P
ARÍS, 3 de marzo de 1952 Mi querido Fredi:Creo que estarás contento por mí si te digo que acabo de pasar una muy mala noche. Una de esas noches de revisión, de hilan, de —preguntarse cosas, de ver qué pequeñas y mezquinas son las respuestas. No he ido más allá de eso, pero me da la medida de lo que fue nuestra conversación de anoche. No había palabras para decírtelo, pelo a cada cosa que tú decías o me leías, yo notaba fríamente en mí la resistencia casi demoníaca de un orden ya cerrado, construido, que teme perder su comodidad y su rutina, y se subleva ante la palabra nueva, ante la Noticia. Ahora sé por qué esa hora y media de charla me ha fatigado tan terriblemente. La noche que acabo de pasar (con los sueños más increíbles) me da la justa medida del combate que lo Viejo y lo Nuevo han librado en mí. Hoy me siento como podría sentirse un campo de batalla: sucio, pisoteado, lleno de muertos y lamentaciones. Pero también sé que uno de mis dos ejércitos ha vencido. Sólo que no sé cuál. Realmente no lo sé, Fredi. Lo que puedo decirte (y esta tonta carta tiene ese objeto) es que en ti veo la presencia viva de eso que tus palabras no alcanzan todavía —por mi enorme ignorancia —a mostrarme con claridad. Tú has vuelto de allá con ojos nuevos. Ya te lo dije anoche, y es cierto. Tu cara es la misma, pero te han cambiado la mirada. Tenías una mirada huyente, acechadora, analítica. Ahora miras y ves de una manera que mi propia mirada siente profundamente. En cuanto a tus palabras, espero humildemente entenderlas mejor si tienes el deseo de continuarlas para mí. No sé lo que pasará, porque la batalla es dura y yo me he conformado hasta hoy con lo que tenía y alcanzaba. Pero el hecho de que haya una batalla te prueba (y me prueba) que nuestro encuentro de anoche no ha sido inútil ni estéril. Quisiera que me creas digno de seguir escuchándote.
Con mi afecto para Natacha, un abrazo de Julio
1953
A Fredi Guthmann
P
ARÍS, 12 de mayo de 1953 Mi querido Freddy:Me creerás un ingrato por este largo silencio, pero tal vez ya han llegado noticias de algunas cosas que me ocurren. Algunas buenas, y otras malas; la proporción de siempre. Tu dois te rappéler de quelques poémes que te lus à la Jonchére, et que tu trouvas assez beaux. A ce moment-lá, je croyais avoir perdu cette femme pour toujours, et il ne me restait que me souvenir avec le plus de dignité possible. Mais les choses se passérent autrement, elle vint en Europe et je la retrouvai à Paris. Ma liaison avec Edith était deja finie, car elle était bátie que sur un plan primaire et sans lendemain. (D'ailleurs nous sommes restés tres bons amis, car elle ne se trompait pas sur mes sentiments et nous n'avions jamais tombé dans des mensonges à ce sujet.) Aujourd'hui je puis bien te diré que je suis tres heureux, que je me sens en quelque sorte sauvé (de quoi, je ne le sais pas clairement, mais je sens que je viens d'étre sauvé de quelque chose qui aurait fini avec moi). Comme tu dois te rappeller du ton de mes poémes, tu pourras lisément concevoir ce que cette rencontre définitive signifie pour moi. Ma femme (je dois me marier avec elle, mais je ne l'ai pas encore fait à cause de ce que tu vas voir tout de suite) est argentine, et je súis sur que Natacha et toi aimeront faire sa connaissance quand vous viendrez à Paris (chose que j'attends toujours!). Voilá pour les bonnes nouvelles.139 Las malas son que me puse la Vespa de sombrero, para no matar a una vieja idiota que se me cruzó en una esquina cuando yo cruzaba con todo derecho y luces verdes; resultado, que hice una maniobra brusca para no matarla, la agarré de costado, me hizo volar la Vespa por el aire, y los sesenta kilos de fierro me cayeron encima, reduciéndome a un sandwich entre el asfalto y el scooter. Resultado, la cara rota, y una doble fractura de la pierna izquierda. Esto pasó hace un mes, el 14 de abril. La policía me llevó al Cochin, y durante 18 días mortales aguanté una sala común, con todo lo que eso supone y que podrás imaginarte bien. Lo pasé muy mal, con fiebres de cuarenta grados, porque tenía un derrame tan brutal que la pierna estaba tres veces más grande que la otra. Era bastante trágico. Por suerte Aurora (un nombre justísimo para ella y para mí) me acompañó maravillosamente, y Daniel se portó como un gran amigo y se ocupó de las mí] cosas que quedaban en el aire. Al décimo día, como la cosa iba mal me hicieron una punción. No te quiero explicar todo lo que salió de esa rodilla, pero empecé a mejorar, y cinco días después me enyesaron. A todo esto, conseguimos dos piezas y una cocinita en una meublé de la rué de Gentilly, cerca de la Place d'Italie. Pas marrant com me quartier, mais on a les deux chambres, pleines de soleil et assez grandes, et la cuisine, pour 12.000 bailes.140 No es caro, si piensas que por piezas separadas pagábamos 7.000 cada uno. Te imaginarás que el moblaje es apenas lo esencial, pero nos alcanza perfectamente por ahora. Cuando yo esté en condiciones de moverme (dentro de dos meses, hélas!)
