte superior de las bolsas y entre los surcos de los bancales. Es muy importante porque permite que el agua penetre con mayor facilidad a las raíces y favorece la aireación del suelo.
El deshierbe se debe suspender de 30 a 45 días antes de la plantación al campo definitivo, ya que la planta está en su período de endurecimiento. Sin embargo cabe señalar que en el momento de su salida al campo, si se debe deshierbar para que el arbolito no lleve las malezas a la plantación (INB, 2010).
1.2.2.2. Enfermedades en viveros forestales
LUGANO (1998) menciona que, los plantones que se producen en un vivero forestal están amenazados, durante su cultivo, por varios problemas. Algunos son de tipo nutricional o sanitario, otros son de manejo, accidentes que ocurren en el cultivo o ataque de liebres.
En algunos sitios las fuertes heladas invernales pueden descalzar las plantas.
En otros puede existir un problema de napa o agua subterránea, etc. Uno de los principales problemas que afectan a los plantones, como se dijo, es el sanitario (enfermedades).
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Cuando las plantas crecen con adecuada disponibilidad de nutrientes y agua, en un clima propicio que les ofrece temperaturas óptimas de crecimiento, tienen mayor resistencia a las enfermedades. Es importante destacar que las expresiones adecuada disponibilidad y temperaturas óptimas significan
“medida justa”, vale decir que tanto la falta como el exceso en cualquiera de los requerimientos pueden ser igualmente perjudiciales en un cultivo.
Algunos autores como NICOLÁS et al. (2004), indican que los problemas sanitarios son derivados del cultivo a densidades elevadas, la competencia aérea entre individuos, que impide su insolación y una aireación adecuada.
1.2.3. Crecimiento inicial
Las tasas de supervivencia obtenidas en repoblaciones con especies forestales son muy variadas, desde valores muy bajos, hasta porcentajes superiores al 90% (CORTINA y VALLEJO, 2004).
El crecimiento con frecuencia muestra una elevada heterogeneidad, según la variable que se considere y según la meteorología. Así, la altura media de la planta puede disminuir en el caso de una sequía muy severa (la norma en medios semiáridos), o aumentar en condiciones más favorables; en este último caso, el incremento de altura se produce casi exclusivamente en los meses de primavera y otoño, paralizándose durante el verano (CORTINA y VALLEJO, 2004).
En especies del género Quercus (como encina, carrasca y coscoja), y en otras especies como el lentisco (Pistacia lentiscus), con frecuencia los incrementos y decrementos absolutos son relativamente bajos, consecuencia de que el aumento y la reducción de altura suele tener lugar sobre la última elongación del tallo (extremo apical) (SUÁREZ et al., 1997). Sin embargo, un elevado nivel de estrés hídrico puede acabar con toda la parte aérea, produciéndose, en el
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mejor de los casos, rebrote de cepa, y pudiéndose registrar disminuciones sustanciales de la altura.
Esta situación es frecuente en medio semiárido y especies como Quercus coccifera. Los incrementos de altura al cabo del primer año en campo suelen ser positivos cuando aparecen supervivencias medio-altas evidenciando mejores condiciones meteorológicas para el establecimiento.
El crecimiento en diámetro se ha mostrado, en general, mucho más regular. No obstante, son más abundantes en la literatura los resultados que muestran la independencia del crecimiento en diámetro en campo respecto al estrés (VILLAR et al., 2001).
Se ha sugerido que, particularmente en especies en las que la variación en altura pueda ser tanto positiva como negativa, la medida del diámetro basal sería un indicador más fiable del crecimiento de la planta (RUANO, 2003), aunque se debe tener en cuenta que esta última variable no considera la pérdida de funcionalidad, permanente o transitoria, del tejido conductor.
La determinación de la tasa de crecimiento a partir de medidas periódicas del diámetro del cuello de la raíz, obliga a identificar con precisión el punto de medida, de manera que las sucesivas mediciones no se vean afectadas por esta incertidumbre.
