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A Fredi Guthmann

In document Cortázar J. cartas (página 165-170)

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UENOS Aires, 1948 Querido Fredi:

Mil gracias por su carta. Me llegó justamente cuando me disponía a escribirle, pensando que pronto se pondría en viaje hacia el Este y que después ya no sería fácil alcanzarlo. Ya veo que tengo tiempo de que mis líneas le lleguen. Muy hermosa su

carta, Fredi; de esas que lo dejan a uno frente a una repentina caída en uno mismo, en lo profundo y olvidado —eso que la vida que algunos tenemos que nos oculta y distorsiona todo el tiempo—. Usted se embarca hacia la fuente, es cierto; pero... "no me buscarías si no me hubieras ya encontrado". Siempre me pareció ver en usted (¡y lo he conocido tan poco y tan mal!) una situación muy clara y definida, como la del hombre que a mitad de la vida se ha quitado ya de encima todo o casi todo lo accidental, lo transitorio. Incluso su tendencia a desplazarse, a ir un lado a otro, me pareció un afán de no enraizarse, de no recaer en la triste condición del hombre que tiene una sola casa, una sola mesa, un solo libro, una sola ventana con un solo paisaje. Simplificación, y a la vez enriquecimiento. Por eso me parece que usted va admirablemente preparado para su experiencia oriental. Vous allez boire à la source, mais c'est parce que vous la méritez...112

Pienso que será magnífico saltar hacia atrás, desde Europa siglo XX a las mesetas originales, fuera del tiempo, a salvo de la historia ¿Se despertarán en el occidental las resonancias de contacto, las armónicas, frente a su escenario primitivo, su punto de partida? Creo sí; por lo menos, algunas experiencias como las de D. H. Lawrence en Taos, y las de ese americano que vivió veinte años entre los indios de Nueva Méjico,113 hasta aprender no solamente el idioma y las costumbres, sino llegar a pensar como ellos y sentir como ellos... El extremo desarrollo espiritual del hombre puede coincidir mejor con el extremo primitivismo, que los términos medios estilo "misionero" y “antropólogo". Pero usted va en busca de algo todavía más grande: los orígenes simultáneamente dados con la infinita sabiduría del Oriente. Pero, como usted dice, esto exigiría largos desarrollos... En fin, buen viaje para Natacha y usted. Alguna vez, en algún Hades de tierra o del subsuelo, nos encontraremos para que usted me cuente lo que vio, lo que supo, lo que vivió.

Sí, insisto en irme a Europa. Incluso tengo planes bastante concretos, que desgraciadamente no pueden definirse del todo por la maldita demora de las Messageries en darle a Havas la fecha exacta de la partida del barco a Tahití. Hemos visto a un funcionario de Navi-France, en B.A., y nos ha prometido tener informes para mediados de diciembre. Calcule usted que yo tengo que sincronizar exactamente mi regreso con la partida de Havas; el estudio no puede quedar desatendido ni un solo día (Trop de concurrence, et le prestige, mon cher, le pres-ti-ge!).114 Ahora bien, mi plan es irme el 12 de enero en el Alcántara, o el 19 en el Conté Biancamano; los dos van a Francia, y yo me pasaría un mes en París y dos en Italia.

Le agradezco de todo corazón su generosa oferta de dinero. No será necesaria, pero tenga la seguridad de que si hubiese necesitado más plata, no hubiera vacilado en pedírsela. Me arreglaré bastante bien con lo que he juntado. Eso sí, acepto su ofrecimiento de una lista de amigos franceses e italianos, y también todo lo que pueda decirme usted sobre condiciones de vida en París (meaning very cheap conditions).115 Puedo vivir en una piecita cualquiera, y comer en donde el apetito me sorprenda. Me dicen que París es horriblemente caro, pero que en cambio puedo economizar más en Italia.

De manera que si tiene diez minutos libres, mándeme sus consejos. Me vendrán estupendamente.

pasaje en el bolsillo, pero restless enough por los azares del cambio, las divisas, etc. Sigue trabajando como un bárbaro, y ya ha reaccionado muy bien de la depresión que le produjo el tener que definir su camino. Si usted pudiera insistir todavía ante ese conocido de las Messageries para que le precisen la fecha de salida del barco a Tahití, le hará un gran favor a Havas, y otro no menos grande a mí, pues yo podré poner inmediatamente en marcha mi viaje a Europa.

