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La corrección o calificación de las pruebas

In document Evaluacion Del Aprendizaje (página 92-97)

Consideraciones sobre la ética en la evaluación

PROPUESTA DE EVALUACIÓN

4.3.5. La corrección o calificación de las pruebas

ser objeto de evaluación (calificación) es uno de los esfuerzos más rentables desde el punto de vista de la mejora de los aprendizajes y del buen uso del tiempo disponible para el trabajo del estudiante.

4.3.5. La corrección o calificación de las pruebas

Ya disponemos de los documentos necesarios para realizar la corrección o calificación de las pruebas. Disponemos del material y tenemos que ponernos a calificar.

Para poder calificar correctamente hay que identificar la producción del estudiante que se corresponde con el objetivo a evaluar, una vez que se dispone de la información correspondiente a ambos apartados lo que hay que hacer el valorar esa producción aplicando esos criterios o en su caso rúbricas una vez que se ha decido la escala que se va a utilizar para realizar esa valoración.

Con relación a la valoración hay que indicar que el juicio experto del docente no puede ser sustituido en la mayoría de los casos (a excepción de la pruebas objetivas tipo test) y que en este momento no existen otros mecanismos de ayuda que la intuición bien entrenada por la propia experiencia profesional. Hasta este momento la organización del proceso de evaluación puede resultar de gran ayuda, pero en el momento de interpretar la producción del estudiante y de valorarla según una escala, o hacerlo de forma cualitativa, la organización del proceso deja lugar al juicio experto basado en la intuición profesional bien entrenada. No es posible, no sabemos si deseable, que todo el proceso de evaluación pueda hacerse sin depender el factor humano haciendo abstracción de los esquemas valorativos de las personas que evalúan, y este paso de la valoración de la producción del estudiante es uno de ellos. Ya hemos citado con anterioridad la importancia de triangular estos juicios y someterlos a las valoraciones de varias personas como una estrategia válida para aumentar el grado de transparencia y calidad del juicio, pero también hay que Ander que esto no es siempre posible ya que multiplica el tiempo de trabajo destinado a la evaluación de manera considerable. Habrá que ver en qué momentos es conveniente y aplicarlo solamente cuando las consecuencias de la evaluación sean muy importantes. Sin duda alguna la utilización de rúbricas facilitará el trabajo de asignar valor a las producciones de los estudiantes, pero facilitar no quiere decir que este trabajo pueda hacerse mecánicamente sin dar lugar a interpretaciones. Por muy bien redactadas y detalladas que estén las rúbricas el trabajo de interpretación no desaparece aunque pueda atenuarse.

Con relación a la forma final que debe tomar el juicio evaluador podemos distinguir, fundamentalmente dos opciones: a) la evaluación toma la forma de un informe cualitativo; b) la evaluación se concreta en un valor numérico dentro de

una escala, lo que normalmente llamamos una nota. La elección de un tipo u otro de forma de emitir el juicio no siempre depende de la persona que evalúa, ya que en muchos casos la forma que debe tomar la evaluación está reglamentada previamente. En el caso de evaluaciones finales, a partir de una determinada edad lo más habitual es que la evaluación tome la forma de notas numéricas.

La interpretación de los resultados cuando ésta toma una forma cualitativa tiene una expresión más libre y se concreta en expresiones abiertas en las que el evaluador puede modular su opinión de forma libre, a veces esta libertad da lugar a expresiones de difícil interpretación por parte del evaluado y resulta importante que, a pesar de que no debiera perderse la libertad expresiva que es una de las riquezas de este tipo de evaluación, las expresiones que se utilizaran fueran clara y precisas, del tipo: "sus resultados son brillantes y muestra gran interés por el estudio"; "los resultados que ha conseguido no llegan a lo mínimos establecidos y resulta necesario que vuelva a presentar un trabajo para superarlos"; "sus resultados logran superar los mínimos exigidos pero levemente y necesita insistir y mejorar so pena de no hacerlo en las próximas ocasiones"; etc.

Tarea de autoevaluación 4.3.

