A las seis y media, Pat estaba caminando de un lado a otro en su sala de estar. El día había sido interminable. Lo había comenzado con su carrera habitual, luego fue al puesto de tacos en la calle principal para desayunar. Y, actuando como un turista, se detuvo en el estanque de aves de la ciudad, por si acaso algo interesante estaba allí. Sabía que debería escuchar a la línea telefónica directa, especialmente durante la migración, pero no podía soportar oír la voz de la Sra. Davenport durante tanto tiempo. Tal vez tenían una versión en línea.
Se sorprendió al ver el campamento de casas rodantes lleno. Era sólo mediados de Mayo y los tejanos de invierno había ido hacia el norte, pero seguramente era demasiado pronto para la multitud de verano.
El centro de observación de aves estaba bien cuidado y Pat normalmente disfrutaba de sus visitas allí. Plantas y flores nativas se alineaban en la acera y desaparecieron los juncos y aneas se hicieron cargo. Una pasarela de madera separaba los juncos y el estanque apareció. Pat se detuvo en seco. Un centenar de Sras. Davenport estaban en las plataformas y pasillos, todas con periscopios y binoculares.
"Jesucristo," murmuró. Al principio, asumió que algunas noticias había golpeado a la línea telefónica directa, pero todas ellas parecía estar mirando diferentes cosas. Así que, Pat se quedó donde estaba, con los binoculares escudriñando el estanque pero encontrando sólo unos cuantos patos rezagados que no habían salido aún. Durante el invierno, miles de patos y aves costeras se alimentaban aquí y sólo pudo identificar un puñado de ellas. Estaba demasiado avergonzada para sacar de repente su guía de campo frente a las observadoras de aves. Podía imaginarselas señalándola y susurrando. Tal vez
podría arrastrar a Carly aquí en el invierno y podría ser su guía de campo viva. Ese pensamiento trajo una sonrisa.
Vio a uno de los cocodrilos que vivían en el estanque. No quería pensar en lo que comían. Nunca los había visto hacer otra cosa que estar en las aguas poco profundas, pero seguramente, ellos comían. Probablemente, esos lindos patos pequeños.
Había pasado la tarde lavando la ropa y limpiando su desordenada casa. Entonces, por impulso, sacó su jeep al sol y lo lavó. Para ello, se había puesto su bikini y disfrutó de una hora en el sol.
Pero ahora, estaba inquieta. Debería haberle pedido a Carly que viniera temprano y podrían haber visitado algunos antes de ir a cenar. Le encantaba la compañía de Angel y Lannie, pero habría preferido pasar tiempo a solas con Carly. El golpe en la puerta se produjo sólo unos minutos más tarde. Pat trató de quitarse la enorme sonrisa de su cara antes de abrirla pero no tuvo éxito.
"Hola," saludó a Carly. Shorts. Bien. Sus ojos se movieron subiendo por las piernas de Carly, finalmente encontrando los divertidos ojos verdes que la miraban. "Pasa."
Pat llevaba shorts, también. Largos, shorts holgados que casi le llegaba a las rodillas. Carly no pudo resistirse a inspeccionar a Pat, tanto como Pat le había hecho.
"¿Quieres que me de la vuelta?" Pat bromeó. "Darte una vista trasera?"
"No, gracias. Te he visto por detrás."
Carly pasó por delante de Pat y se paró frente a las grandes ventanas, mirando hacia fuera. "Tienes una gran vista. Me imagino que te gusta sentarte en la terraza."
"Sí. Pero no puedo tomar crédito por ello. La tía Rachel me la compró hace unos siete años. Ella quería comprar ese monstruo en la esquina, pero le dije que no estaría usando los cuatro dormitorios."
Carly asintió. "Esto te satisface. Cálido, casual. Nada extravagante."
"Creo que debería estar ofendida."
"No me refería a ser ofensiva. Manejas un jeep. Te vistes con comodidad. No hay nada pretencioso en ti. Fue un cumplido."
Pat se encogió de hombros. "Está bien. No puedo estar elegante con lo mejor de ellos." Entonces Pat casualmente tomó la mano de Carly y tiró de ella hacia la puerta. "Vamos. Ellas estarán esperando."
Carly siguió a Pat por la ciudad, terminando en el lado de la bahía de la isla. La casa frente a la que Pat se detuvo era pequeña, con vecinos cercanos. Pero el patio estaba impecablemente limpio. Dos palmeras, aún pequeñas, estaban rodeadas con hibiscos floreciendo. Otras flores puestas en macetas en ambos lados del pórtico. El pórtico en sí mismo estaba lleno de plantas en maceta y dos muy hermosas cestas colgantes de bugambilias.
"De alguna manera dudo que Angel sea la que tiene el don para la jardinería," Carly dijo.
Pat rió. "Lannie no permite que Angel se acerque a sus plantas. Vamos. Te gustarán."
