—Os damos gracias ¡oh, Ser Supremo! por vuestra gloria triunfante en el corazón de vuestro hijo y nuestro hermano Adonis —dijo el Hierofante—. El coro respondió:
—Gloria al Todopoderoso en el corazón del hombre.
—Hermano Adonis —comenzó el Hierofante—, has descendido por la puerta de tu corazón hasta tu naturaleza. Fuiste guiado por tus sentidos y tus conocimientos terrenales. Pero una vez enfrentado con tu naturaleza, tus sentidos te engañaron como a cualquier hombre que pide ayuda a su egoísmo. Las luces de tus sentidos en vez de disipar tus tinieblas internas y externas, las aumentaron.
"Quisiste apoyarte en la materia, pero ésta no le sirvió de apoyo sino por pocos instantes que no pasan de minutos. Fue terrible tu desesperación: todos tus sentidos te engañaron, veías tinieblas, escuchabas huracanes, sentías lluvias y frió dentro de un aposento reducido y que se halla bajo la superficie de la tierra al que no pueden, por tanto llegar ni lluvias, ni vientos, ni tempestades.
"A cada instante buscabas la solución de tus problemas por medio del intelecto, porque fuiste hasta hace pocos minutos, como todos los hombres confiados, en sus investigaciones, a sus propios sentidos.
"Fuiste sometido a varias pruebas para ver si tu naturaleza podía prevalecer a tu voluntad. Esto demuestra el grado de evolución al que has llegado en esta vida... Has tenido tus dudas porque tu corazón de joven no está completamente libre de prejuicios. Mas con todo, has triunfado a la larga.
"Desde diez años atrás, no hemos tenido caso semejante, porque los neófitos se entregaban a sus dudas y eran aplazados para el año próximo. Tu has podido vencer la duda.
"El tiempo que te pareció una eternidad, era sólo unos pocos minutos. Como recuerdas, a las 11 en punto, fuiste introducido por la puerta secreta, y ahora son las 11.35 minutos. Esto te demuestra el engaño de los sentidos y el tormento de los que se creen en el infierno."
Adonis no podía creer en las palabras del maestro, y llegó hasta a dudar si se hallaba él mismo en su sano juicio.
Aristóteles continuó:
—El agua, el viento y el trueno están en tu propia naturaleza. El fuego pasional existe en tu infierno. Todos estos elementos unidos a tu cuerpo—tierra, forman tu cuerpo oscuro.
"La luz brota de tu fuego, mantenido en tu cuerpo, altar de lo Eterno. Pero para que la luz brote, o como dice la Biblia, 'para que la luz sea hecha', el hombre debe eliminar, gracias a su férrea voluntad, el humo del fuego.
"El único ser que puede mantener el fuego del altar, es la vestal, la mujer. Era necesario ser tentado por la mujer, por estos motivos:
"1° Para que ella encienda en ti el fuego. "2° Para que tu voluntad elimine el humo en ti.
"3° Para que la luz ascienda y te abra el camino a los mundos superiores en donde debes penetrar con conciencia.
"Tal vez puedes preguntar: ¿Para qué son todas estas preparaciones? —Y yo te respondo: para llegar a ser un mago, el hombre debe poseer la Magia. ¿Y qué es la magia? Es el saber para poder obrar.
"El marinero sin brújula no puede atravesar los mares, y el mago sin la conciencia perfecta, no puede penetrar en el inundo invisible.
"Los hombres creen que la Magia es poder sobrenatural. Ellos están equivocados y nosotros no podemos convencerles de lo contrario. La Magia es la ciencia de la Ley Natural. Todo hombre es mago. pero no todo mago es consciente de su Magia.
"Amar al prójimo es una Ley. Perdonar y amar al enemigo es Magia, porque el que perdona y ama es un Mago consciente de la Ley.
"La salud es la Ley, curar a un enfermo es Magia. Porque el sanador guía al paciente en el camino de la Ley. 'Todo en la vida es magia. Y la magia es el saber obrar según las leyes cósmicas. De manera que para que tú puedas entrar en el mundo invisible, conscientemente, fue necesario eliminar primero las trabas que te separaban de él, como por ejemplo, tu naturaleza ignorante y tu humo sofocante. Entonces, el fuego consume
los desechos internos, y la energía te abre el camino en tu propio sistema nervioso que es el puente tendido sobre el abismo que separa al hombre de su Dios íntimo.
"En tus pruebas, no te habías acordado de Dios sino en los últimos momentos, mientras que el Mago es aquel ser que principia y termina todos sus hechos pensando en Dios y guiado por El.