aprovecharé ratos libres para bricoler y poner las cosas a punto. Lo pasamos muy bien, aunque Aurora tiene conmigo el trabajo que te puedes imaginar: cocinar, lavarme, arreglar la cama, etc. Pero estamos juntos, y en realidad nos divertimos mucho. Tu radio nos resulta ahora una compañía preciosa, pues nos trae aquí toda clase de programas excelentes, conciertos y teatro. No sabes cuánto te lo agradezco. Et voilá, mon vieux... Lo triste es que en el momento en que me accidenté, nos disponíamos a pasar todo el mes de mayo en Italia, que yo quería mostrarle a Aurora. Teníamos un plan genial: mandábamos la Vespa por tren (1.500 francos hasta Milán) y nos íbamos en tren hasta allá. Sacábamos la Vespa y recorríamos toda Italia. (Hoy, por ejemplo, hubiéramos estado en Siena...) Si me mejoro en la forma en que espero, me entrenaré lentamente estos tres meses, y en septiembre nos iremos. Pero en tren, no en Vespa. Ahora, después de lo que me ha ocurrido, tengo miedo de matar a Aurora y matarme yo. Si esto me hubiese ocurrido en Italia, hubiera sido la catástrofe total. De modo que les dejo los scooters a otros que tengan mejores reflejos que yo, o que tengan la suerte de que viejas idiotas no se les tiren bajo las ruedas. (Es curioso el problema moral que esto plantea. En el hospital tuve largas noches de fiebre e insomnio para pensar que si en ese momento yo hubiera elegido por mí en vez de por la vieja, no me hubiera pasado nada grave... Agarrándola de frente, es decir aceptando matarla, me hubiera salvado con un porrazo y nada más. El problema moral está en saber si yo elegí hacer la maniobra para salvarla, o simplemente fueron mis manos las que mecánicamente hicieron lo necesario. Me es imposible responder a esto con certeza. Y tal vez en el fondo no tenga tanta importancia.) Te aseguro que en esas noches del Cochin tuve también tiempo para reflexionar en tus enseñanzas y tratar de reducir todo mi sufrimiento y toda mi angustia a términos metafísicos. Fracasé en toda la línea, mi cuerpo fue el tirano y el señor durante esas semanas, y nunca pude controlar ni el dolor, ni la imaginación, ni todas las miserias hospitalarias. Escribí, sin embargo un libro tras otro, pero ésas, como siempre, eran maniobras de escape, de sustitución.