Jorge está muy bien, terminando ya su trabajo musical, que este año ha sido bastante intenso. Daniel da conciertos, conferencias, y prepara sus exámenes de latín. Dice que soy un "bárbaro" porque leo a Graham Greene y a Camus. De Rafael116 no sé nada, salvo verlo una que otra vez en los conciertos, porque su nueva vida lo ha alejado de nuestro círculo. Susana y Perla están muy bien, y en cuanto a Arturo hace rato que sólo lo veo cuando lo encuentro en alguna esquina (que son la casa de Arturo; es un contrasentido que Cuadrado117 viva en un sitio que es más bien redondo).

Me parece estupendo que persista usted en traducir Los Reyes—¿De veras suena bien en francés? Un par de personas me habían dicho que les parecía notar una analogía entre ciertas formas poéticas francesas y mis diálogos. No sé, pero me gusta tanto que usted haga con él esa cosa tan bella que hizo con los cuentos y con Ícaro. Y me gusta que haya alguien en Francia a quien le guste el libro... y lo cite. Uno se siente muy importante.

Dígale a Natacha (que se sonreirá como ella sabe hacerlo) que lucho sus libretas, sus vocabularios, sus papeles secantes, sus plumas y sus carpetas. Y que la recuerdo con muchísimo cariño. Dígale bien que nuestro Cocteau yace sepultado en el olvido. No time for poetry.118

Querido Fredi, que tengan ustedes el mejor de los viajes, y un grandísimo abrazo de su amigo,

A Sergio Sergi

B

UENOS Aires, 10 de diciembre de 1948 Julio

Mi querido Oso:

Ya que acabo de cumplir mi propósito: el membrete es elocuente.119 Ahora me falta la práctica, y recibirme en inglés a fin de año. ¿Qué le parece? Estoy bastante satisfecho, porque espero y confío en que dentro de un año (más o menos) seré mi propio patrón y viviré más tranquilo.

Ante todo quiero pedirle que apenas lo vea a Dáneo le diga que mi vergüenza llega al cielo, pero estos meses de brutal trabajo (seis exámenes seguidos!) me impidieron escribirle como yo quería hacerlo. Creo que ahora podré darme el gusto de una muy larga carta, que le enviaré dentro de unos días.

Presumo y deseo que los suyos estén bien, y que la U.N.C. (“In vino... veritas") no le dé a usted demasiado trabajo. ¿Graba? ¿Viaja? ¿Pinta? ¿Come goulash? ¿Cómo está el taller?

Esto no es una carta, sino sólo una noticia semitelegráfica de mi notable graduación de Traductor. Otra vez escribiré de veras. Un abrazo a Gladys y a los Oseznos y también a Azzoni, a Dáneo y Mascialino (si lo encuentra). Avise si viene unos días a Buenos Aires.

Un abrazo grandote de Julio

Cariños de Felipe y de Daniel.

A Fredi Guthmann

B

UENOS Aires, 14 de diciembre de 1948

No hay como un título de Traductor Público para precipitarlo a uno en la más vergonzosa disolución moral. Todas las noches veo su carta al sentarme a mi mesa, pero como todas las noches tengo que escribirme a mí mismo una buena composición en inglés (temas: "Los ffcc120 en la Argentina; los caminos en Yucatán; la evolución de la langosta en Misiones", etc., etc.), ocurre que se me pasa el tiempo. Pero hoy, avergonzado profundamente después de una larga charla que tuve con Jorge y donde usted anduvo por el diálogo (vous, sylphe de ce chaud plafond),121 entonces me vine a la Cámara y decidí esta larga, necesaria y arrepentida carta.

Usted tiene un poco la culpa. Me escribe: quand venez vous a la civilisation?122 No es justo decirle eso a un pobre hombre sumido en el verano asfáltico, en la jalea inmunda de B.A. en diciembre. Todas las imprecaciones de Artaud serían pocas para calificar esta desmenuzación del alma que se opera cuando uno vive envuelto, por fuera y por dentro, en una atmósfera blanda y legamosa. Pero yo no he nacido para quejarme, además que Musset y Lamartine agotaron la cuota de la self-pity. No sólo no me quejo sino que en realidad estoy bastante contento. Hice lo que me había propuesto (no sin mi buen infiernito de ocho exámenes, (damn'em all) y estoy a un paso de recibirme en inglés. En cuanto al francés, incluso he pronunciado ya mi solemne juramento en presencia del camarista Doctor Alberto Baldrich, y me tienen bonitamente matriculado en el tomo II, folio 121. De modo que queda usted perfectamente enterado de mi ubicación burocrática en el gran Panteón de los tradittores.