La utilización de variables como la altura o el diámetro del tallo para comparar el comportamiento de plantas de calidades contrastadas pueden llevar a error dada la evolución no lineal de estas variables (RUANO, 2003).
1.2.4. Calidad de plantas
Las plantas utilizadas en actividades de reforestación no solo deben poseer un origen genético acorde al objetivo de la plantación y las condiciones del sitio a
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que serán establecidas, también deben cumplir las condiciones mínimas de calidad, entendida esta como el conjunto de atributos que permitan garantizar su capacidad para establecerse y crecer exitosamente en terreno.
Exceptuando las características genéticas, que quedan determinadas al momento de seleccionar la semilla, la calidad de las plantas está determinada en gran medida por su cultivo en vivero. Efectivamente, los atributos morfológicos, fisiológicos y sanitarios que condicionan la calidad pueden ser manipulados durante la viverización, de modo que esta fase resulta fundamental para obtener plantas que exhiban un satisfactorio desempeño en terreno (QUIRÓZ et al., 2009).
La experiencia señala que las plantas con distintos atributos morfológicos y fisiológicos tienen diferentes comportamientos según los factores limitantes que el sitio presente (ESCOBAR, 1990). La morfología no dice todo respecto de la calidad de una planta. La condición nutricional de las mismas, medida a través de la concentración foliar de nutrientes, está muy relacionada con el comportamiento que estas puedan exhibir en terreno. En síntesis la combinación de parámetros o atributos morfológicos y fisiológicos determinan la calidad de la planta, el éxito de su establecimiento y su posterior desarrollo en terreno.
No obstante los atributos morfológicos, pueden correlacionarse exitosamente con la supervivencia y el crecimiento inicial en terreno de muchas especies de uso forestal, señalándose que mientras más grandes es la planta, mayor es su potencialidad de supervivencia (Aguiar y Mello, 1974; citados por QUIRÓZ et al., 2009). Por esta razón se consideran parámetros adecuados para evaluar la calidad de la plantas. A continuación se señalan:
10 1.2.4.1. Diámetro de cuello
El diámetro a la altura de cuello es un indicador de la capacidad de transporte de agua hacia la parte aérea, de la resistencia mecánica y de la capacidad relativa de tolerar altas temperaturas de la planta. Esta variable generalmente se expresa en milímetros (QUIRÓZ et al., 2009).
ARNOLD (1996) establece como indicadores de calidad de una planta la altura, el diámetro del cuello y el peso fresco de la planta, señalando que mientras mayor sea el diámetro y el peso fresco de una planta, mejor será la calidad de ella.
1.2.4.2. Altura total
La variable altura se relaciona con su capacidad fotosintética y su superficie de transpiración. Las plantas más altas pueden lidiar mejor con la vegetación competidora, aunque esto implica una buena salud fisiológica y un sistema radicular adecuado (QUIRÓZ et al., 2009).
Esta variable se expresa generalmente en centímetros (cm).
1.2.4.3. Razón altura/diámetro o índice de esbeltez
La razón altura/ diámetro o índice de esbeltez (IE), es el cociente o razón entre la altura (cm) y el diámetro a la altura del cuello (mm). Este índice relaciona la resistencia de la planta con la capacidad fotosintética de la misma (TORAL, 1997).
Valores entre 5 y 10 indican una mejor calidad de la planta, valores sobre 10 indican una planta muy alta respecto al diámetro a nivel del cuello, por su parte valores menores a 5 indican una planta de poca altura respecto al diámetro a nivel del cuello. También es usada la relación inversa diámetro a nivel del cuello (mm) y altura (mm), siendo diámetro a nivel del cuello /altura, el rango
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óptimo de este índice varía entre 1/100 y 1/50, dependiendo de la especie (QUIRÓZ et al., 2009).
1.2.4.4. Razón tallo/raíz (T/R) o proporción Pa/Rz
La razón tallo/raíz o índice tallo/raíz (ITR), se define como la razón entre el peso seco de la parte aérea (tallo y hojas) y el peso de la raíz. Determina el balance entre la superficie transpirante y la superficie absorbente de la planta.