"Cada Mago debe ser el canal del Dios Interno, y por tanto, debe poseer un nombre cuyas letras vibren en armonía con el Ser interior.
"En el bautismo del agua fuiste llamado Adonis. Hoy con el bautismo del fuego serás ADONAY.
"La Ciencia Espiritual llamada Magia, es la práctica de la Ley que rige dentro del hombre. Pero para poder conocer y practicar esta Ley, es necesario penetrar en el mundo interno y aprender en sus Colegios y Universidades.
"Para poder entrar en el mundo interno o invisible es necesario abandonar el mundo externo, como dice el Cristo, hay que cerrar las puertas externas del aposento para poder ver al Padre.
"Todas las religiones tienen el mismo camino que es la meditación. Nosotros, en nuestro Colegio, tenemos ciertas llaves cuyo mecanismo es por cierto, algo distinto que el de las demás religiones. Pero son más fáciles y más prácticas. Estas llaves son, unas para cerrar el mundo exterior, y otras para abrir el mundo interior.
"Ahora, ya que el fuego creador ha abierto el corredor que comunica con las siete puertas de tu mundo interno, vamos a cerrar las externas, para abrir las internas."
Cuando el Hierofante acabó de hablar, bajó de su dosel y se encaminó hacia Adonis que se hallaba en el centro de la sala. Le siguieron las siete mujeres, desfilando una a una. Una de ellas tendió a los pies de Adonis un manto blanco. Otra colocó una silla, sin espaldar, sobre el manto, y en su mitad exacta. Una tercera encendió fuego en un pebetero. La cuarta arrojó en el fuego una encina aromática. La quinta, la mujer mahometana que le había tentado, tomó al joven por un brazo y le hizo sentar en la silleta. Las dos últimas esperaron cerca del Hierofante.
Después de esa preparación, cada una colocó un ara a diferentes distancias del iniciado, y sobre cada ara, un candil encendido.
Cada luz tenía diferente color, dirigida solamente al joven, al estilo de la lámpara mágica. Cada una de las mujeres tomó su asiento. El Hierofante permaneció en pie tras de Adonis.
Los doce iniciados se pusieron de pie... El humo fragante, emanado del pebetero, llenaba la estancia.
Los cinturones de luces, colocados en las paredes, se apagaron poco a poco. El aroma de la resina comenzó a producir su efecto en el cerebro de Adonis.
Posiblemente Aristóteles dio alguna señal, pues una vestal comenzó a cantar con una voz muy dulce, vocalizando solamente algunas sílabas. Después un iniciado, contestaba el canto con otras sílabas.
Mientras tanto, Aristóteles continuaba tras del nuevo iniciado, con las manos colocadas sobre su cabeza. El Hierofante invocaba en voz baja.
Adonis comenzó a sentir una modorra agradable. No dormía, ni se hallaba despierto: Era el suyo un estado muy semejante al lapso entre el sueño y la vigilia, o como le llaman los hipnotizadores, "el estado hipotáxico". Continuó el canto durante unos instantes más. Entonces se oyó la voz del Maestro que decía:
—Hermano mío, desciende conmigo.
Y con una mano, rozó la columna vertebral del joven, desde el occipucio hasta el sacro. Allí se detuvieron sus dedos.
Luego oyóse la misma voz diciendo: —Ahora sí, ya puedes ver
CAPÍTUL O XXV
¿DE DONDE VENIMOS? ¿
DONDE ES TAMOS? ¿ A DONDE V AMOS
El saber
Adonis veía claramente aunque tenía cerrados los ojos. Se veía a sí mismo dentro de sí mismo.
Clara y conscientemente recordaba o leía, como quien sueña y está consciente de que está soñando. Se veía a sí mismo pero no era él mismo. Es imposible describir aquel estado con palabras. El único símil que se puede presentar, es como ver el reflejo de uno mismo y de las cosas en un gran espejo.
Todo estaba presente ante él aunque las cosas estaban lejanas. ¿Veía todo el conjunto en él o era él todo el conjunto?
No eran las cosas en sí lo que veía, sino las causas de las cosas. Lo adivinaba o lo intuía. El sentía que era la Luz en la Luz, y la Luz en el sexo y el sexo era El Todo que contiene todo.
Comprendió que todas las religiones tienen el mismo origen y el origen de todo lo que existe está en la Luz y el fuego, y la Luz y el fuego están en el sexo.
Que Dios el creador, manifiesta por los órganos creadores, el fuego sagrado y la luz que crearon el Cosmos y todas las cosas visibles e invisibles.
Que esta luz es la inmortalización del alma. Que este misterio es la llave de la Iniciación Interna, y la de la puerta del cielo.
