• No se han encontrado resultados

la caPacidad de Manejo de la Recc

In document Cot a c a c h i - Ca y a p a s (página 150-154)

La identificación de los problemas que enfrentan la gestión y el manejo del área protegida surgieron tanto de las discusiones, análisis y consensos efectuados en talleres abiertos, con diferentes actores sociales relacionados con el área protegida, como de los diferentes resultados de los ejercicios de evaluación tanto del plan de manejo anterior elaborado en 1983 como de los principales resultados de la evaluación de la efectividad de manejo del área, efectuado en 2006.

Mediante la aplicación del enfoque de marco lógico, los problemas identificados, estructurados en forma de árboles causa-efecto, sirvieron para la formulación de la visión y los objetivos básicos generales del presente Plan de Manejo. Para facilitar la comprensión del diagnóstico, los árboles de problemas se agruparon en cinco grandes ámbitos: conservación, territorial, institucional, social y científico.

4.4.1 áMbito

de

conseRvación

Diversas son las causas por las cuales se manifiestan las presiones y las amenazas hacia los recursos naturales dentro y en los límites de la RECC. Uno de los problemas recurrentes manifestados en los diferentes talleres de trabajo con actores sociales es la falta de linderación y señalización física de los límites del área en diferentes sectores, principalmente aquellos en donde las acciones humanas se hallan cerca de los límites: en Lita-Alto Tambo, sector de San Vicente Alto, Playa de Oro y por el distrito Eloy Alfaro, sector del río Bravo. En la parte alta, los mismos sectores colindantes con las haciendas privadas de Piñán y en el sector de Cuellaje, por la comunidad del Rosario (Figura 1).

Esta falta de señalización física definitivamente, por lo menos en la Zona Baja, sectores del río Bravo, Corriente Grande, San Vicente Alto, Cristal Alto, Alto Tambo y el Placer, está promoviendo el desarrollo de actividades ilícitas como aquellas de tráfico ilegal de tierras, que forman parte de la cadena de presiones sobre mal uso de recursos, cacería ilegal, pesca y aprovechamiento selectivo de madera dentro del área. Personas nuevas en la zona se valen de muchos artificios para llegar a los sitios, desbrozar los campos y proponer ventas ficticias.

Otra de las grandes causas que producen serias presiones sobre los recursos del área es precisamente la limitada y débil acción del personal administrativo y técnico de la RECC para enfrentar y solucionar problemas de incursión, invasiones y asentamientos ilegales dentro de la Reserva. Los sectores del río Bravo y Corriente Grande en Eloy Alfaro y las zonas de San Vicente Alto, en Lita-Alto Tambo, son los sitios donde actualmente existen evidencias de gente que se hallan asentadas dentro de los límites del área (información personal Olaf Jahn, en San Vicente Alto, y comunicación personal de Rodrigo Mendoza, sector de Río Bravo y Corriente Grande). Esta gente se halla ilegalmente en estos sitios, lo que significa los primeros focos de colonización dentro del área, con los consabidos efectos de depredación de los recursos naturales y ante los cuales los guardaparques y su administración no han logrado desarrollar ninguna acción y/o gestión para evitar y/o superar estos problemas. En la Zona Alta de la RECC y particularmente a nivel de dos distritos, Piñán y Cuellaje, en el primero la presencia de la compañía agrícola de Piñán, que incluye propiedades privadas como Parcacocha, Gualavi, Pantaví, La Ciénega, Piñán y la hacienda Chinchiví, dentro del área y las demandas productivas de la comunidad de Piñán y el grupo humano Guananí que viven dentro de la RECC, con conflictos y disputas muy marcados entre ellos, así como grupos humanos de las parroquias de Cahuasqui, Buenos Aires, y comunidades de Iruguincho, Sachapamba y Pusiaro, están ejerciendo fuertes presiones por la tierra y el mal uso en los recursos tanto de páramos como en el bosque nublado montano alto, que se ven afectados severamente por las malas prácticas ganaderas, especialmente dentro de la Reserva. Debido al intenso uso de los páramos, éstos se hallan altamente deforestados, existen evidencias de sobrepas- toreo sobre todo alrededor de los sitios de lagunas y pantanales con acceso al agua por el ganado. No existe un sistema de rotación o manejo sostenible de los pastos, los remanentes de bosques son escasos y las quemas son frecuentes con las consabidas consecuencias.

