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Zona Baja

In document Cot a c a c h i - Ca y a p a s (página 74-77)

Cuadro 25 Tasas de pobreza y servicios por parroquia en zonas Alta y Baja CANT

3.4.4 Producción, conservación comunitaria y conflictos socioambientales en sectores de la RECC

3.4.4.2 Zona Baja

El área de influencia de la Zona Baja de la RECC es uno de los focos de biodiversidad más importantes de Ecuador y más amenazado. Los tres distritos de la Zona Baja, Playa de Oro, San Miguel y Cristóbal Colón, a diferencia de la Zona Alta, tienen características productivas y procesos extractivos muy parecidos. Para este resumen, se presenta una reseña conjunta. Como el distrito de Naranjito queda todavía muy aislado y sin mucha población, no se lo ha considerado en este análisis.

Las actividades productivas de gran escala más importantes de la Zona Baja son la industria de la palma africana, la industria camaronera y las empresas madereras. Existe la minería artesanal del oro y el turismo, este último en forma incipiente. En las comunidades asentadas en el bosque húmedo tropical y en las zonas de manglares, la actividad agrícola de subsistencia es complementada con la pesca y la recolección de moluscos. Los cultivos incluyen banano, cacao, arroz, maíz, plátano, caña y diversos frutales como naranja, maracuyá, aguacate, guaba y papaya. La caza y la explotación de la madera también son importantes fuentes de ingreso familiar. En los últimos siete años, la apertura de las nuevas vías ha cambiado el acceso drásticamente. Las empresas palmacultoras pudieron ingresar a nuevas áreas y en poco tiempo adquirieron alrededor de 35.000 ha, utilizando mano de obra no calificada local.

En la región, la actividad maderera se realiza principalmente de dos formas: a través de pequeños y medianos productores y compradores de madera o por medio de los frentes de extracción o licencias de aprovechamiento por parte de las empresas forestales. En el primer caso se trata principalmente de compra de pequeñas cantidades de madera de alto valor comercial (como chanul, guayacán, caimitillo, entre otras) a propietarios individuales o comunidades locales. Generalmente, se trata de madera aserrada (tablas, tablones, etc.), en forma artesanal con motosierra y las transacciones son a menudo informales, debido a los bajos volúmenes y escaso control. En el caso de las empresas forestales, éstas se concentran principalmente en las maderas más usadas por la industria de tableros, estableciendo sus frentes de extracción donde hay mayor abundancia de este tipo de madera y basado en un plan de aprovechamiento forestal. Establecen acuerdos con comunidades o propietarios forestales para operar en superficies mayores.

Cuatro compañías industriales se abastecen de los bosques de la región norte de la provincia de Esmeraldas: el grupo ENDESA-BOTROSA que fabrica Plywood y tableros enlistonados, el cual tiene una planta en Quito y otra en Esmeraldas; el Grupo CODESA, que fabrica Plywood en Esmeraldas y envía sus desperdicios a una fábrica de aglomerados en Quito; la Compañía Plywood Ecuatoriana, que se dedica a la fabricación de Plywood en Quito; y FORESA, que fabrica Plywood en Esmeraldas.

En 2000, la región norte de la provincia de Esmeraldas, a pesar de la masiva deforestación, seguía siendo uno de los principales reservorios de bosque en Ecuador. Cerca de 2 millones de m3 de madera que se consumían en el

país provenían de Esmeraldas. Desde hace aproximadamente tres décadas, la provincia ha sido el escenario de un intenso proceso de deforestación, degradación y transformación de sus áreas boscosas. Se estimó que para 1958 existían 2´750.000 hectáreas. En 1979 esta área disminuyó a 1´740.000 hectáreas, y hasta fines de los 90, existía menos de 500.000 hectáreas de bosque nativo. Según diversos expertos10, si la tala indiscriminada sigue y no hay

un compromiso de reforestar masivamente, en el año 2030, todas las especies de bosques se habrán extinguido en el norte de Esmeraldas.

10 Según J. Quintero, equipo MAE SNAP GEF, Zona Baja, Reporte de avance linea de la situación socioeconómica de la Zona Baja de la Reserva Cotacachi – Cayapas, del año 2006, pag. 14. Además, el documento de Sinchi Sacha (2000: 11) señala que los bosques de la zona están en peligro. “Una vez agotados los bosques de la cuenca del Santiago Cayapas, la lógica de explotación maderera y las complejas redes creadas en torno a ella se orientarán hacia la Reserva, en las zonas que presenten fácil acceso. Por el momento, las zonas de amortiguamiento y los corredores naturales se encuentran en peligro efectivo”.