Que es la panacea de la salud, de la dicha y de la sanidad. Que el hombre y la mujer forman la divinidad una, binaria y triuna.
Que para ver a Dios y hablar con El, deben ser unidos por El y en El.
Que cuando se unen El y Ella por el pensamiento y la sensación se forma la creación.
Que el verdadero Dios reside en la luz del Fuego Sagrado y que la adoración a Dios debe ser en este Fuego. Que todas las religiones no pudiendo conservar la Luz del Fuego, acudieron a simbolizarlo por medio de miles de símbolos e invenciones mentales.
Que la verdadera religión no está en lo que el hombre puede ver y oír, sino en lo que pueden sentir sus sentidos. Y aquél que quiere llegar a Dios debe buscar el camino de la sensación y no el de la oración.
Que el único ser que puede dar la sensación al hombre, es la mujer. Y a la mujer el hombre.
Que el hombre al adorar a Dios intuitivamente adora a la mujer, y la mujer al hombre. El hombre adora a la mujer para producir la sensación y la mujer adora al hombre para producir el pensamiento.
Que el sexo es la fuerza sensitiva que genera al mundo, al hombre y a la acción, para después por el pensamiento, regenerar al mundo, al hombre, inmortalizando su alma.
Que el Universo se sostiene y mantiene por el Fuego—Luz del sexo, así como puede ser destruido por él. Que el sexo condena y salva, regenera y destruye, según el uso, sea para la salvación o la destrucción. Que el salvador del hombre o del mundo es el sexo, así como también es el demonio de los dos. Y que el hombre tiene la elección entre la salvación y la condena.
Que todas las religiones al adorar a Dios, sin saber, ni siquiera intuyen que están adorándole en forma de sexo, que es el productor del fuego y de la luz, en ceremonias, ritos y símbolos. Y el propósito de todas ellas es mantener siempre encendido el fuego hasta obtener la luz, y que los símbolos externos con sus ceremonias, tenían el objeto de ayudar a la sensación y al pensamiento, ambos debilitados por los sentidos externos.
Que el instinto sexual es el impulso de la Divinidad Creadora. Sólo el pensamiento es el que modula la creación en armonía o desarmonía, en bien o en mal, en ángel o en demonio.
Que la mayor desgracia del hombre y del mundo está en la degeneración del impulso creador y divino, por el pensamiento. Por eso el hombre que se ha hecho Dios en el Edén, murió.
Que así como el sexo es el origen de todas las religiones, es la base de todo esfuerzo, afecto, amor, fe, caridad, compasión, santidad, arte, poesía, y de todo lo sublime que puede crear la mente humana.
Que todo reino, poder o dominio nacen en el impulso creador y por su ausencia se extinguen. Que el cielo es la Luz del sexo; el infierno es su humo y la vida es su fuego.
Que el amor es una manifestación del sexo y que Dios es amor. Que sin sexo no hay amor, y sin amor Dios no existe, ni puede existir.
Que el sexo, en su fuente de manifestación, es puro como la luz; pero como gratificación baja es innoble, y la nobleza reside en el pensamiento. Que el sexo es la fuente de todo lo creado por el amor. Pero el amor no puede existir en la impotencia, ni la inmortalidad en la degeneración. Porque en la degeneración no hay aspiración, sin aspiración no hay generación y sin generación no hay regeneración.
Con la pureza del sexo, el hombre puede concebir el amor que le conduce a Dios, mientras que con la impureza del sexo, fabrica a un Dios que tiene los mismos deseos del hombre.
Loa dioses vengativos, los dioses que castigan por el pecado y por el mal, son dioses impotentes, hechura de los hombres que han llegado a la impotencia sexual. Porque quien llega a la impotencia no puede ver cara a cara la única realidad.
Que Cristo, Hamsa, Buda, Hermes, Zoroastro, no son más que individuos en los cuales se manifestó la luz Divina, y aquella Luz, en cada, uno de ellos, lo transformó en Salvador del Mundo,
Que estos Cristos tienen que venir por segunda vez, segunda venida. Esto es, que después del descenso al sexo o infierno o generación, elevan el principio de la generación a la regeneración. Entonces acaece el misterio de la transfiguración del Cristo en el Hombre.
Que todo Salvador debe nacer de una Virgen (la Luz Inefable), Madre pura y casta, antes y después de engendrar al hijo.
Que la adoración al Sol es la adoración al Dios Hombre como padre que hunde su fuego creador en la naturaleza de la mujer. Y la adoración a la luna es a la mujer, quien como la luna, influye en el crecimiento y en la generación de los seres vivientes.
