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El papel de las autoridades monetarias y fi nancieras

internacional para evitar crisis económicas y

3. El papel de las autoridades monetarias y fi nancieras

Las autoridades monetarias tuvieron responsabilidad en la crisis al implementar políticas monetarias expansivas o laxas durante la primera década del siglo XXI. Por su parte, las autoridades fi scales también tuvieron su responsabilidad al aumentar su gasto público y no prever ahorros presupuestales para épocas cuando no hubiera auge económico.

En lo que respecta a las autoridades fi nancieras, éstas tuvieron responsabilidad por varios factores. El primero de ellos fue el que no se percataron de la toma excesiva de riesgos del sistema fi nanciero, a causa de una insufi ciente supervisión por parte de las mismas autoridades y por un débil marco regulatorio que permitía que las instituciones, a través de la innovación fi nanciera, tomaran riesgos excesivos y que una parte importante de las operaciones se refl ejaran fuera de balance. El segundo fue el confi ar en forma desproporcionada en la disciplina de mercado, ya que esta falta de disciplina, junto con un marco regulatorio débil, hizo que las entidades fi nancieras asumieran riesgos excesivos. El tercer factor fue que las autoridades fi nancieras no percibieron el nivel de en- deudamiento ni del riesgo asumido por un amplio sector fi nanciero no bancario que no estaba regulado ni supervisado. Tampoco las autoridades se percataron de la exposición que tenían a la car- tera sub-prime Norteamericana los bancos de países distintos a los Estados Unidos. Por último, tanto los supervisores como los inversionistas confi aron demasiado en el nivel de riesgo que las empresas califi cadoras indicaban a través de sus califi caciones sobre los instrumentos de inversión.

Un problema importante que resultó evidente durante la crisis fue la falta de información. Una regulación laxa permitió que una parte importante de las operaciones y del riesgo asumido por las entidades no se refl ejara en el balance tanto de las entidades regu- ladas como de las no reguladas, lo que hacía que se subestimara el riesgo de todo el sistema fi nanciero. De hecho, para evitar una excesiva toma de riesgos, la regulación se basaba en la revelación de la información, transparencia y disciplina de mercado. Sin embargo, lo que provocó la innovación fi nanciera, en especial los productos estructurados y las operaciones fuera del balance fue precisamente la falta de esta revelación de información, lo que a su vez ocasionó escasa transparencia y ausencia de disciplina de mercado por parte de los intermediarios. Los productos estruc- turados complejos como son los CDO y la omisión de técnicas correctas para su evaluación difi cultaron una estimación correcta de su riesgo y de la correlación de precios. Esta carencia de infor- mación obstaculizó el correcto desempeño de los indicadores de

alertas tempranas los cuales son usados por las autoridades para estimar el riesgo institucional y sistémico.11

Otro problema fue la falta de coordinación entre las autoridades monetarias y las fi nancieras. Por lo general, el objetivo de las au- toridades monetarias está en el nivel de precios y la estabilidad macroeconómica para implementar sus políticas,12 mientras que las autoridades supervisoras del sistema fi nanciero se enfocan en la estabilidad de las instituciones fi nancieras y de todo el sistema. Sin embargo, estas autoridades subestimaron la relación que exis- te entre el crecimiento económico, el boom crediticio y la burbuja en el precio de los bienes raíces. Asimismo, no se percataron del riesgo que todas estas variables representan en el balance de los bancos por el alto endeudamiento de los hogares ni tampoco de la inestabilidad que podría ocasionar la eventual caída en el precio de dichos bienes. Esta fragmentación entre autoridades de un país también surgió entre las autoridades de diversos países, ya que las autoridades nacionales no actuaban en forma coordinada con las autoridades de otros países debido a que hubo poca colaboración entre los supervisores y reguladores a nivel internacional.

Durante mucho tiempo fue política de las autoridades fi nancieras el regular y supervisar solamente a aquellos intermediarios que cap- taban recursos del público. Fue así como sólo se regulaban aquellas instituciones que su ley les permitía captar depósitos (a través de cuentas de ahorro o de cheques) cuando dichos depósitos de los ahorradores están asegurados por una institución de protección al ahorro, que por lo general es institución pública.13 Un problema que resultó evidente durante la crisis fue el que las instituciones regu- ladas habían canalizado una gran parte de sus activos a entidades

11 Por ejemplo, la razón de adecuación de capital resultó insufi ciente para predecir la sol- vencia de las instituciones, ya que este indicador depende de una correcta evaluación de la calidad de los activos, la cual sólo se logra cuando existe información completa y transparencia sobre dichos activos.

12 En algunos países, la autoridad monetaria también tiene como función el promover el crecimiento económico.

13 En Argentina, por ejemplo, la institución encargada de la protección a los depósitos de los ahorradores es privada, a diferencia de la mayoría de los países en Latinoamérica en los cuales la institución aseguradora de los depósitos es pública.

que no estaban ni reguladas ni supervisadas, con el propósito de evitar la regulación y de esta manera reducir sus requerimientos de capitalización.14 Lo anterior provocó que un amplio sector fi nanciero que estaba fuera del ámbito de regulación y supervisión de las auto- ridades, asumiera una gran parte del riesgo de crédito de la cartera crediticia a través de diversas operaciones fi nancieras, como fue el caso de los Derivados de Crédito. La consecuencia de estos actos hizo que se incrementara el riesgo de todo el sistema fi nanciero, ya que las autoridades no se percataron del nivel de endeudamiento ni del riesgo que todo este sector desregulado implicaba.

En suma, las autoridades asumieron que la estabilidad fi nanciera y el riesgo sistémico se controlarían a través de la regulación pruden- cial a que estaban sujetas solo algunas de las entidades fi nancieras. También subestimaron el riesgo que estaban incurriendo los inter- mediarios, a la vez que asumieron que cuando el auge en el precio de los bienes raíces terminara, sus efectos iban a ser controlados a través de un incremento en las tasas de interés de corto plazo. Sin embargo y una vez que la crisis económica comenzó a mediados de 2008, ninguna de estas dos políticas pudieron contener las con- secuencias que acarreó la caída de la burbuja en el precio de los inmuebles.