En general se exige que, lavada la planta y seca, el peso de la parte aérea no llegue a doblar al de la raíz (MONTOYA y CÁMARA, 1996). Generalmente, mientras más estrecha es la relación tallo/raíz (cercana a 1), mayor es la posibilidad de supervivencia en sitios secos (QUIRÓZ et al., 2009).
La calidad de los plantones, es la capacidad que tiene un individuo vegetal para desarrollarse y generar una planta con vitalidad propia. No es un concepto absoluto, ya que factores como la especie o el lugar de la plantación modulan fuertemente su apreciación, a la vez es un concepto efímero que se puede perder fácilmente, ya que la plántula puede tener un determinado atributo de calidad a la salida del vivero, y un mal transporte o manejo puede destruir en pocas horas o días lo que un buen viverista ha conseguido con mucho esfuerzo y técnica a lo largo de un determinado período (OLIET et al., 1999).
Tabla 1.
Características de la calidad de la planta que pueden resultar de interés, en función de los objetivos del cultivo.
Objetivos Prioridades en la selección de la calidad de planta
Aumentar la diversidad genética, la plasticidad fenotípica, evitar la depresión por autocruzamiento
Diversidad de genomas,
procedencias.
12 Resistencia a condiciones adversas (actuales o futuras)
Plasticidad fenotípica, rasgos morfo- funcionales asociados a resistencia a frío, sequía, contaminación, etc.
Protección del suelo
Elevada tasa de crecimiento, crecimiento horizontal, abundante y rápida reproducción, reproducción vegetativa.
Almacenaje de carbono
Elevada producción, producción de materia orgánica recalcitrante, asignación de biomasa subterránea.
Potenciar poblaciones de herbívoros Elevada palatabilidad, tolerancia a la herbivoría.
Producción de miel Producción de flores, variedades melíferas.
Incremento de recursos alimentarios para la fauna
Producción de frutos elevada y extendida en el tiempo, calidad de los frutos.
Aumentar la resistencia y resiliencia frente a perturbaciones
Capacidad de rebrote, contenidos relativos de humedad elevados, piñas serótinas, banco de semillas persistente, defensas frente a plagas.
Mejorar la fertilidad del suelo
Elevada tasa de producción, fijación de nitrógeno, sistemas radiculares fibrosos, enraizamiento profundo.
Modificar el flujo de recursos (ingeniería de ecosistemas)
Rasgos asociados a la modificación de flujos hídricos, ambiente lumínico, redistribución de agua y nutrientes del
13 suelo.
Producción de madera u otros productos
Elevada tasa de crecimiento, fuste recto, baja ramosidad, productos forestales no maderables.
Estética
Tasa de crecimiento, porte, variedad cromática, producción de flores y frutos.
Regulación hídrica
Cobertura, eficiencia en el uso del agua, profundidad de enraizamiento, infiltración.
Fuente: OLIET et al., 1999.
Por otra parte, pese a que las características morfológicas y fisiológicas que definen la planta de calidad pueden variar según los intereses de las distintas partes involucradas en la producción, manejo y empleo final de la planta (FOLK y GROSSNICKLE, 1997), parece lógico pensar que tales características deberían maximizar la supervivencia, crecimiento y potencial reproductivo de la planta trasplantada. Esto hace que la calidad no pueda ser considerada como un conjunto fijo de atributos.
Por el contrario, debe ser tratada como un concepto variable con el uso (por ejemplo, con las características de la estación a repoblar) y el usuario (necesidades y objetivos del repoblador) (NAVARRO y PEMÁN, 1997). Así, el concepto de calidad de planta, entendido como adecuación al uso, puede definirse como la capacidad de una planta forestal para alcanzar las expectativas de supervivencia y crecimiento de una estación particular (DURYEA, 1985).
