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Cómo manejar los antojos?

In document Coaching Nutricional (página 61-64)

– Cuando tengas urgencia por comer algo, has de averiguar si esta urgencia es sica o psicológica. ¿Tienes urgencia por comer «cualquier cosa» (dentro de lo que has elegido para comer en tu vida) o sólo enes urgencia de comer «ese algo determinado»? ¿»Ése algo determinado» es casualmente una madalena de chocolate o es una ensalada de espinacas crudas? A veces nuestro organismo nos pide lo que necesita, normalmente se trata de alimentos que no enen propiedades adic vas (¿conoces a alguien adicto a las espinacas o a los arándanos? Y en cambio ¿conoces a alguien adicto al chocolate?). – ¿Tienes hambre o enes sed? A veces podemos confundir la sensación de hambre con

la sed, tan desconectados estamos de nosotros mismos… Prueba a beber agua y esperar un poco.

– Bebe una infusión calentita, lo que ayuda a serenar el estómago.

– Intenta distraerte con algo que te interese y te absorba (un buen libro, una llamada de teléfono, jugar con tu gato, un buen programa de radio, un video de crecimiento personal en las webs www.smilechanneltv.net o en www.youtube.com… Al cabo de media hora, ¿se ha intensificado este deseo o ha disminuido?

– Pásate la siguiente batería de preguntas en 2 minutos: ¿Cuándo comí la úl ma vez? ¿He hecho ya la diges ón? ¿Me serenaría comiendo algo tan sencillo como una manzana?

– Pregúntate cuáles son tus emociones en este momento: ¿Me siento solo? ¿Estoy enfadado? ¿Siento ansiedad? ¿Me aburro? ¿Estoy cansado? Si ras del hilo y averiguas por qué y para qué te sientes solo, enfadado, ansioso, aburrido o cansado, podrás liberar la emoción y dejarla marchar, habiendo aprendido sobre mismo gracias al mensaje que ésta te transmitió.

– Para an ciparse a los antojos, te sugiero seguir un plan de comidas diario. Es importante quedar bien saciado e incluir los 5 sabores, ácido, amargo, salado, astringente y dulce, en todas las comidas. Esto es par cularmente importante para tratar con los antojos de dulces, pues en muchas ocasiones suelen responder a la necesidad de saciar este sabor durante el día, cosa que puede hacerse de manera muy sencilla tomando verduras dulces como la zanahoria, la remolacha, el pimiento rojo o la calabaza.

– Otro truco consiste en lavarse los dientes, de este modo, disminuirán las ganas de seguir comiendo.

– Revisa tu cuaderno especial personal con tus declaraciones y tus progresos, escribe y lee frases de ánimo como: «¡Ánimo que lo vas a conseguir!, ¡si tú quieres, tú puedes!». Si has sucumbido a un antojo no pasa nada. Lo importante para nuestro organismo es lo que hacemos habitualmente, no ene importancia una cosilla puntual… salvo que no sea tan puntual. En este caso, seria bueno revisar nuestra mo vación y ver si nos estamos pidiendo demasiado y hemos de bajarnos el nivel. Se trata de que nos sintamos bien con nuestras elecciones personales, sin vergüenza, sin culpa y sin preocupación.

A medida que comemos más sano, nuestro organismo se va depurando naturalmente y necesitando cada vez menos comida para funcionar óp mamente. Emocionalmente, comer menos puede cons tuir un gran desa o si la comida era una forma de escapar de nuestras emociones y disminuimos la can dad de comida que ingerimos. Porque entonces ¿qué hacemos con las emociones que sen mos? ¿Cómo las tapamos o las evadimos? ¿Sería buena idea sus tuir un hábito compulsivo por otro que también lo sea? ¿Qué te parece la idea de escuchar nuestras emociones y recibir el mensaje que nos intentan transmi r? Si seguimos comiendo más de lo que necesitamos, aunque sea de forma más sana, aparecerán las diges ones pesadas, los gases, la hinchazón abdominal, el letargo después de comer… La comida no es una droga aunque la usemos como un lexatín que compramos sin receta médica… Esto es muy frecuente en las personas que se inician en la alimentación vegetariana, vegana o crudivegana. Un crudivegano, por ejemplo, puede alimentarse habitualmente de comida crudivegana gourmet, abusando de los deshidratados, de los frutos secos, las semillas, de aguacate y de fruta desecada, para evitar conectarse con sus emociones, lo que supone un gran desa o. Se piensa que si eres vegetariano o crudivegano puedes comer todo lo que quieras, sen rte fenomenal y estar en tu peso. Y aunque esto es así, al principio, un crudivegano, por con nuar con nuestro ejemplo, no lleva una alimentación equilibrada si basa su ingesta en

tartas elaboradas con nueces y dá les, por ejemplo. De este modo, estaríamos trasladando un desequilibrio en nuestra relación con la comida desde un es lo de alimentación (el omnívoro o el vegetariano, según desde donde par mos) a otro (el crudivegano). Si te atracas a comer frutas dulces o tartas crudiveganas, por muy sanas que sean inicialmente, parece que estás actuando compulsivamente. Ya sabemos que los actos compulsivos tratan de tapar estados emocionales. Comer vegetariano no significa comer sano necesariamente, si no se eligen bien los alimentos. Incluso se puede subir de peso. ¡La comida vegetariana sigue siendo comida al fin y al cabo! Tener una salud óptima depende de muchos más factores.

Si quieres profundizar en este tema te sugiero la lectura de mi libro «Cocina cura va con alimentos medicamento». Tienes más información en el anexo «Sobre la autora». En realidad, lo que nos cura no es el alimento en sí, sino que el único que ene poder para curarnos es nuestro propio organismo, cuando no lo colapsamos con alimentos que no necesita.

Si te fijas en la naturaleza los animales no preparan platos gourmet, ni siquiera suelen comer varios alimentos combinados a la vez: La vaca come hierba y la ardilla nueces, así de simple. Nosotros, como animales que somos, podemos comer preparaciones más sencillas y can dades menores para encontrarnos bien. En este momento se me viene a la cabeza una receta exquisita de quínoa con lombarda que aparece en el libro «Vegan and Living raw food» de la griega Nina Savidi, que lleva sólo 2 ingredientes: quínoa y lombarda (aparte de un poco de aceite de oliva y sal marina); o una estupenda ensalada de aguacate, tomate de huerta y cebolleta, aliñada con sal marina y aceite de oliva. Platos sencillos y deliciosos. Me parece que vivimos en un mundo tan poco autén co que no somos capaces de encontrar lo sencillo. Para acceder a la sencillez, algo que parece ser tan complejo, lo que podemos es ser nosotros mismos auténticos.

Para ello, permíteme que te sugiera quitar la televisión del lugar preferente de la casa o, incluso eliminarla completamente. El condicionamiento nutricional al que nos somete, amén de los patrones nega vos en los que nos adoctrina, no ayudan a conseguir nuestro propósito de comer sencillamente.

Muchas personas con sobrepeso piensan que si consiguen tener un cuerpo diez todos sus problemas desaparecerán. Creen firmemente que las personas delgadas no enen problemas y que les va todo bien en la vida. La realidad es muy dis nta. Estar delgado no significa ser feliz, igual que tampoco son sinónimos de felicidad estar sano, tener pareja o ser millonario. La felicidad es algo que emana de nuestro interior y no ene que ver con caber dentro de una talla 36.

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