Los conflictos y problemas actualmente nacen a raíz de que los huasipungueros que inicialmente la Hacienda Piñán los incorporó como peones y cuidadores del ganado, ofreciéndoles, entre otras cosas, la asignación de tierra para su establecimiento, que no se dio. Ante esto y después de un prolongado tiempo por un juicio con la hacienda que reclaman las 1.000 ha prometidas, un grupo de siete familias (Guananí) se separó del grupo total de huasipungueros y se tomaron arbitrariamente 1.000 ha como suyas en el extremo suroeste de la laguna de Piñán. Allí actualmente desarrollan cultivos de maíz, frijoles, y principalmente corte y quema del bosque para abrir nuevos campos de cultivos.

Mientras el otro grupo de huasipungueros, conocido como comunidad de Piñán, después de ocho años, en enero de 2003 ganan el juicio y reclaman el territorio llamado Contrahierbas de 2.000 ha, más 5 ha en el sitio denominado Amicuñán, donde debe asentarse la población. Sin embargo, las alternativas productivas actuales están limitadas al mantenimiento de poco ganado en el páramo y más bien a través de la Fundación Cordillera, socia de la comunidad, los pobladores de Piñán prestan sus servicios de mano de obra en los balnearios de Chachimbiro, Zona Baja fuera de la RECC, lo cual los mantiene a la gran mayoría de sus habitantes, especialmente jóvenes, desplazándose semanalmente hacia sus sitios de trabajo, pero también a los sitios donde se proveen de víveres y otros requerimientos para la subsistencia.

Derivada de esta situación, dentro de la RECC, es preocupante la falta de opciones productivas para los grupos humanos señalados. Guananí que supera actualmente las 20 familias y también Piñán con alrededor de 30 fami- lias tienen limitadas opciones de subsistencia. En los dos casos, y en diferentes niveles y modalidades, están demandando uso de suelo para la subsistencia, en la parte de páramos, la crianza de ganado suelto, con los constantes riesgos de las quemas que tradicionalmente se hacen para la renovación de los pastos y, además, la amenaza de invadir los bosques en el centro de la Reserva; en las zona de Guananí, la intervención y mal uso del suelo es más agresiva, utilizan la quema y la tala para desbrozar los bosques y ampliar la frontera agrícola, acom- pañado necesariamente de caza y pesca de la fauna silvestre.

El conjunto de las presiones señaladas, que están atacando zonas vulnerables dentro de los límites de la RECC, tanto a nivel de los páramos como en los bosques tropicales y subtropicales de la zona intermedia (Lita-Alto Tambo) y la Zona Baja, los efectos del mal uso del suelo, el avance de la frontera agrícola y las incursiones ilegales están día a día poniendo en serio riesgo la integridad ecológica y de biodiversidad del área.

Falta de delimitación y mantenimiento de mangas en la RECC Limitadas alternativas de aprovechamiento sustentable de recursos naturales dentro de la Reserva

Figura 1

Ámbito de conservación

Presión por el uso de recursos naturales dentro de la RECC

Invasiones ilegales dentro de la Reserva

Débil acción y gestión de la administración de la Reserva

Deterioro de los ecosistemas

Avance de la frontera agrícola La integridad ecológica y biodiversidad de la RECC amenazada

por las actividades humanas

&'&$504

$"64"4

Tráfico ilegal de tierras dentro de la Reserva

Malas prácticas en el uso del suelo

4.4.2 áMbito

teRRitoRial

Se incluyen aquí una serie de problemas relacionados con la interacción interinstitucional entre el área protegida y entidades de origen autónomo y gubernamental, derivados de la falta de gestión y acuerdos entre instituciones sobre temas de conservación, uso y manejo de los recursos naturales de la RECC (Figura 2).

