¿Saboteas tu proceso de cambio?
A menudo u lizamos defensas para negar que nos pase nada que nos haga infelices. De este modo no tenemos que pasar por el miedo al cambio ni salir de nuestra zona de (dis)confort. Igual que el fumador dice que «puede dejar el tabaco cuando quiera, que si quisiera lo haría, que en realidad no ene adicción y que se merece un cigarrito de vez en cuando, después de todo lo que —por ejemplo— trabaja…», la persona que come de más puede jus ficarse de la misma manera. ¿A que te suena la famosa frase de… «venga, ahora vamos a tomar un copazo, ¡que nos lo hemos ganado!». Es lo mismo. Comer de más, beber de más, son adicciones emocionales socialmente aceptadas, legales y baratas.
Otra forma de protegerse de la necesidad imperiosa de cambiar es pasarse el empo preocupado, inmóvil, quejándose y en ac tud de víc ma. Fuera del momento presente. Lo cierto es que la preocupación no previene el desastre, lo que lo previene es la alegría y el disfrute.
El controlador y el perfeccionista son dos personajillos que todos llevamos dentro, que alzan su voz con mayor o menor éxito. Ambos son también muy útiles para sabotear el cambio.
El controlador ha de enterarse de una vez que no se puede controlar todo y que los demás son personas libres y autónomas que toman sus propias decisiones. Lo único que podemos controlar son nuestras actitudes y nuestro comportamiento. Lo que elegimos hacer.
El perfeccionista se escuda en no hacer cosas imperfectas, por eso no hace nada. Sin embargo no existe la posibilidad de hacer cosas perfectas, porque la perfección no existe. La perfección es un término subje vo y sólo ene significado en relación a algo y a alguien. Por ejemplo, «para mi esta manzana es más perfecta que aquella». No existe la manzana que se perfecta para todo el mundo, así como tampoco existe la manzana que sea más perfecta que las demás.
Es posible que en este momento aparezcan dos nuevos histriones.
El primero se llama creencia limitante y el segundo se llama autosaboteador. Así que de nuevo ¡vamos a ponernos a trabajar en nuestro desarrollo personal!
La creencia limitante es ese convencimiento férreo sobre cómo son las cosas, que consciente o inconscientemente, nos impide conseguir nuestros sueños. Por ejemplo, imagina que tu creencia es «en la vida no se puede tener todo». Entonces, es posible que temas lograr lo que te propones ahora porque eso significa perder otra meta que ya hayas conseguido y que te reporte sa sfacción. Vamos a iden ficar cual es nuestra creencia limitante y vamos a buscar la creencia potenciadora que la sustituye y nos posibilita conquistar nuestro sueño.
Otro histrión es el autosaboteador o la vocecilla maligna que nos disuade de conseguir nuestros propósitos. También trabajaremos iden ficando de quién es esa vocecilla maligna y vamos a buscar una nueva vocecilla, la del autofavorecedor, que nos va a ayudar y acompañar en el proceso de alcanzar nuestra meta.
Si tu deseo, por ejemplo, es «comer vegano incluyendo un poco de queso sólo una vez cada dos
semanas», pero te encanta el queso; si además sueles comer mucho fuera de casa y crees que
no lo vas a conseguir, tu deseo y tu creencia no están alineados.
¿Qué puedes hacer? Hemos de alinear lo que creemos con la visión óp ma de nosotros mismos.
Actuar como si ya lo hubiéramos conseguido
De momento puedes comenzar por actuar como si ya lo hubieras conseguido. ¿Cómo actúa una persona que come vegano con la inclusión de un poco de queso cada dos semanas? Respuesta fácil ¿verdad? Come vegano cada día y cada dos semanas come algo de queso. ¡Pues ya está! ¡Comienza haciéndolo! ¿Qué prefieres, actuar o reaccionar ante los acontecimientos de la vida? Tal vez necesites an ciparte a las ocasiones y llevar comida de casa, planificar los eventos sociales, etc. Hazte un plan de comidas para la próxima semana. ¿Dónde vas a comer? ¿Qué comerás? ¿Cómo actuarás ante situaciones imprevistas? ¿Tienes un plan B? ¿Tienes un plan C? ¿Cómo te relacionarás con las ganas de comer queso?
Si te comprometes a disfrutar de tu proceso de evolución y desarrollo personal sabiendo que puedes conseguir lo que te propones, especialmente si cuentas con ayuda, experimentarás una maravillosa transformación.
El caso es que u lizamos la comida como un entretenimiento, para celebrar, para compar r, o cuando nos sen mos solos, aburridos, ansiosos, tristes, enfadados… Y nada de eso ene que ver con la verdadera función de la comida, que es alimentarnos de manera placentera.
