• No se han encontrado resultados

Universal y específico son inseparables

EL CUARTO RASGO DE LA DIALÉCTICA I El carácter específico de la contradicción

II. Universal y específico son inseparables

HEMOS INSISTIDO en la necesidad de estudiar el carácter específico de las contradicciones concretas. Pero es incuestionable que este estudio carecería de todo carácter dialéctico si hiciera olvidar que lo específico no es absoluto, sino relativo, que carece de sentido si se le separa de lo universal.

He aquí un ejemplo: hemos dicho en la primera parte de esta lección que hay una ley específica del capitalismo (la ley de la plusvalía) y una ley específica del capitalismo actual (la ley de la ganancia máxima). Pero esto no evita la acción de la ley mucho más general, la ley que predomina desde que existen las sociedades humanas y subsiste a través de los diferentes regímenes sociales: la ley de correspondencia necesaria entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas.

Un buen análisis dialéctico se apodera, pues, del carácter específico de semejante proceso, pero esto únicamente es dable si separa ese proceso del movimiento de conjunto que condiciona su existencia (ver la primera característica de la dialéctica). Lo

El objetivo de la Revolución de Octubre era abatir la burguesía imperialista, salir de la guerra imperialista, fundar la dictadura del proletariado. Era una revolución socialista. Lenin y los bolcheviques aplicaron el método apropiado a este problema: destrozaron la burguesía imperialista mediante la alianza del proletariado con el campesinado pobre, paralizando la inestabilidad de la pequeña burguesía (menchevique, social-revolucionaria) que se esforzaba por ganar la masa de los campesinos trabajadores y por liquidar la revolución mediante un acuerdo con el imperialismo.

(Sobre este asunto ver: STALIN: Sobre los fundamentos del leninismo “Estrategia y Táctica”).

5 MAO TSE-TUNG: En torno a la contradicción. p. 56.

específico solamente adquiere su valor en relación con lo universal, porque lo específico y lo universal son inseparables.7

“Debido a que lo particular está ligado a lo universal, debido a que no sólo lo que es particular en la contradicción, sino también lo que es universal, son inherentes a cada fenómeno, lo universal existe en lo particular. Por esto cuando se estudia un fenómeno determinado, es preciso descubrir estos dos aspectos y su relación mutua, descubrir lo que es particular y lo que es universal, lo que es inherente a un fenómeno dado, y la relación mutua entre un fenómeno dado y otros muchos fenómenos que le son exteriores. En su notable obra Fundamentos del Leninismo, al mismo tiempo que explica las raíces históricas del leninismo, Stalin analiza la situación internacional en la cual aquél nació; él analiza las contradicciones del capitalismo llegadas a su límite extremo bajo el imperialismo; él señala de qué modo estas contradicciones han hecho que la revolución proletaria se haya convertido en una cuestión práctica inmediata; y de qué modo ellas han creado las condiciones favorables para el asalto directo contra el capitalismo; analiza además las causas por las cuales Rusia llegó a ser la cuna del leninismo, por qué Rusia zarista fue entonces el eslabón más débil de todas las contradicciones del imperialismo y por qué fue justamente el proletariado ruso el que pudo convertirse en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional.

Así, pues, después de haber analizado aquello que es general en las contradicciones propias del imperialismo, Stalin ha señalado que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria; después de haber analizado aquello que es específico en estas contradicciones generales, aquello que era propio del imperialismo de la Rusia zarista, él ha explicado por qué es justamente Rusia la que ha sido patria de la teoría y de la táctica de la revolución proletaria y que, además, estos hechos específicos contenían en sí mismos aquello que es general en las contradicciones de que se trata. Este análisis staliniano es para nosotros un modelo de conocimiento de lo específico y de lo general en las contradicciones y de la relación recíproca entre lo uno y lo otro.”8