Esta capacidad es el reflejo de unas condiciones morfológicas y fisiológicas de la planta que le permiten una mejor respuesta frente a los factores propios del
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lugar de establecimiento, y que van a manifestarse a través de su capacidad para superar el estrés de plantación y crecer, aprovechando todo el potencial que ofrece una estación. No obstante, las condiciones en que se produce la planta en la mayor parte de los viveros, unido a la dificultad de muchos de los métodos de control de calidad, hace que deban reconsiderarse los sistemas y atributos de calidad (PUTTONEN, 1997).
La mayor parte de la literatura relacionada con la calidad de la planta forestal proviene de sistemas mésicos, en los que priman los aspectos productivos sobre la resistencia al estrés, o sobre cualquier otro factor de los mencionados anteriormente. Probablemente ésta es la causa de algunos resultados contradictorios, así como de cierta prevención a la hora de aplicar los avances científicos en la gestión viverística en medios xéricos.
La calidad de una planta puede alterarse al ser llevada al lugar de plantación.
El rudo trato de las plantas por los operarios o su desecación causada por un prolongado e inadecuado almacenamiento y transporte, así como una incorrecta plantación, son algunos de los factores que pueden mermar el vigor de la planta de mejor calidad y arruinar el proyecto de revegetación más esmerado (MCKAY, 1997).
1.2.5. Calidad de plantas y el vivero
La calidad de plantas y otros materiales que se utilizan para establecer una plantación forestal es un aspecto crítico en su desarrollo posterior. Aquí se refiere a la calidad física y fisiológica de las plantas, y no se trata de la calidad genética. Las características deseables de una planta (u otro material como una pseudoestaca) para ser llevada al campo son (GALLOWAY, 1997):
Tamaño acorde al tamaño de la bolsa o envase, si las plantas se cultivan en envases.
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Una buena relación entre el tallo y las raíces (2 a 1, por ejemplo). En el caso de plantas a raíz desnuda exige la aplicación de podas de la raíz durante el desarrollo de las plantas.
Raíces sin deformaciones causadas por un trasplante defectuoso a la era (platabanda) o envase o por tiempo excesivo en el vivero.
Un buen estado de lignificación; es decir, plantas endurecidas mediante un buen manejo del riego y la fertilización.
Sin defectos de forma y/o daños físicos al tallo y el sistema radicular (debido al manipuleo).
En el caso de pseudoestacas deben tener un tamaño que haya dado buenos resultados en trabajos previos; es decir, se debería aprovechar las experiencias locales.
En los viveros forestales siempre se observa cierta variabilidad en el desarrollo de las plantas. Si el sistema de producción de plantas lo permite, es importante eliminar las no deseables para contar con una producción más uniforme. Hay que enfatizar la calidad de las plantas también en el momento de despacharlas al campo. No debería llevarse al campo ninguna planta sin las características deseadas (GALLOWAY, 1997).
La calidad de una planta forestal influye mucho más en el éxito de la plantación a corto y largo plazo que las técnicas de plantación utilizadas (VILLAR- SALVADOR, 2003).
Resultante de la integración de numerosas características fisiológicas y morfológicas que controlan las posibilidades de desarrollo y crecimiento ulterior de las plantas (VILLAR-SALVADOR, 2003).
Grado con el que cumple los objetivos de su utilización con el mínimo costo una plántula (OLIET et al., 1999).
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El éxito de una plantación forestal empieza en el vivero. El material vegetal es responsable en el largo plazo del cumplimiento de los objetivos trazados en un proyecto forestal. Las técnicas de preparación del suelo perdura unos años, la planta y las técnicas de propagación permanecen durante todo el turno (PUÉRTOLAS et al., 2003).
Es evidente que el prendimiento pasa por un crecimiento de las raíces, por lo tanto hay que potenciar el sistema radicular para dotarlo de una arquitectura, una capacidad de almacenamiento de reservas y una predisposición a la colonización.
La evaluación de la calidad de plantas es un proceso de retroalimentación continuo entre el vivero y silvicultores, ya que en definitiva la calidad de las plantas está determinada por su comportamiento en el terreno (PUÉRTOLAS et al., 2003).
VILLAR-SALVADOR (2003) menciona que la calidad puede entenderse como:
Calidad genética: Procedencias y mejoramiento.
