Una de las personas que se encontraban en Um Dreiga preparando la infraestructura para los refugiados que huían, y que había llegado vía Argelia era Fatimetu Gurutze, enfermera vasca que trabajaba con los saharauis. Según su testimonio, en Um Dreiga íbamos reco- giendo a la gente que venía del sur, de Dajla, de Aguenit, de Auserd. Entonces de repente iba apareciendo gente. Unos venían en coche no sé cómo, otros venían andando, de
cualquier manera porque había viejos, había niños, había mujeres embarazadas, había de todo. Pero había gente que venía a pie, con los niños de la mano.
El campamento de Um Dreiga se dispuso en varias agrupaciones de jaimas, con partes separadas a modo de dos campamentos cercanos, tanto por infraestructura como por me- didas de seguridad para evitar posibles ataques.
Estuvimos tres días. Encontramos provisiones, tiendas y agua delante de noso- tros, todo ello lo había traído el ejército saharaui y la Media Luna saharaui. Nos organizaron por grupos para registrarnos y tener el control de la gente. Había delante de nosotros un hospital, había campamentos no puedo saber cuántos eran, pero yo estaba en el campamento Aargub y éramos muchos. Tarcha Mohamed Malainin84.
A unos cincuenta metros de distancia entre las zonas de acampada se encontraban dos tien- das señaladas como dispensarios para la atención de personas enfermas. Según el personal de salud entrevistado que trabajaba en dicho dispensario y numerosas víctimas del bombar- deo, dichas tiendas estaban señalizadas con símbolos de la Media Luna Roja en el techo, y eran claramente distinguibles por su color blanco y azul, totalmente diferentes a las otras.
Nosotros lo único que hacíamos era lo que podíamos con lo que teníamos, que era prácticamente nada, y atender a las necesidades de la gente que nos iba viniendo, que lo mismo eran partos, que enfermos que no sé qué. No teníamos prácticamen- te nada, y luego iban llegando los heridos saharauis que nos iban trayendo del frente sur. Gurutze Irizar (Fatimetu).
Por otra parte, en la zona alta de la montaña y separado unos tres kilómetros del campa- mento de la población se encontraba un pequeño hospital de campaña escondido entre la orografía y donde estaban ingresados y siendo atendidos cerca de quince soldados mau- ritanos que habían sido heridos. Dicho pequeño “hospital” estaba alejado y escondido, y no fue objeto de bombardeo.
El día del bombardeo bajamos en coche con cuatro heridos mauritanos que había que evacuar porque ya no se les podía atender ahí en ese hospital de campaña. 84 En la única grabación fílmica del momento posterior a los hechos, realizada al llevar a Rabuni a algunos heridos, Tarcha Mohamed Malainin fue entrevistada en su camilla. La siguiente es una transcripción de una parte de su testimonio en ese momento. ¿En qué lugar fuiste bombardeada?: Tarcha: en Um Dreiga. ¿Con qué los atacaron?: Tarcha: con aviones, bombas. ¿Has resultado herida durante el bombardeo?: Tarcha: Sí, aquí mire. ¿Con qué clase de bombas atacaron? Tarcha: Bombas muy grandes que encendían todo, también con balas. ¿Cuántas personas murieron? Tarcha: Unas resultaron muertas, mi hija la mayor murió también
(Saadan Chejmami Sidi Nesaburi). ¿Y el resto de tus hijos?Tarcha: El menor de ellos un bebe de doce meses, sufrió una herida, pero el tercero una niña de tres años sufrió una herida muy grave en la cabeza. Nos atacaron con muchos aviones, lanzaron muchas bombas, atacaron también con armas pesadas, ame- tralladoras, estuvieron dando vueltas durante mucho tiempo y descargando bombas sobre el campamento. Muchísimas personas perdieron la vida, muchos niños murieron.
Eran como entre las 10h y 11h horas de la mañana, y se iban a llevar fuera de
la zona los heridos, hacia Rabuni, pero cuando estábamos bajando en el coche vimos llegar dos aviones que iban como paralelos en el aire y comenzaron a bom- bardear el campamento civil. Hassena Mohamed Andalla.
Estábamos abajo, en los dos campamentos que se llamaban Dajla y Auserd. Uno fue alcanzado especialmente y otro no tanto. El nuestro fue prácticamente des- truido. El primer bombardeo cayó sobre todo en el dispensario. S. M. Hombre. Eran dos campamentos paralelos Había un pozo, un centro de distribución de ali- mentación, más al sur había un campamento, y había una clínica. Faudi Mohamed. La noche antes del bombardeo, varios sobrevivientes describen sobrevuelos nocturnos de aviones, en lo que parecen ser vuelos de reconocimiento previos al ataque del día siguiente.
Estaba durmiendo de noche con mi madre de repente había una luz, parecían que eran aviones que pasaron muy bajo para controlar la zona. La mayoría de la gente tenía la idea de abandonar los campamentos e ir a las colinas de los alrededores al anochecer, pero ese día no se ha hecho. Hasinatu Masaud Ahmed. Estuve trabajando como podía hasta que un día nos avisaron que la noche anterior un avión había estado sobrevolando toda la noche y que había que llevar la gente a esconderla debajo de los árboles. El día siguiente deberíamos de haber enviado a la gente a esconderse. Yo estaba atendiendo a mujeres en la tienda de la Media Luna Roja, una de ellas dijo: cuidado que hay aviones sobrevolando uno de los campa- mentos, de repente cayeron unas bombas en otro campamento que estaba más al norte. Bubeker Banani Abdellah.
Mientras una gran parte de la gente estaba en la zona habilitada para el reparto de ali- mentos y agua, escucharon ruido de aviones que se acercaban, cuando de improviso se produjo el ataque de la aviación marroquí. Según refieren los testigos, dos aviones, pro- bablemente Mirage, que los testigos describen como “picudos” por su forma, pasaron por encima del campamento bombardeando a la población. Los testimonios de víctimas y testigos coinciden en la hora aproximada y circunstancias del bombardeo.
Primero oímos un ruido y pensamos que era un reparto, cuando nos dimos cuenta de que era un bombardeo, empezamos a correr hacia las montañas de alrededor del campamento. F.A. Mujer.
En Um Dreiga, eran alrededor de las 11h de la mañana del 20 o 21 de febrero,
cuando la mayor parte de la población civil estaba amontonada en la administra- ción local para poder percibir el reparto de víveres. Oímos ruido de aviones que nos alertó. Pero creímos que pasaba un avión civil de la línea aérea regular. Nues- tra sorpresa fue que no cesaba el sonido de aviones, y es que estaba la aviación marroquí sobrevolando los campamentos. Mientras intentábamos saber de qué se trataba, cayó una bomba en el lado norte del campamento. Hubo una alarma generalizada. La gente empezó a salir corriendo, el pánico se apoderó de todos. Entonces cayeron por segunda vez las bombas. Esta vez cayeron en el rincón su- roeste del campamento. Sid-Ahmed Baba Chej.
Sobre las 11h de la mañana fue el bombardeo. Yo estaba delante de mi jaima y
pasó un avión y dejó caer algo del tamaño de una bombona de gas y cayó encima de un árbol y oí un ruido muy fuerte, algo me salpicó en la boca y en la cara. Yo lo vi, todo el bombardeo pero no oí gritos ni nada y por eso pensaba que no había muertos, y todo lo que yo hice fue correr y buscar un cobijo para curar mis heridas. Me olvidé que había dejado a mi hija en la jaima, era pequeña no tenía todavía un año. Monina Mohamed Abdalahe.