• No se han encontrado resultados

querido Damián

In document Cortázar J. cartas (página 197-200)

Firenze, 21 de abril de 1954

Recibimos ayer tu carta, y quiero escribirte inmediataraent unas líneas, que te llegarán por intermedio de la hermana de Aurora con lo cual nos ahorramos 160 liras,

cantidad suficiente para comer 4 maritazzi con doppia panna, que como recordarás son excelentes. Bueno, primero de todo quiero decirte todo lo que nos alegra la noticia de que se publican tus poemas, sobre todo porque Botella al Mar es de las que tiran a las playas papelitos interesantes, y la gente empieza, supongo, a darse cuenta. En cuanto a la dedicatoria de sendos poemas, nos conmueve de veras, y estamos orgullosos y alborozados. Todo lo que cuentas de tus publicaciones y actividades es formidable. Ya te leeremos en La Nación, pues el papá de Aurora nos manda los suplementos dominicales. En cuanto a la obra de colonización intelectual que te has puesto a hacer con mi Bestiario, habrá de causar profunda perplejidad a los gerentes de la Editorial Sudamericana, quienes se preguntarán quién puede ser ese comprador misterioso de un not-al-all-seller. (En la última liquidación semestral me acreditaron $ 14.60 de derechos de autor. Pero ahora no dudo que llegará a los $20.) Hablando en serio, te agradezco que permutes los regalos de bombones por mis cuentos. Y también que te hayas tomado la molestia de enviarme las condiciones para el concurso de Emecé. Desgraciadamente, niente da fare. Me dice que el mínimo de palabras es 50.000 y yo tengo material de cuentos para un líbrito igual a Bestiario, que está muy por debajo de eso. Estas cosas le pasan a uno por no escribir como los españoles, seres felices que respiran por el idioma, o como aquel escritor peruano del siglo XVIII que produjo un poema en 1258 octavas reales para celebrar la aparición de una ballena en la bahía del Callao. Yo, en vez, soy más callao que ellos, y ahora lo pago. Lástima, porque les hubiera mandado los ocho últimos cuentitos, que no están mal dentro de la sencillez del conjunto. Y además debe ser lindo ganarse un concurso y recibir un telegrama firmado por Bonifacio del Carril, nombre que siempre me pareció absolutamente mitológico y vagamente ecuestre.

Dile a Elva que participe. Díselo de nuevo, y ahora también de mi parte.

Bueno, ahora te consultaré sobre un tema bastante importante para mí. Quisiera saber el período dentro del cual residirás en Rio Piedras este año, y pedirte (si ese período coincide con lo que sigue; un favor. Yo mandaré el Poe, listo y empaquetado, hacia el 15 de mayo, es decir que llegará allá a fin de mayo. Junio se pasará entre que manden el contrato a París (pues ahí los contratos se firman cuando han recibido la obra) y yo lo devuelva firmado, y en julio la tesorería me liquidará la bonita suma de 2500 dólares (y quizá algo más), bueno, ocurre que la tesorería le manda a uno un cheque contra esa suma y a mí lo que me conviene no es eso, sino que un amigo (autorizado por mí) cobre en Río Piedras, y deposite la suma en un banco americano para que éste me pague traveler's checks en París. En esta yo recibo traveler's a mi gusto, es decir fraccionados, y los bolsanegreo sucesivamente y de acuerdo a las fluctuaciones. Cosa que aprenderás no se puede hacer con un enorme y único cheque. En suma ¿podrías hacerme el favor de cobrar por mí, y depositar la suma el banco que convendríamos? Si vas a estar en junio y julio (incluso a comienzos de agosto) dímelo, y yo te autorizaré. Por supuesto que también están Ayala y Carpió para eso, pero Carpió viene a Europa, y Ayala creo que viaja mucho a EE.UU. Nosotros no podemos quedar colgados, porque entre otras cosas de esa suma le debemos un buen pedazo a Eduardo y no veo la hora de pagársela. Dunque, áspetela tua risposta, e grazia tante. (Prego!, dirás tú con el automatismo del caso.)

nueve horas de trabajo, y el resto se lo come el Harte. Estoy en el momento de los prólogos, notas, biografías, y otros adornos críticos del Poe. Hace dos meses que no leo un diario. Si termino antes de la fecha tope (pues todo va realmente muy bien, y estoy satisfecho), entonces nos despediremos de Firenze con una semana de fiaca absoluta, y tus amigos recibirán nuestra visita. Nos gustaría de veras conocerlos, pero ahora no se puede. No me dices nada de Félix en tu carta. Si lo ves, dále un abrazo, y otro a María y a Eduardo y los tres ositos. Para ti un gran cariño de Aurora, que está feliz con su poema dedicado, y un abrazo fuerte de tu amigo

Julio

Te agradeceré que lo saludes a Jorge Romero Brest cuando lo veas.

