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Condiciones impuestas a la adquisición de Inco por CVRD

CONDICIONES IMPUESTAS A LA ADQUISICIÓN DE INCO POR CVRD

La adquisición de la minera Inco en Canadá por la brasileña CVRD fue aprobada por el gobierno canadiense que, no obstante, impuso importantes condiciones a la gestión futura de la empresa. La base legal de estas condiciones es la ley sobre inversiones de Canadá, que supedita la aprobación de las adquisiciones a la obtención de ventajas netas para el país, evaluadas según los efectos de la transacción en el nivel de actividad

económica de Canadá, la participación de los canadienses en el proyecto, el efecto de la inversión sobre la productividad y el rendimiento industrial, la compatibilidad de la inversión con las políticas económicas, industriales y culturales nacionales y la contribución de la inversión a la competitividad canadiense. En este caso, el gobierno impuso como condiciones a la transacción que la gestión de los negocios actuales y futuros de níquel del

comprador se transfirieran a Canadá (bajo la órbita de la nueva CVRD Inco); que la gestión de las actividades mundiales de CVRD Inco se hiciera desde Toronto; que se mantuviera a ejecutivos canadienses en puestos clave de la empresa; que no hubiera despidos de empleados por los menos en tres años y que en ningún momento se redujera la ocupación de mano de obra a un nivel inferior al 85% del actual.

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de sitio oficial www.cvrd.com.br; Investment Canada Act, 1985.

También entre las translatinas mineras, sobresale la expansión fuera de América Latina de Antofagasta Minerals, controlada por el grupo Luksic (Chile). La empresa adquirió el control de las australianas Tethyan (cuyos principales activos son yacimientos de cobre y oro en Pakistán) y Equatorial. Los directivos anunciaron además proyectos de inversión a largo plazo de 600 millones a 700 millones de dólares en Pakistán y compraron licencias de exploración en ese país a BHP Billiton. En América Latina, Antofagasta Minerals firmó una operación conjunta con Anglogold para explorar una reserva de cobre y oro en Colombia.

En la siderurgia se destacan CSN, Gerdau y Techint, que han intentado lograr una posición activa en el marco de una nueva ola de consolidaciones en el sector siderúrgico mundial.

CSN, que poseía el 50% de Lusosider en Portugal, compró el 50% restante a Corus. La transacción permite a la empresa aumentar la exportación de acero bruto a Europa, utilizar las instalaciones en Portugal para procesarlo y vender productos de mayor valor agregado, evitando las barreras comerciales que afectan a las exportaciones. Se trata de la misma lógica de las inversiones anteriores de CSN en Estados Unidos (CEPAL, 2006b). No obstante, dos de las mayores apuestas de la empresa resultaron frustradas: perdió la licitación por Wheeling-Pittsburg en Estados Unidos y —tras varios meses de ofertas y contraofertas— perdió también la batalla con Tata Steel por Corus Steel a comienzos de 2007.

La brasileña Gerdau, que a partir de 2005 concentra la mayor parte de sus ventas y capacidad fuera de Brasil, adquirió Sheffield Steel en Estados Unidos y GSB Acero en España. La compra de Sheffield representa una vía de

ingreso al mercado de aceros largos en la región suroeste de Estados Unidos (Valor econômico, 2006g). Debido a que estas adquisiciones se realizaron mediante empresas controladas por Gerdau en Estados Unidos y España, no necesariamente influyeron en las corrientes de inversión directa en el exterior de Brasil. En América Latina, Gerdau adquirió el control de Siderperú, mientras que, como otras empresas, empieza a explorar oportunidades en China (Valor econômico, 2006h).

