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4. Acerca de la presente interpretación

5.7 Conclusión: Causalidad y método

Lo esencial de la causalidad interna, como hemos visto un poco más arriba (5.4.2), es la inseparabilidad del efecto respecto de la causa. Esta idea aparece expresada claramente en los axiomas tres y cuatro de la primera parte de la Ética. Según el primero de ellos, “De una determinada causa dada se sigue necesariamente un efecto y, al contrario, si no se da ninguna causa determinada, es imposible que se siga un efecto (EIax3 G II 46)”. De acuerdo con el segundo, “el conocimiento del efecto depende del conocimiento de la causa y lo implica (EIax4 G II 46)”. En términos contemporáneos, como ha señalado Della Rocca, esto significaría que las relaciones causales son coextensivas con las relaciones conceptuales228. Ahora bien, Della Rocca, da un paso más y sostiene que, para Spinoza, las relaciones conceptuales son más fundamentales. A esta conclusión llega, observando que, en el procedimiento demostrativo de la Ética, Spinoza deriva de las relaciones conceptuales relaciones causales229. En la medida en que se refiere a lo que encontramos en la Ética la interpretación de Della Rocca es acertada, no obstante, cabría hacer algunas salvedades. Ciertamente, afirmar que las relaciones conceptuales son más fundamentales que las relaciones causales y que éstas dependen de aquellas, parece implicar una ruptura con la tesis conocida como paralelismo, según la cual, “el orden y la conexión de las ideas es el mismo que el orden y la conexión de las cosas” (EIIp7 G II 89). En efecto, si bien, como se ha señalado críticamente, el atributo pensamiento parecería tener una marcada preponderancia sobre los demás atributos en cuanto que debería haber una idea de todos los objetos en todos los atributos –esto es, no solo en el de la extensión- lo que implicaría una mayor amplitud230, no se trata del mismo tipo de preponderancia que le atribuye Della Rocca. Dicha preponderancia solo aparece desde el punto de vista de nuestro modo de acceso al

228 “En efecto, es claro a partir de este pasaje, junto con el modo en que él usa Iax4 en Ip25d, que, para

Spinoza, la causalidad es coextensiva con la conexión conceptual”. (2008 p. 44). En el mismo sentido se expresa Koinstinen, quien sostiene que los dos axiomas mencionados pueden reunirse en el siguiente principio: “Si x causa y, luego (1) no es posible que x exista e y no exista, y (2) no es posible pensar y sin pensar x” (2002 p. 65).

229 “Pero el punto de Spinoza aquí es más que una mera afirmación de coextensividad. Para Spinoza, las

conexiones causales están basadas en y provienen de conexiones conceptuales. Considérese el hecho de que Spinoza (e.g. in Ip6cor. and IIp6) define a la sustancia y al modo en términos de conexiones conceptuales y sobre esta base concluye que no puede haber relaciones causales entre sustancias o entre modos de diferentes atributos. Las conexiones conceptuales son claramente, para Spinoza, más fundamentales que las conexiones causales, y las últimas pueden ser derivadas completamente de las primeras”. (Della Rocca, 2008 p. 44).

230 El difícil problema que surge aquí fue señalado muy tempranamente por Tschirnhaus (Ep. 65;

GIV279). Para un tratamiento del mismo vid. por ejemplo Joachim, 1901 pp. 134-137 o Bennett, 1990 p. 84.

conocimiento, en el cual, dependemos de las relaciones conceptuales. Empero, desde un punto de vista absoluto no habría ninguna preponderancia ontológica, sino solo coextensividad231. Como quiera que sea, el punto no tiene aquí demasiada importancia,

pues la aplicación del método geométrico no depende de esa preponderancia, sino solo de la coextensividad entre las relaciones causales y conceptuales.

Pues bien, teniendo en cuenta dicha coextensividad, en la medida en que todas las proposiciones de la Ética dependen en una forma u otra de las primeras definiciones –suponiendo, claro está, que las deducciones fuera correctas-, la aplicación del método geométrico puede mostrarnos que la totalidad de la estructura causal de lo real coincide con la totalidad de la estructura lógica o conceptual. Así, puesto que Dios, o la sustancia, es primera en el plano del ser y también en el del conocer y, puesto que, al igual que en el ámbito de la geometría, es necesario conocer las nociones primeras para luego demostrar las propiedades de las figuras, en el plano de la metafísica es necesario conocer las nociones primeras para luego, no sólo conocer sus propiedades (es decir, los propios de Dios) sino también para conocer las propiedades generales de lo real. Esto es, lo que se sigue de la naturaleza o esencia de Dios.