A Damián Bayón

P

ANAME, 25 de junio de 1954 Nuestro querido Damián:

Gracias, muchísimas gracias. Te has movido con una rapidez tal que estamos realmente asombrados. No esperábamos tu carta hasta dentro de cuatro o cinco días, y su llegada nos hizo saltar jubilosamente hasta el techo. Para despachar ante todo el asunto business te informo que acabo de enviar los contratos firmados, que llegarán a la Editorial Universitaria un día antes que esta carta a ti. Estuve pensando si debía enviártelos directamente a ti, pero después pensé que burocráticamente podía ser mejor que se los mandara al Director de la Universidad (no sé quién reemplaza a Ayala y a Carpió, pero "Director" es un término omnivalente y todopoderoso). Supongo que hice bien, y de todas maneras te ahorré un viaje para ir a entregarlos. Si el cálculo que me haces se cumple, y me liquidan en unos 15 días, será estupendo. Muchísimas gracias por tu oferta de dinero, pero no será necesario. Acaban de llamarme de la Unesco para trabajar tres semanas como traductor, y eso aportará a la olla familiar los recursos necesarios para esperar con tranquilidad que nos lleguen los dólares. No te equivocabas al suponer que me pagarán más de lo originalmente convenido. Me pagan 500 dólares más. Creo que los emplearemos para pagar la "reprise" que nos pida algún chancho burgués, y conseguir así un departamento donde organizamos adecuadamente. Por cierto que hemos tenido una gran suerte, pues apenas llegados a París nos fuimos a buscar direcciones para alquilar piezas, y la segunda que visitamos nos resultó perfecta. Ya verás la dirección al pie, y te estremecerás. Tenemos dos piezas comunicadas, con sendos ventanales sobre la calle (en la vereda de enfrente está la casa donde mi muy querido Robert Desnos vivió muchos años). Estamos en el segundo piso, tenemos "uso de cocina", inminente ducha y teléfono (la dueña es una inglesa profesora que no ha terminado de instalarse; toca Chopin y Fauré, y nos ama y teme a la vez, es decir que nos ama como inglesa, y nos teme como propietaria francesa, después de todo lo que han debido decirle sobre los horrores que suceden con la gente que se mete en la casa y

terminan desalojando a los dueños... Pero ya la domesticaremos).

Nos pides que te contemos planes. Primero te contaré recuerdos, que son más seguros y no engañan tanto. Creo que la última (aparte de las líneas desde París) te la

escribí en Florencia, donde estuvimos dos meses enteros. De ahí nos fuimos a Pisa, Lucca (hermosa, hermosa Lucca), Prato y Bologna —donde tuvimos frío pero nos encantaron las torres, Santo Stefano con sus iglesias imbricadas, su pequeño claustro tan íntimo, y los jocundos platos de lasagna. Luego vino Ravenna, esta vez no dejé de ir a Classe, en vertiginosa cacería de mosaicos. Saltamos a Ferrara, que no nos gustó demasiado, pero en cuya Opera del Duomo vimos pequeñas maravillas románicas. Y llegamos a Venecia, y el sol salió —después de dos meses de "bouder"—y fue la locura más increíble imaginable durante once días consecutivos. Nos ocurrió algo sensacional, y es que como mal tiempo ahuyentaba a los turistas, los hoteleros alquilaban cualquier cosa a cualquier precio y nosotros encontramos en la "Pensione dei Dogi" una habitación con bajarte, en el quinto piso, sobre la Piazza San Marco, exactamente a ala izquierda del edificio de la Torre del Orologio, de modo que los reyes magos que salen a adorar al Niño cuando da la hora desfilaban a dos metros de nuestras ventanas, y por la mañana al despertarnos levantábamos con una mano las cortinas y veíamos toda la fachada de le San Marco a la izquierda, a la derecha el nacimiento de la plaza l'Campanile, al fondo las dos columnas con el león y San Teodoro y la laguna verde. ¿No crees que esto linda con lo repugnante? Nos costaba mil seiscientas liras tutto compresso; era realmente un regalo, y pasamos diez días felicísimos. De Venecia no te diré nada porque todo lo sabes tan bien como yo, pero sí me gustaría contarte que vimos la barca de la muerte, la góndola funeraria donde se embarcan los ataúdes para llevarlos a la isla de San Giorgio. Cuatro hombres de negro reman lentamente, y en la proa hay una esfera y una cruz de plata que a distancia parecen un enorme buho. La vimos una mañana de sol deslumbrante, cuando embarcaban a alguien que había muerto en el hospital. Te aseguro que quisiera tener talento para meter eso en un cuento alguna vez. Es de las cosas más terribles que me ha dado Europa.

De Venecia nos fuimos a Padova (¡qué alegría ver los Mantena restaurados, yo que había visto los pedazos por el suelo en 1950!).

Luego visitamos Verona (la puerta de San Zeno, ¡qué increíble barbaridad!), le hicimos la rabona a Mantova porque diluviaba, y nos pasamos los últimos 5 días italianos en Milán, enloquecidos con la pinacoteca de Brera, el museo Poldi-Pezzoli (¿es así?) y una enorme posición de Rouault. Nos gustó Milán, tan gran ciudad, tan ocupada de sí misma. Pero yo no pensaba más que en París, que nos espera más dulce que nunca, con unos verdes brillantes y Daniel y el hermano de Aurora, y todos los recuerdos. Puesto que nombro a Daniel y tú quieres noticias de él, te diré que estuvo esta mañana, leyó tu carta y me pidió que te dijera que acaba de escribirte. Además pide instrucciones sobre lo siguiente: parece que tú le dejaste 100 dólares a Ayala para que éste se los diera a un señor, pero equivocaste la dicción. Creo que Ayala le ha dejado los dólares a Daniel, quien te pide le aclares la dirección.

Paso a los planes. No son nada claros. Por un lado confío que a la Unesco se le ocurra la buena idea de contratarnos para la Conferencia General que se hará en Montevideo en noviembre —significaría que después cruzaríamos a B.A. para pasarnos dos o meses con nuestras familias y amigos. Sería simplemente magnífico porque además tendríamos bastante dinero para no preocuparnos momentáneamente. Entre tanto Aurora y yo nos lanzaremos a una activa campaña ante los gerentes de

In document Cortázar J. cartas (página 197-200)