INTRODUCCIÓN I Qué es la filosofía
III. Qué filosofía estudiar?
1. UNA FILOSOFÍA CIENTÍFICA: EL MATERIALISMO DIALÉCTICO
6 V. I. LENIN. Marx Engels y el marxismo, p. 494. Ed. Lenguas Extranjeras, Moscú, 1947. 7 HENRI BARBUSSE: Paroles d’un combattant, p. 10. Ed. Flammarion, París.
SI QUEREMOS modificar la realidad (naturaleza y sociedad) tenemos que conocerla. Mediante las diversas ciencias se conoce el mundo. Únicamente una concepción científica del mundo, puede beneficiar a los trabajadores en su lucha por una vida mejor. Esta concepción científica es la filosofía marxista, es el materialismo dialéctico. Y aquí viene una pregunta a nuestra mente: “¿qué diferencia hay entre “ciencia y filosofía”? ¿A caso no se identifica la segunda con la primera? La filosofía marxista, en efecto, es inseparable de las ciencias, pero es, sin embargo, otra cosa. Pues cada una de las ciencias (física, biología, sicología, etc.) aspira a estudiar las leyes propias de una parcela claramente determinada de la realidad. En cuanto al materialismo dialéctico, éste tiene un doble objeto:
“En su sentido dialéctico, estudia las leyes más generales del universo, leyes comunes a todas las formas de lo real; es decir, desde la naturaleza física hasta el pensamiento, pasando por la naturaleza viva y la sociedad. En las próximas lecciones abordamos el estudio de estas leyes. Pero Marx y Engels, fundadores del materialismo dialéctico, no han sacado la dialéctica de su fantasía. El desarrollo de las ciencias fue lo que les permitió encontrar y formular las leyes más generales, comunes a todas las ciencias, y que manifiesta la filosofía.”8
“Como materialismo, la filosofía marxista es una concepción científica del mundo, la única científica. Pero, ¿qué es lo que enseñan las ciencias? Que el universo es una realidad material, que el hombre no es extraño a esta realidad, sino que puede conocerla y por ello transformarla (como lo demuestran los resultados prácticos obtenidos por las diversas ciencias). Por tanto, comenzaremos el estudio del materialismo filosófico en las lecciones 1 y 3. El materialismo marxista no se identifica con las ciencias, porque su objetivo no se circunscribe a una parte limitada de lo real (ése es el objeto de las ciencias), sino que abarca la concepción del mundo en su totalidad, concepción que todas las ciencias aceptan implícitamente, aun cuando los sabios no sean marxistas.” “La concepción materialista del mundo –dice Engels- significa sencillamente representarse la naturaleza tal y como es, sin ninguna clase de aditamentos extraños.” Cada una de las ciencias estudia una parte de “la naturaleza tal como es”. En cuanto a la filosofía marxista, es la “concepción total de la naturaleza tal como es”. Por lo tanto, aunque no se identifique con las ciencias, es una filosofía científica.
Ya hemos dicho que el materialismo dialéctico no se identifica con las ciencias. Pero acabamos de ver también que las ciencias son necesariamente dialécticas (puesto que no pueden formarse si desconocen las leyes más generales del universo) y materialista (puesto que tienen por objeto el universo material). De suerte que el materialismo dialéctico es inseparable de las ciencias. Sólo puede desarrollarse apoyándose en ellas porque él hace la síntesis de ellas. Pero, a su vez, ayuda poderosamente a las ciencias, como veremos. Por otra parte, surge la tarea de criticar las concepciones no científicas del mundo, las filosofías antidialécticas y antimaterialistas.
El materialismo histórico expresa los principios del materialismo dialéctico en la sociedad (lo que estudiaremos en las lecciones 2 y 4).
Por que el materialismo dialéctico y el materialismo histórico entrañan el fundamento teórico del socialismo científico y, en consecuencia, del comunismo.
