Cuando Ronald Coase escribió su artículo en 1937, ignoraba, igual que el resto del mundo, el advenimiento de Internet en la última parte del siglo XX. Pero su contribución a la teo- ría económica resultó de gran relevancia para las transacciones actuales de negocios por Internet. Si usted puede navegar por Internet y teclear las siguientes palabras clave: “Cos- tos de transacción Coase Internet”, obtendrá una larga lista de resultados que atestiguan la popularidad que hoy tienen las ideas de Coase.
La idea básica de la relación inversa entre los costos de operaciones internas y tran- sacciones externas permanece tan válida como siempre. Pero el evento revolucionario que ocurrió en años recientes es que Internet ha ocasionado la disminución drástica en los costos de transacción, lo que hace más fácil y eficiente para las compañías el recorte de operaciones y la delegación de buena parte del trabajo que habrían tenido que ejecutar, a compañías externas especialistas en operaciones específicas.
Como se mencionó antes, los costos de transacción incluyen costos de búsqueda e in- vestigación, negociación de contratos y coordinación o aplicación. ¿Cómo ha impactado Internet a estas transacciones y a sus costos?
La búsqueda y la investigación se han vuelto significativamente más fáciles. Es posible identificar fácil y rápidamente a los proveedores potenciales. La información acerca de su confiabilidad y capacidad crediticia se encuentra disponible, al igual que las evaluaciones de sus condiciones financieras. “Las cámaras de compensación en línea… permiten al compra- dor contratar con base en el precio, la calidad y la fecha de entrega con unos cuantos clics del ratón.” Esto hace de la contratación una tarea mucho más sencilla. En lo que concierne a los costos de coordinación, ahora es mucho más simple rastrear la ubicación de un envío a me- dida que avanza hacia su destino, y tomar medidas en tiempo real, si es necesario.10
Mientras Coase recientemente argumentó que él no está muy interesado en el comercio electrónico, cree que entender los costos de transacción en la nueva economía “permite tener más especialización y mayor producción, debido a que es más eficiente. Como re- sultado, habrá más empresas pequeñas, pero las empresas grandes se volverán más gran- des, debido a que se pueden concentrar en sus actividades principales y contratar por fuera lo que no puedan hacer bien”.11
Discutiremos a fondo este punto en el capítulo 12, que está dedicado en su totalidad a la microeconomía de la nueva economía.
Terminamos este apartado con la conclusión de que una empresa hará un balance entre los costos que implica la realización de transacciones con el mercado externo y los costos de realizar internamente tales transacciones, con el fin de minimizar la combinación de ambos. Esto va de acuerdo con las metas económicas generales de la empresa, el tema que se estudiará enseguida.
9Peter Landers, “Why Some Sony Gear is Made in Japan —By Another Company”, The Wall Street Journal, junio 14, 2001.
10Esta sección, incluyendo la cita directa, se basa en Dop Tapscott, David Ticoll y Alex Lowy, “Internet Nirvana”, eCompany Now, diciembre 2000, pp. 98ff.
Cada negocio tiene una meta. La mayor parte de los estudiantes aseguraría que la meta primordial de un negocio es la de obtener una cierta cantidad de utilidad (“hacer dinero”) y, de hecho, la teoría económica de la empresa, la base sobre la que descansa gran parte de la economía de la empresa, asume que el principal objetivo de esta última es el de maxi- mizar sus utilidades (o minimizar sus pérdidas).12
Así que, a través de este texto, a menos que se indique lo contrario, asumiremos este mismo objetivo, conocido entre los economistas como la hipótesis de maximización de utilidades.
A decir verdad, existen otras metas que la empresa puede perseguir, relacionadas con la participación de mercado, el crecimiento de ingresos, el margen de utilidad, el rendimiento sobre la inversión, la tecnología, la satisfacción del cliente y el valor para los accionistas (por ejemplo, maximizar el precio de sus acciones). Es crucial estar cons- cientes precisamente de cuáles son las metas de la empresa. Metas diferentes pueden dar lugar a decisiones directivas muy diversas dada la misma cantidad limitada de re- cursos. Por ejemplo, si la meta principal de la empresa es la de maximizar la participación en el mercado en lugar de la utilidad, la empresa quizá decida reducir sus precios. Si la meta principal es la de proporcionar los productos más avanzados tecnológicamente, la empresa dedicará más recursos a la investigación y el desarrollo. Los gastos adicio- nales en investigación y desarrollo reducirán probablemente la cantidad de utilidad que la compañía obtiene en el corto plazo pero, con el tiempo, derivarán en un incre- mento de utilidades al aumentar el liderazgo de la compañía sobre sus competidores. Si la meta principal de la empresa es la de manejar una línea completa de productos y ser- vicios, posiblemente elija vender ciertos productos aun cuando quizá no obtenga una utilidad.
Dada la meta (o metas) que la empresa está buscando, podemos decir que la deci-
sión óptimaen economía de la empresa es aquella que acerca más a la empresa a su me- ta. Por ejemplo, como se verá en el capítulo 9, para maximizar su utilidad (o minimizar sus pérdidas), una empresa debe fijar el precio de su producto en un nivel donde el in- greso obtenido por la última unidad de un producto vendido (llamado ingreso marginal) sea igual al costo adicional de hacer esta última unidad (llamado costo marginal). En otras palabras, el precio óptimo iguala el ingreso marginal de la empresa con su costo marginal.
Hay que incluir un concepto adicional en nuestra exposición acerca de las metas de la empresa. En economía se hace una distinción entre el periodo de tiempo “a corto plazo” y el periodo “a largo plazo”. Como se explicará en detalle en secciones posteriores de este texto (véanse capítulos 3, 7 y 8), estos periodos en realidad no tienen nada que ver directamente con el tiempo del calendario. Durante el corto plazo, se supone que una em- presa puede variar la cantidad de ciertos recursos (por ejemplo, horas de mano de obra), pero debe operar con una cantidad fija de al menos uno de sus recursos (por ejemplo, espacio en la fábrica). Teóricamente, en el largo plazo una empresa es capaz de modificar
12Como se verá en el capítulo 9, una empresa puede perder dinero en el corto plazo y estar en mejor situación que si hubiera parado sus operaciones, mientras sus pérdidas sean menores que sus costos fijos. Sin embargo, si va a perder dinero, desde el punto de vista económico es mejor que minimice sus pérdidas.
L
A META ECONÓMICA DE LA EMPRESAlas cantidades de todos los recursos que se utilizan. En este texto se estudiarán las deci- siones tomadas por la empresa tanto a largo como a corto plazos. Asumiremos que el ob- jetivo de una compañía es el de maximizar utilidades tanto en el corto como en el largo plazos. Sin embargo, debe entenderse que un negocio, en ocasiones, sacrificará su renta- bilidad en el corto plazo previendo utilidades maximizadas en el largo plazo.