Las actividades de producción de aceros planos y largos del grupo Techint se concentran por el momento en América Latina y el Caribe. A través de su filial Ternium, el grupo concretó en 2006 la compra de Hylsamex en México, anunciada el año anterior. En el mercado de tubos de acero, la empresa se ha expandido a otras regiones por medio de su filial Tenaris. La mayor adquisición por parte de una empresa argentina en el exterior en 2006 fue la de Maverick Tube Corporation, en Estados Unidos, por Tenaris, que pagó 2.390 millones de dólares (además de 700 millones de dólares de deuda). Esta compra facilita el acceso al mercado de exploración, producción y transporte de hidrocarburos de Estados Unidos. Motivados por el dinamismo del sector petrolero, los dirigentes de Tenaris anunciaron también inversiones en China en un centro de servicios de terminación de tubos. En los primeros meses de 2007, Tenaris compró Hydril, una empresa estadounidense de válvulas y medidores para perforación en aguas profundas por un monto de aproximadamente 2.000 millones de dólares; y Ternium compró la siderúrgica mexicana IMSA por cerca de 3.200 millones de dólares.

En el mercado de cementos, CEMEX es uno de los tres mayores operadores mundiales, junto con Lafarge y

Holcim. Después de la compra de RMC en Reino Unido en 2005, con la cual duplicó su tamaño (CEPAL, 2006a), la empresa retomó en 2006 sus iniciativas de expansión. El nuevo objetivo de CEMEX fue el grupo australiano Rinker, por el que ofreció 12.062 millones de dólares en octubre de 2006. La transacción fue aprobada en abril de 2007 por un monto de 14.627 millones de dólares. Rinker es una de las 10 firmas más grandes del mundo en materiales para construcción, con operaciones en Australia y Estados Unidos (Expansión, 2006d). CEMEX estudia la posibilidad de ingresar al mercado de China (Financial Times 2006c).50

Además de CEMEX, otras empresas más pequeñas de la región han invertido en cementeras y empresas de hormigón, sobre todo en el mercado estadounidense. En 2006, la colombiana Argos compró dos importantes fábricas de cemento en Estados Unidos —Ready Mixed Concrete y Southern Star— por un monto combinado de 680 millones de dólares y una empresa más pequeña, Concrete Express. Cementos de Chihuahua (GCC) de México compró Mid-Continent Concrete Co. y Alliance Transportation Inc. por 271 millones de dólares y anunció la construcción de nuevas plantas en Estados Unidos.

En síntesis, aprovechando la capacidad financiera que les ha otorgado el contexto internacional, estos importantes actores en el sector de los recursos naturales y las manufacturas basadas en recursos naturales han sabido manejar los riesgos y el endeudamiento para consolidar su posición en el mundo mediante una enérgica estrategia de adquisiciones. Las ventajas competitivas de los recursos naturales en sus mercados de origen les han permitido evolucionar de exportadores a productores mundiales.

b) Servicios y bienes de consumo masivo: translatinas en busca de mercados dentro y fuera de la región

Una segunda categoría de inversiones, las dirigidas a los servicios y bienes de consumo masivo, ha conducido a la expansión de las translatinas sobre la base de ventajas competitivas adquiridas en sus países de origen en mercados en los que la característica clave en el patrón de competencia es saber llegar al consumidor final. El éxito de estas empresas en la búsqueda de mercados se debe a una combinación de ventajas competitivas relacionadas con el conocimiento de los patrones de consumo de la región —y en algunos casos de la comunidad hispánica en Estados Unidos— y de la operación en ambientes económicos y regulatorios que comparten algunas características

(CEPAL, 2006b). La reciente internacionalización de las empresas latinoamericanas en estos sectores se caracteriza por dos elementos.

En primer lugar, algunas translatinas han conquistado espacio en la región en mercados con fuerte presencia de empresas transnacionales. La integración de AmBev y Bavaria a grupos transnacionales en 2004 y 2005, respectivamente, puso en tela de juicio la capacidad de supervivencia de las translatinas ante los grandes competidores internacionales, interesados, entre otras cosas, en la penetración de esas empresas en la región. Asimismo, en 2006 se registró la adquisición de Banistmo por HSBC (véase el recuadro I.3). No obstante, en contraposición a esa tendencia y como se señaló con anterioridad, el año estuvo marcado por la expansión de las translatinas, que en algunos casos conquistaron espacios previamente ocupados por las empresas transnacionales. En el sector de servicios, América Móvil compró activos de Verizon en la República Dominicana y Puerto Rico, mientras que el banco Itaú compró activos de Bank of America en Brasil, Chile y Uruguay, y las empresas petroleras Petrobras y ENAP adquirieron activos de Shell en la distribución de combustibles en varios países (véase el recuadro I.5). Los ejecutivos de las cadenas chilenas de comercio minorista también tomaron medidas para hacer frente a la competencia de las grandes cadenas mundiales (Calderón, 2006). Después de consolidar su presencia en Argentina y, de manera creciente, en Perú, en 2006 comenzaron a invertir intensamente en el mercado colombiano. Como se mencionó anteriormente, Femsa ha invertido en la conquista del mercado brasileño, donde enfrenta una gran competencia transnacional en la venta de bebidas y cervezas.