El metafísico no sabe sostener esta unidad de lo específico y de lo universal. Sacrifica lo específico a lo universal (lo que propone el racionalismo abstracto de un Platón, por ejemplo, para quien la experiencia concreta es despreciable), o bien sacrifica lo universal a lo específico (es entonces el empirismo, que se niega a toda idea general y se condena al practicismo limitado). La teoría marxista del conocimiento aprecia tal actitud como dialéctica, unilateral. El conocimiento, por tanto, parte de los sensible, que está estrechamente limitado y manifiesta una situación específica; pero, mediante la práctica, tiende a lo universal, para volver a lo sensible con una fuerza nueva. El físico, por ejemplo, no cuenta al principio más que con un número limitado de hechos experimentales; apoyándose en ellos consiente a la ley cuyo descubrimiento le facilita transformar profundamente la realidad mediante nuevas experiencias. Las dos etapas del conocimiento son indispensables; de lo específico a lo general y de lo general a lo específico, movimiento que no se detiene jamás. Lenin comparaba este paso a un movimiento en espiral; arrancamos de la experiencia inmediata, sensible (por ejemplo, la compra de una mercancía), analizamos la operación para descubrir la ley del valor, de

7 Se puede observar, por otra parte, que el mismo proceso es universal o específico, según el caso. La ley de la plusvalía es

específica del capitalismo, mientras que la ley de correspondencia necesaria entre fuerzas productoras y relaciones de producción es universal (es válida tanto para la sociedad socialista, por ejemplo, como para la sociedad capitalista). Pero la ley de la plusvalía es universal en relación con los aspectos concretos, específicos, que toma en las diversas etapas del capitalismo; tiene también una universalidad más extendida que la ley de la ganancia máxima. En cuanto a la ley universal de correspondencia necesaria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas, es específica en las sociedades.

ahí regresamos a la experiencia concreta (movimiento en espiral); pero, provistos de la ley del valor, comprendemos esta experiencia, cuya significación profunda se nos escapaba en el primer tiempo: podemos, pues, prever el desarrollo del proceso, suscitar las condiciones propias para constreñirlo o extenderlo, etc., etc... No se podría llegar a lo universal si no se partiera de lo específico; pero, en cambio, el conocimiento de lo universal permite ahondar lo específico. El movimiento en espiral no es, pues, un vaivén estéril, es un profundizamiento de la realidad. Al estudiar las contradicciones específicas del capitalismo de su época, Marx descubrió la ley universal de interacción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas. Eso le facilitó comprender las contradicciones específicas de los regímenes sociales anteriores al capitalismo, siempre que estas contradicciones provengan de la ley universal de correspondencia; y él también ha hecho posible un estudio cada vez más profundo, cada vez más específico, del propio capitalismo, en su movimiento ulterior (capitalismo de monopolio, imperialismo).

El artista es grande en la medida en que, esforzándose por lograr lo típico (ver punto I de esta lección), sabe expresar lo universal en lo singular. Eluard expresa toda la angustia de París ocupado por los nazis, en dos versos, utilizando un “pequeño hecho” cotidiano:

“París tiene frío, París tiene hambre, París ya no come castañas en la calle.”9

En la vida de los personajes mejor logrados de Balzac y de Tolstoi se manifiestan los rasgos esenciales de la sociedad de su tiempo. La novela de G. Nikolaieva: La Siega, eslabona notablemente la historia personal y familiar de sus héroes con la historia de un koljós y de la sociedad soviética: las contradicciones personales que sufrían los héroes del libro se resuelven en el mismo movimiento mediante el cual se resuelven las contradicciones profundas que frenaban el desarrollo del koljós; y fue en su lucha por afianzar en el koljós la victoria del porvenir sobre el pasado, como Vassili y Advotia consiguieron en ellos mismos la victoria del porvenir sobre el pasado.

¿No es esta profunda unidad de lo universal y de lo singular lo que magnifica a los héroes queridos por los pueblos? En junio de 1917, los soldados de un regimiento escribieron a Lenin:

“Camarada y amigo Lenin, recuerda que nosotros, los soldados de este regimiento, estamos dispuestos, todos como un solo hombre, a seguirte a todas partes porque tus ideas son verdaderamente la expresión de la voluntad de los campesinos y de los obreros.”

Ethel y Julius Rosenberg merecieron el amor de las gentes sencillas de todo el mundo, porque la extensión de los sacrificios que ellos aceptaron (sus jóvenes vidas, sus hijos, su dicha) era la expresión más enternecedora del insuperable amor que los hombres profesan a la paz.