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Programas anti-cíclicos y un paquete restrictivo

internacional sobre la economía mexicana y la política económica

III. La política económica calderonista

3.1. Programas anti-cíclicos y un paquete restrictivo

La crisis, su amplitud y profundidad en la economía mundial y sus previsibles impactos sobre la economía mexicana, llevaron al gobier- no mexicano a adoptar medidas de política económica orientadas, al menos verbalmente, a atenuar los efectos adversos de la crisis internacional. Sin embargo, lejos de presentar una política bajo una estrategia integral, el gobierno ha respondido a una situación que ha tendido a empeorar, construyendo una respuesta mediante el anuncio y el lanzamiento sucesivo de varios programas e iniciativas más bien desarticuladas (Moreno, 2009).

En octubre de 2008 fue lanzado el PICE, que comprende las siguien- tes acciones: i) ampliación, reorientación y fl exibilización del gasto público, sobre todo dirigido hacia la infraestructura; construcción de una nueva refi nería en el país; programa extraordinario de apoyo adicional a las pequeñas y medianas empresas; y un nuevo progra- ma de desregulación y desgravación arancelaria (simplifi cación de trámites para el comercio exterior) y el establecimiento de empre- sas en el país. Para hacer más competitivo el aparato productivo nacional. El mismo Felipe Calderón expreso que la suma de todos los apoyos de este programa implicarían el crecimiento del PIB en un 1 punto porcentual.

No obstante, el 7 de enero de 2009 el Presidente Felipe Calderón atinó a presentar un Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo (ANFEFE), el cual se compone de cinco pila- res que incluyen 25 acciones fi rmadas por el Ejecutivo Federal, los gobernadores del país, el Poder Legislativo y las organizaciones sociales, empresariales y obreras del país, además de estar testifi cado por el Banco de México, el IFE y los partidos políticos nacionales. La actuación del gobierno se dará en 5 ejes (ANFEFE, 2009): I. Proteger el empleo de los mexicanos a través de medidas que

permitan mantener la planta productiva existente, crear opor- tunidades de empleo temporal y extender la red de protección social a quienes pierdan sus empleos.

II. Apoyar a la economía familiar, mediante la reducción de precios públicos y el subsecuente abatimiento de la infl ación, un progra- ma de sustitución de enseres domésticos y un amplio programa de fi nanciamiento a la vivienda.

III. Apoyar a las pequeñas y medianas empresas a través de mon- tos históricos de fomento y fi nanciamiento, de la disminución inmediata de las tarifas eléctricas industriales y comerciales, así como de un impulso renovado a la agenda de competitividad del país.

IV. Llevar a cabo el programa de infraestructura más grande en los últimos 25 años con el fi n de impulsar el crecimiento de la economía, aumentar nuestra competitividad y generar más empleos.

V. Asegurar un ejercicio transparente, efi ciente y más oportuno del gasto público con objeto de impulsar la demanda interna, la producción nacional y la creación de empleos.

Estas medidas, aunque enfrentaron serios problemas para su im- plementación, como fue el caso del cálculo de recursos destinados a las empresas para conservar el empleo, fi nalmente sí incidieron para evitar que las caídas del PIB y del empleo fueran más altas; asimismo, se logró que la infl ación, en lugar de dispararse se redu- jera, sobre todo por la reducción de precios de servicios y productos públicos como fue el caso de la gasolina y el gas doméstico; esto,

junto con el proceso defl acionario a escala internacional, se tradujo en una reducción de la infl ación anual, que pasó del 6.5 por ciento en 2008 al 3.6 por ciento en 2009.

Con este programa también se elevó la inversión pública, política de corte keynesiano, que estimula la demanda efectiva y además genera un apoyo en infraestructura para la propia inversión pri- vada. En efecto, como puede verse en la Gráfi ca 2, mientras que la inversión privada se desploma durante todo el año de 2009, la inversión pública, al menos la primera mitad del año, mantienen una tendencia al alza.

Después de enfrentar algunos problemas en la implementación del ANFEFE, el gobierno mexicano, bajo el supuesto de evitar un endeu- damiento mayor del sector público que pudiera ser perjudicial para el crecimiento futuro del país, decide presentar un paquete fi scal en septiembre que se contrapone a todos los «paquetes» anteriores de apoyo a la reactivación de la economía, ya que se promueve la elevación de impuestos y en general una propuesta fi scal restrictiva. Los datos más destacados son los siguientes (SHCP, 2009).

Nuevo impuesto a las ventas

. Impuesto al consumo denominado «contra la pobreza», del 2%, que se aplicará a ingresos derivados de ventas en cada etapa de la cadena productiva.

Aumento del ISR

. Aumento temporal al Impuesto Sobre la Renta (ISR) para los trabajadores de mayores ingresos, del 28 por ciento al 30 por ciento hasta el 2012.

Alza en impuestos a tabaco y bebidas alcohólica.

Aumentos diferenciados en el Impuesto Especial sobre Producción y Ser- vicios que se aplica a cigarrillos, bebidas alcohólicas, y juegos y sorteos.

Incremento al impuesto sobre depósitos en efectivo.

El Im- puesto a los Depósitos en Efectivo -que busca incluir en la base impositiva a la economía informal como vendedores callejeros que no declaran impuestos– se aplicará desde los 15,000 pesos por depósito, y no desde 25,000 pesos, como ocurrió hasta 2009. La tasa del impuesto pasa del 2 al 3%.

Nuevo impuesto a la telefonía

. Se creó un nuevo impuesto so- bre los servicios de telecomunicaciones del 4%, como celulares e Internet, con excepciones a la telefonía pública y rural.

El Gobierno espera recaudar con el nuevo impuesto a las ventas, unos 70,000 millones de pesos (poco más de 5,000 millones de dólares) durante 2010. «El gravamen propuesto incluye todas las transacciones en todo tipo de bienes y servicios, en ese sentido es un impuesto de aplicación general», dijo el secretario de Hacienda y Crédito Público Agustín Carstens.

Como en otros momentos también se discutió la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los alimentos y medicinas, que fi nalmente quedaron exentos nuevamente, ya que incremen- tar los impuestos a los alimentos es una medida muy impopular en México, donde una de cada cinco personas son tan pobres que no tienen capacidad para alimentarse, es decir, se encuentran en pobreza alimentaria. Sin embargo, el aumento del 2 por ciento a las ventas, fue en los hechos un aumento del IVA en dos puntos porcentuales. Es importante destacar que el paquete fue aprobado por las fracciones parlamentarias del PAN y del PRI bajo los argu- mentos de la necesidad de elevar la recaudación fi scal y evitar el endeudamiento del sector público.

El aumento de los gravámenes, como el aumento de 2 puntos por- centuales en el IVA o el Impuesto Sobre la Renta (ISR) es, a todas luces, un cambio de 180 grados respecto a las políticas anticíclicas aplicadas anteriormente a lo largo del año 2009. Considerando los débiles factores del mercado interno de México y el lento crecimiento de la economía estadounidense y de la economía mundial (tal vez con la excepción de China, podemos plantear que el impacto del paquete fi scal será negativo en el corto plazo para el crecimiento de la economía mexicana, que si bien está dando señales de creci- miento, será bajo, en relación a lo que se requiere para reabsorber el desempleo, así como las personas que se incorporan al mercado laboral.