Las personas somos falibles y a veces las cosas no salen como nos gustaría. Esto es habitual y
perfectamente normal. No es mo vo para sen r vergüenza, culpa o cri carse. Tampoco para
culpar o cri car a nadie. No es necesario vivir arrepen dos o con la conciencia remordida por nada. El pasado ya no existe, ya pasó, y además no se puede cambiar. Cuando te sorprendas abrumado por los tengo-qués o los debería, siendo subje vamente imperfecto y equivocándote según tu escala de aciertos o la de otros, imagínate que eres un niño pequeño que trata de jugar al juego de la vida lo mejor que sabe o puede. ¿Le avergonzarías, culparías o cri carías tan duramente como lo estás haciendo ahora con go mismo? ¡No! ¿Verdad? Relájate y trátale con amor, porque ese niño pequeño y asustado que enes delante eres tú mismo. ¿Qué tal si cambias el enfoque y te centras en todo lo que ese niño ha hecho bien? Seguro que encuentras muchos más logros y muchas más razones para vitorearle que para criticarle. ¿A qué si?
Mis 20 logros personales
Para comprobarlo, vamos a hacer el siguiente ejercicio: Toma tu cuaderno especial personal y escribe en él, u lizando tu mano no dominante una lista con 20 logros personales que hayas conseguido. No se trata de haber conquistado América, un logro personal puede ser perfectamente haberte atrevido a pedir un aumento de sueldo o a decirle a la vecina de arriba que te molesta el ruido de sus tacones cuando camina.
¡Adelante! Comienza tu lista. Comprobarás que enes muchas razones para estar orgulloso de ti mismo por todo lo que has logrado.
Esperar a que llegue el momento perfecto para hacer este ejercicio… significa que el personajillo del perfeccionista se ha apoderado de . El momento perfecto nunca llegará; sin embargo, si comienzas ahora verás que te sen rás feliz e inspirado aun consiguiendo un pequeño logro. Cada pequeño logro que vayas sumando te acerca a tu obje vo, que cada vez está más cerca. Nunca habrá un mejor momento para hacer las cosas que ahora mismo. Lo único que tenemos es el ahora, es nuestra gran oportunidad. Elige hacerlo y elige disfrutarlo, ¡sólo depende de ti!
Por favor, haz el ejercicio ahora, no te llevará más de 5 minutos. ¿Te amas lo suficiente como para dedicarte esos 5 minutos?
10 emails, 50 cualidades
Después escribe un email a 10 personas cercanas. Pueden ser amigos, familiares, tu pareja, compañeros de trabajo con los que te lleves bien… Pídeles que escriban 5 cosas que les gusten de y que te respondan el email con esa información. Explica que lo necesitas porque estás leyendo un libro sobre coaching y hay un ejercicio donde se te requiere. No es necesario que facilites más información si no lo deseas.
A medida que vayas recibiendo los 50 cumplidos, acéptalos y responde cada email con un sencillo «gracias», evitando jus ficarte o minimizar tus elogios. Es posible que alguno se repita. Si esto ocurre estás obteniendo una información extremadamente ú l sobre cómo te ven los demás. Con esta información puedes detectar talentos y dones específicos en que te hacen ser tan único y especial y que pueden ser determinantes de tu éxito personal y profesional (para más información, consulta mi obra «Cómo dedicarte profesionalmente a lo que te gusta y que te paguen por ello», más información en el anexo «Sobre la autora»).
Reúne los 50 cumplidos en un folio, sombreando con diferentes colores cada uno. Elige una pogra a y un tamaño de letra diferente para cada uno de ellos e imprime la hoja. Ponla en la pared de tu habitación, en un lugar visible, de manera que la tengas presente. Reléela a menudo, mejor en voz alta y visualizando el significado de cada cumplido, sobre todo cuando necesites reafirmar tu valía.
¿Te defiendes del cambio?
Después de hacer los dos ejercicios que te he propuesto en este capítulo, pregúntate si usas defensas para no cambiar. Reconocer tus defensas arroja luz para saber qué es lo que no te hace avanzar. Si te reconoces defendiéndote del cambio, ya sabrás lo que está ocurriendo, cual es la razón de que no cambies. Si a pesar de todo, sigues u lizando tus defensas y te saboteas, al menos, sé consciente de ellas y de cuál es la verdadera razón de que no avances y no consigas lo que, según crees, de verdad quieres.
Examina las relaciones que enes con la gente que te rodea. ¿Sientes amor, apoyo, aceptación… o sientes que no se te respeta, se te juzga, cri ca o avergüenza? ¿Los demás te tratan como tú les tratas a ellos?
