En este capítulo se basa en los testimonios de 54 personas víctimas y a la vez sobrevivien- tes de varios bombardeos contra la población civil, especialmente en febrero de 1976, por parte de las Fuerzas Armadas marroquíes. Se analiza el caso del bombardeo de Um Dreiga, el más conocido y grave en términos de muertos y heridos. También los bombardeos de Guelta, Amgala y Tifariti producidos en la misma época. Asimismo se incluyen referencias a bombardeos de otros núcleos de jaimas de población nómada en el desierto en ese tiempo. El campamento de Um Dreiga era un lugar al que llegaba numerosa población desplazada del éxodo de las ciudades o núcleos rurales que se venía dando desde el 31 de octubre de 1975 en el Sáhara Occidental. El bombardeo tuvo lugar el 21 de febrero78 de 1976. A pesar de su enorme gravedad este hecho, como los otros bombardeos señalados más adelante, nunca ha sido reconocido por el Estado de Marruecos, ni ha sido investigado por organizaciones internacionales de derechos humanos o Naciones Unidas.
Para realizar dicho este estudio se entrevistaron a cuarenta y dos personas víctimas di- rectas del bombardeo de Um Dreiga, y otras doce personas sobrevivientes del resto de los bombardeos analizados. Es decir, se trataba de personas heridas y con familiares que resultaron muertos en el bombardeo, así como personas que sufrieron igualmente el bombardeo por encontrarse en el momento de los hechos en dicho campamento como desplazadas. La población civil buscaba protección de los enfrentamientos armados y la represión que se empezó a gestar contra la población saharaui considerada simpatizante del Frente POLISARIO. También se realizaron entrevistas a seis personas, tres de ellas de origen saharaui y tres del Estado español, que eran personal de salud, médico, enfermeras y asistentes, que se encargaban en aquel momento de la atención en salud y que atendie- ron a las numerosas personas heridas.
78 El bombardeo ocurrió entre el 19 y 21 de febrero de 1976, pero existen diferencias entre las versiones de distintos sobrevivientes. La fecha habitualmente referida de este bombardeo del campamento de población
civil es el mes de febrero de 1976, pero en todo caso antes de la salida oficial de España del territorio el 26
En total se recogieron 54 testimonios, tanto de personas que residen actualmente en los campamentos de refugiados de Tinduf, especialmente en la wilaya de Dajla, como en distintos lugares de la geografía española. Se recogen los datos y elementos de consenso que han sido citados por la mayoría de los sobrevivientes, y que han mostrado una enorme consistencia respecto al desarrollo de los hechos, a pesar del tiempo transcurrido. Las dis- crepancias sobre días o detalles propios de memorias retrospectivas han sido analizadas en su contexto, y el relato incluye los elementos que muestran una fuerte concordancia colectiva.
Los testimonios ofrecen una visión coherente y complementaria de este ataque colectivo. El estudio es el resultado del contraste de los datos, informaciones o nombres proporcio- nados por distintos sobrevivientes. Se incluye un análisis de las situaciones y circunstan- cias que motivaron el éxodo de una parte de la población saharaui, la huida hacia diferen- tes lugares y las características del campamento que se instaló en Um Dreiga para acoger a la población desplazada. La inmensa mayoría de población que se encontraba en dicho campamento, así como en Guelta, Amgala o Tifariti, eran mujeres, ancianos y niños, como lo son también las víctimas mortales y heridas de dichos ataques. Según todos los testimonios recogidos, no existían fuerzas militares ni combates cerca del campamento Um Dreiga y se encontraban alejadas en los otros casos también.
En el caso de Um Dreiga se analizan las características del bombardeo sufrido, la forma en cómo este se llevó a cabo, los relatos sobre el horror, los muertos, heridos y cuerpos despedazados, el ataque al dispensario de salud, así como los efectos de las bombas que incendiaron y destruyeron el campamento. Se incluyen los datos proporcionados por las víctimas y sobrevivientes sobre los muertos y heridos, con los nombres de las víctimas que pudieron ser recogidos. Algunos niños murieron antes de nacer, no tenían nombre, como el hijo de otra de las víctimas, la enfermera saharaui Chaia Abeidala Ahmed Zein que estaba a punto de dar a luz. En los otros casos se recogen las circunstancias de los hechos y los detalles del bombardeo, así como algunas referencias a muertos y heridos conocidos por los sobrevivientes. Se describe la experiencia de terror de la población civil, que se había refugiado en Um Dreiga, Guelta, Amgala o Tifariti, en medio de una situación de emergencia, a través de sus testimonios, recuerdos y vivencias que siguen todavía hoy en día marcando la vida de muchas de ellas. El siguiente cuadro resume algunas de las cifras provisionales de muertos y heridos que fueron recogidos en las entrevistas basándose en los testigos directos de los hechos. Al final de este capítulo se pueden encontrar los nombres de víctimas. Dichos números y listados son provisionales y meramente aproximativos teniendo en cuenta las dificultades para entrevistar a un mayor número de sobrevivientes.
