internacional sobre la economía mexicana y la política económica
II. Efectos sobre la economía mexicana
2.1. Cambios estructurales en la economía mexicana
Una de las razones de la magnitud y profundidad de los impactos sobre la economía mexicana es que a partir de las reformas estruc- turales aplicadas desde mediados de los ochenta y de la fi rma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Es- tados Unidos de América (EUA) y con Canadá, México profundiza su inserción en la economía mundial y sus relaciones económicas y políticas con el primero de estos países y se hace más dependiente de los vaivenes de su economía. Los cambios estructurales que ha- cen más dependiente a nuestro país de la economía estadounidense son los siguientes:
a) Mayor dependencia del crecimiento del PIB de México respecto de las exportaciones, las cuales se encuentran concentradas en pocos productos y ramas.
b) Como resultado del TLCAN, ha habido un proceso de concen- tración del comercio exterior de México en el mercado estado- unidense. Por ende, una sincronización de la economía mexicana con la economía estadounidense.
El primer cambio estructural es el que corresponde a las caracte- rísticas del patrón de comercio de nuestro país, a raíz del proceso de apertura comercial y del TLCAN. De la industrialización por sustitución de importaciones, en donde la producción manufactu- rera estaba volcada al mercado interno, se pasó a una estrategia de industrialización orientada a la exportación. En la estrategia de
industrialización por sustitución de importaciones que en América Latina y en México se aplica desde 1950 hasta la crisis de la deuda, la producción de manufacturas estaba orientada al abastecimiento del mercado interno, y solo una porción muy pequeña se destinaba a la exportación, sobre todo, en momentos de contracción del mercado interno, en situaciones recesivas.
Este patrón de comercio cambia con la estrategia de industrialización orientada a la exportación, que se implementa en América Latina y en México, en el contexto del Consenso de Washington, ahora la producción manufacturera está orientada a la exportación. Se obser- va, entonces, un crecimiento de las exportaciones manufactureras –las cuales desplazan a las exportaciones de productos primarios– y el crecimiento de la economía mexicana pasó a depender cada vez más del mercado exterior, y en menor medida del mercado inter- no, que se ha mantenido contraído, en términos relativos, desde la crisis de la deuda en 1982. Estos cambios se vieron expresados en un incremento del coefi ciente de exportaciones de la economía mexicana, que pasó de menos de 10 por ciento en los ochenta, al 35 por ciento a principios del siglo XXI, y en un mayor grado de integración con la economía estadounidense.
El segundo cambio estructural es la concentración de nuestras ex- portaciones en el mercado estadounidense. Los primeros impactos del TLCAN, como ya se sabe, fueron importantes incrementos del comercio entre México y EUA; el dinamismo de las exportaciones manufactureras de México (incluidas las de la industria maquilado- ra), con un crecimiento del 10 por ciento promedio anual durante la última década del siglo XX, permitió a nuestro país desplazar a Japón y convertirse en el segundo socio comercial de EUA; y en muchos productos se colocó como el principal proveedor del mer- cado estadounidense1. En otras palabras, la reducción gradual de los aranceles según productos le permitió a México elevar sus niveles de competitividad y aumentar su cuota en el mercado de EUA; por
1 Si bien no hay duda sobre la orientación exportadora del sector manufacturero es im- portante destacar que el aparato productivo de este sector enfrenta una crisis desde inicios del siglo XXI expresada en la caída del PIB manufacturero como porcentaje del PIB total, de un 25 a principios de los noventa al 18 por ciento en 2008 (Dussel, 2009).
ejemplo, las exportaciones no petroleras de México pasaron del 6 por ciento a principios de los noventa al 11 por ciento a principios del siglo XXI del total de las importaciones estadounidenses, de este tipo de mercancías; Pero también signifi có una mayor dependencia de nuestra economía respecto a la de Estados Unidos; en el periodo previo al TLCAN la economía mexicana destina el 65 por ciento de sus exportaciones al mercado estadounidense, y a principios del nuevo siglo, y como resultado del proceso de integración en el contexto del TLCAN, realiza el 90 por ciento.
Si bien en un primer momento los productos, sobre todo manufac- tureros, provenientes de México logran una mayor cuota de mer- cado desplazando a otros socios comerciales de EUA, como es el caso de Japón, el dinamismo de las exportaciones manufactureras se agotó con los propios efectos de la reducción arancelaria y al no haber otros factores que aumentaran la competitividad de las ma- nufacturas «mexicanas» éstas empezaron a perder terreno frente a otros competidores, principalmente China, y no solo en el mercado estadounidense sino en otras regiones también.
Los dos cambios ante dichos tuvieron como resultado que el creci- miento económico de México, medido por el comportamiento del PIB, además de ser lento, dependiera cada vez en mayor magnitud de lo que ocurra con la economía estadounidense. La lentitud del PIB de la economía mexicana obedece, entre otros factores, al hecho del fuerte contenido de importaciones de las exportaciones manu- facturadas en nuestro territorio, y a los débiles (y en algunas ramas nulos) encadenamientos productivos de la industria manufacturera, destacando por supuesto la llamada industria maquiladora. Como puede observarse en la Gráfi ca 1 antes del TLCAN, especí- fi camente durante las recesiones de 1980-82 y la de 1990-91 de los EUA, la economía mexicana continuó creciendo; es decir, mien- tras la economía estadounidense entraba en recesión, la mexicana continuaba con tasas positivas de crecimiento. Por el contrario, en la recesión de 2000-2002 la economía estadounidense arrastra a la economía mexicana, y como en la recesión actual va de la mano, corroborando lo que se ha dado en llamar la sincronización de la economía mexicana con la economía estadounidense. Si bien se habla
de sincronización y lo que se quiere destacar es el comportamiento sincronizado de las economías, es importante subrayar que lo que se ha dado es un proceso de mayor dependencia de la economía mexicana respecto de la estadounidense. Dicha sincronización no sucedería si la economía mexicana entra en crisis, pues es evidente que no va a arrastrar a la estadounidense; si acaso entraría en crisis un sector, el que está ligado a las maquiladoras y al sector expor- tador mexicano.