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CICLO DE 2 AÑOS

In document Evaluacion Del Aprendizaje (página 80-83)

Consideraciones sobre la ética en la evaluación

CICLO DE 2 AÑOS

1º año 1º trimestre 2º trimestre 3º trimestre

2º año 1º trimestre 2º trimestre 3º trimestre

Tabla 4.1.

Donde se sugiere una posible distribución del tiempo escolar de cara a la organización del currículo.

Cada uno de esos seis períodos suele suponer la evaluación de los aprendizajes contenidos en el mismo. Pero a su vez cada uno de estos períodos trimestrales puede estar subdividido en UUDDas que son las unidades mínimas para organizar el currículo. Siguiendo con el ejemplo que estamos desarrollando podemos suponer que el 1º y 2º trimestres están divididos, cada uno de ellos en dos UUDD y que el tercero en una única. Lo cual daría lugar a una estructura curricular del siguiente tipo. CICLO DE 2 AÑOS 1º año 1ª UD 2ª UD 3ª UD 4ª UD 5ª UD 2º año 1ª UD 2ª UD 3ª UD 4ª UD 5ª UD Tabla 4.2.

Donde se sugiere una posible distribución del tiempo escolar de cara a la distribución de UUDD.

La evaluación, si se organiza trimestralmente que es la hipótesis que estamos siguiendo, debiera contener en el caso del 1º trimestre información relativa a la 1a y 2a UD, la del 2º trimestre a las 3a y 4a, y finalmente la des 3º trimestre a la 5a UD y, eventualmente, a la evaluación anual final.

Sea como fuere, lo que queremos indicar es que con anterioridad a que cada docente lleve a cabo su labor de evaluación debe disponer de un mapa claro, decidido a nivel del centro en el que se determine los momentos de las evaluaciones finales y la relación existente entre las mismas y las UUDDas a programar. Los docentes, como veremos más adelante deberían evaluar por UUDDas pero la comunicación de la evaluación, lo que los estudiantes reciben como valor final de su trabajo, no tendría que estar necesariamente organizado de esta manera. Ya que lo más habitual es que varias UUDD formen parte de una misma unidad (trimestre) de cara a la comunicación de las calificaciones. Por esta razón es tan importante que el mapa que relaciona las UUDD, que son las unidades de currículo y evaluación de los aprendizajes, con la unidades organizativas (trimestres,...) que el centro utiliza para comunicar las evaluaciones estén determinadas a nivel colectivo de forma clara.

Las recuperaciones de las evaluaciones no superadas es otra cuestión en la que resulta clave el acuerdo a nivel del centro educativo, acuerdo que debe incluir tanto la forma de realizarlas (¿Deben superarse todos los aprendizajes programados en el caso de no superar los contenidos en la UD, o por el contrario solamente aquellos no superados?) como los momentos (a continuación de la UD y previamente a la evaluación trimestral o posteriormente a la misma) y las consecuencias de la misma de cara a las notas finales. Todas estas cuestiones son muy importantes para conseguir que exista unanimidad de criterio en lo organizativo y aunque no nos toca aquí determinarlas si que conviene que se atraiga la atención sobre una cuestión, que como ya hemos dicho y repetido resulta capital.

4.3. La organización del proceso de

evaluación desde la perspectiva del

docente

La actual teoría, y práctica, curricular aconseja que la programación de aula se organice en relación a unidades de currículo temporales que denominamos UUDD. La UD se convierte de esta manera en la unidad de currículo a nivel de la práctica curricular en el aula y esta unidad debe contener como no puede ser de otra manera una propuesta de evaluación. Otra cosa es lo que debe suceder con la evaluación de esta UD y cómo debe componerse con otras de cara a la comunicación de los resultados, y sus consecuencias, de cara a los estudiantes (y en su caso los responsables de sus familias). Suponemos, por lo tanto, como punto de partida, que existe una programación por UUDD y que lo que nos proponemos evaluar son los aprendizajes asociados, precisamente, a esa UD.

4.3.1. La determinación de los aprendizajes a evaluar

El primer paso a dar es determinar los aprendizajes a evaluar. El proceso de evaluación comienza con esta elección, porque la finalidad de la evaluación es averiguar el grado de logro de los aprendizajes propuestos en el currículo. La expresión concreta de estos aprendizajes viene contenida en los objetivos de la UD a evaluar y por lo tanto, en el caso de que el currículo esté bien desarrollado son un previo para la evaluación.

Para que un objetivo de aprendizaje sea objeto de evaluación es necesario que sea evaluable y aunque parezca inútil decirlo conviene recordar que no siempre los objetivos de la programación suelen cumplir con esta condición. Existen ciertas formulaciones de objetivos de aprendizaje que por ser excesivamente generales no son evaluables. Así objetivos del tipo "Conocer las propiedades de la materia"; "Iniciarse en el estudio del arte" etc. No son evaluables porque no indican acciones observables de los estudiantes. Esta afirmación sobre que los objetivos de aprendizaje deben expresarse acciones observables hay que entenderlo es su versión más amplia, y no solamente en la versión conductista que obliga a expresiones que implican una valoración objetiva (bien., mal) de la conducta. Por esta razón utilizamos la expresión "acción" y no "conducta", precisamente para establecer esta distinción. La valoración de las acciones debe estar acompañado, como ya se explicó con profundidad en el apartado correspondiente, de los criterios de evaluación correspondientes, criterios que nos permiten valor la acción e incluso someterla a la calificación en escalas (rúbricas).

En el caso, que es el más habitual, de que se vayan a evaluar varios aprendizajes según una única calificación que los engloba, es importante tomar decisiones con relación a las siguientes cuestiones:

a) Las pruebas de evaluación que se utilicen deben permitir que se pueda evaluar cada aprendizaje de forma independiente, de manera que pueda decidirse sobre su grado de logro de manera específica.

b) El porcentaje que se va a imputar a cada aprendizaje como parte de esa calificación final.

c) Si se va a exigir un mínimo en cada uno de los aprendizajes a evaluar como condición para que se aplique el porcentaje asignado al mismo. Esto quiere decir que si se acepta el criterio de la existencia de un mínimo y en algún caso no se llega al mismo, el valor de la calificación asignada a toda la UD no puede ser positiva.

d) Si el no conseguir una calificación global positiva supone la necesidad de recuperar todos los objetivos o solamente los no superados.

Estas decisiones deberían ser parte de las normas que para le evaluación rigen a nivel de centro y es uno de los ejemplos claros del tipo de decisiones que comentábamos en el apartado anterior

Pongamos un ejemplo en el que mor de simplicidad no escribiremos los objetivos de aprendizaje, ya que en este caso esa información no es relevante. En las siguiente tabla las letras mayúsculas significan notas obtenidas por distintos estudiantes.

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