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Costa Rica (1997, 1999 y 2002)

1.7 Pensar la subjetividad desde la literatura

2.1.2 La teoría de 'habitus' de Pierre Bourdieu y conceptos relacionados

2.1.2.2 Agente e illusio

El 'agente' siempre ha estado presente en las definiciones anteriores. Pero creemos vale la pena, siguiendo a Bourdieu, hacer una definición más explícita. Bourdieu señala: “Los agentes sociales son el producto de la historia, de la historia del campo social en su conjunto y de la experiencia acumulada por un trayecto dentro de un subcampo específico” {2008 [1992]: 177}. Los agentes son socializados, personas particulares, pero dotados de “disposiciones transindividuales”. Engendran prácticas objetivamente orquestadas que, en menos o mayor medida, se adaptan a exigencias objetivas. Los agentes son irreductibles a las fuerzas estructurales del campo y a las disposiciones singulares {2008 [1984]: 195}. El agente no está reducido a causas externas ni a mónadas guiadas por causas internas. Los agentes, hasta cierto punto, se determinan a sí mismos sobre la base de categorías de percepción y apreciación social e históricamente constituidas48. Es difícil controlar la “primera inclinación del

habitus”, sin embargo, el análisis reflexivo nos hace ver que nosotros dotamos a una determinada situación del poder que tiene sobre nosotros. Además, podemos alterar nuestra percepción de esa situación y nuestra reacción a ella. La podemos monitorear hasta cierta parte {2008 [1992]: 178}. Los llamados “determinismos” operan con la ayuda de la inconsciencia y la complicidad del inconsciente. “Para que el determinismo se ejerza sin control, las disposiciones deben quedar abandonadas a su libre juego”. Los agentes, en este sentido, se volverían “algo así como sujetos” si controlan conscientemente la relación que mantienen con sus disposiciones. La subjetividad sería el resultado de una reflexión autoconsciente. “Pueden dejarlas «actuar» deliberadamente o, por el contrario, inhibirlas en virtud de la conciencia” {2008 [1992]: 178}.

48 Los agentes no son “como sujetos frente a un objeto (o, menos aún, frente a un problema) que estaría constituido como tal por un acto intelectual de conocimiento; están, como se dice, metidos de lleno en su quehacer (que también se podría escribir que hacer): están presentes en lo por venir, en lo por hacer, el quehacer (pragma, en griego), correlato inmediato de la práctica (praxis) que no se plantea como objeto de pensamiento, como posible mira en un proyecto, sino que está inscrito en el presente del juego” {1997 [1994]: 145}.

62 Por otro lado, las diferentes prácticas de diferentes agentes se pueden entender como “orquestadas” y conformar todos juntos un “habitus dominante”. Bourdieu da un ejemplo del campo universitario en la crisis de 1968 (“mayo francés”):

Lo que puede aparecer como una suerte de defensa colectiva y organizada del cuerpo profesoral no es otra cosa que el resultado adicionado de millares de estrategias de reproducción independientes y sin embargo orquestadas, de millares de acciones que contribuyen efectivamente a la conservación del cuerpo porque son el producto de esa suerte de instinto social de conservación que es un habitus de dominante. {2008 [1984]: 196}

Aparece la práctica de la sincronización entre campos diversos y agentes con habitus distintos y muchas veces contrapuestos, pero que se articulan.

Pero, por otra parte, agentes sometidos a condiciones de existencia muy diferentes y dotados por ello de habitus muy diferentes, e incluso divergentes, pero que ocupan en campos

diferentes posiciones estructuralmente homologas a la posición ocupada por agentes en

crisis en el campo en crisis (homología de posición) pueden reconocerse sin razón (alodoxia) o con razón en el movimiento, o más simplemente, captar la ocasión creada por la ruptura crítica del orden ordinario para hacer avanzar sus reivindicaciones o defender sus intereses. {2008 [1984]: 227. Las negrillas son nuestras}

Los agentes luchan por la representación del mundo. El mundo es producto de una construcción colectiva, de agentes colectivos en defensa de sus intereses. En ello también está puesta la voluntad de los agentes. En El baile de los solteros: la crisis de

la sociedad campesina en el Bearne, Bourdieu escribe:

En pocas palabras, la construcción social de la realidad social se lleva a cabo en y a través de innumerables actos de construcción antagonista que los agentes efectúan, en cada momento, en sus luchas, individuales o colectivas, espontáneas u organizadas, para imponer la representación del mundo social más conforme con sus intereses; se trata, por supuesto, de unas luchas muy desiguales, ya que los agentes poseen un dominio muy variable de los instrumentos de producción de la representación del mundo social (y, más aún, de los instrumentos de producción de esos mismos instrumentos), y también porque los instrumentos que tienen a su disposición inmediata, listos para su empleo, y en particular el lenguaje corriente, son, por la filosofía social que vehiculan en estado implícito, muy desigualmente favorables para sus intereses según la posición que ocupen en la estructura social. {2004 [2002]: 249-250}49

