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'sujeto' en Franz Hinkelammert

4.1.4 La última etapa, el contexto de la globalización

Hinkelammert se encontraba en Alemania cuando “cayó el muro de Berlín”. En noviembre de 1989. La caída del muro anunció lo que sería después el 11 de septiembre de 2001, dice el autor. El capitalismo “sin alternativas”, la “dictadura global del imperio” y la eliminación de toda resistencia mediante la “guerra contra el terrorismo” inaugurado por Georg W. Busch. Hinkelammert recuerda que la celebración por la caída del muro había silenciado y tapado toda noticia sobre el asesinato de los curas jesuitas en la Universidad Centroamericana “José Simón Cañas” (UCA) de El Salvador: “En Alemania fue ignorado, porque venía a empañar los festejos. Era la hora de la libertad, la caída del muro, y de repente un grupo de jesuitas es masacrado, ¡y con apoyo de los Estados Unidos! […] ¡Y en nombre de la

129 libertad!” [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 152-153}130. En su teoría

Hinkelammert plantea que los grandes crímenes se comenten a nombre del “bien”, de la “libertad” o de los “derechos humanos”. Es una característica de la sociedad occidental.

La caída del muro fue un aviso para la caída de la Unión Soviética. “No fue un derrumbe planificado, sino el resultado de una total incapacidad de la nomenclatura. Aunque no descarto que pueda haber sido un cálculo de la nomenclatura, que vio la oportunidad para hacerse rica”. La causa de la caída fue la corrupción de la “nomenclatura”: “Cada uno se hizo de las propiedades públicas a las que pudo acceder, y eso fue la más gigantesca acumulación originaria imaginable” [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 154}.

A propósito de la invasión a Irak en 1989, Hinkelammert comienza a teorizar sobre la construcción de monstruos, complementando con esta imagen su análisis del 'sujeto'.

El asunto es que los creadores del monstruo, tienen que transformarse en monstruos para poder combatir eficientemente a la criatura. Es decir, se proyecta la monstruosidad en el otro y eso permite justificar la propia monstruosidad. Eso está a la orden del día desde 2001; la guerra antiterrorista es una guerra de exterminio de toda resistencia, hecha bajo el pretexto de combatir y eliminar los monstruos. [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 156}

Con los atentados en Nueva York (9/11) comienza el nuevo siglo, que propondrá nuevas problemáticas. La “opción por el pobre” se ha vuelto una opción por las víctimas que ahora son los excluidos, los sobrantes y los pobres en espíritu, incluyendo al medio natural, pues la amenaza se cierne contra toda forma de vida. Esto es importante para ampliar con la categoría 'sujeto' el concepto del 'pobre' de la TDL clásica. Se instala el mercado total que no tiene resistencias importantes a nivel mundial. Hinkelammert intentará reflexionar a partir de enfoques como la “banalidad del mal” (Hannah Arendt), la “violencia sagrada”, la “espiritualidad de la muerte”, el “fundamentalismo cristiano”, entre otros. Interpretados bajo la lógica que el “asesinato es suicidio” y de la “maldición” que acarrea el cumplimiento de la ley. De estos temas también irá surgiendo en su pensamiento el tema del 'antisujeto', del individuo que calcula, que nosotros hacemos explicito en este estudio más adelante.

130 “[...] se tiró el muro y se mató a los jesuitas en el Salvador, se acabó con la Teología de la liberación. No cayó solamente el muro, se acabó toda la crítica del capitalismo, que precisamente tenía allí uno de sus centros. El asesinato desnudó la esperanza escondida con la que se regodeaba el poder: que con la caída del muro se acabaran todos los movimientos de resistencia, en el Tercer mundo y en todas partes” [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 153}. En ese tiempo comienza otra etapa de su reflexión: la crítica a la estrategia de globalización y su nihilismo, ver su obra: El nihilismo al desnudo: los tiempos de la globalización (2001).

130 El año 2007 Hinkelammert junto amigos y colegas funda, en el ámbito de la Cátedra de Pensamiento Crítico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Heredia (Costa Rica), el Grupo Pensamiento Crítico131. Fruto de este espacio de debate surge su libro: “Yo vivo si tú vives”: el sujeto de los derechos humanos (2010a, edición boliviana).

Después de haber estado por treinta años en el DEI, Hinkelammert decide dejar su trabajo allí. Debido a conflictos personales que tuvo con algunos colegas {cf. Fernández & Silnik 2012: 115}. Posteriormente, su participación en el DEI fue esporádica, se limitaba a dar charlas que le pedían los estudiantes. Por su parte, siguió con su producción; a fines del 2011 sale a la luz su libro: La maldición que pesa

sobre la ley: las raíces del pensamiento crítico en Paulo de Tarso, donde, como el

título señala, despliega aún más su análisis al pensamiento paulino sobre la ley132. En

su teoría sobre el 'sujeto', este se enfrenta a la ley, y al encararla se descubre como sujeto, que es más que el rol que le asigna la ley y que se ve obligado a cumplir a costa de su vida.