Relación de número de personas fallecidas y heridas en los bombardeos citadas en los testimonios recogidos en este estudio
Lugar Personas fallecidas Personas heridas
Fem. Masc. Infantes subtotal Fem. Masc. Infantes subtotal
Aargub-Agti 1 1 2
Guelta 3 1 4
Tifariti 2 2 2 3 5
Tukat (2 niñas y 2 niños)4 4
Um Dreiga 17 12 (6 niñas y 4 niños)10 39 41 28 (3 niñas y 3 niños)6 75
Total 45 86
Fuente: elaboración propia.
Una prueba de dicho impacto es la propia ubicación de la wilaya de Dajla en los campa- mentos de refugiados de Tinduf en 1976. Dicha wilaya se encuentra alejada a tres horas de camino de las otras wilayas. Dicha ubicación que ha constituido una enorme dificultad para la logística de aprovisionamiento y la vida en el desierto, muy alejada del resto, fue elegida precisamente para poder mantener lejos del ruido de los aviones, que llegaban a la base militar argelina de Tinduf próxima a los campamentos, a la población que se encontraba psicológicamente muy afectada. La mayor parte de la gente acogida en dicho campamento procedía de Um Dreiga. Esa es otra prueba del impacto de los bombardeos en la población civil saharaui.
El caso del bombardeo de um Dreiga
El olor mismo de la muerte. Lambarka Mahmud.
Ataque indiscriminado contra la población civil
Después de la invasión marroquí del Sáhara Occidental desde el norte, y de Mauritania desde el sur, entre finales de octubre de 1975 y febrero de 1976, una buena parte de la población saharaui que vivía en centros poblados como las ciudades de Aaiún, Dajla o Smara salió de sus casas y pueblos hacia el desierto, en medio del miedo y de la represión que ya comenzaban a experimentar.
Estoy casado, tengo cinco hijos y dos hijas. Vivíamos con cierta tranquilidad has- ta que nos invadieron dos fuerzas, una de sur Mauritania y otra del norte Marrue-
cos. Pero a pesar de que teníamos noticias de esta situación no nos hemos movido porque pensábamos que eran rumores y que esto no era cierto, hasta que la zona sur fue invadida por Mauritania. Teníamos tres coches privados Land Rover y allí comenzaron a transportar a la gente. Había en esa zona alrededor de veinte familias o jaimas. Bubeker Banani Abdellah.
De ninguno de los testimonios recogidos ni fuentes consultadas puede derivarse que exis- tieran combates en dichas zonas, o que la salida se diese de forma organizada por un interés político o militar del Frente POLISARIO. La gente fue huyendo de sus casas de forma secuencial, según iban dándose violaciones de derechos humanos y control militar, especialmente por parte del ejército marroquí.
Estaba allí en Auserd pero vino a visitarme mi marido y nos dijo que nos tenía- mos que ir, nos llevó hasta Agti, encontramos a la gente que vivía en Dajla en Aargub. Todo el mundo salía de allí. Cuando llegamos encontramos mucha gente que venía de Aargub y nos dijeron “va a entrar Marruecos”. Estuvimos unos días allí y había un grupo de saharauis que se dedicaban a sacar la gente de allí, la trasladaban. Estaban llevando gente hasta que les bombardeó un avión, alcanzó a uno de los coches, en el trayecto de Aargub a Agti, e hirió a uno de los hombres. Todo el mundo decía no queremos que Marruecos nos pille aquí. Le dieron a ese coche donde iba Beya Hamud Haimada quien fue herido, y mi madre Aicha Zber también. Mneiniunat Sidi Abidid.
La invasión por la parte norte, se dio con todo lujo de fuerza, con infantería, artillería pesada y tanques incluyendo aviación, lo que produjo un éxodo más reactivo y rápido de numerosas poblaciones que llegaron a lugares de refugio en el desierto como Guelta, Amgala, Tifariti, Tighissit, Mahbas y Yderia. La salida de las poblaciones del sur por la invasión del ejército de Mauritania estuvo en parte más contenida por los combates con fuerzas del Frente POLISARIO, aunque este último contaba con escasos efectivos al inicio de la invasión del Sáhara Occidental. De esta zona sur, una buena parte de la pobla- ción desplazada llegó a Um Dreiga.
Ya no había seguridad había que salir de allí cuando antes. Había toque de queda. Uno de mis hermanos perdió la conciencia en casa y no pudimos salir para pedir auxilio. En esa misma noche habían asesinado a un señor que no respetó el toque de
queda, era a finales de 1975. Debió haber sido un poco después de la Marcha Verde.
