• No se han encontrado resultados

Cómo provocar recursos de cambio

In document Coaching Nutricional (página 137-141)

¿Te gustaría disponer de recursos para el cambio, implementar comportamientos nuevos y dejar de tolerar comportamientos propios que no te gustan?

Seguro que, desde el punto de vista de la nutrición y tu bienestar vital, realizas muchos comportamientos que no te agradan. Sin embargo, te los permites y los estás tolerando. Estos comportamientos pueden ser beber más vino del que te sienta bien; la ausencia de ru nas y hábitos a la hora de alimentarte; insis r comiendo alimentos que no te sientan bien; esa costumbre de cenar tarde e irte después a la cama; la ausencia de complementos dieté cos en tu dieta; etc.

Acabar con los comportamientos que nos disgustan

Vamos a hacer un sencillo ejercicio para acabar con las tolerancias y evitar este po de comportamientos que nos disgustan.

Para ello necesitas recortar 3 círculos, uno rojo, uno amarillo y uno verde, que simbolizarán un semáforo.

Coloca los tres círculos en el suelo, primero el rojo, un paso más atrás el amarillo y otro paso más atrás el verde.

– De pie, sitúate sobre el círculo rojo y pregúntate, ¿qué comportamiento permito y tolero que sin embargo me disgusta? Elige uno de ellos, por ejemplo esa costumbre de cenar tarde e irte después a la cama.

– Ahora, sitúate sobre el círculo verde y pregúntate, ¿cuál es mi ideal con respecto a este tema?, ¿cómo hago para conseguirlo? ¿qué recursos empleo? Por ejemplo tu ideal puede ser que transcurran al menos 2 horas desde la hora de la cena hasta que te vas

a la cama. Por tanto como sueles llegar muy tarde a casa, decides dejarte preparada la cena el día anterior, así puedes llegar y cenar enseguida.

– De nuevo vuelve al círculo rojo y analiza qué ocurre en tu presente. ¿Cómo te sientes?, ¿qué piensas?, ¿qué haces? Siguiendo nuestro ejemplo, tu presente puede ser que llegas del trabajo con mucha hambre y agotado y mientras te preparas la cena picoteas queso, patatas fritas y te bebes dos cervezas. Después ya enes la cena lista y no mucha hambre, así que jugueteas con la comida y tardas mucho en cenar. Te lo acabas comiendo todo, sin hambre. Así que te vas a la media hora a dormir.

– Colócate ahora encima del círculo amarillo y pregúntate: ¿En qué momento sientes la alerta de que estás tolerando dicho comportamiento? Y cuando sientes la alerta ¿cómo te gustaría actuar? En nuestro ejemplo, la alerta puede manifestarse cuando entras en casa y te diriges a la cocina, ¿qué alimento tomas de la despensa? O también cuando te das cuenta de que ya no tienes hambre pero te comes la cena igual.

– Pásate al círculo verde y busca todos los recursos de que dispones. En nuestro ejemplo, puedes sus tuir el hábito de comer queso y patatas fritas por tomarte una pieza de fruta o un caldo de miso hecho al minuto. También puedes elegir guardar la cena que te has preparado para tomarla la noche siguiente, si es que al picotear antes de cenar ya te sientes saciado.

¿Lo hago porque quiero o porque lo «tengo que» hacer?

Cambiar las tolerancias funciona cuando lo enfocamos desde el querer hacerlo, en lugar que desde el «tener que» hacerlo. Un «tengo que» es un comportamiento que no me gusta hacer y que no quiero hacer.

Vamos a ver cómo podemos elegir en cada momento lo que queremos hacer. Cada vez que te sorprendas a mismo pensando en términos de «tengo que» hacer algo, por ejemplo «tengo que cenar temprano y que transcurra empo antes de irme a la cama», aplica el siguiente esquema verbal:

Si yo no (pon aquí el comportamiento que no quieres permi r más, por ejemplo, cenar tarde e irme después a la cama, entonces quedaría «si yo no ceno tarde y me voy después a la cama»), entonces (pon aquí alguna consecuencia nega va, como por ejemplo, «entonces no descanso bien»).

como por ejemplo «entonces pierdo energía»).

Y entonces (con núa la cadena de consecuencias nega vas, como por ejemplo «y si pierdo energía estoy de peor humor»).

Y entonces (con núa poniendo consecuencias nega vas, como por ejemplo «si estoy de peor humor no soy feliz»).

Luego entonces prefiero cenar pronto y que transcurra empo antes de irme a la cama a no ser feliz, la úl ma de las consecuencias nega vas que se derivarían de seguir permi éndote el comportamiento que te disgusta. Ya no es un «tengo que» sino una elección.

Caja de herramientas para la acción de cambio ¡Y cuáles son las herramientas de que dispongo para la acción de cambio?

– En primer lugar es fundaméntela definir con claridad nuestro obje vo. ¿Qué hecho concreto quiero implementar, si es nuevo, o modificar si es un comportamiento que he decidido ya no tolerar más?

– Comenzar por lo que más cuesta al principio para quitárnoslo de encima y que no se produzcan cuellos de botella. Si, por ejemplo, quiero hacer ejercicio para mi bienestar, pero estoy muy cansada porque ceno tarde y me acuesto sin digerir la cena por lo que no descanso bien, al día siguiente no tendré fuerzas para hacer ejercicio.

– Enfocarnos en una sola cosa cada vez, yendo poco a poco. Si me pongo muchas metas a la vez, es fácil que no pueda con todas porque me haya dispersado. Si no puedo con todas es posible que acabe por no conseguir ninguna y además me desanime.

– La planificación y la división del obje vo final en pequeños subobje vos es la clave para lograr lo que se quiere conseguir.

– La vida es cambio. La adaptación y la flexibilidad son los mejores recursos de los que disponemos. Según Charles Darwin, «la especie más fuerte es la que mejor responde al cambio».

– Piensa qué estás dejando de ganar por no hacerlo ya, lo que en economía se conoce como el coste de oportunidad.

mejor que te podría pasar si lo haces?

– Revisa consistentemente tu progreso. Esto te ayudará a estar mo vado y a mantenerte enfocado.

El coaching no persigue una respuesta sino que te impulsa a una búsqueda que lleve a la respuesta. Porque la solución está siempre dentro de . ¿Sabes ahora cómo provocar recursos de cambio?

In document Coaching Nutricional (página 137-141)