Calidad morfológica: Estándares de calidad: altura, cuello del diámetro de la raíz, parte aérea, sistema radicular.
Calidad sanitaria: Ausencia de plagas y enfermedades.
Calidad fisiológica: Reservas, capacidad fotosintética, potencial de regeneración radicular.
Calidad biológica: Micorrizas.
1.2.5.1. Atributos de calidad morfológica
VILLAR-SALVADOR (2003) menciona que la calidad morfológica de una planta puede ser medida de forma cuantitativa y cualitativa:
17 Tabla 2.
Atributos morfológicos empleados en el control de la calidad de los lotes de plantas forestales y en estudios científicos.
Cualitativos Cuantitativos
Plantas con heridas no cicatrizadas Altura parte aérea Plantas parcialmente o totalmente
secas Diámetro del cuello de raíz
Tallos con fuertes curvaturas Masa aérea y radical
Tallos múltiples Esbeltez de los tallos (altura/diámetro) Tallos con muchas guías Proporción entre la masa aérea y la
radical Tallos y ramas con parada vegetativa
incompleta Índice de Dickson*
Tallos desprovistos de una yema
terminal sana Longitud de las yemas
Inexistencia de ramificaciones o claramente insuficiente
Follaje reciente y cuello de raíz dañado
+ El Índice de Dickson se define como Masa planta/(Altura/Diámetro) + (Masa aérea/Masa radical).
Al respecto, SMURFIT KAPPA (2008) señala a la consistencia de pan de tierra (desmoronamiento al momento del transplante), deformaciones en la forma de la raíz y desarrollo radicular (raíz principal bien formada, raíces secundarias abundantes, buena cantidad de puntas blancas en las raíces) como otros atributos alternos de calidad morfológica.
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Asimismo, una buena calidad de plántula debe tener, un diámetro de cuello grande, bajo valor de esbeltez, un sistema radicular fibroso y un alto valor de biomasa.
VILLAR-SALVADOR (2003) afirma que los caracteres de calidad de plantas han sido pensados para coníferas, principalmente, y algunas especies arbóreas planifolias; así, algunos de ellos no podrán tenerse en cuenta o requerirán de ciertas matizaciones para poder ser aplicadas a especies leñosas, especialmente las no arbóreas.
1.2.5.2. Atributos de calidad de planta que miden la capacidad de respuesta de las plantas
El éxito de una plantación forestal es fuertemente dependiente de la calidad de las plantas que se utilicen. La calidad de una planta está definida por su comportamiento final en terreno, el que está regulado por los atributos morfológicos y fisiológicos de ella, y por su interacción con el ambiente del sitio de plantación (DURYEA y MacCLAIN, 1984).
VILLAR-SALVADOR (2003) menciona las siguientes características como atributos de respuesta de la calidad en una planta:
Potencial de formación de nuevas raíces
Resistencia a las heladas
Resistencia a la desecación
Los caracteres morfológicos describen el estado material de una planta y pueden proporcionar una estima de su potencialidad funcional. Sin embargo, no informan de su capacidad funcional real. Existen otros atributos que miden la capacidad de desarrollo real de la planta en un momento dado cuando se somete a ciertas condiciones de crecimiento (MATTSSON, 1997).
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Estos atributos se denominan de respuesta o desarrollo, siendo los más empleados el potencial o la capacidad de formación de nuevas raíces (PFR) y la resistencia de una planta en respuesta a una situación de estrés, principalmente a una helada y a su desecación. El test de PFR mide el grado de formación de nuevas raíces cuando las plantas son situadas bajo condiciones idóneas de crecimiento durante al menos 7 días (BURDETT, 1979;
RITCHIE, 1985).
Sin embargo, algunos autores sugieren que el test debe realizarse bajo condiciones lo más parecidas posibles a las que se van a encontrar al ser plantadas en el campo (FOLK y GROSSNICKLE, 1997). La resistencia a la helada de las plantas se mide habitualmente por la técnica de liberación de electrolitos o estableciendo visualmente el grado de daño sufrido por la planta (MATTSSON, 1997).
