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Evaluación y calificación Las escalas

In document Evaluacion Del Aprendizaje (página 37-39)

Capítulo 2 Tipos de evaluación

2.1. Evaluación y calificación Las escalas

Ya hemos dicho, en el capítulo anterior, que evaluar es valorar, en el sentido de juzgar sobre el valor de la conducta en aras a inferir la madurez de los esquemas de actuación implicados en los aprendizajes. ¿Qué es entonces calificar? ¿Es lo mismo? Desde un punto de vista un tanto laxo suelen considerarse como sinónimos pero desde una perspectiva profesional conviene distinguirlos. Diremos que existe calificación cuando el juicio evaluador se atiene a una escala prefijada y debe establecer como un valor estipulado dentro de la misma. La evaluación no es tan exigente y se conforma con una expresión más libre de la valoración, puede reducirse a un comentario incluso, a veces a un gesto. Cuando un docente advierte a sus estudiantes con expresiones del tipo: "Deberías utilizar un vocabulario más variado"; "Te has olvidado la llevada en esta resta"; "Te faltan dos de las características que definen un cubo"; "Lee más despacio y vocaliza mejor las palabras"; "Repite el resumen porque te faltan un par de ideas sin recoger"; etc. está evaluando, porque esa información que da a sus alumnos contiene expresiones evaluativas, y lo son porque indican juicios sobre el valor, pero no por ello son calificaciones. En cambio, cuando, por ejemplo, un docente corrige un examen y pone una nota al mismo, no está solamente evaluando, sino que además está calificando el trabajo del estudiante porque al emitir ese juicio debe ceñirse a los valores previamente establecidos en una escala, en nuestro contexto más habitual suele ser numérica aunque en otros contextos adquiere formas diversas. En el caso de las calificaciones la expresión de la evaluación no es libre y se ajusta a valores preestablecidos a los que además se les asigna un significado socialmente establecido.

Como bien puede verse por las explicaciones anteriores no existe calificación sin escala, porque lo que caracteriza a la calificación, es precisamente que es un valor dentro de la misma. Las escalas puede ser numéricas o no. Un ejemplo de escala numérica es la escala decimal que es la más extendida, pero no es desde luego la única. Las escalas no numéricas se expresan por medio de "etiquetas" que sirven

para calificar. La más extendida entre nosotros es la de "Insuficiente"; "Aprobado"; "Notable" y "Sobresaliente". En el caso de las calificaciones la expresión de la evaluación no es libre y se ajusta a valores preestablecidos a los que además se les asigna un significado socialmente establecido.

En algunos casos se usan las dos escalas a la vez creando una equivalencia entre ambas:

Insuficiente: para los valores numéricos comprendidos entre 0 y 5 Aprobado: para los valores numéricos comprendidos entre 5 y 7 Notable: para los valores comprendidos entre 7 y 8,5

Sobresaliente: para los valores comprendidos entre 8,5 y 10

En todas las escalas se diferencia con claridad el mínimo a obtener para lograr el aprobado, es decir el valor que certifica que se ha conseguido superar la prueba de evaluación. En el caso de que esa prueba tenga consecuencias de cara a la consecución de créditos, certificaciones o títulos este valor es muy importante y todas las escalas lo señalan explícitamente. En el caso de la escala decimal que estamos comentando este valor se sitúa en el 5.

Por medio de las escalas se convierten los valores continuos, "sabe más o menos", "lo ha hecho mejor o peor"; "la redacción está mejor o peor organizada" en valores discretos.

Figura 2.1: Escalas de valores discretos.

La figura 2.1 pretende sugerir la relación existente entre un juicio al que corresponde un valor continuo entre 0 (completamente mal) y 1 (perfecto) y las calificaciones que se les asigna en una escala decimal. Conviene tener en cuenta que las calificaciones asumen siempre un cierto error porque son discretas y que esto nos debe llevar a manipular estos valores cuando se consideren en su valor aritmético con un cierto cuidado y precaución.

Las calificaciones son importantes cuando los resultados de la evaluación tienen consecuencias sociales, tales como la superación de pruebas que acreditan asignaturas y/o titulaciones socialmente reguladas. En esos casos la evaluación suela tomar la forma de una evaluación porque es importante que el valor

asignado tenga una traducción inequívoca y comparable para todos los implicados en el resultado de la evaluación. Calificar, es por lo tanto, una necesidad en muchas ocasiones y como tal hay que aceptarla. Calificar supone evaluar porque lógicamente los valores bajos de la escala indican un rendimiento bajo o lo que es lo mismo un logro deficiente en el aprendizaje, y los valores altos de la escala, naturalmente lo contrario, alto rendimiento o logro adecuado. Pero evaluar, no siempre supone calificar porque ciertos comentarios sobre el valor no tienen por qué ajustarse necesariamente a una escala. Dicho de otra manera se evalúa siempre, tanto cuando se califica como cuando no se hace, pero no siempre se califica.

Es importante calificar bien y es poco inteligente contraponer evaluación con calificación, como si esta segunda opción, popularmente denominada "poner notas" supusiera inevitablemente dejar de lado una buena (es decir ajustada a todos los criterios de calidad anteriormente enunciados) evaluación. Es una estrategia equivocada porque en muchas situaciones calificar no es una opción sino una obligación y que la calificación sea obligatoria no debiera suponer que las garantías de una buena evaluación se desvanecen, más bien debiera ser todo lo contrario porque si las consecuencias sociales de las calificaciones son más definitivas que aquellas que corresponden a las evaluaciones menos formales las garantías de que se hacen bien deberían ser en todo caso mayores. Calificar bien es tan importante o más, si cabe, que evaluar bien.

2.2. La evaluación informal y la

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