Bueno, basta de tanto ego. ¿Cómo están ustedes? Sergio, que vino el otro día a verme, me dijo que había recibido carta tuya y que fiabas bien. El de Castro anda dando los últimos toques a su taller, el lado del Pare Montsouris (sitio mágico, absolutamente mágico, Jugado de mil fuerzas que yo he sentido profundamente cada vez que prometido a pasearme por ahí). Parece que el taller va a quedar muy bien, aunque con Sergio nunca puede saberse nada seguro hasta no verlo. Naturalmente hace mucho que no veo su pintura, aunque según él ha entrado en otra etapa que lo tiene deslumbrado; pero ya sabes que Serijo es el espejo de sí mismo y vive por tanto en un encandilamiento absoluto. Lo digo sin malicia, ya que él mismo es el primero en reconocerlo. Además la egolatría es necesaria para ciertos artistas; es lo que des da fuerza y ánimo para salir adelante, sobre todo aquí donde hay 1 Rueños pintores en crecida cantidad. Por cierto que tuvimos una inmensa exposición retrospectiva del cubismo, con pinturas traídas de EE.UU. y de todos los museos. Ocupaba íntegramente las salas de exposiciones del Musée d'Art Moderne, y era para tirarse al suelo. Veinte Juan Gris maravillosos, y la completa evolución de Picasso y Braque, año tras año. Roger de la Fresnaye, Gleizes, Delaunay, Léger... algo para quedarse asombrado durante días. Yo fui no sé cuántas veces, y me alegro enormemente de
haberlo hecho antes de quedarme con una pata dura. Con respecto a Buenos Aires, Le
Monde y Le Fígaro nos tienen al tanto de las noticias más importantes, de modo que
podemos seguir más o menos bien la situación de nuestro país. Tuve carta de Jorge hace pocos días, y sé que está muy bien. Ojala pueda darse otra vuelta por aquí, porque realmente lo extraño mucho y me haría muy feliz tenerlo conmigo un par de semanas por lo menos. A Andrée la veo bastante seguido, porque me estuvo acompasando bastante en el hospital y ahora en casa. Está muy bien. Trato de pasar mi tiempo de la mejor manera posible, pero con la primavera en la ventana, hay momentos en que esta pierna enyesada me parece una cárcel horrible. Sueño que paseo, que tomo el autobús, que bajo a la Punta del Vert-Galant... Me despierto furioso, naturalmente. Parece que dentro de un mes me cambiarán este plátre por otro de marche con el cual podré hacer unos pasos dentro de casa. Pero pasará un rato antes de poder bajar las escaleras y salir a la calle... Y todo por dos huesitos rajados.
Bueno, Fredi, perdóname esta carta un poco incoherente, peto aparte de que escribirte a máquina me fatiga mucho (la penicilina lo deja a uno a la miseria, flojo y sin ánimos), no tengo todavía suficiente equilibrio mental y espiritual para que mis ideas sean medianamente inteligentes o entretenidas. De todos modos quise ponerte corriente de todas mis noticias, para que no creyeras en olvido o negligencia. Le dirás a Natacha que la abrazo muy fuerte y que espero estará bien repuesta y que habrá encontrado bien a todos los suyos ti te deseo que estés bien de salud, pues la otra salud ya la tienes para siempre, y bien que te la envidio. Yo, a mi manera, he alcanzado m felicidad personal que me llena de alegría. Me parece haber salido de un pozo, estar de nuevo bajo las estrellas, respirando el aire hermoso de la noche.
Escríbeme cuando puedas, mira que las cartas de mis amigos me hacen mucho bien y me traen como una libertad, como un viaje a otros planos. Hasta siempre, con todo afecto, y un gran abrazo,
Julio
A Fredi Guthmann
P
ARÍS, 25 de agosto de 1953 Mi querido Fredi:Tengo tus dos cartas, que me llegaron con muchísimo retraso a causa de esta huelga que todavía no ha terminado. También recibí una de Zoltan, dándome sus noticias in abstract, pero diciéndome que sólo pasaría contados minutos en París. Todo esto ha llegado demasiado tarde a mis manos, por la razón antedicha, y supongo que horas Zoltan está ya en la India. Ojalá a su vuelta pueda ver —si hace escala en Europa, pero como me dice que volverá a fin de y para ese entonces yo estaré en Roma, me parece difícil que nos encontremos. Todo lo que me cuentas de Zoltan no me sorprende demasiado, pero me alegra saber que el impulso definitivo, la llamada, nació directamente de él. En su carta reconoce que no tenía la menor intención de hacer el viaje, hasta que de pronto fue como si hubiera volteado un disco, y en vez de una música empezó a sonar otra, y no le quedó otro deseo que se débiner en
vitesse.141 Creo que si el impulso es tan violento y, sobre todo, espontáneo, Zoltan lleva en el avión la semilla de su mejoría y de su Encuentro (lo escribo con mayúscula porque creo, en mi infinita ignorancia, que debe ser así). Ahora sólo me queda desear que su gurú le muestre el camino; demasiadas cosas buenas hay en el corazón de Havas como para no esperar y desearle lo mejor. En cuanto a ti, has hecho lo que debías, es decir mostrarle que en esa pared cerrada en que se debatía como el minotauro, había una puerta invisible que de pronto podía ser visible. También me lo mostraste a mí, pero yo me fabrico diariamente toda clase de puertas, salgo y entro, y ya no sé en qué habitación estoy; todas me parecen hermosas, y en todas me siento bien, en la medida en que le cabe sentirse bien a un hombre de este tiempo.