Escriba tres o cuatro expresiones que indiquen de forma cualitativa el valor de la producción hipotética de un estudiante; mire que sean de fácil interpretación e indiquen con claridad el nivel de logro conseguido.

Consulte los comentarios que sobre esta tarea encontrará en el icono "Tareas de

autoevaluación" de la asignatura.

La evaluación que debe tomar la forma de una nota numérica debe cuidarse tanto o más que la que adopta una forma cualitativa, porque no debe aceptarse la idea de que las calificaciones numéricas tienen menor valor pedagógico que las cualitativas. Por esta razón indicamos a continuación un posible procedimiento para el logro de estas calificaciones de manera que se mantenga al máximo el valor de la información obtenida.

La valoración cuantitativa debe apoyarse necesariamente, la cualitativa también puede hacerlo, en el uso de escalas de valoración. Con relación a las escalas de valoración hay que decir que no deben confundirse con la escala final en la que se dará la nota, ya que en todo momento es posible una transformación aritméticamente proporcional de una escala a la otra. La escala elegida para la calificación de la producción de los estudiantes tiene que ver más con los niveles de desempeño o logro que se quieran o puedan establecer que con otra cosa. En el caso de las rúbricas esto queda claro porque aunque la nota final se de en una escala decimal (lo más habitual) hay pocas rúbricas capaces de establecer 10

niveles de desempeño o logro en una producción. La escala debe resultar cómoda para el evaluador que debe poder determinar el nivel de discriminación que piensa puede establecer en la producción de los estudiantes. Cuando más amplia sea la escala mayor y más profundo es el nivel de análisis, pero también resulta más difícil de aplicar en muchos casos. Estamos por lo tanto en otro problema de optimización en el que hay que conjugar fuerzas que trabajan en direcciones opuestas. La escala binaria: 0: mal -1: bien; es fácil de aplicar pero discrimina muy poco ya que seguramente habrá producciones que no se ajusten ni a uno ni al otro valor; Una escala ternaria: 0: mal; 1: regular; 2: Bien; abre algo más el abanico que permite una mayor discriminación, pero puede ser algo más complicada de aplicar; así podríamos seguir progresivamente aumentado el rango de la escala para ir concluyendo que en cada paso aumenta la capacidad de discriminar pero disminuye la facilidad de uso y el nivel de acuerdo entre distintos jueces. Lo que sí es recomendable es que se utilice una misma escala para todos los Ítems de una prueba, porque esto facilita mucho la labor de elaboración posterior de las calificaciones.

La obtención de la calificación de cada objetivo de aprendizaje puede hacerse directamente si se dispone de una única producción a tener en cuenta como evidencia del logro de ese objetivo. Si se dispone de más de una evidencia hay que organizar un sistema de ponderación para el cálculo de la calificación que corresponde a ese objetivo. Lo que no debe hacerse nunca es mezclar calificaciones de evidencias correspondientes a objetivos distintos antes de encarar la calificación final de la UD.

Así si en una escala de 1 a 5 se disponen de 3 valoraciones de producciones correspondientes al mismo objetivo de aprendizaje (3,4 y 4) y se decide (por razones no aducibles aquí) que la primera vale el 50% de la nota, la segunda y la tercera el 25%, la calificación que corresponde a ese objetivo es: 3*0,5 + 4*0,25 + 4*0,25 = 3,5, que en una escala decimal equivaldría a 7.

Una vez que se disponen de las calificaciones correspondientes a los diversos objetivos de aprendizaje, tal y como se ha indicado en el párrafo anterior, es el momento de encarar la calificación de toda la UD con el conjunto de aprendizajes asociados a la misma. Para ello habrá que disponer de una serie de criterios, definidos a nivel de centro, en el que se determinen las condiciones previas a cumplir para que pueda utilizarse la media ponderada de esas calificaciones (ver en este capítulo el apartado destinado a tratar esta cuestión) y las relativas a las recuperaciones, si hubiera lugar a ellas, Es el momento de aplicar esos criterios y calcular la nota final ponderando cada objetivo de aprendizaje en la forma detallada previamente.