La ventaja de los atributos de respuesta es que proporcionan una medida real del vigor y la resistencia de una planta. El tamaño de un brinzal o su estado nutricional no pueden informar si una planta ha perdido vigor debido a una enfermedad o una helada severa en el vivero, o bien ha sufrido una desecación acusada antes de la plantación. Por ello, estos atributos a menudo presentan una buena correlación con el desarrollo de las plantas en campo, especialmente en condiciones limitantes (VILLAR-SALVADOR, 2003).
1.2.6. Caoba (Swietenia macrophylla King.) 1.2.6.1. Taxonomía de la especie
Dentro de los sinónimos se reconocen chacalté (Maya) (Guatemala); caoba de hoja grande, caoba del Sur, caoba del Atlántico, cáguano (América Central, México y Colombia); mongno, aguano, araputanga (Brasil); mahogany Honduras, acajou du Honduras (Guadalupe); oruba (Venezuela); mara (Bolivia); mahoni (Surinam) (AGUILAR CUMES y AGUILAR CUMES, 1992).
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Según MEDINILLA SÁNCHEZ (1999) y Cronquist (1981), la clasificación es:
Reino : Plantae Haeckel, 1866 Subreino : Embryobionta
División : Magnoliophyta Cronquist, Takht. & Zimmerm., 1966 Clase : Magnoliopsida Cronquist, Takht. & Zimmerm., 1966 Subclase : Rosidae Takht., 1966
Orden : Sapindales Benth. & Hook., 1862 Familia : Meliaceae Juss., 1789
Género : Swietenia Jacq.
Especie : Swietenia macrophylla King.
Nombre común: Caoba, aguano 1.2.6.2. Generalidades
El estado actual de las poblaciones de S. macrophylla King. es muy variable.
Por ejemplo, ha sido casi eliminada de áreas accesibles de Honduras y Nicaragua, pero todavía se encuentra en áreas protegidas de Petén (Guatemala) y Belice. También existen grandes áreas de S. macrophylla en Bolivia y Brasil (AGUILAR CUMES y AGUILAR CUMES, 1992).
Un estudio durante seis años de la dinámica de la producción de semillas por árboles de S. macrophylla de diferentes tamaños reveló una variabilidad considerable de un año a otro y de un árbol a otro; pero los árboles con diámetros de 75 cm o más producían siempre muchas más semillas, y más constantemente, que los de menos diámetro, y las producen más consistentemente de año en año que árboles menores.
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Además, por ser árboles más altos, la dispersión de sus semillas es más amplia. Por lo tanto, para sostener la capacidad de producción de semillas de S. macrophylla se deben mantener en pie individuos de caoba con un diámetro a la altura del pecho (Dap) de 75 cm o mayores (SNOOK y LÓPEZ, 2003).
Mientras que hasta el 27 por ciento de los árboles de diámetro inferior a 75 cm no produjeron semilla alguna en un año determinado, el 93 por ciento de los de diámetros mayores las produjeron todos los años (SNOOK y LÓPEZ, 2003).
Estos resultados son importantes para la regeneración de la S. macrophylla, natural o plantada: a menos que se protejan algunos árboles grandes, la extracción de árboles de caoba hasta un diámetro mínimo reducirá gravemente la producción potencial de semillas en estos bosques (SNOOK y LÓPEZ, 2003).
1.2.6.3. Fenología, polinización y dispersión
Registros de floración durante la estación seca, entre agosto – octubre y fructificación mayormente hacia fines de año. En otros países de Sudamérica, como Venezuela, la especie es decidua durante parte del año este árbol comienza a florecer entre los 12 – 15 años (Rosero, 1973; citado por LAMPRECHT, 1990).
Las flores de esta familia son visitadas por abejas pequeñas y mariposas, pero aún no está claro si estos insectos son legítimos polinizadores. El cruzamiento externo es aparentemente muy importante para la fecundación en esta especie.
