APLICACIÓN DEL MÉTODO DIALÉCTICO A LAS IDEOLOGÍAS I ¿Cuál es la importancia de las ideologías para el marxismo?
V. Acción y reacción de los factores ideológicos
YA HEMOS VISTO, por los ejemplos de conciencia verdadera y de conciencia falsa, que no siempre es perfectamente correcto tratar de explicar las ideas tan sólo por la economía y negar que las ideas tengan una acción propia. Hacer semejante cosa sería interpretar mal el marxismo.
Cierto que las ideas se explican, en última instancia, por la economía, pero también ejercen una acción que les es propia. “Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo trastrueca afirmando que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. Naturalmente que la situación económica es la base, pero los distintos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones
que, después de ganada una batalla, formula la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y l desarrollo final de éstos hasta transformarse en un sistema de dogmas- ejercen también su influencia sobre el desarrollo de las luchas históricas y fijan predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones realizado entre todos estos factores, en el que, a través de la multitud infinita de casualidades (es decir, de casos y acontecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), termina siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico.”3
En consecuencia, vemos que necesitamos examinarlo todo antes de buscar la economía, y si ésta es la causa en última instancia, siempre hay que pensar que no es la única causa.
Las ideologías son los reflejos y los efectos de las condiciones económicas, pero la relación no es simple, porque encontramos también una acción recíproca de las ideologías sobre la infraestructura.
Si nos proponemos estudiar el movimiento de masas que se ha desarrollado en Francia después del 6 de febrero de 1934, tendremos que hacerlo por lo menos desde dos aspectos, para demostrar lo que acabamos de describir.
1. Algunos ejemplifican esta corriente aduciendo que la causa de ello estaba en la crisis económica. Esta es una explicación materialista pero unilateral; pues tal explicación no tiene en cuenta más que un único factor: el económico, la crisis. 2. Por consiguiente, este razonamiento es exacto en parte, pero con la condición de
que se le agregue, como factor de explicación, lo que piensa la gente; es decir, ideología. Ahora bien, en esta corriente de masas, la gente es “antifascista”; lo cual constituye el factor ideológico. Mas si la gente es antifascista, ello se debe a la propaganda que ha dado nacimiento al Frente Popular. Pero para que esta propaganda fuera eficaz se necesitaba un terreno favorable, y lo que se pudo hacer en 1936 no era posible en 1932. Sin embargo, sabemos cómo este movimiento de masas ha influido, a su vez, en la economía por la lucha social que ha desencadenado.
Comprobamos, pues, en este ejemplo, que la ideología, que es el reflejo de la sociedad, se transforma a su vez en causa de los acontecimientos.
“El desarrollo político, jurídico, filosófico, literario, artístico, etc., descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos repercuten también los unos sobre los otros y sobre su base económica. No es que la situación económica sea la causa, lo único activo, y todo lo demás efectos puramente pasivos. Hay un juego de acciones, sobre la base de la necesidad económica, que se impone siempre, en última instancia.”4
Así por ejemplo:
“La base del derecho de herencia, presuponiendo el mismo grado de evolución de la familia, es una base económica. A pesar de esto, será difícil demostrar que en Inglaterra, por ejemplo, la libertad absoluta de testar y en Francia sus grandes restricciones, responden en todos sus detalles a causas puramente económicas. Y ambos sistemas
3 F. ENGELS: Carta a J. Bloch, en Obras escogidas, Moscú,1952, t. II, pp. 458-459. 4 F. ENGELS: Carta a H. Starkenburg, en Obras escogidas, Mocú, 1952, t. II, pp. 474-475.
repercuten de modo muy considerable sobre la economía, puesto que influyen en el reparto de bienes.”5
Para tomar un ejemplo más actual, regresamos al de los impuestos. Los ricos quieren desembarazarse los gravámenes son partidarios de los impuestos indirectos; los trabajadores y las clases medias proponen, por el contrario, que los impuestos fiscales sean directos y progresivos. De este modo, la idea que nos hemos forjado sobre los impuestos, y que es un factor ideológico, procede de nuestra situación económica creada, impuesta por el capitalismo. Los ricos quieren mantener sus privilegios y luchan para conservar la forma actual del sistema de impuestos y para reformar las leyes en este sentido. Ahora bien, estas leyes, que se originan en las ideas, reaccionan sobre la economía porque matan al pequeño comercio y los artesanos y precipitan la concentración capitalista.
Vemos, por tanto, que las condiciones económicas engendran las ideas, pero las ideas engendran también las condiciones económicas, y bajo esta reciprocidad de relaciones debemos examinar las ideologías, todas las ideologías; y sólo en última instancia, en la base, contemplamos que las necesidades económicas siempre prevalecen.
Tenemos conciencia de que son los escritores y los pensadores los que tienen la tarea de difundir, si no de defender, las ideologías. Sus pensamientos y sus escritos, no siempre son muy estrictos, y frecuentemente, en escritos que parecen ser simples cuentos o relatos, encontramos, al estudiarlos, una ideología. Hacer este estudio es una operación muy delicada y debemos realizarla con mucha prudencia. Por tanto, vamos a recomendar un método de análisis dialéctico que será de gran utilidad y ayuda, pero hay que poner atención para no ser mecanicista y no tratar de explicar lo que no es explicable.