2. UNA FILOSOFÍA REVOLUCIONARIA: LA FILOSOFÍA DL PROLETARIADO PRECISAMENTE porque la filosofía marxista es científica y, como tal, tiene que demostrarse en los hechos –la práctica que verifica la teoría-, es a la vez la filosofía del proletariado; es decir, la teoría del partido del proletariado, clase revolucionaria cuyo
papel histórico consiste en vencer a la burguesía, suprimir el capitalismo e implantar el socialismo.
En la lección IV nuevamente trataremos sobre la importancia del nexo que une el proletariado al marxismo. Pero conviene mostrarlo desde ahora.
En efecto, si el proletariado se ha afiliado a la filosofía marxista, la ha asimilado y enriquecido, es porque su lucha por transformar la sociedad –sociedad de la cual es víctima- le señalaba la tarea de comprender esta sociedad, de estudiarla científicamente. La burguesía, al defender intereses de clase privilegiada, se propone hacer olvidar que su dominación está basada en la explotación capitalista, porque admitir la realidad sería contrario a sus intereses de clase explotadora. Por interés de clase, la burguesía, cada vez más vuelve la espalda a la verdad.
La posición del proletariado es muy diferente. Su interés de clase explotada que quiere sacudir el yugo, consiste en querer mirar al mundo de frente. La clase explotadora, por otra parte, tiene necesidad de la mentira para que perdure la explotación; la clase revolucionaria, por el contrario, tiene necesidad de la verdad para terminar con la explotación. Necesita, por tanto, una concepción justa del mundo para cumplir correctamente su tarea revolucionaria.
Ver al mundo de frente, es el materialismo.
Ver al mundo en su desarrollo real, es el materialismo dialéctico (puesto que la dialéctica, estudia las leyes que explican el desarrollo de la sociedad).
Podemos decir, en efecto, que como filosofía científica, el materialismo dialéctico se ha transformado, por eso mismo, en la filosofía de la clase revolucionaria, de la clase cuyo interés es comprender la sociedad para liberarse de la explotación. El marxismo es la filosofía científica del proletariado.
A Zhdanov ha podido decir:
“La aparición del marxismo como filosofía científica del proletariado pone término al período antiguo de la historia de la filosofía, cuando la filosofía era una ocupación de solitarios, patrimonio de escuelas compuestas de un pequeño número de filósofos y discípulos sin comunicación con el mundo exterior, separados de la vida y del pueblo, extraños al pueblo.
El marxismo no es una escuela filosófica de esta clase. Muy por el contrario, surge como una superación de la antigua filosofía, cuando ésta era el patrimonio de algunos elegidos, de una aristocracia del espíritu, y como el comienzo de un período totalmente nuevo en el cual la filosofía llega a ser un arma científica en manos de las masas proletarias en lucha por su emancipación.”9
Esta filosofía es la que estudiaremos porque, como filosofía científica, facilita a los trabajadores la luz que aclara su lucha. A los trabajadores, y no únicamente a los proletarios, puesto que los trabajadores manuales e intelectuales son los aliados del proletariado revolucionario, y tiene los mismos intereses, contra la burguesía capitalista. El estudio del marxismo, filosofía científica del proletariado, es imprescindible a todos los que, proletarios o no, quieren desvanecer las mentiras favorables al reinado de la burguesía. Como toda ciencia, la teoría marxista es comprensible para todo hombre, sea cual fuere su clase; así, pues, un burgués puede ser marxista, si se sitúa al lado del proletariado, si se coloca desde el punto de vista del proletariado.