A partir de lo expuesto hasta aquí quizá podamos contemplar mejor la conexión entre la metafísica de Spinoza y el método geométrico con el cual demuestra su filosofía. A la luz de la Quaestio de certitudine mathematicarum se comprende cuál es la concepción epistemológica y ontológica que subyace a la aplicación del método geométrico en su propio terreno, esto es, definir las esencias de las figuras geométricas y deducir de ellas sus propiedades, con la ayuda de los axiomas y postulados. Buena parte de los filósofos del siglo XVII aceptaron que este procedimiento genera conocimiento causal en cuanto que la esencia expresa la causa formal de las propiedades de la figura. Es justamente en virtud de esta característica que se puede afirmar que las matemáticas se adecuan a la metodología y epistemología aristotélica, por lo cual, pueden ser consideradas ciencias en sentido estricto. Spinoza, por su parte, parece haber abrazado esta concepción. Lo podemos ver en sus ejemplos geométricos, a través de los cuales ilustra justamente la idea de que, dada una esencia se pueden deducir de allí ciertas propiedades que se siguen necesariamente de ella, lo cual

231 En este sentido parece ir la afirmación de Spinoza según la cual: “… la potencia de pensar de Dios es

concuerda con su visión del conocimiento más elevado232. Es evidente, entonces, que la

aplicación del método geométrico en la Ética no es solo una manera de disponer las ideas a través de definiciones y axiomas. En efecto, esta disposición está estrechamente unida a la doctrina metafísica panteísta, según la cual los modos –tanto las cosas singulares, como sus esencias- son propiedades que inhieren en la sustancia divina y por ello son efectos necesarios de la naturaleza divina. De esta manera, la aplicación del método geométrico va de la mano con una ontología esencialista tal como ocurre en la misma geometría y con una concepción del conocimiento. A la luz de estas consideraciones, se comprende mejor por qué algunos comentadores han afirmado que en la Ética hay una particular afinidad entre la forma y el contenido, es decir, entre el método de demostración y la doctrina demostrada.

Por otra parte, esto arroja luz acerca de cuál es la idea que tiene Spinoza del conocimiento causal. El motivo por el cual llama “causa eficiente” a la definición genética de círculo tiene que ver con que dicha definición muestra el modo en que es producido, lo cual no debe confundirse con la causa eficiente externa que es la que hace que el círculo exista en la realidad. Así, dicha denominación no desplaza la causalidad formal, pues, si lo hiciera las propiedades dejarían de estar implicadas necesariamente en la esencia. El hecho de que se refiera a Dios como “causa eficiente” de todas las cosas no debe hacernos perder de vista el componente formal o lógico que hay en su concepción de la causalidad. Es justamente este elemento formal lo que señalan los ejemplos geométricos y el que garantiza la necesidad de todo lo que sucede en la naturaleza.

232 Vid. supra cap. 3. Para un recuento y un análisis histórico de los ejemplos geométricos de Spinoza

Capítulo 6 Intuición

6.1 Introducción

En el presente capítulo nos proponemos examinar el fundamento epistemológico de la aplicación del método geométrico. Conviene aclarar que tomamos el término “epistemológico” en un sentido amplio, vale decir, como teoría del conocimiento y no en el sentido restringido de “estudio de la ciencia”. Pues bien, creemos que dicho fundamento reside básicamente en el concepto de intuición, sin embargo, dadas las complejidades hermenéuticas que presenta el tema en Spinoza deberemos hacer un largo recorrido para fundamentar esta afirmación.

Ciertamente, en su interpretación tradicional, el método geométrico está asociado al conocimiento intuitivo, como aquel que permite conocer los principios básicos sobre los que descansan las demostraciones. Esta concepción, claro está, no es ajena a Spinoza. Sin embargo, en cierto modo, se mantiene oculta en las complejidades de su teoría de los tipos de conocimiento y en su concepción de la idea. De este modo, a los fines de arrojar luz sobre el concepto de intuición sobre el cual descansa la aplicación del método geométrico, nos será de utilidad mostrar sus afinidades con la concepción cartesiana de la intuición, para lo cual, deberemos analizar el concepto de idea que Spinoza también comparte con Descartes. A partir de aquí podremos obtener una interpretación adecuada de la naturaleza y del rol del conocimiento intuitivo en la aplicación del método geométrico en la filosofía de Spinoza. Vale decir, intentaremos mostrar que no se debe confundir el concepto general de intuición que entra en juego en la Ética, con lo que Spinoza denomina “ciencia intuitiva” que en la clasificación de los géneros de conocimiento ocupa el lugar de género máximo.

Realizaremos el siguiente recorrido: en primer lugar, examinaremos la concepción de la idea en Descartes y en Hobbes. Esto nos permitirá ver la cercanía que existe entre la concepción cartesiana de la intuición y la de Spinoza. El contraste con Hobbes es sobremanera clarificador, no solamente porque fue un interlocutor crítico de la concepción cartesiana, sino también porque el propio Spinoza se ha acercado a Hobbes en la concepción de la definición, lo cual, podría hacernos pensar que ha defendido posiciones epistemológicas también cercanas a este autor. Claramente se verá que no es el caso. Luego abordaremos la cuestión de la intuición en Spinoza. Aquí, a

través de un contraste entre la definición de “ciencia intuitiva” de la Ética y los ejemplos con los cuales Spinoza ilustra el conocimiento intuitivo, intentaremos mostrar que los comentadores han pasado por alto la presencia de un concepto más amplio de intuición presente en los ejemplos. Dicho concepto nos lleva a pensar en la intuición más como un “modo de percepción” que como una “ciencia intuitiva”. Finalmente extraeremos algunas conclusiones en las que trataremos de comprender con mayor claridad el rol de la intuición en la aplicación del método geométrico.

6.2 Descartes y Hobbes sobre intuición e imaginación