Las diferentes reuniones de trabajo dentro del proceso de elaboración del Plan de Manejo reflejaron la poca respuesta por parte de las representaciones institucionales relacionadas con la RECC, esto evidencia que las rela- ciones institucionales se hallan debilitadas y existen limitados espacios de diálogo y planificación conjunta sobre aspectos inherentes al ambiente.

Lo señalado ha significado que el personal administrativo y técnico de la RECC no participe de manera óptima en la formulación y la estructuración de diferentes herramientas de planificación cantonal, parroquial y comunal. Los cinco principales cantones que políticamente tienen ingerencia en el área protegida (Cotacachi, Urcuquí, Eloy Alfaro, San Lorenzo y Quinindé) en épocas recientes, excepto Quinindé, han diseñado sus planes de desarrollo cantonal, y en los dos primeros casos (Urcuquí y Cotacachi) ha existido participación de representantes del área, a diferencia de aquellos de la Zona Baja (Eloy Alfaro y San Lorenzo).

De todas maneras, la gestión que viene desarrollando el PRODERENA en los últimos tiempos, con gestión y apoyo directo hacia los gobiernos seccionales, está permitiendo fortalecer el relacionamiento en general del MAE espe- cialmente con los gobiernos seccionales. Es de esperar que cada vez estos vínculos de gestión y trabajo conjunto fortalezcan la participación de los representantes de la autoridad ambiental en procesos como los señalados, pues esto significará que los lineamientos y las políticas ambientales y de conservación estén siendo lo suficien- temente discutidos e insertos en los documentos de desarrollo cantonales y, por ende, inmersos en el contexto local, sectorial y regional.

Actualmente se está desarrollando un ejercicio de planificación en la comunidad de Piñán (elaboración de un plan de manejo de páramos, sector de Contrahierbas), dentro de la RECC, es de esperar que la participación de gente técnica del área sea oportuna.

La falta de participación, coordinación y liderazgo por parte de los administradores de la RECC está desembo- cando en situaciones complicadas, inclusive de gobernabilidad, en ciertos sectores del área. Por ejemplo, a pesar de llevar varios años de conflictos sobre el manejo de la actividad turística en Cuicocha, existen actualmente serias controversias y fricciones sobre este tema entre el Municipio de Cotacachi, la organización comunitaria TINKUINSEN y la administración de la RECC. Lo preocupante de esto es que no existe la predisposición en ninguna de las partes para buscar alternativas y solucionar estas confrontaciones. Como respuesta, cada vez se torna más complicado y difícil el control y manejo de la actividad turística que el área protegida despliega en las instala- ciones e infraestructura existente en la laguna Cuicocha.

Estos síntomas de debilitamiento en la gobernabilidad se evidencian también en gran parte del sector de páramo, donde las propiedades privadas de la hacienda Piñán, hoy conocida como el Hospital (25.000 ha), la comunidad de Piñán (30 familias) y el grupo de pobladores de Guananí (20 familias), de manera frontal, exigen atención de la Reserva para consolidar sus asentamientos dentro del área, que se les permita el manejo de la laguna de Piñán y el desarrollo de actividades como el pastoreo de ganado libre, desarrollo de piscícolas y otras prácticas inade- cuadas que están vinculadas con las quemas, el desbroce de vegetación y otras. Se suman a estos conflictos de débil gobernabilidad los usos arbitrarios para pastoreo de ganado en páramos dentro de la RECC y que provienen de grupos humanos fuera del área como es el caso de la comunidad del Rosario y Cahuasqui, Buenos Aires, Cochapata, Iruguincho, Pusiaro, Ayaví, Sachapamba y Urcuquí.

Finalmente, el único camino de ingreso a Piñán y las zonas altas del páramo utilizado por el personal del área los esporádicos turistas que visitan estas zonas (especialmente la laguna Piñán) está permanentemente siendo controlado y supervisado por los dueños de la hacienda el Hospital.

FIGURA 2

In document Cot a c a c h i - Ca y a p a s (página 150-154)