49 En este sentido, en Homo academicus se lee: “De hecho, al igual que el campo social tomado en su conjunto, el campo universitario es el sitio de una lucha de clases que, trabajando para conservar o para transformar el estado de la relación de fuerza entre los diferentes criterios y entre los diferentes poderes que ellas señalan, contribuye a hacer la división de clases de modo tal que pueda ser captada objetivamente en un momento dado del tiempo. Pero la representación que los agentes se hacen de esa división de clases, y la fuerza y la orientación de las estrategias que pueden poner en acción para mantenerla o subvertirla, dependen de su

63 Los agentes realizan una manutención del campo en el que juegan. Son sistemas de defensa individuales que cuentan con la complicidad de quienes ocupan una posición idéntica u homologa en el campo. Existe un esfuerzo por perseverar en un ser social que es también el propio. Esa pervivencia aparece también como una ilusión {2008 [1984]: 32-33}.

Relacionado al agente, aparece la categoría de 'illusio', que tiene que ver con el interés de los agentes en el juego, pues están convencidos que tiene sentido invertir o reconvertir en el juego sus capitales, su tiempo y sus vidas.

Tras defender mi utilización de la noción de interés, voy a tratar ahora de mostrar cómo se la puede sustituir por unas nociones más rigurosas, como illusio, inversión, o incluso libido. En su famoso libro, Homo Ludens, Huizinga afirma que, mediante una falsa etimología, se puede hacer como si illusio, palabra latina que proviene de la raíz ludus (juego), significara estar en el juego, estar metido en él, tomarse el juego en serio. La illusio es el hecho de estar metido en el juego, cogido por el juego, de creer que el juego merece la pena, que vale la pena jugar. De hecho, la palabra interés, en un primer sentido, significaba precisamente lo que he englobado en esta noción de illusio, es decir el hecho de considerar que un juego social es importante, que lo que ocurre en él importa a quienes están dentro, a quienes participan.

Interesse significa «formar parte», participar, por lo tanto reconocer que el juego merece ser

jugado y que los envites que se engendran en y por el hecho de jugarlo merecen seguirse; significa reconocer el juego y reconocer los envites. {1997 [1994]: 141}50

Hay un aspecto que creemos resulta parte de esa ilusión de apostar en un determinado campo. Tiene que ver con la esperanza del reconocimiento en él. Como sucede en el campo literario, a veces procurando imitar los buenos estilos o, como con los “creadores” en la Francia del segundo imperio, asumiendo una posición contraria a quienes dominan en ese campo, ocasionando de esta manera una transformación del campo literario. En nuestra investigación Viscarra procura ser posición en las divisiones de clase objetivas. El trabajo científico aspira pues a establecer, al mismo tiempo, un conocimiento adecuado de las relaciones objetivas entre las diferentes posiciones y de las relaciones necesarias que se establecen, por medio de los habitus de sus ocupantes, entre esas posiciones y las tomas de posición correspondientes, es decir, entre el punto ocupado en ese espacio y el punto de vista sobre ese mismo espacio, que participa de la realidad y del devenir de ese espacio. En otros términos, la «clasificación» que produce el trabajo científico a través de la delimitación de regiones del espacio de las posiciones es el fundamento objetivo de las estrategias clasificatorias por las cuales los agentes aspiran a conservarlo o a modificarlo y entre las cuales hay que contar la constitución de grupos movilizados en vistas de asegurar la defensa de los intereses de sus miembros” {2008 [1984]: 31}.

50 “Todo campo social, sea el campo científico, el campo artístico, el campo burocrático o el campo político, tiende a conseguir de quienes entran en él que tengan esta relación con el campo que llamo illusio. Pueden querer trastocar las relaciones de fuerza en ese campo, pero, precisamente por ello, conceden reconocimiento a los envites, no son indiferentes. Querer hacer la revolución en un campo significa admitir lo esencial de lo que está tácitamente exigido por este campo, concretamente que es importante, que lo que en él se juega es suficientemente importante como para que se tengan ganas de hacer la revolución en él.” {1997 [1994]: 142}.

64 reconocido en el subcampo de la literatura periurbana de Bolivia, Gutiérrez y Hinkelammert busca la transformación del campo teológico e intelectual en el que participan en Latinoamérica.