Pat tocó una sola vez y luego abrió la puerta cuando una voz las llamó. A diferencia de la casa de Pat, ésta estaba llena de muebles y objetos de adorno. En una pared había una gran foto enmarcada y Carly sospechaba que era una de las de Pat.
"Hola chicas. Vamos adelante" Angel dijo desde la cocina. "Carly, me alegro de que hayas venido. Esta es Lannie."
Carly sonrió y tomó la mano de la mujer muy alta parada delante de ella. Su cabello era tan rubio, que era casi blanco. Pero amistosos ojos azules le devolvieron la sonrisa.
"Encantada de conocerte," Carly dijo. "Gracias por invitarme."
Lannie se echó a reír. "Es agradable no tener que tratar de emparejar a Pat con alguien. Ella debe ser muy difícil. No puedo conseguir que ninguna mujer salga con ella más de una vez."
"Muchas gracias, Lannie. Ya le dije que no tengo malas cualidades. Ahora ¿Qué va a pensar?"
"Ella va a pensar que has estado mintiendo," Carly dijo. "¿Por qué nadie saldría contigo más de una vez?"
"Es difícil," Angel dijo. "Obstinada."
"Dime algo que no sepa."
"¿Ya terminaron?"
Carly se echó a reír, al notar el ligero rubor en la cara bronceada de Pat. Dios, era hermosa. Entonces los ojos azules alzaron la vista y capturaron los de ella y Carly no pudo apartar la mirada. Los ojos de Pat se oscurecieron y Carly temió que Pat pudiera leer su mente.
"Cerveza? Vino? Una bebida? Vieja y simple Coca-Cola?" Lannie ofreció, poniendo fin a sus bromas por el momento.
"Tomaré una cerveza," Pat dijo. "Carly?"
"Esta bien."
"Vamos a la terraza," Angel dijo. "Estoy a punto de poner los filetes. Más tarde, si quieren, pensamos que empezaríamos un juego de cartas."
"Eso suena divertido," Carly dijo. "Espadas? Corazones?"
"Espadas. Pat se niega a jugar corazones."
Pat miró a Angel, pero Angel solamente le devolvió la sonrisa. "No funciona conmigo, recuerdas," le dijo a Pat.
Carly no pudo resistirse. "¿Por qué no te gustan los corazones?"
"Me gusta estar bien. No me gusta."
"No creo que la capacidad de atención de Pat pueda manejarlo," Lannie dijo.
"Y las llamo mis dos amigas," Pat dijo. "Simplemente no me gusta algo que requiere mucha ... concentración."
Carly se echó a reír, disfrutando de la incomodidad de Pat. Nunca se imaginó que esta mujer imperturbable se pondría nerviosa por las burlas de sus amigas.
"Déjame adivinar. Odias perder," Carly dijo.
"Perder? Por favor. Tengo mucha práctica. Creo que son sólo las mujeres a las que insisten en emparejarme. Debajo de todo, estoy segura de que soy una muy buena jugadora de cartas. Ellas son las que tienen el problema."
"Soy una gran jugadora de cartas," Carly le dijo. "Así que si perdemos ..."
"Bueno, mierda, Carly, ¿hay algo que no puedas hacer?"
Carly sonrió. "No puedo tomar fotografías. Eso es por lo que te tengo."
Lannie y Angel rieron y Lannie se paró detrás de Pat con las manos en sus hombros. "Pat, creo que tienes las manos llenas con ésta."
Carly se sonrojó. "Me las vas a pagar por eso."
"¿Lo prometes?"
"Oh, te lo prometo, está bien," Carly la amenazó. "Un clavado en la bahía, tal vez."
Pero la mirada en los ojos azules de Pat le envió escalofríos por su cuerpo. Se sentía como si estuvieran absolutamente acariciándola. Ella aceptó una segunda cerveza de Lannie sin apartar sus ojos de Pat. Ella no podía. La sujetaban.
Todo lo que Pat quería hacer en ese momento era cerrar la distancia entre ellas y besar a Carly sin sentido. Si no creyera que Carly la mataría, haría precisamente eso. Pero Angel se levantó para dar vuelta a los filetes y Carly finalmente apartó la vista de ella.
Se movieron al interior cuando los filetes estuvieron hechos. Lannie sacó cuatro papas del horno y Angel hizo un gesto a la barra.
"Comeremos aquí. Somos muy informales," Angel le dijo a Carly. "Espero que no te moleste."
"Esto es perfecto," Carly dijo. "¿Te puedo ayudar en algo?"
"Sí. Pat, muéstrale dónde están los platos."
Pat y Carly pusieron platos y servilletas y todas se sentaron para una simple comida de carne, patatas al horno y judías verdes. Lannie abrió una botella de vino y llenó cuatro copas, entonces alzó la suya en un brindis.