Las semillas son dispersadas por viento con distancias medias de 32 – 36 m y máximas de hasta 95 – 100 m (LAMPRECHT, 1990).
22 1.2.6.4. Semilla de caoba
En un estudio realizado en Abangares (Costa Rica), se determinó que hay diferencia significativa en la cantidad y calidad de las semillas según el tamaño del fruto; con base en estos resultados se recomienda recolectar sólo frutos grandes de Swietenia macrophylla King., para obtener mayor cantidad y calidad de semillas y plántulas con mayor desarrollo (SALAZAR y RAMÍREZ, 1996).
El fruto es una cápsula ovoide dehiscente, comúnmente de 6 a 25 cm de largo y 2 a 12 cm de diámetro, reducido hacia el ápice en punta, color pardo grisáceo, lisa o diminutamente verrugosa, con 4 y 5 valvas leñosas de 6 a 8 mm de grueso; cada cápsula contiene entre 45 a 70 semillas, esponjosas y frágiles (AGUILAR CUMES y AGUILAR CUMES, 1992).
Los frutos maduros son de color café claro, tienen forma de cápsulas erectas, ovoides, de 15 - 20 cm de largo y 6 - 8 cm de diámetro en su parte más ancha.
La cubierta o pericarpio se raja, abriéndose en cinco valvas y exponiendo las 45 – 70 semillas aladas de unos 8 cm de longitud y 2 cm de ancho que contiene dispuestas en una columna interior (PATIÑO et al., 2002).
El fruto es una cápsula grande en forma oval o de pera (de aproximadamente 9 y 15 cm de largo en su parte más ancha), estas aparecen en pedúnculos largos y robustos, la cápsula frutal está compuesta de una placenta leñosa dividida en cinco lóculos, cada uno de los cuales contiene de 10 a 16 semillas aladas y dispuestas de manera simétrica en dos hileras (JOHNSON, 1969).
Las semillas son sámaras, aladas, livianas, de 7.5 a 10.0 cm de largo por 2.0 a 3.0 cm de ancho, de color rojizo cafesáceo, sabor muy amargo (AGUILAR CUMES y AGUILAR CUMES, 1992).
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1.2.6.5. Manejo de la especie en etapa de vivero a. Manejo de la semilla de S. macrophylla King.
REYNEL et al. (2003) manifiesta que la propagación por semillas es exitosa en esta especie. La maduración de los frutos tarda 6 meses; la recolección de semillas se inicia 1 – 3 meses luego de iniciada la maduración de los frutos.
Los frutos se recolectan directamente del árbol antes que las cápsulas abran, cuando muestran un color café claro. El árbol puede ser colectado haciendo uso de equipo subidor apropiado y teniendo cuidado de no dañar las ramas.
Los rendimientos usuales varían entre 3.8 – 4.5 kg de semilla por árbol. Una vez recolectados, los frutos son transportados en sacos de yute a un sitio techado donde puedan extenderse sobre lonas aproximadamente por 5 días, para permitir que concluya el proceso de maduración y se abran lentamente.
Luego son trasladados al patio de secado y se asolean por periodos de 4 horas durante 3 días. La semilla se extrae del fruto manualmente y se asolea nuevamente por 4 horas. Para eliminar las alas de las semillas se les fricciona manualmente.
b. Tratamientos pregerminativos de la semilla de S. macrophylla King.
La especie no requiere tratamientos pregerminativos. El remojo en agua a temperatura ambiente durante 24 horas acelera la germinación (REYNEL, 2003). Se puede sembrar en camas germinadoras para repique posterior o directamente en bolsas, colocando en este caso 1 – 2 semillas por bolsa, en un lugar ligeramente sombreado. Aunque se han utilizado profundidades de siembra de hasta 8 cm, lo más recomendable es enterrarlas a 2 – 3 cm en el sustrato, ya sea acostada o vertical, con el lado del ala hacia arriba, que es como la semilla está adaptada a germinar en forma natural (CORDERO y BOSHIER, 2003).