La depredación forestal ha provocado la fragmentación y pérdida de hábitat, especialmente para la fauna arbórea, la compactación de los suelos por la explotación industrializada sin criterios ambientales, la pérdida de biodiver- sidad y de bienes y servicios ambientales, la sedimentación de los ríos y nacientes de agua dulce, y la contami- nación de fuentes para la provisión de agua para consumo humano. Se pueden definir dos grandes franjas en la explotación maderera de esta área: una muy explotada, incluyendo los bosques de pantanos (guandales), cercanos a Borbón en los tres ríos, y otra zona de explotación, en la cabecera alta del Ónzole, y en el Santiago en su curso medio donde la explotación todavía no se acerca tanto a la RECC. Sin embargo, las condiciones proclives a este acercamiento son activas.

La industria de palma africana está localizada sobre todo en la zona de Quinindé, en el distrito de Cristóbal Colón. El conjunto productivo que crea la producción de palma está ligado a caminos, extracción y la demanda misma del fruto, lo que provoca expansión productiva por un lado, y por otra demanda alimenticia, de madera para construcción, de servicios de agua y alimentos, hospedaje y transporte. El impacto de esta actividad es la pérdida de la tierra por parte de los grupos ancestrales que, al no contar con medios de subsistencia permanente, deben emigrar. La industria palmacultora genera otros impactos negativos como la contaminación de las fuentes de agua y ríos con abonos, las fumigaciones, la salinización y el deterioro de la tierra.

3.4.4.2.1 Distrito de Cristóbal Colón

En Quinindé, con la apertura de la carretera Santo Domingo-Esmeraldas en los años 70, la industria maderera entró y promovió el aumento de vías y permitió una economía campesina diversificada, con fácil mercado y con tierras de buena calidad. En la década del 80, el IERAC promovió la colonización. Luego se expandieron grandes plantaciones de palma africana en el distrito. Estas actividades, madera y palma, generaron la afluencia de colonos en busca de empleo en las compañías, adquisición de tierras y mejores condiciones de vida. Se amplió la frontera agrícola por la explotación del bosque y actualmente hay áreas deforestadas hasta Las Golondrinas. En lugar del bosque existen los cultivos permanentes y una diversidad de cultivos de ciclo corto y frutas. Hoy el pueblo de Cristóbal Colón es un punto importante de comercio para diversos productos de la zona y se pueden encontrar personas cuyos orígenes representan la diversidad nacional.

Hay dos ejemplos de conservación y desarrollo en el distrito que merecen análisis por su posible aplicación a otras áreas relacionadas con la RECC. El primero es el caso de ECOMADERA, una empresa creada para producir un ingreso desde el bosque que promueve la conservación del mismo bosque. La empresa está conformada por productores de pequeñas y medianas propiedades alrededor del río Canandé, con relación a la zona de patrimonio forestal que amortigua y se conecta con la RECC. ECOMADERA procesa madera fina por buen precio y promueve la construcción de casas y oficinas de madera. Fundación Pinchot apoya técnicamente y en la búsqueda de nuevos fondos para apoyar la expansión de ECOMADERA. Actualmente, es una de las pocas inicia- tivas de procesamiento de madera en Ecuador que es completamente legal, desde la madera cosechada hasta los productos finales.

Uno de los sueños de ECOMADERA es convertir el patrimonio forestal declarado en la zona de Cristóbal Colón como bosque protector o bosque comunitario a ser manejado por las comunidades locales. Actualmente, el patrimonio forestal, que amortigua a la RECC, es la gran manzana de discordia en la zona, por ser uno de los últimos grandes reductos de bosque tropical en la región al sur y oeste de la Reserva, y el objeto de conquista actual de diferentes madereros de distintos tipos. Si fuera posible realizar este sueño, este mecanismo podría ser un buen ejemplo para otras comunidades mestizas y podría formar otra piedra importante en el anillo de conser- vación comunitaria y privada que se está formando poco a poco alrededor de la RECC.

El segundo ejemplo de conservación local es un importante grupo social llamado la Asociación de Inspectores Honoríficos de Vida Silvestre. Este grupo fue formado como parte de un proyecto (CARE/SUBIR/USAID), con el apoyo y respaldo institucional del MAE, y ha jugado un papel protagónico en la conservación de los recursos naturales de la zona. También ha promovido la creación de otras organizaciones ambientales en la zona como clubes ecológicos.

3.4.4.2.2 Distrito de San Miguel

La mayor parte de la población es de la nacionalidad Chachi, pero hay comunidades de población afroecuato- riana. Antropólogos (por ejemplo, McIlvaine-Newsad, 2000) han señalado el carácter “pacífico” de los Chachi, pero también han anotado que las relaciones tradicionales entre centros chachi y grupos afroecuatorianos han sido conflictivos. Las invasiones por parte de los afroecuatorianos a los territorios ancestrales de los Chachi han moti- vado, desde tiempos coloniales, diversas confrontaciones, abusos y arreglos de convivencia, que incluyen hasta matrimonios entre ambos.

