El cannabis es una planta herbácea anual, de tallo áspero, erguido, con hojas palmeadas; es una planta dioica, en la que la masculina es menos robusta que la femenina. Puede alcanzar hasta los dos metros de altura y crece espontáneamente, al margen del tipo de terreno.
Desde el punto de vista medicinal, esta planta sólo nos interesa por sus frutos, los cañamones, que contienen hasta un 35% de aceite secante, de un color amarillo verdoso. A estos frutos se les
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atribuyen propiedades refrescantes; también a la planta se le reconocen las siguientes propiedades: antiasmático, antineurálgico, antiespasmódico, calmante del sistema nervioso y anestésico local. Pero se insiste en que su uso puede resultar extremadamente peligroso en manos inexpertas, por lo que en general está totalmente desaconsejado su manejo, además de estar prohibido por la ley tanto cosecharlo como venderlo. Por último, hay que señalar también que todas las especies de cáñamo contienen largas y sólidas fibras que se han empleado desde siempre en la fabricación de sogas, cuerdas finas y fibras textiles. Su administración con fines tóxicos varía considerablemente en función del país de origen. Sin olvidar nunca que su uso es muy perjudicial, citamos a continuación algunas formas de consumo:
Bhang: Como se consume en Calcuta (tanto fumado como ingerido), donde se usan las hojas y
sumidades floridas.
Kif: Sumidad florida femenina reducida a polvo. Se fuma en pipa o cigarro, con o sin tabaco. Es el
nombre que recibe la planta en Marruecos y Argelia.
Hashish: Es la resina, casi pura, exudada por la sumidad florida femenina. Esta resina se moldea
en finos bastones y se introduce en cigarros.
Marihuana: Son las hojas y sumidades floridas, junto con hojas y tallos de sumidades masculinas.
Se consume fumado.
Aceite de hashish: A partir de extracto concentrado de hashish, se obtiene por medio de un
disolvente orgánico; es muy concentrado en tetrahidrocannabinal y por tanto resulta más tóxico. Hipnótico. Tóxico. Antiinflamatorio.
Las semillas contienen hasta un 35% de un aceite secante. Las fibras del cáñamo se utilizan desde antiguamente para fabricar sogas, cuerdas y fibras textiles.
CAPUCHINA (
Espuela de Gañán - Llagas de Cristo)La capuchina contiene glucotropolina e importantes proporciones de azufre, formando ambas
sustancias un compuesto de acción antibiótica. La planta resulta eficaz contra el escorbuto y las afecciones de la vejiga.
La infusión y decocción se preparan con un puñado de capullos, flores o semillas por litro de agua. Los baños de asiento (regularizadores de menstruación ), con idénticas proporciones.
Calvicie: La loción capilar se obtiene triturando dos puñados de flores, hojas frescas y semillas,
junto con una docena de hojas de ortiga y unas pocas hojas de boj, dejar macerar en un litro de alcohol de 90 grados por espacio de dos semanas, filtrar y usar en forma de fricciones aplicadas sobre el cuero cabelludo.
El componente más importante de esta planta es un glucósido que al descomponerse libera una sustancia llamada isotiocianato de bencilo; este compuesto puede resultar irritante gástrico. En las hojas encontramos ácido ascórbico (vitamina C). En las semillas se forma un aceite graso, compuesto en su mayor parte de trierucina; y por último, en las flores aparecen pigmentos del grupo de las carotinas y una materia colorante llamada sorbusina. Todas estas sustancias confieren a la capuchina propiedades antibióticas, balsámicas, expectorantes, antiescorbúticas y aperitivas. Como antibiótico, se ha comprobado que es activo frente a gran número de gérmenes,
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entre los que cabe destacar estafilococos, estreptococos y salmonella. Además, los componentes de la planta se eliminan en gran proporción por la orina y en menor cantidad a través de los pulmones. Por esta razón se aprovechan sus propiedades desinfectantes en infecciones agudas de las vías urinarias y de los bronquios. Otra propiedad que se achaca a la planta entera es el ser un estupendo estimulante de la actividad del bulbo piloso, previniendo la caída del cabello y favoreciendo su crecimiento.
Infusión: Se añade a una taza de agua hirviendo una cucharada pequeña de la planta troceada;
se pueden tomar 2 ó 3 tazas al día.
Zumo fresco: A partir de las hojas frescas se recoge un puñado, se lavan bien y se machacan en
un mortero. Posteriormente se exprime al máximo el zumo, que se debe beber en ayunas -unos 100 gr. por toma- por lo menos durante 15 días.
Infusión de uso externo: Para fricciones capilares. Se prepara una infusión con 2 gr. de
capuchina por cada 100 gr. de agua. En el mercado es posible encontrar un extracto de la planta en forma de champú, o simplemente el extracto fluido.
Dosis: infusión y decocción de dos a tres tazas al día.
CARAGOLA
Las hojas tienen un sabor ligeramente acerbo, al igual que la raíz, aunque esta última tiene un regusto dulzaino. La composición de la caragola se ignora por completo hasta el momento. Se trata de una planta de uso popular, muy arraigada en toda Cataluña, pero poco conocida en el resto de la Península Ibérica. Entre los usos que se le han dado a este arbusto, cabe destacar que se empleó contra algunas enfermedades venéreas, en golpes y caídas, como diurético y también como febrífugo. Estas aplicaciones se deben a que se disuelve y rompe coágulos -mejorando con ello la circulación de la sangre-, promueve eficazmente el sudor y ayuda a eliminar la orina. En muchos pueblos de la zona de Cataluña es muy común el empleo de cocimiento de caragola en casos de caídas y golpes. Para concluir, comentaremos que en Cataluña existen otras especies del mismo género que a menudo se confunden con la original.
Infusión: Se prepara a partir de las raíces. Para ello se toma un buen puñado de raíces de
caragola y se añaden a 1 l. de agua hirviendo. Se puede beber cuanto se quiera, pues carece de efectos adversos. Asimismo, si en vez de infusión se deja cocer durante un rato, sus efectos beneficiosos se verán multiplicados.