24 c. Inicio y finalización de la germinación
La germinación se inicia a los 7 – 20 días de la siembra y es hipógea. La germinación finaliza luego de 10 – 15 días de iniciada (REYNEL, 2003).
Para su germinación, las semillas pueden ser puestas en una mezcla de tierra más arena, en surcos, cubiertas sub – superficialmente por el sustrato (semilla apenas cubierta 1 cm) y preferiblemente colocadas en forma vertical. La emergencia de la raíz se experimenta entre 40 a 78 días, variando su germinación, según la calidad de la semilla.
Las plántulas se encuentran listas para su repique o transplante dos semanas posteriores a la germinación bajo el sistema de producción en bolsa plástica, estaca o raíz desnuda. Es indispensable mantenerlas bajo la sombra por período no mayor a 8 días y es recomendable aplicar fertilización (BARWICK, 2004). El porcentaje de germinación en promedio es del 90% para semillas recién colectadas. El tiempo necesario para que inicie la germinación a partir de la siembra es de 1 a 2 semanas, y el necesario para que finalice el proceso es de 6 semanas (MIRANDA, 1999).
La caoba tolera suelos con deficiencias en nutrimentos que otras especies no toleran, pero el crecimiento es lento en suelos excesivamente cultivados y con su materia orgánica degradada (ADOLFO, 2007).
d. Poder germinativo
Entre 54 – 95% para semillas frescas. Disminuye a 30% a los 60 días en condiciones naturales (REYNEL, 2003). Al respecto BARWICK (2004) menciona que según la calidad de la semilla, variando su poder germinativo entre un 60% a un 84%.
25 e. Siembra de semillas
Las semillas pueden sembrar en hileras espaciadas unos 15 cm en las camas de almácigo; se les cubre por una capa de tierra que no debe ser mayor a 1.5 – 2 cm.
Se trasplantan a bolsas plásticas un mes más tarde, cuando tienen 7 – 8 cm de altura. Debe mantenérseles con el sustrato húmedo y protegidas del sol durante los primeros 3 meses; se les traslada al terreno definitivo cuando tienen 20 – 25 cm, es decir a los 6 – 8 meses, o posteriormente, cuando alcanzan hasta 1.5 m. Se les puede sembrar directamente en bolsas plásticas colocando 2 – 3 semillas por bolsa a 1 – 2 cm de profundidad (REYNEL, 2003).
f. Almacenamiento de las semillas
Las semillas se han categorizado como ortodoxas o intermedias en su comportamiento al almacenamiento. Conservan su poder germinativo hasta por 7 – 8 meses almacenadas a temperatura ambiente y en bolsas plásticas de papel. Almacenadas en refrigerador en bolsas plásticas mantienen su viabilidad por más de 4 años.
Las semillas de caoba conservan su poder germinativo por 8 años si son almacenadas a 4 °C y con contenido de humedad de 4% (REYNEL, 2003).
1.3. Marco conceptual 1.3.1. Tamaño de envase
El tamaño de envase determina el volumen de sustrato del que dispone la planta en crecimiento dentro de la etapa de vivero, y el pan de tierra del que obtendrá los recursos nutritivos para su transferencia a campo definitivo.
26 1.3.2. Edad de plantación
La edad de plantación se refiere al tiempo de permanencia de una planta en el vivero para su posterior traslado a campo para su plantado.
1.3.3. Crecimiento inicial
Es un incremento irreversible en el tamaño de las plantas, el cual a menudo es acompañado por cambios en la forma. El crecimiento inicial es un aumento constante en el tamaño de un organismo, acompañado de procesos como la morfogénesis y la diferenciación celular.
1.3.4. Caoba (Swietenia macrophylla King.)
La caoba es una especie forestal de gran valor comercial debido a la calidad de madera que presenta. El estado actual de las poblaciones de S. macrophylla King. es muy variable. La propagación por semillas es exitosa en esta especie y no requieren tratamientos pregerminativos. Las plántulas se encuentran listas para su repique o transplante dos semanas posteriores a la germinación bajo el sistema de producción en bolsa plástica, estaca o raíz desnuda.