La ley del espejo
¿Si? ¡Entonces ama, apóyales y acéptales incondicionalmente tú! No falla. La mayoría de las veces, cuando juzgamos o no aceptamos la forma de ser o algún comportamiento de los demás es porque nosotros somos o actuamos así. ¿Sorprendido? Haz la prueba. Observar las situaciones de nuestro día a día como si nosotros no estuviéramos tiene un valor incalculable. Prepárate para observar una situación pica en la que interactúas con alguien por quien te sientes injustamente tratado… un compañero del trabajo, un jefe, un familiar, un amigo, incluso tu pareja… Imaginemos que se trate de un compañero de trabajo. Al medio día soléis tomar un café con otros compañeros en el office y tú sientes que esta persona en cues ón siempre te está reprendiendo o te dice cómo debes hacer las cosas, aun sin ser ni siquiera tu jefe. Bien, ya tenemos iden ficado el momento. Mañana, cuando vayas a la oficina y sea la hora del café, conviértete en espectador de la situación. Actúa como habitualmente y tómate el café con todos los compañeros, pero además salte de tu cuerpo (en sen do figurado) y súbete al techo. Desde allí, observa cómo se desarrolla la situación. ¿Cómo se comporta tu compañero? ¿Se comporta así con todo el mundo o sólo con go? ¿Cómo te comportas tú? ¿Cómo se comportan los demás? ¿Quién es espejo de quien? Analizar esta situación como mero espectador puede arrojar mucha luz y hacer que comprendas las razones por las que los demás actúan como actúan. También podrás descubrir con claridad qué hay de en la situación.
Si sientes que algunas personas frenan tu cambio y se trata de relaciones elegidas, también puedes elegir la frecuencia con que ves a estas personas e, incluso, no verlas durante un periodo de empo determinado. En un futuro, cuando hayas concluido tu proceso de transformación, puedes volver a conectar con ellos, sabiendo que ya no tendrán poder para influir en tu motivación.
Aunque de verdad pienso que es posible relacionarnos con cualquier persona si es lo que hemos elegido, te sugiero ponértelo fácil durante la fase de transformación. Elige relacionarte con personas que apoyen tu proceso y hazte la vida más sencilla. Si te rodeas de quienes inspiran y traen luz, te será más sencillo estar centrado en tus logros antes que en lo que dejas detrás, porque todo en la vida ene un precio y nadie dijo que no habría que esforzarse. Comprométete cada día con tu proyecto y recuerda que te mereces conseguirlo.
Todo el empo que estás invir endo en hacer estos ejercicios es empo que no pierdes en comer de más, en cri carte o juzgarte, en pensar en comida, en beber en exceso, en hacer compras compulsivas o en enviar whatsups por el móvil. Recuerda que siempre se trata de elegir dónde ponemos nuestra atención y esta capacidad de elegir no nos la puede quitar
nadie.
Envía compasión y oleadas de amor a tu alrededor.
Encuentra el deseo de tu corazón, lo que más te hace disfrutar, aquello que cuando lo haces se para el tiempo. Dale toda tu energía.
Para y pregúntate, ¿qué es lo que trato de no escuchar? Recuerda que comer de más es una forma de acallar nuestras emociones. Antes de ir a la cocina a comer averigua de dónde te viene esta necesidad. Escríbelo y después cambia tu energía a otra cosa. De este modo reconoces, aceptas lo que sientes y lo dejas pasar.
Nadie puede hacer que sientas o que hagas nada, es tu propia opción. Aléjate del lenguaje que te desanima, toma responsabilidad por lo que tú sientes y hacia donde diriges tu energía.
La idea de separación es una ilusión, estamos todos conectados. Trata a todos los seres que aparezcan en tu camino como partes sagradas de ti mismo.
Sal del papel de víctima ya que tú has co-creado la situación también. Todo el mundo busca amor y ser aceptado.
Centra tus pensamientos en el momento presente, que es lo único que tenemos y date cuenta que en este momento estás bien. Da las gracias tanto por los retos como por los momentos de alegría. Preocuparse obsesivamente por el futuro es perder el poder de este precioso momento.
El Universo responde a cada pensamiento y está listo para traerte el verdadero deseo de tu corazón. Siempre produce sincronicidades y te da pistas por el camino. Mira las señales que el Universo te envía en respuesta a tus deseos y fluye con ellas, con fe. Puedes abrazar las sincronicidades o bloquearlas, cuanto más fluyas con la sincronía, más sincronías aparecerán en tu vida.
Las personas estamos en con nuo proceso de cambio, no hay nada de lo que avergonzarse ni nada que esconder a los demás; además si compar mos nuestra verdad, los demás se sen rán seguros para hacer lo mismo
El coaching no persigue una respuesta sino que te impulsa a una búsqueda que lleve a la respuesta. Porque la solución está siempre dentro de . ¿De qué enes que desprenderte para avanzar?
¿Sabes ahora cómo evitar el autosabotaje en tu proceso de cambio?