"Por los buenos amigos. Y por los nuevos," dijo, mirando a Carly.
"Gracias."
El juego de cartas comenzó antes de que incluso hubieran limpiado la cena. Angel dijo que lo harían más tarde, a pesar de las protestas de Carly.
"Siempre siento que deberíamos fumar cigarros o algo así," Pat dijo mientras barajaba las cartas. Miró al otro lado de la mesa hacia Carly y le hizo un guiño. "Me disculparé ahora por las muchas jugadas estúpidas que haré."
Carly apoyó los codos sobre la mesa y sonrió. "¿No entiendes el concepto de espadas?"
"Oh, lo entiendo. Pero quiero mirarte en lugar de las cartas y acabaré simplemente echando una e inevitablemente, será la equivocada."
"Bueno, contigo sentada allí, no voy a ser capaz de concentrarme."
"Estás tan llena de mierda, y lo sabes."
"Estoy herida. Es la verdad."
"Es esa la misma línea que usas con todo el mundo?"
Angel salvó a Pat de tener que responder. "No, ella por lo general se aburre a morir y nunca presta atención."
"Ah, bueno entonces, me siento halagada," Carly dijo.
"Deberías hacerlo," Pat le dijo.
Sus burlas continuaron durante todo el partido y perdieron mal. Angel y Lannie eran fantásticas jugadoras y era obvio que sabían los movimientos de la otra. Pero Carly no podía recordar la última vez que se había divertido tanto.
"No estabas mintiendo," Pat dijo. "Eres horrible."
"Gracias. Tú tampoco eres tan buena."
Pero sus ojos se encontraron a través de la mesa y ambas se suavizaron. Carly tuvo el impulso más extraño de cruzar la mesa y besar a Pat. Logró controlar su impulso. Apenas. "Debería irme," dijo. "He tenido un tiempo maravilloso. Gracias a las dos por incluirme."
"Disfrutamos que estuvieras aquí. Vuelve en cualquier momento," Lannie ofreció.
"Deja que te ayude con los platos?"
"Por supuesto que no. Para eso está Pat aquí."
"Sí. Es mi trabajo," Pat dijo. "Deja te acompaño."
La noche era cálida, la siempre presente brisa lanzaba la fragancia de las flores que las rodeaba y Carly sintió la presencia de Pat a su lado. Estaba asustada. Una parte de ella quería que Pat la tomara en sus brazos y la besara como nadie antes lo había hecho nunca. Pero la parte cuerda, la parte que sabía que no podía manejar eso, oró a Pat no hacer tal cosa.
"Me alegro que hayas venido esta noche," Pat dijo. "Lo pasé muy bien contigo."
Las farolas proyectaban un suave resplandor a su alrededor y Carly finalmente cedió y se encontró con los ojos de Pat. Deseó no haberlo hecho. Sus ojos azules eran cálidos, compasivos, simplemente haciendo alusión al deseo que hervía a fuego lento bajo la superficie.
Pat se acercó, dejando poco espacio entre ellas. Las manos de Carly se acercaron y presionaron contra los hombros de Pat, deteniendo su avance.
"Oh, Dios, Pat ... Por favor no," susurró.
"Lo siento. Pero sabes que no puedo evitarlo, Carly."
Carly decidió que era la forma en que Pat decía su nombre que la derretía por completo. Sus manos se relajaron mientras dejaba que Pat se acercara.
Pat sintió que los labios de Carly cedían bajo los suyos, sintiendo como se abrieron a ella. Los labios de Carly eran suaves, cálidos, receptivos. Las manos en sus hombros dejaron de empujar y se relajaron, los dedos se clavaron en la carne en cambio. Pat quería agarrar las caderas de Carly y abrazarla. Quería sentir la lengua de Carly contra la suya. Pero no lo hizo. Se apartó, dejando a Carly tan sin aliento como ella.
"Por favor conduce con cuidado. Nos vemos la próxima semana."
Carly la vio alejarse, pero ella seguía allí, aturdida. Ninguna mujer debería ser capaz de hacerle esto con sólo un beso. Su cuerpo estaba en llamas. Había tomado toda su fuerza no envolver sus brazos alrededor de Pat y rogarle que la tocara.
"Estás en un gran problema," se dijo.
Pat cerró la puerta y se apoyó en ella, tratando de recomponerse.
"¿Qué sucede?" Angel preguntó.
"Nada."
"¿Por qué no nos has hablado de ella?" Lannie preguntó. "Ella es genial. ¿Cuánto tiempo han estado viéndose?"
"No estamos viéndonos," Pat dijo.
"¿Quieres decir que no estás ... involucrada? Vamos."
Pat se acercó a la barra y se sentó. "Creo que podría estar en problemas aquí," dijo. "Creo que estoy enamorado de ella."
"Pensé que no estaban viéndose?"
"No estamos. Es por eso que estoy en problemas."