Pero el nexo indisoluble que une el marxismo al proletariado nos facilita comprender que la filosofía marxista, filosofía del proletariado, es por sobre todo y necesariamente una filosofía de partido. En efecto, el proletariado no puede derrotar a la burguesía sin
un partido revolucionario, que posea la ciencia de las sociedades. Esta concepción se encuentra expresada ya por Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista y Lenin dice:
“Marx y Engels, eran en filosofía, desde el principio hasta el fin, unos hombres de partido.”10
Así fueron sus mejores discípulos, especialmente Lenin. IV. Conclusión: Unidad de la teoría y de la práctica
PARA LOS TRABAJADORES, y especialmente para los proletarios, el estudio de la filosofía marxista no es un lujo, sino un deber de clase. Dejar de cumplir este deber, es dejar el camino libre a las concepciones anticientíficas y reaccionarias que ayudan a la opresión burguesa y es, al mismo tiempo, privar al movimiento obrero de la brújula que indica el camino.
La burguesía teme a la filosofía del proletariado y le hace la guerra por todos los medios. Durante décadas ha tratado de ignorar la teoría marxista suprimiéndola de las universidades. Después, a medida que el materialismo dialéctico acrecía su influencia (al mismo tiempo que aumentaba la autoridad de la clase obrera) ha tenido que valerse de mañas: los ideólogos burgueses han cambiado su táctica desde entonces. Han dicho: “Es claro que el marxismo era bueno antes. Pero, actualmente, el marxismo ha caducado.” De ahí las innúmeras tentativas de “revisar” el marxismo. Pero es significativo que todas estas tentativas pasen por una operación preliminar: la liquidación o la falsificación de los fundamentos filosóficos del marxismo, la liquidación o la falsificación del materialismo dialéctico.
La burguesía ha tenido para este trabajo la ayuda acelerada de los jefes de la social- democracia internacional. Particularmente, en Francia, la ayuda de León Blum. En su libro A la medida humana (1946), niega la necesidad, para el socialismo, de una filosofía materialista, con desprecio de las enseñanzas permanentes de Marx. Y los jefes de la Internacional Socialista se sitúan abiertamente bajo el ala de la religión.
“El marxismo, el materialismo dialéctico e histórico, no son necesarios, en absoluto, al socialismo, la inspiración religiosa es igualmente válida.”11
En efecto, observaremos que tales operaciones tienen por consecuencia poner en duda la lucha de clases, es decir, la revolución.
Pero el silencio y las falsificaciones no pueden modificar en nada la verdad del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. Los hechos son los hechos. Y, por ejemplo, en la actualidad se ve cómo se agravan las contradicciones entre los diversos Estados capitalistas, unidos, sin embargo, en una misma coalición contra el país del socialismo. Los propios capitalistas comprueban esta situación. Mas no obstante, esto ya había sido previsto y especificado por los marxistas-leninistas al desarrollar y enriquecer la teoría Marxista.
Ahí están los hechos. La victoria del proletariado, primero, después la implantación del socialismo en la URSS, el impulso de las democracias populares y los adelantos de los partidos obreros marxistas-leninistas, son ahora otras tantas pruebas de la gran potencia de la teoría marxista. En cuanto a las filosofías burguesas, éstas sólo pueden contar (y tratar de justificar, sin explicarla) el empeoramiento de la crisis general del capitalismo.
10 V. I. LENIN: Materialismo y empiriocriticismo, Ed. Lenguas Extranjeras, Moscú, 1948, p. 393.
Sin embargo, hay una cuestión que jamás deben olvidar los que acometen el estudio de la filosofía marxista; como filosofía científica del proletariado revolucionario, el marxismo jamás desvincula la teoría (es decir, el conocimiento) de la práctica (es decir, de la acción). Marx, Engels y sus discípulos han sido a la vez pensadores y hombres de acción. Por otra parte esta vinculación orgánica entre la teoría y la práctica es lo que ha dado al marxismo su enriquecimiento: cada etapa del movimiento revolucionario ha preparado un nuevo adelanto de la teoría. No se pueden asimilar los principios del marxismo si no se toma parte en la acción revolucionaria, que pone de manifiesto la fecundidad de ello...
La teoría marxista-leninista no es un dogma, sino una guía para la acción, como dice Engels.
LECCIÓN I
EL MÉTODO DIALÉCTICO