Mi querido Fredi:

Me burlo, como usted ve, pero estoy tan agotado que me descubro a mí mismo haciendo tonterías, creándome problemas inexistentes (si eso es posible) y añorando épocas felices —que no lo eran en absoluto, y me consta; pero se llega a tal grado de embrutecimiento...—. Lo peor es que este verano no tiene escapatoria: no hay dónde ir (sans le péze, bien entendu)123 por ejemplo; yo me había entusiasmado con la idea de irme un mes al Cuzco, y me entero luego que los pasajes han subido casi en un 200%. Desgraciadamente tampoco se puede tomar uno de los barcos de Menéndez Behety, que dan la vuelta por Magallanes y que son magníficos para descansar (por simple reducción al vacío, a no tener nada que hacer, salvo mirar). Tampoco hay chance por ese lado. Creo que me iré a la quebrada de Humahuaca (c'est pas la

civilisation, mon cher, mais c'est la paix au moins!)124 y me meteré en Tilcara o algo por el estilo. No vuelvo a Uspallata porque el hotel ha acabado con el pueblo. Mendoza me cansa, la conozco demasiado, y además encuentro ex alumnos en todas partes, lo que ya es demasiado.

Jorge pasó un mes en el "Diablo Verde" y ha vuelto negro como un caribe y muy bien. Ya sabe usted —y si no ahí va la noticia —que separó definitivamente de chez le Vecchio.125 El problema para él es encaminarse ahora sin equivocar el camino. Creo que se le presentan oportunidades buenas, pero que el problema es más la elección que el puesto en sí.

Andrée me dio los dos Artaud, muchísimas gracias Fredi. El Húmero de K es formidable, incluso por la iconografía. Pero sobre todo los textos, los poemas de los últimos tiempos. No he leído aún Pour en finir... porque no me siento con coraje; Artaud me pone los nervios boca arriba y prefiero algo más doméstico, Charles Morgan ejemplo (!). Como me lo suponía, mi nota sobre Artaud126 en Sur cayó como una piedra en un charco; no hubo la menor referencia en pro ni en contra; creo que ni siquiera la carta de Rodez fue entendida. Ici, on a Jean-Paul et 5a suffit.127

Me alegro muchísimo de su experiencia en Italia, que adivino a través de su carta. Uno comprende que los poetas ingleses opten por irse a morir a Italia. Y Ruskin, y Sparkenbroke. Todo debe sentirse allí, en un estado de alta pureza, casi terrible. Por lo menos es lo que sus cuadros —los que usted y yo sabemos — contienen y anuncian. Pero para qué hablar, si las cosas empiezan después.

Havas está muy bien, y ahora trabajamos con frecuencia juntos. Empieza a venir trabajo para mí al estudio (algunos editores que me mandan contratos) y además lo ayudo a confrontar y revisar textos. El pobre continúa intranquilo con respecto a su partida, pero éste es un asunto que ustedes tratan directamente, de modo que me ahorro explicaciones. Como muy bien me lo dice usted en su carta, y puesto que es el padrino de esta combinación en que estamos Havas y yo, quiero agregar que me siento muy cómodo con él, y creo que la comodidad es recíproca, which means a lot.128

No he trabajado nada este invierno, pero ahora empiezo a salir del letargo, cuando los exámenes me dan tiempo. En Las Artes va a salir una carta abierta mía a Daniel, donde protesto por una nota suya sobre el jazz. En realidad no es más que un pretexto para decir un par de cosas que tenía acumuladas y que me parecen interesantes. Es Posible que Argos edite seis cuentos míos el año que viene. Y Los

Reyes anda en pruebas de página, pero no sé cuándo saldrá, porque Daniel se ha

puesto a terminar su doctorado en Filosofía, y se olvida de las ediciones, lo cual es muy comprensible.

No sé gran cosa de Arturo, ni de Lozano. Hace una semana visité a Perla (que está muy bien) y escuchamos Mozart juntamente con Andrée y Susana. Vi, naturalmente, a Gan y a Tchang, ambos gran forma.

Hasta pronto, Fredi, con todo mi afecto a Natacha y un abrazo fuerte de Julio

1949

In document Cortázar J. cartas (página 165-170)