Que los siete Ángeles del Señor son siete entidades celestiales emanadas del Fuego interno, y residen ante el Trono del Inefable en el cuerpo humano.
Que los doce signos son las doce facultades de la Luz que se encuentran en el hombre Salvador del Mundo. Que cada Salvador es la personificación de la Luz del Padre y que todo hombre para salvarse y ser Salvador, debe llegar a la estatura del Cristo, esto es, llegar a la fuente de la Luz.
Todos los elementos del mal se desataron contra los dioses hijos del hombre Dios: fuego, aire, tierra y por último, agua, el (Diluvio) se encuentran en el cuerpo, pero se salvó gracias al Arca de Noé (matriz de la mujer). Noé, lo primero que hizo al salir del arca, fue encender el fuego sobre un altar para dar las gracias a Dios (encendió el fuego sagrado en el altar de la mujer, para cumplir la misión de Dios).
Que el misterio de la Iniciación con todos sus símbolos, es el misterio del fuego y de la luz, que hace al hombre iluminado o identificado con el Sol, esto es, que ha recibido la luz y se convierte en Padre, como se titulan los sacerdotes, y puede así llamarse Padre Sagrado.
Que por el Fuego Sagrado todos los hombres son hijos de El y por consecuencia, hermanos.
Que el bautismo del agua es la inmersión del hombre en la mujer, para la generación, y el bautismo del Fuego es la retención del fuego en sí, para ascender con el fin de la regeneración, y la inmortalidad consciente, es la iluminación del Espíritu Santo.
Que el pan para consagrar es el símbolo del Sol o el Fuego Luz del hombre: y el vino en el cáliz es la mujer madre. Que el primero desciende de la espina dorsal y el segundo se halla en la matriz sagrada. Y cuando el Iniciado toma el vino y el pan con sus discípulos internos, el Fuego del Espíritu Santo invade todo el cuerpo y el hijo asciende al Padre, origen de la Luz.
Que la invocación u oración dirigida al Dios o al ángel, es la vibración de un pensamiento que produce cierto despertar avivando la Luz interna, y que cada día de la semana, por la Ley armónica, produce un avivamiento del fuego en un centro particular de los siete que se hallan en el cuerpo.
Que el nombre de Jesús significa el sol y el nacer en la gruta dignifica la matriz de la mujer. Que el nombre de Jesús significa el sol y el nacer en la gruta significa la matriz de la mujer.
Que el caos de donde nació Osiris es la misma matriz femenina o caverna del útero y que la misma historia de Jesús es la de Osiris.
Que Isis y María son cada una de las mujeres que dice: "Yo soy la diosa de la que ningún mortal se ha atrevido a levantar el velo", porque bajo mi velo se hallan todos los misterios.
Que José y María, Isis y Osiris, Adán y Eva, son los símbolos de la Divinidad y padres de todos los dioses, porque los dos producen al Hijo, símbolo de la Luz.
Que Venus, Ceres, Vesta, Assi, María, etc. simbolizan todas a la mujer, la luna y el agua que recibe la luz del Padre para germinar después al Hijo, que forman todas las Trinidades.
Que el fuego usado en todas las religiones antiguas y modernas es el símbolo del Sol y el Sol es el símbolo del Fuego Creador en el hombre.
Que la cruz es el símbolo de la unión del hombre con la mujer, acto de salvación.
Que el culto a la Virgen María es la adoración al aspecto femenino de Dios, que está sintetizado en la mujer. El parto es la creación: el misterio incomprensible que era atribuido directamente al Hombre—Dios, y María madre de Jesús es la figura de Venus, Diana, Maya, Proserpina, Ceres, Isis, etcétera.
Que el lirio en manos de José y a veces de María es el símbolo del hijo que brota del seno de la madre como brota la flor de la tierra y el loto del agua.
Que la vara de Aarón o de José es el símbolo del Poder Creador. Que, Isis, Venus, María, etc. tienen el título de reinas del Cielo, como la luna que regenera.
Que la Virgen debe al fin pisar la luna (elevar y dignificar el poder creador), para ser coronada con doce estrellas (las doce facultades del Espíritu).
Que los obeliscos y capiteles de los templos son emblemas del falo.
Que el Salvador en cada religión es el que simboliza el fuego creador, que crea un cuerpo para ser habitado por un alma y luego regenerarla, porque tal alma tiene la oportunidad de salvarse por sí misma.
Que el Salvador venía dentro de la mujer por intermedio del hombre que es el representante de Dios, por medio de su órgano creador, y por eso la humanidad antigua es más pura, porque en el acto de la procreación veía únicamente a Dios.
Que el falo era signo de la alianza entre Dios y el hombre por medio del rito de la circuncisión.