En el nuevo siglo, su teoría profundiza la crítica a la racionalidad del mercado total, al retorno del sujeto reprimido, su análisis a la modernidad (a sus mitos) y la crisis civilizatoria de occidente. Su pensamiento de este tiempo se sistematiza y expresa en los libros: El sujeto y la ley: el retorno del sujeto reprimido (2001), Hacia una crítica de

la razón mítica: el laberinto de la modernidad (materiales para la discusión) (2008,

edición boliviana) y los ya citados “Yo vivo si tú vives” el sujeto de los derechos

humanos y La maldición que pesa sobre la ley... El tema del 'sujeto' está muy

presente en estos trabajos.

Hinkelammert dice que los interlocutores de su teoría en los años sesenta, eran los movimientos de liberación; en los años setenta y ochenta lo eran, sobretodo, los grupos afectados por las dictaduras totalitarias de la seguridad nacional; en los años

131 Su página web es: <www.pensamientocritico.info> (consultado: 02.08.15). En este sitio web se puede hallar parte importante de la obra de Hinkelammert, además de materiales escritos productos de las discusiones que el Grupo mantiene periódicamente.

132 “[...] sin mercado no podemos vivir, pero, paralelamente, por el solo mercado (si no admitimos más que el mercado) moriremos también. Es como sucede con la ley, con la maldición que pesa sobre la ley. No podemos vivir sin ley, pero si intentamos vivir por la ley, no vivimos tampoco. Entonces la ley mata” [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 172}. “Lo que no es, si no es respetado e introducido, transforma la ley en maldición. «Lo que es» contiene la posibilidad de liberación, es lo mesiánico de Walter Benjamin, que irrumpe. Nunca estamos meramente ante «lo que es», sino que siempre estamos también frente a «lo que no es»; y ese «no ser» es el resquicio que permite controlar la maldición que pesa sobre la ley. «Lo que no es», es una ausencia que está presente, que vivimos, cuando vivimos la ley, el mercado, el Estado, etcétera. Vivimos «lo que no es» como la presencia de una ausencia. Eso es para mí la dialéctica.” [Hinkelammert] {Fernández & Silnik 2012: 175}.

131 noventa y al comenzar el presente siglo, lo son los movimientos de emancipación y anti-globalización: ecológicos, de protesta, juveniles, mujeres, indígenas, de defensa de los derechos humanos y otros de la base social y popular.

Según Hinkelammert, los dominadores tienen que “convertirse”, pues, si se hacen cínicos estamos perdidos. El proletario ya no es ―como lo postulaban grupos socialistas en años anteriores― actor de su salvación, no es, en la actualidad, el único actor. Sino también los pueblos marginados que se descubren como “sujetos”.

4.1.5 El filósofo: una interpretación

Para entender mejor este desarrollo biográfico-filosófico, usaremos en lo que sigue la lógica de transformación sistematizada en el cuadro praxeológico como instrumento heurístico. Como intelectual y como persona, al igual que Gutiérrez, Hinkelammert siente indignación al constatar la producción de víctimas por el sistema socioeconómico neoliberal y la “estrategia de globalización”. Se suman además, sus experiencias con el Nacional Socialismo que lo marcó y la dictadura de Chile, también su exilio tanto de Chile como de Alemania. A esta experiencia, da una respuesta como intelectual: un lenguaje sobre el sujeto y el deseo de que la mayor cantidad de personas se comporten actuando bajo la perspectiva de “ser sujetos” y se reconozcan. Hinkelammert antes que pensar como Gutiérrez en Dios, piensa más bien en los seres humanos. Dice: la espiritualidad surge de “lo humano”, es secular. Centra la fe en los movimientos, grupos y comunidades que resisten la arremetida del neoliberalismo. Cuando se reconozcan los seres humanos como sujetos, emergerá la figura de un Dios solidario, en “connivencia” con el ser humano. En este sentido, es necesaria la utopía como un horizonte. “Utopías y tipos ideales reproducen la misma reflexión sobre mundos imposibles, los cuales inciden en la posibilidad de mundos reales” {1998a: 14}. A Dios se deja el resultado final: la plenitud del reino, pero el ser humano tiene mucho que hacer todavía en la historia.

