En la película Mary Poppins (1964) hay una escena en la que la niñera quiere meter en la cama a los niños y estos se resisten. Ante esta perspectiva, ella decide comenzar a arrullarles con una canción en la que les indica: «Estad despiertos. No vayáis a dormir. No cerréis los ojos. No echéis una cabezada. No os durmáis». Enseguida los niños se duermen y Mary Poppins se siente satisfecha de haberlo conseguido.Lo que hace la famosa niñera inglesa es emplear los metamensajes. Una vez analizados los tres tipos de lenguaje −verbal, no verbal y para-verbal- merece la pena destacar los metamensajes, puesto que son también muy importantes en la comunicación. En PNL se denomina, de esta manera, a los datos adicionales que enviamos, cuando mandamos un mensaje a alguien. Es decir, las actitudes e intenciones que se esconden detrás de lo que se dice, como información subliminal. Esos metamensajes se crean, en muchas ocasiones, de manera inconsciente, a través del lenguaje no verbal y paraverbal.
En el caso de Mary Poppins, ella recurre a un mensaje verbal que concuerda con lo que los niños quieren hacer, y un metamensaje paraverbal −la canción− para que se vayan a la cama. Además, emplea las negaciones, con lo cual al final la información, que envía es: «iros a la cama y a dormir».
Los metamensajes son importantes en la comunicación porque provocan muchos malentendidos en esta actividad cuando un tipo de lenguaje dice una cosa y otro tipo otra diferente. Cuando hablamos por teléfono, por ejemplo, es habitual que perdamos la intención del que habla, lo cual provoca no pocos conflictos. «Te lo estaba diciendo en broma», dice el emisor; «pues con ese tono que has empleado», responde el receptor.
Dice Robert Dilts, en su enciclopedia de la PNL, que es como si hubiera dos niveles de comunicación. Así podemos cambiar la intención de cualquier frase. Hay un chiste que demuestra esto muy bien. Un niño explica a su progenitor:
−Papá, la señorita nos ha dicho hoy que está muy contenta con nosotros.
−¿Y cómo os lo ha dicho? −contesta el padre.
−¡Contenta me tenéis! −responde el crío.
Si el niño no sabe leer la intención de la frase de la profesora, que procede de su entonación en cuanto al lenguaje verbal, el discernimiento que ha realizado del contenido es correcto.
Otro ejemplo. La misma oración dispone de diferentes intenciones, según dónde se coloque el peso principal, especificando además a qué escalón de los niveles neurológicos se refiere la persona que habla:
Yo no soy capaz de hacer eso aquí. Identidad. Yo no soy capaz de hacer eso aquí. Creencias. Yo no soy capaz de hacer eso aquí. Capacidades. Yo no soy capaz de hacer eso aquí. Conducta. Yo no soy capaz de hacer eso aquí. Entorno.A veces, el metamensaje procede de la entonación como hemos visto, aunque en otras ocasiones proviene del lenguaje no verbal; imaginemos que alguien comenta: «Lo has hecho bien» y, mientras lo expresa, emplea el dedo índice de la mano derecha para hacer la señal como si te fuese a cortar el cuello. Esta oración, que podría formar parte de un guión de terror, cambia si la misma frase se dice dando unas palmaditas en la espalda a la persona, por ejemplo.
Respecto a la escritura, el empleo de letra en negrita o en cursiva supone también metamensajes, pues se está llamando la atención del lector hacia ciertas palabras; también la puntuación permite cambiar el significado completo de una frase.
Los metamensajes son, pues, necesarios porque nos dan información más específica sobre el mensaje, con lo cual, tenemos más oportunidades de saber lo que nos quieren decir. Es una forma, por tanto, de reforzar o apoyar a la ES de lo que se desea expresar, a fin de que se acerque lo más posible a la EP. Muchos problemas de asertividad se originan porque algo se dice bien, según el emisor, aunque el receptor lo recibe como mal.
Otros metamensajes son la propia forma de vestir. Un político, que va por norma con traje, no emplea la corbata durante la campaña electoral para parecer más cercano a los ciudadanos. ¿Te imaginas a un presidente de un país que acude a una cumbre internacional sin corbata, cuando todos los demás la llevan? No sería lógico.
De manera que cualquier elemento que afecte a una comunicación entre dos personas, fuera del lenguaje verbal estricto, es un metamensaje.
Hasta los espacios que se emplean. En periodismo es habitual que las ruedas de prensa se hagan en una sala preparada para ello, donde los reporteros, los cámaras y los fotógrafos se sitúan de manera conveniente para realizar su trabajo. Cuando un jefe de prensa propone que su ministro de una rueda de prensa en un pasillo, por ejemplo, está indicando, a través de ese metamensaje, que su dirigente no quiere hablar, que va a hacerlo lo justo, y que no está dispuesto a que los periodistas se sientan a gusto y puedan preguntar lo que quieran. Es leer entre líneas lo que la intención de ese gabinete nos está queriendo expresar.
También el receptor envía metamensajes al emisor. Las expresiones ah, uhm, o las señales de afirmación con la cabeza, según nos van hablando, son mensajes que establecen que estamos comprendiendo o incluso que estamos de acuerdo con lo que nos están exponiendo.
Por lo tanto, si empleamos de forma correcta los metamensajes, nos ayudará a comunicarnos mejor con los demás. ¿Sabes qué metamensajes usas? ¿Puedes reconocer ejemplos de tu vida real en los que te hayas sentido mal por algún metamensaje específico? ¿Cómo puedes utilizar esta herramienta para mejorar tu comunicación?