Una de las importantes iniciativas de conservación comunitaria en el área de influencia de la RECC es la Gran Reserva Chachi, un área protegida comunal de 30.000 hectáreas, entre los ríos Cayapas y Ónzole. Se ha estable- cido la Reserva desde una propuesta de compensación por servicios ambientales, a través de la implementación de Acuerdos de Incentivos para la Conservación. Es un proyecto de la Cooperación Técnica Alemana (GTZ), de Conservación Internacional (CI) y de los centros Chachi: Capulí, El Encanto y Corriente Grande que incluyen a 300 familias. La iniciativa ha facilitado cuatro beneficios importantes: 1) contribuye a mejorar el desarrollo económico y las condiciones de vida de las comunidades indígenas; 2) permite conservar y proteger áreas forestales que tienen una alta biodiversidad; 3) el área de conservación estricta está interconectada con la RECC, posibilitando el establecimiento de un corredor biológico; y 4) considerando la potencialidad de extender el proyecto a otras comunidades, éste permite crear un escudo protector alrededor de la RECC. Esta Reserva no solo protege un espacio crítico de biodiversidad, sino que ha generado fondos que han posibilitado varios beneficios tangibles para las familias involucradas.

3.4.4.2.3 Distrito de Playa de Oro

En el distrito de Playa de Oro, las actividades principales de la mayoría de sus pobladores siguen siendo la agricul- tura a pequeña escala y rotativa y la recolección de frutos silvestres, pero la actividad que más ingresos moneta- rios les genera es la extracción de madera. Sin embargo, la delimitación de los territorios, el aumento poblacional y la migración de nuevas culturas han provocado el paso a una economía menos basada en la recolección y tendiente a la producción agropecuaria, especialmente a lo largo del río Ónzole y en las cercanías de Borbón. La Fundación Maquipucuna actualmente tiene un proyecto que apoya a una organización con socios y socias mayoritariamente afroecuatorianos/as en Borbón que produce y procesa cacao de calidad para exportación, con normas de comercialización justa y producción orgánica. Es un proyecto relativamente pequeño pero aparente- mente exitoso, no solamente en los aspectos productivos y comerciales, sino en lo socioorganizativo. Se puede apreciar los signos de buen juicio entre lo colectivo y lo individual en cuanto a la toma de decisiones en la organización y la distribución de incentivos y beneficios. En el proyecto se ha privilegiado la participación de las mujeres. Aunque pequeño, tiene buen concepto, y está promoviendo cambios de uso de la tierra hacia prácticas más amigables, con la finalidad de conservación de la RECC en la Zona Baja.

La comunidad de Playa de Oro ha ejecutado proyectos de manejo del bosque y manejo del turismo con el Proyecto CARE/SUBIR. Sin embargo, consideran que, en cierto momento, el proyecto más exitoso fue el turismo, porque empleaba a personas que atienden las cabañas y a los turistas que arriban a la comunidad. Actualmente, y debido a la muy limitada actividad de turismo (pocos turistas, alrededor de 20 por mes), la actividad no está siendo rentable. Se suma a esto el progresivo deterioro de la infraestructura (cabañas principalmente) construidas con el proyecto y que no puede ser reconstruida y mejorada por falta de recursos económicos. La gente local está buscando nuevas opciones de financiamiento para esto.

Lo importante de la intervención del proyecto CARE/SUBIR es que de todos modos invirtió en procesos de capa- citación en servicios al turista y también en educación ambiental, cuyos beneficiarios son muchos de los pobla- dores de Playa de Oro, quienes ahora se hallan en la incertidumbre de qué actividades pueden resultar rentables y que permitan su vinculación y su subsistencia.

Por otra parte, la Fundación Kumanii que se ubica en San Miguel de Cayapas, actualmente, dispone de infra- estructura para servicios de hospedaje, alimentación, guía y capacitación en ciertos poblados, pero otra vez, el escaso número de visitantes pone en riesgo su subsistencia actual.

En los dos casos citados, definitivamente se evidencia falta de estrategias de mercadeo, de análisis de factibilidad para el desarrollo de turismo, pues la zona, a pesar de poseer potencialidades y atractivos para el turismo, también presenta reales limitaciones e inconvenientes que son escollos y que pueden estar limitando el crecimiento de la visitación, entre otros, la accesibilidad a los sitios, las distancias, y aun la ya conocida zona de inseguridad, debido a los problemas de guerrilla que afecta a estas zonas del noroccidente de la RECC.

In document Cot a c a c h i - Ca y a p a s (página 74-77)