Como intelectual y como ser humano afectado por los impactos directos e indirectos de la sociedad de la exclusión, Hinkelammert ve con esperanza todo tipo de resistencias: de movimientos sociales y de personas. Hay que esperar, por tanto, argumentos desde las ciencias, la economía política, la teología, la filosofía en favor de esa esperanza. Con la teoría y la práctica de las personas y colectivos, se enfrentaría un sistema socioeconómico que tiende al crimen y que amenaza la vida en el planeta. En la interpretación positiva aparece en Hinkelammert la urgencia de proponer un lenguaje crítico, económico, teológico y filosófico: la teoría sobre el 'sujeto'.

132 El autor está preocupado en proponer una teoría crítica, pues ha constatado las víctimas del sistema, el exterminio y las torturas. Aquello se lo remite el holocausto, el golpe militar en Chile, la guerra en Centroamérica, la estrategia de globalización. Investiga y escribe para sus diversos interlocutores: agentes de pastoral, líderes políticos, sociales; movimientos de liberación en América Latina y el Caribe. Los opositores a su proyecto son personas que no toman consciencia de la situación, instituciones que son usadas como herramienta de opresión; militantes de izquierda que no realizan una autocrítica. Hinkelammert procura jugar un papel de interpelador a quienes quieren dialogar con él, o discutir la crisis de la sociedad occidental y su “modernidad”. Su discurso es, en alguna medida, abierto al debate. Además, como Gutiérrez, discute con los intelectuales que defienden el “desarrollismo” y el modelo neoliberal, son intelectuales que están en la otra vereda. Sin embargo, Hinkelammert establece un debate fructífero con algunos de ellos (como con Roger Vekemans). El autor se adhiere a la Teoría de la Dependencia, que fue clave, como vimos, para la formulación de la TDL.

El campo en el que se ubica Hinkelammert es el de los intelectuales de la izquierda latinoamericana. Intenta ir más allá de aquellos que se identifican solo con el marxismo o solo con el cristianismo de la liberación (la TDL), procura hacer una síntesis de ambos aportes, como lo intentó H. Gollwitzer en el contexto europeo buscando articular cristianismo y marxismo/socialismo {cf. Gollwitzer 1980a; 1980b}. El elemento que une al ateísmo marxista y el cristianismo es el ser humano. Tanto el cristianismo de liberación como el marxismo están preocupados por el ser humano y su bienestar. Convergen en este tema y es lo que hay que profundizar. En Costa Rica Hinkelammert logra organizar un grupo de intelectuales que reflexionan junto a él y además a intelectuales a nivel continental para discutir los temas más importantes del pensamiento de la liberación. Como la dominación se da en todos los niveles y no solo en el plano socioeconómico, es necesario pensar la liberación en términos de cultura, género, ecología, sociedad y otros. Por ello su pensamiento incluye distintos ámbitos del saber. Razón por la cual lo consideramos en este trabajo como un filósofo de la liberación. Sus contendores son los ideólogos del mercado y quienes los repiten en el contexto latinoamericano. Defiende contra otros intelectuales de izquierda y sus mismos colegas, su teoría sobre el sujeto y el peligro que, en el plano de la teología, se olvide que lo principal es el ser humano y no el Cristo abstracto del dogma. Como Hinkelammert no es un católico que dependa de la iglesia, su pensamiento no está supeditado a lo que diga o deje de decir la oficialidad de la Iglesia Católica, sabe que

133 su teoría sobre el 'sujeto' puede ser considerada como una posición hereje y él mismo puede ser tachado de esa manera.

En su obra discute con pensadores “modernos”, con unos que corresponden a la Antigüedad y con otros más actuales. Son aquellos que justifican el “suicido colectivo de la humanidad” o la “lucha de todo contra todos” a muerte en el “mercado total”. Pero también con quienes son críticos acérrimos de esta misma modernidad. Incluyendo a pensadores antiguos que Hinkelammert considera “modernos” o precursores del pensamiento moderno, dentro de los cuales, pueden estar por ejemplo el “Juan” del Evangelio, o el del Apocalipsis; “Pablo de Tarso” o, ya en plena modernidad, Karl Marx133. La modernidad tiene una genealogía histórica que el autor

intenta rastrear refiriéndose a algunos pensadores cristianos (Pablo de Tarso, Agustín, Anselmo). Con todos ellos debate el tema del ser humano como sujeto, su negación y reivindicación.

En la vida de Hinkelammert el tema del 'sujeto' surge por las amenazas que vio a la vida humana desde su experiencia en Alemania (holocausto), en Chile (tortura) e, incluso, en Centroamérica (guerra). Esas amenazas las experimentó él mismo. Interpreta al sistema capitalista como un sistema mortal y su ideología, como “ideología de la muerte”. El 'sujeto' significa, en ese contexto, lucha y resistencia, la defensa de la vida humana.