Repasa tu vida con hones dad para comprobar si aquello en lo que inviertes más energía es una expresión de tus valores. Este ejercicio te abrirá realmente los ojos. A menudo dedicamos muy poco empo o energía a las cosas que son realmente importantes para nosotros. Ajustar este desequilibrio traerá sin duda mayor felicidad a nuestras vidas.
Por ejemplo, si tus valores son la familia y el amor de pareja, mira a ver cuánto empo pasas con tu familia y con tu pareja (si la enes) y cuánto empo pasas trabajando. En tu caso, ¿habría que hacer algún ajuste?
La moderación es la clave. Se trata de equilibrio, la vida no es una competición.
Tú eres un canal de la energía Universal que es inagotable. Cuando sientas que no puedes más, que no enes energía para seguir adelante, simplemente respira hondo y trata de conectar con tu interior, pidiendo a tu ser que te inunde de amor, paz y luz.
Cualquier comportamiento compulsivo indica que estamos desconectados de nuestra verdadera esencia.
Cuando nos autocompadecemos es fácil que nuestro personaje autosaboteador sugiera que comamos algo como chocolate para sentirnos mejor.
Antes de ir a dormir, escribe en un diario los logros del día y todo aquello que te hizo sen r mal.
No te tomes tan en serio, después de todo, no vas a salir vivo de este mundo.
Es muy ú l canalizar nuestra energía en alguna ac vidad crea va como pintar, escribir poemas y liberar la angus a según creas. También ayudar a alguien a sen rse mejor, de forma que desvíes la atención de ti mismo.
Los pensamientos y las palabras posi vas son la llave para transformar nuestra vida. Con el pensamiento podemos crear nuestra propia realidad.
Si notas que tus pensamientos se vuelven amargos o nega vos, respira hondo, perdónate a mismo y centra tu atención en algo positivo.
Comprometerte con tu propia transformación personal es de las cosas más maravillosas que puedes hacer por mismo, ¡disfrútalo! En lugar de pasar empo lamentándote por todo lo que has hecho mal con respecto a la comida, celebra todos los pasos que hayas dado hacia la
consecución de tu obje vo. Revisa la visión óp ma de mismo y no hagas de ella un imposible e inalcanzable. Recuerda mantenerte posi vo alejado de las personas nega vas y de las situaciones problemáticas.
Aquí te dejo algunas ideas:
– Haz un collage con imágenes de la vida que te gustaría estar viviendo. – Mira videos y películas inspiradoras en internet.
– Dedica 10 minutos al día para meditar. Cuando sientas que no enes empo para meditar 10 minutos, ése día, medita 20 minutos. Es lo que en verdad necesitas para mantener la serenidad.
– Repite interiormente afirmaciones potentes que te mo ven, como «soy capaz y me merezco conseguir todo lo que deseo».
– Te puede servir jugar a las car tas inspiradoras de los ángeles o de las diosas. Se trata de una baraja de cartas con un mensaje que puedes recibir al azar, guiando tu día hacia el desarrollo de algún valor o cualidad que posees.
– Realiza tus declaraciones personales y comprométete con ellas. Puede servirte apuntarlas en tu cuaderno personal de desarrollo a modo de decálogo de conducta:
• Sólo como comida nutritiva.
• Me encanta cada parte de mi cuerpo.
• Me encantan los alimentos que elijo comer. • Merezco amor y reconocimiento.
• Tengo el derecho de ser yo mismo.
– También puedes colgar una serie de slogans en tu espejo o en la pared del dormitorio, del despacho, etc:
• Progreso, no perfección. • Actitud de gratitud.
• Hoy me ocupo de hoy, mañana de mañana.
– Apréndete el saludo al sol y practica 20 minutos de yoga en casa.
– Tomate tu empo cada mañana para visualizar el día que comienza. Quizá puedas poner el despertador 10 minutos antes para dedicarte a esta inspiradora tarea de soñar despierto. Imagina tu vida perfecta, ése día en que realmente te sientes feliz. Imaginarla jornada te ayuda a centrarte en lo posi vo y a atraer experiencias más satisfactorias a tu vida.
– Haz una lista con tus pe ciones al Universo, por más descabelladas que suenen, por ejemplo «quiero viajar por Chile como mochilera con mi amor, visitando comunidades
crudiveganas y haciendo buenos amigos», «quiero vivir en un chalet en el centro de Madrid», «quiero estar llena de vitalidad y necesitar dormir pocas horas», etc.
– Haz un día de ayuno con zumos de verduras. Puedes ver algunas recetas en el anexo de esta obra.
– Crea un altarcito en casa, disponiendo en él una cajita en la que guardes papelitos con afirmaciones o deseos; unas piedras que simbolicen que estás bajo protección, como la turmalina negra o el cuarzo, por la energía del amor; una lámpara de cristal de sal; y cualquier otro objeto que simbolice para la fuerza y el respeto hacia tu proceso de cambio e instauración de nuevos hábitos.