R
OMA, diciembre de 1953Mis queridos Alda y Eduardo:
Estas líneas van con todos mis mejores deseos para el '54, deseos a los cuales se agrega Aurora muy cariñosamente.
Vivimos al lado de la Piazza di Spagna, de donde sale la escalinata que se ve en el dibujito. En la casa que alcanza a verse a la derecha murió John Keats. Todo el lugar —toda Roma —tiene un color subido ocre, rosa, amarillo oscuro, y los puestos de flores al pie de la escalinata son como estallidos de color contra el blanco apagado de las gradas.
Nos gusta infinitamente Roma, como les gustaría a ustedes. Por los dos hemos echado monedas en la Fontana de Trevi, para que se cumpla la creencia tradicional y puedan venir un día.
Trabajamos mucho en nuestro Poe, pero dedicamos largas horas a los museos, a las calles, a las cosas. Comemos pizza y respiramos un tibio invierno que, al lado de los de París, parece una primavera.
Doc, espero siempre tus noticias. Hoy me limito a este saludo, a nuestro recuerdo de siempre. Nunca camino por ciertas calles sin pensar que, en cierto modo, estás andando a mi lado como en la bajada de Seaver, como en la costanera de Buenos Aires.
Con un gran abrazo para usted, Alda, para Hugo y Bimbo, y para vos, Doc, Julio
1954
A Fredi Guthmann
A
SÍS, 16 de marzo de 1954 Mon cher Fredi:Hace tanto que te debo carta que me da vergüenza empezar esta. Desde Roma quise escribirte muchas veces, sobre todo después diciembre (pues hasta fin de año tuve la esperanza de que aparecieras en persona, según me habías insinuado la posibilidad). Después Edgar Poe fue más fuerte que mis ganas de escribirte. Después de 15 páginas diarias de traducción, uno no está en condiciones físicas ni mentales para escribir. Ahora, hoy, es muy distinto. Aunque estoy muy cansado, es de la cintura para abajo, después de subir y bajar a pie todo Asís. Ahora, desde el hotel, me resulta muy grato escribirte. No sé por qué todo el día he pensado en ti. No creo que haya relación directa con Asís, su paisaje estupendo o su pintura (¡Giotto, qué bárbaro!). Debe existir alguna analogía más secreta, más escondida. Es muy rara la impresión que me ha causado hoy Asís. Hace 4 años estuve aquí, y no me gustó. Lo encontré feo, frío, y hasta las pinturas de la basílica me decepcionaron. Era mi primer encuentro con Giotto y Cimabue, y me dejó perplejo y casi triste. Hoy, en cambio, apenas pisé la plaza y vi a Santa Clara con su increíble arc-boutant a la izquierda, sentí un goce, una delicia inacabables. Una cosa tras otra me los fueron confirmando: el color rosa de todo Asís, las increíbles pinturas de la basílica (Pietro Lorenzetti, Simone Martini, Cimabue...), y después el Duomo, la Rocca Maggiore (¡qué estupenda la ruina feudal en lo alto!) y finalmente un atardecer prodigioso, con nubes rojas y ríos de luz cayendo sobre el valle. Lo curioso es que este cambio, este encontrar perfecto lo que hace 4 años me pareció mediocre, me ha deprimido un poco. Es como un espejo donde uno se ve por sorpresa, sin haber tenido tiempo de "acomodar" la cara, es decir que se ve como es de veras. Comprendí que ninguna impresión estética vale por sí misma, sino que es un producto determinado por mil razones y circunstancias momentáneas. Y además sentí el peso del tiempo, de los cincuenta años que voy a tener muy pronto. A sadder and a wiser man... Wiser?143 Tal vez. Pero lo seguro es lo otro, to wake a sadder man. Aurora y yo llegamos a Asís haciendo una escapada de una quincena que terminará en Firenze, donde yo tengo que acabar de traducir a Poe y escribir el prólogo. Nos hacía falta esta vacación después de 6 meses de trabajo seguido. He traducido 1.300 páginas de Poe. ¿Qué te parece? De modo que mandamos el equipaje a Firenze, y en bolsas de mano y una alta moral de auto-stop nos lanzamos a las rutas. Fuimos a Nápoles, Salerno, Amalfi, Ravello, volvimos a pasar por Roma, y luego Orvieto, Perugia, y desde hace unas horas, Asís. Mañana será Arezzo, luego Siena y San Gimignano, y por fin Fireme Desde Arezzo nos correremos a Borgo San Sepolcro, en persecución de Piero Della Francesca. Te reirías si nos vieras viajar. El "stop" anduvo mal, pues hace frío y no hay todavía turistas. Además ocurre una tragedia, y es que los camioneros italianos no pueden
llevar a una mujer (aunque sea la madre) pues hay una ley que lo prohibe (y que arroja luces reveladoras sobre el "temperamento" italiano). Moralité: privados de los camiones —que tanto ayudan en Francia —el tráfico se reduce a cero, pues los autos "de lujo" no paran ni a tiros, seguramente porque el dueño teme que uno le manche el tapizado; y los autos chicos, son tan chicos en Italia que no pueden levantar a un honesto matrimonio argentino. Por eso, después de perder mucho tiempo en las rutas del sud, estamos usando el tren para la Toscana. Como tenemos poquísima plata, lo que se va en tren hay que ahorrarlo en hotel, y no te imaginas los prodigios que hacemos. Por ejemplo en Perugia una vieja nos alquiló una pieza en un vetusto palazzo por 600 liras. La pieza no tenía luz, aparte de un velador tenebroso; pero en cambio ostentaba un techo lleno de pinturas del seiscientos, entre las cuales descollaba Cupido apuntando sus flechas justo en dirección a la cama. Te juro que creí que nos habíamos metido en un burdel. Pero no: la señora era jubilada de Correos. Para ir al baño había que atravesar un gran salón, la cocina, y naturalmente pararse a conversar con la familia. En fin, la locura.
Nuestra temporada en Roma fue estupenda. Creo que hemos llegado a conocerla bastante bien, y realmente es una ciudad entrañable, llena de alegría, gracia, con encantos a la luz del día y otros secretos, que sólo se dan al que la camina amorosamente, acariciándola hasta que cede. Como conseguimos tésseras gratuitas, pudimos ir cincuenta veces a cada museo, y el del Vaticano, por ejemplo, lo
exploramos a fondo. Ahora contamos quedarnos mes y medio en Firenze, tiempo
suficiente para verla bastante bien. Después veremos el norte, pues ya cobraré por fin el Poe y dejaré de vivir haciendo equilibrios terribles. Y volveremos a París, que extraño terriblemente. ¿Y ustedes? ¿Cómo está Natacha? Quisiera noticias tuyas, que me escriba unas líneas. Supe indirectamente que habías conocido a un muchacho
Sereno, amigo de amigos míos. Pero nada más sé de ti. Si dejas pasar quince días
luego de recibida esta carta y telefoneas a casa (50 ! 4765) mamá te dará mi dirección en Florencia
Pensamos alquilar una piecita barata por mes y medio. Escribe y dime si vendrás a París, si nos vemos. Siempre esperamos ir a B.A. a fin de año, pero depende de que la Unesco me dé trabajo y dólares. Ya veremos. No te escribo más porque estoy realmente muy cansado. Dale un gran abrazo a Natacha de mi parte.
Aurora les manda sus cariños, y yo te abrazo fuerte Julio