Enrique Jardiel Poncela, autor de Eloísa está debajo de un almendro, tiene un libro divertidísimo titulado Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? En él, hace pasar al lector por momentos únicos, como dar la vuelta al libro, para seguir leyendo −porque el texto de repente está al revés−, o explicar que, en la página
siguiente, se va a observar el punto de vista del autor. Cuando uno pasa la hoja, se encuentra con ésta en blanco excepto un punto gordo dibujado con un texto diminuto que dice: «punto de vista del autor».Esta anécdota de Jardiel Poncela nos sirve como introducción de lo que en PNL se denominan las distintas posiciones perceptuales. Tenemos claro que no todos pensamos lo mismo sobre las cosas, cada uno tiene su opinión o punto de vista sobre cada cuestión. Basándose en eso, John Grinder y Carmen Bostic hacen mucho hincapié en el uso de estas posiciones, que incluimos aquí como herramienta interesante en la mejora de la comunicación. El objetivo principal de las diferentes posiciones perceptuales es comprendernos mejor a nosotros mismos y entender también a los demás.
Según la PNL, hay tres9posiciones perceptuales principales:
• Primera posición: corresponde al yo tal como vivo mi vida, asociado a mí ser, es decir, realizando mis actividades como protagonista de mi propia historia. Es la habitual, con la cual miramos con nuestros ojos, escuchamos con nuestros oídos y sentimos cada cosa que nos pasa en nuestro interior. Desde esta postura lanzamos nuestras opiniones sobre lo que pensamos, basándonos en nuestra experiencia, nuestros valores y nuestras creencias. Cuando estamos en primera posición estamos en asociación con nuestras emociones, frente a la frialdad y objetividad que nos proporciona la tercera posición, como trataremos más adelante. El problema de aquellos que viven en exclusiva en esta posición, es la posibilidad de volverse intolerantes, intransigentes y egoístas por no entender las posturas de los demás. Es una lástima, ya que en la sociedad encontramos ejemplos de este tipo de personas, a saber, los racistas, los intolerantes, los extremistas, los radicales de cualquier clase. A nosotros, El mapa no es el territorio, no nos permite quedarnos en esta postura única.
• Segunda posición: corresponde a ponernos en los zapatos del otro, es como si entráramos en el cuerpo de otra persona −ojo con no hacerse ninguna idea esotérica del asunto−, y tomar su primera posición por un momento para contemplar cómo el otro ve las cosas, cómo las escucha y cómo las siente. Esta posición es muy útil cuando queremos saber qué es lo que le ocurre a otra persona, por ejemplo para resolver un conflicto con ella. Para ello, tratamos de ponernos en su piel para comprenderle mejor, y saber lo que ocurre en su interior. Es lo que en IE se denomina empatía, y que hemos visto en el epígrafe respectivo.
Puedes hacer un ejercicio para practicar la entrada en segunda posición. Piensa en una situación reciente, en la que hayas tenido un conflicto con una persona, que haya derivado en una discusión que aún no se ha resuelto. Colócate de
pie en un punto determinado de la habitación en la que te encuentres y cierra los ojos. Tratando de relajar tu cuerpo, trae a tu mente esa experiencia y vuelve a revivirla desde tu punto de vista, asociándote de nuevo a lo que viviste. Mira lo que mirabas en aquel momento, escucha lo que escuchabas y siente lo que sentías. Una vez que hayas revivido esa situación, en su integridad, abre los ojos. Sacúdete un poco o da unos cuantos saltos, esto se llama, en PNL, una interrupción de patrón, y nos ayuda a salir de un determinado estado, liberándonos de las emociones que podíamos sentir en él, para entrar en otro, en este caso, otra posición perceptual.
Ahora vas a dar un paso hacia adelante, y te vas a colocar frente al lugar que tenías antes, pues vas a recrear la posición de la otra persona con la que has tenido el conflicto. Te sitúas pues en esa segunda posición, cierras los ojos y te concentras en ello. Ahora revives la experiencia, como si fueras la otra persona, viendo lo que ella veía entonces, escuchando lo que escuchaba y sintiendo lo que sentía. Desde la otra persona te oyes a ti, te ves a ti y sientes lo que ella estaba sintiendo ante tu comportamiento. Cuando lo creas conveniente, abre los ojos. ¿Has descubierto algo nuevo? Seguro que sí porque, al ponerte en la piel del otro, has podido llegar a comprenderle mejor.
El empleo de la segunda posición es muy útil cuando queremos resolver conflictos, ayudar a alguien o mejorar nuestra comunicación, incluida la conexión con el público en la oratoria, como se leerá más adelante.
El problema se produce cuando hay personas que viven de continuo en segunda posición porque han dedicado su vida a estar pendientes de los demás, cuidando de sus necesidades y dejando de lado las suyas propias. Son individuos a los que les cuesta tomar decisiones porque no están acostumbrados a hacerlo, sino a decir: donde tú quieras, lo que tú quieras, a mí me da igual. Una vez más merece la pena recordar el caso de las mujeres que sufren violencia de género pues muchas de ellas viven en segunda posición y por eso no son capaces de tomar la decisión de contar lo que les ocurre, denunciar o separarse.
• Tercera posición: la foto que empleo en clase, cuando explico esta posición, también llamada disociación, es una escena de la película Ghost (1990) en la que el protagonista acaba de morir y se ve a sí mismo muerto en brazos de su amada. Esa es la tercera posición, aunque para vernos así no hace falta morir, claro. Si pensamos en nosotros mismos, podemos imaginarnos como si nos viéramos en una película, desde fuera. Si tomamos distancia −como si saliéramos de nuestro cuerpo−, y nos vemos a nosotros en esa escena, podemos ver lo que mirábamos y escuchar lo que escuchábamos aunque sin sensaciones porque estamos disociados. Es una
manera de observarnos de forma objetiva.
En PNL es muy habitual utilizar esta técnica de asociación/disociación para la resolución de diferentes problemas. Una de las utilidades más importantes es la de disociarnos de los hitos negativos, que nos pasan en la vida y, sin embargo, asociarnos a los positivos. En la actualidad, en cuestiones como traumas, por ejemplo, viene muy bien conseguir disociarse de esos recuerdos para no sufrir por ellos cada vez que vuelven a nuestra mente. Uno de los problemas a los que se enfrentan personas, que han sufrido una violación, por ejemplo, es el revivir con regularidad aquello que les sucedió. Como ya se ha dicho en alguna ocasión, la PNL no cambia lo que ocurrió aunque sí la percepción que podemos tener de ello. ¡Y eso ya es mucho!
John Grinder explica que esta tercera posición es también muy interesante en la relación de parejas. De hecho, según él mismo comenta, Carmen y él han llegado a un acuerdo mediante el cual, cuando se produce una discusión entre ellos, se hacen una seña, se retiran del lugar del conflicto y, estando ambos en tercera posición, comentan la situación mientras hablan de sí mismos en tercera persona de singular −fíjate lo que ella le ha dicho, mira lo que él ha hecho, evitando así el acaloramiento de la discusión porque la emoción es nula en esa posición.
Hay personas que viven en tercera posición permanente, no disfrutan de las sensaciones, de manera que llevan una realidad en la que no existen las emociones, mostrándose frías e insensibles.
Desde el punto de vista de la comunicación es importante utilizar estas tres posiciones perceptuales, según las necesidades, sabiendo sacar partido a cada una de ellas. Ello nos dará una capacidad de adaptación, improvisación y flexibilidad muy importante para nuestras relaciones personales y profesionales. Ahora mismo, ¿sabrías cambiar de posición?