AmandaAmanda: ¡Qué chulo el libro éste! ¡Vaya descubrimiento! ¡Me encanta! Resulta que hay tres tipos de lenguaje y en el colegio sólo nos dieron uno, Lenguaje, y punto, que si los nombres, que si los predicados, que si los verbos… y ahora resulta que existen también el lenguaje no verbal y paraverbal. ¿Y a quién se le ocurrió ponerles nombres tan parecidos? Porque con el lenguaje verbal ya son tres, ¡vaya lío!
A ver, que Mónica lo explica muy bien. Primero está el lenguaje no verbal, donde no hace falta que abras la boca para que todo el mundo te entienda. Que yo abro la boca en casa y mi padre ya salta: «¿A qué me vas a pedir dinero?». Y yo digo: «pues no» y pienso, esto de que los padres tengan dotes adivinatorias es un fastidio. Para viajar sí que es cómodo lo del lenguaje no verbal ese, aunque no hables el idioma, porque te entiendes por señas. Vale, que a veces tú quieres comprar doce litros de leche y una docena de huevos y te llevan a casa un litro de leche y doce docenas de huevos, esto es, 144 huevos. ¡Estuvimos comiendo tortilla varias semanas! ¡Qué importante es conocer los tres tipos de lenguaje!
Lo que más me ha gustado es que puedes saber si alguien te miente por los gestos que hace. ¡Aja, qué interesante! ¡Con lo que nos mienten los hombres! Ahora los voy a tener a todos fichados. Así que si se toca la boca, la oreja, la nariz, la nuca, o te mira de manera fija hacia abajo, mueve una pierna o se muestra nervioso… te está mintiendo. Ahora que no sé si tiene que hacer todo eso a la vez o es que todos los hombres o chicos me están mintiendo todo el día. ¡Que también puede ser! ¡Creo que me he vuelto paranoica!
Usar la sonrisa es gratis (poner sonrisa forzada). Ya, aunque si además de la sonrisa tienes otras dos buenas razones, que eso la Mónica esta no lo casca y, en el lenguaje no verbal, dos buenas, también importan. Anda que la Esther no se comunica mejor desde que le pusieron los implantes mamarios de la talla 120 (con retintín). Y yo cuando reúna el dinero necesario también, que también quiero comunicarme porque ¡qué importante es conocer los tres tipos de lenguaje!
Lo de las distintas formas de respiración no las conocía yo, creí que sólo había una manera de respirar, entre calada y calada, pues no, ahora resulta que hay gente que lo hace con la tripa por donde el ombligo (señala el tuyo), otros respiran por el tórax −donde la estética−, y otros por la clavícula, que es lo más chungo, según dicen, porque entra poco aire.
Juega con tu voz, dice el libro. ¡Anda que no me gusta a mí eso de poner voz de niña buena para que papá me suba la paga! «¡Porfi, porfi, porfi, papi, que eres mi
papi favorito!». Y él contesta: «Anda zalamera, que sólo vienes a achucharme cuando necesitas algo». Pues claro, que para eso están los padres, ¿no?
Los silencios y las pausas son algo que los hombres dominan desde la Prehistoria. Y mira que nosotras tratamos de romper esos momentos: «¿En qué piensas?», «En nada», «En algo pensarás», «Que no, que no pensaba en nada», «No se puede tener la mente en blanco», le acabas diciendo. Aunque te choca que ellos sí. Como sólo tienen una neurona, parece que se les aburre, ¡tan sola!
Lo que más me mola, según el libro éste, es que hay que usar el metamodelo. Para mí el mejor metamodelo es el Mark van der Loo, ¿el que estuvo casado con Esther Cañadas?, ese, que como además es meta, pues debe ser un modelo del tamaño de… (gesto con las manos) Nacho Vidal. Y dice el metamodelo ese que nunca nunca nunca puedes decir siempre siempre siempre. Eso, las chicas ya lo sabemos, porque anda que no nos habrán dicho veces los hombres: te querré siempre, siempre estaré a tu lado, te amaré siempre. Entonces es cuando nosotras deberíamos habernos preguntado: ¿Siempre?
Las metáforas, o sea, los cuentos, también los usan los tíos. ¿O no te han contado nunca que estaban malos y resulta que se habían bajado al bar a ver el fútbol con los amigos? Y cuando te quieren conquistar, anda que no nos vienen con metáforas: tienes los ojos como el lucero del alba, ¿y quién era el lucero del alba ese que tenía tan bonitos los ojos? Para mí que con ese nombre debía ser una folclórica. Tus andares son como los de una gacela. Vamos, será de las que has pillado tú en el documental de La 2, cuando se la come el guepardo, so guepardo, ¡que si yo soy la gacela!
Lo que me encantaría poder hacer es lo del lenguaje hipnótico del Milton Erickson, el de los biberones Milton (gesto de está claro, ¿no?). Con unas cuantas palabras ambiguas conseguir que el tío que quieras se enamore de ti perdidamente. ¡viva la pasión! Nada de lenguaje para-verbal y no verbal, yo me quedo con el verbal-hipnótico, ese sí que es super estupendo. Me buscaría una mezcla de Brad Pitt y Ricky Martin, a quienes me llevaría a casa conmigo a un ligero trance, para siempre. Claro que primero les tendría que preguntar: ¿No habréis leído el libro de Mónica? Hay que asegurarse porque ¡qué importante es conocer los tres tipos de lenguaje!...
4. Comunicación en grupo «Un buen discurso consiste en un comienzo