Una vez intenté abrir la puerta y me encontré frente a cinco soldados que tenían me- tralleta, cerré la puerta, ellos comenzaron a tocar pero no abrí. No sé si eran solda- dos marroquíes, pero ese día había un alto cargo marroquí que había entrado. Era de noche. Esta noche debido a la inseguridad tomamos un camión particular hacia
un lugar cerca de Aargub, era en diciembre de 1975. Hasinatu Masaud Ahmed.
El caso de Um Dreiga no es único, dado que se produjeron bombardeos de población civil en Guelta, en Amgala, en Miyek, y en Tifariti pero, según todos los testimonios y fuentes con-
sultadas, el lugar donde más gente se había concentrado en un campamento fue Um Dreiga79. Algunos sobrevivientes relataron también ataques a convoyes civiles antes de llegar allí.
Hemos pasado una noche en la zona de Rajm Aliaguti y había fuertes bombardeos en todos los lados que nos rodean y no pudimos dormir aquella noche por eso. Cuando nos instalamos en esta zona hay gente que pudo llevar consigo algo y otros que no llevaban nada, no hay coches. Los hombres están en el ejército y sólo hay mujeres y ancianos. Marien Salec.
La huida se dio con muy pocos medios, teniendo que dejar todas sus pertenencias y sa- liendo de forma precaria, a pie o en coches particulares. En la mayor parte de los casos siguiendo a otras personas que huían, en algunos lugares bajo las indicaciones del Frente POLISARIO de cuáles podrían ser las rutas más seguras.
Nuestro representante del POLISARIO dijo: “Está noche no debe dormir nadie aquí, que la gente vaya a pie”. Nos dijeron un lugar donde podemos ir que era Udey Tebelit, cerca de Bir Enzaran, en esa huída empezó la gente, entre ellos mi padre, en el coche de un señor llamado Sedig Semlali. Ese coche se quedó atrapado, no podía continuar, con él estaban varias familias y se averió. Cuando llegamos a Udey Te- belit comenzamos nuestro ritmo de vida muy inestable, no hay cacharros, construc- ciones tampoco, no hay mantas, no había nada. Fatimetu Salma Mohamed Lamin. El éxodo se empezó a dar hacia lugares de refugio como campamentos improvisados o pequeños pueblos intermedios. Numerosos campamentos provisionales para unas noches fueron confeccionados con las propias melhfas de las mujeres ante la ausencia de medios e infraestructuras. Los diferentes grupos de personas que se fueron desplazando para buscar protección estaban en su mayoría formados por núcleos familiares, aunque con una minoría de hombres.
Estaba conmigo mi padre Mohamed Lamin, mi madre Heima Tetah, mi hermano Mayara Mohamed Lamin, la mujer de mi hermano Mbarkia Mahmud, mi hermano Luali, la familia de mi hermano El Faida, mis hijos Daha Ehmadu de cinco años y Aichatu Ehmadu de seis meses. Yo estaba embarazada. Cada vez que huíamos los coches nos traían un poco de dátiles, de alimentos. Nos trajeron un solo camión, que está aquí en el campamento aún80 y estuvo trasladando gente toda la noche. Nos di-
jeron que tenemos que salir de Udey Tebelit esa misma noche porque los marroquíes venían y huimos esa misma noche a Um Dreiga. Fatimetu Salma Mohamed Lamin. 79 Según otras fuentes, a fines de enero de 1976, comenzaron las incursiones de la aviación marroquí con- tra los campamentos. Inicialmente fueron atacados los de Amgala y Tifariti, con un saldo de decenas de muertos y cientos de heridos. Luego se extendieron a los de Bir N’zaran y en particular al de Um Dreiga. GÓMEZ LÓPEZ, E., de (1992), Del Sahara Español a la República Saharaui. Un siglo de lucha, Instituto del Tercer Mundo, Montevideo, Uruguay.
Aunque en el momento de los hechos no tenían conocimiento de otros bombardeos, va- rios de los sobrevivientes fueron testigos de la destrucción de otros campamentos en su huida posterior camino de Argelia, como puede verse más adelante.
Mi familia estaba muy a gusto, nuestro padre era cabo en la Marina del ejército español, hasta que nos invadió Marruecos con su ejército y comenzó a cometer masacres y exterminaciones. Mi padre había fallecido antes. Salimos de allí con un poco de provisiones y agua. De vez en cuando un coche nos llevaba, volvía- mos a continuar a pie hasta llegar al río Tabalit. En ese río había camiones que nos llevaron. Ya no teníamos casi ropa ni nada. Mi hermana y yo vinimos en un camión, mi madre y dos hermanos vinieron con otras personas y el hermano pe- queño venía en una cisterna de agua que estaba vacía. Es así como llegamos a Um Dreiga. Faudi Mohamed.