Mi famosa y ultrajada pierna va mejor, aunque todavía los musculos están débiles y tengo que usar bastón (con lo cual cunde en torno de mí un ambiente de piedad y respeto, y todo el mundo me cede asiento en el metro, lo cual es una ventaja que extrañaré en el futuro). Me hubiera gustado poder consultar a Douglas pues sin duda debe haber una serie de ejercicios y técnicas de recuperación; pero de todos modos un médico argentino (y una médica igualmente argentina) me han dado bastantes elementos para seguir adelante. Creo que en un mes más podré enfrentar a Zapotek, que supongo sabrás es el corredor más veloz desde los tiempos de Paavo Nurmi.
Aurora y yo, unidos por los santos lazos del matrimonio (nos Casamos en la Mairie del treiziéme, en plena Place d'Italie, y para mejor el día de la Liberación, con bailes nocturnos y miles de banderas, y vivimos en este pequeño departamento de la rué de Gentilly, que es nada famoso pero suficiente por el momento. Como creo haberte dicho, me han confiado la traducción de todas las obras en prosa de Edgar Poe, trabajo para seis meses por lo menos, ya que además hay que escribir un estudio crítico-bibliográfico. En vista de eso, largué mi empleo matinal, y me voy a Roma a trabajar allá. Parece que en Roma se pueden conseguir pequeños "studios" o departamentos por unas 20.000 liras mensuales. Tendríamos así seis meses romanos, tiempo suficiente para llegar a conocer muy bien la ciudad. Luego volveremos a París a lo largo de la primavera, dando toda la vuelta de la Toscana y el norte. (Al principio pensamos en hacer este recorrido antes de ir a fijarnos a Roma, pero preferimos, dado el estado de mi pierna, dejarlo para la primavera próxima.) Está demás que te diga que si tienes previsto ir para Roma, dímelos en alguna carta próxima, ya que al principio estaremos un poco perdidos en la ciudad.
París, a pesar de la huelga, está hermoso como siempre. Ayer estuvimos en la gran retrospectiva de Dufy, que es admirable. En el Louvre hay una exposición de vitrales, desde los más antiguos hasta el Renacimiento. Vimos Versailles iluminado (fuimos con Andrée) y nos pasamos un espléndido día en Chartres. Ya ves que me muevo bastante. La huelga nos ha tenido encerrados casi veinte días, pues no había ni métro ni autobuses. Los aprovechamos para traducir, leer y caminar por el barrio. Tenemos una ducha municipal a ocho cuadras, donde te bañas espléndidamente por veinticinco francos. Vimos varias veces a Andrée, que anda ahora por Saint Tropez. And such is our life.142
Me alegra saber que Natacha va mejor, pues realmente ha pasado unos meses bien duros. Dile que Aurora y yo le mandamos nuestro afecto, y créeme que mucho
esperamos que se decidan a darse una vuelta por París para estar juntos. Me da un poco la impresión de que tú y yo jugamos a las esquinitas; en Buenos Aires, te imaginaba todo el tiempo en París, y ahora es al revés. Naturalmente, el día en que llegues aquí, yo estaré en Venecia o en Budapest. Quien sabe si no somos piezas de algún misterioso ajedrez que se está jugando poco a poco. Y ya se sabe que no puede haber dos piezas en el mismo cuadro.
Un gran abrazo a Natacha y otro muy fuerte para ti de Julio
Un poema para Natacha y Fredi.
En el museo Vaticano vi un vaso griego maravilloso. Representa el momento en que Castor va a bajar al Hades y Pólux, su hermano sube a la Tierra. Según la leyenda, sólo Pólux era inmortal; pero cuando Cástor fue muerto en combate, su madre Leda se desesperó tanto al perderlo, que Zeus le concedió que su hijo saliera del Hades siempre que Pólux lo reemplazara. Así, los hermanos se alternaban en su casa.