Veamos por medio de un ejemplo ficticio la forma de calificar que se ha desarrollado en el punto anterior.

Esta tabla se ha construido en una hoja de cálculo, en la que se han realizado las siguientes hipótesis.

La UD a evaluar tiene 5 objetivos, que se ponderan sucesivamente de la siguiente manera:

Objetivo 1: 20%; Objetivo 2: 25%; Objetivo 3: 15%; Objetivo 4: 20% y objetivo 5: 30%.

Tenemos dos valores asignados al 1 Objetivos con pesos relativos del 40% el primero y 60% el segundo.

Tenemos un único valor asignado al objetivo 2.

Tenemos dos valores asignados al objetivo 3, con pesos relativos del 60% el primero y 40% el segundo.

Tenemos un único valor asignado al objetivo 4.

Tenemos dos valores asignados al objetivo 5 con pesos relativos iguales del 50% cada uno de ellos.

Se utiliza una escala 1-5 para calificar los Ítems y una escala 1-10 para la calificación final de la UD.

Escala de valoración de los ítems: 1-5

Escala para la nota final de la UD 1-10 Objetivos

1 2 3 4 5

Ítems por objetivo

1 3 3 5 1 4

Calificación por objetivo (1-5) 3,6 3 4,2 1 3

Calificación final por objetivo (1-10) 7,2 6 8,4 2 6

Calificación final de la UD (1-10) 5,8

40 100 60 100 50

Ponderación de los ítems 60 40 50

Ponderación de cada objetivo en la nota final 20 25 15 20 20

Tabla 4.5. Tabla de evaluación.

Los valores escritos en negrita y tipo más grande corresponde a las valoraciones realizadas por la persona que ha calificado las producciones de los estudiantes en una escala 1-5, a partir de ahí la hoja de cálculo hace las cuentas y a nosotros nos toca interpretarlas.

Tenemos una valoración decimal para cada objetivo, los datos nos dicen que están todos superados excepto el 4. que tiene una calificación de 2, si aplicamos el criterio de exigir un mínimo en cada objetivo y éste es de 3 en una escala de 1 a 10, tendríamos que concluir que la evaluación no esta superada, pero que solamente tendrá que recuperar ese objetivo.

Tenemos una valoración decimal de la prueba 5,8 pero en este caso no la podemos utilizar como calificación final por las razones indicadas.

4.3.6. Comunicación, y revisión en su caso, de las calificaciones

Una vez que se disponen de los datos correspondientes hay que proceder a su comunicación. Son varias las preguntas a contestar al respecto. Algunas de las más importantes pueden ser. ¿Qué tipo de información hay que suministrar? ¿A quién hay que comunicárselo? ¿Cuándo y de qué forma? ¿Qué tipos de documentos hay que usar en estos casos? Vayamos tratando estos temas uno a uno.

Los tipos de información a comunicar

Con relación al tipo de información que debe comunicarse hay que señalar que ésta puede, y debe, ser de dos tipos. En primer lugar conviene indicar qué resultados obtiene el estudiante con relación a la programación, es decir con relación a los aprendizajes que se le han propuesto y que marca el reto a superar en un determinado momento. Esta información sitúa al estudiante frente a lo que se espera de él y le informa sobre sí realmente lo ha logrado o no. Como, normalmente, los objetivos educativos son comunes (salvo excepciones que no vamos a tener en cuenta en este momento) este tipo de información sitúa al alumno con relación al grupo en el que está integrado y le indica su situación con relación a esa media en este momento. Decir que va bien es decir que está en este momento cumpliendo con los aprendizajes propuestos para su edad. Si representamos el currículo como una línea que marca un camino y los objetivos del programa como un punto en esa línea, este tipo de información sitúa al estudiante con relación a ese punto.

Figura 4.3: Donde se representa la posición de 3 estudiantes con relación a los objetivos de aprendizaje propuestos.

El círculo grueso señala el nivel de logro que el currículo señala en un determinado momento y que viene concretado en los objetivos de la programación. Los puntos A, B y C, señalan diferentes niveles de rendimiento de

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