En segundo lugar, se observa una tendencia en 2006 a la expansión hacia nuevos destinos, fuera de la región. Las empresas mexicanas proyectan desde hace tiempo sus ventajas competitivas regionales en el mercado conformado por la comunidad hispánica en Estados Unidos. En 2006, Banorte (México) compró el 70% del banco INB en ese país por 259 millones de dólares y a comienzos de 2007 adquirió la empresa de envíos de dinero UniTeller, también estadounidense. Se dio a conocer además el posible interés de América Móvil en el mercado norteamericano, donde por el momento sus operaciones se limitan al segmento de tarjetas de prepago. La empresa también empieza a interesarse por Europa, como sugieren los anuncios de una posible negociación para la adquisición del control de Telecom Italia (The Wall Street Journal Americas, 2007). Con respecto a las manufacturas, la expansión de las empresas mexicanas tiene un alcance aún mayor. En

50 CEMEX vendió su parte de Semen Gresik en Indonesia (24,9%) luego de un desacuerdo con el gobierno sobre la adquisición de más participación

2006, las empresas del ramo alimentario Bimbo y Gruma —que ya se habían consolidado en América Latina, Estados Unidos y Europa— iniciaron sus inversiones en Asia. Bimbo compró la operación de la española Pan Rico en China (Valor econômico, 2006i), mientras que Gruma adquirió Rositas Investments en Australia e invirtió en la producción de alimentos en China y Japón, en proyectos cuyo monto se estima en 200 millones de dólares (Latin Trade, 2006b). 51

El grupo peruano Ajegroup constituye la excepción en este grupo de empresas manufactureras mayoritariamente mexicano. Además de las inversiones regionales ya mencionadas, ha iniciado operaciones en Tailandia, favorecidas por la similitud entre ambos mercados en términos de costos de producción y consumo per cápita, así como por los avances en la liberalización del comercio bilateral entre los dos países, que facilitaría la exportación de envases y preparados desde Perú (Agenda Empresarial, 2006).

c) Manufacturas con contenido tecnológico medio: translatinas en busca de eficiencia

En los segmentos en que la ventaja comparativa de las translatinas no consiste en la disponibilidad de recursos naturales, como en el caso de las manufacturas con contenido tecnológico medio (piezas para automóviles, vehículos, electrodomésticos de línea blanca, componentes para electrodomésticos de línea blanca, motores), se observa una tendencia al aumento de la producción cerca de los principales mercados o en terceros países que ofrecen bajos costos y proximidad o condiciones de acceso a estos mercados. Muchas de estas inversiones se han dirigido hacia fuera de América Latina y el Caribe.

En relación con los vehículos y sus piezas, el objetivo de las principales inversiones era buscar la proximidad con los clientes y sus beneficios en el desarrollo de productos y soluciones y evitar las barreras comerciales. En 2006, Nemak, del grupo Alfa, anunció la construcción de una nueva planta en China y la expansión de sus operaciones europeas. La empresa, que ya tenía plantas en América del Norte y México, realizó varias inversiones en el segmento de las piezas para automóviles en el exterior.

Además de ampliar su planta de cabezas de aluminio y motores para autos en República Checa, adquirió operaciones del fabricante de componentes de aluminio de alta tecnología TK Aluminum en China, América del Norte y América del Sur y las integró con las plantas europeas de Hydro Castings, que compró a Norsk Hydro, en Alemania, Austria, Hungría y Suecia. La brasileña

51 Televisa no pudo concretar la adquisición del control de Univision, la cadena de televisión en español más vista en Estados Unidos, y busca

caminos alternativos para expandirse en este mercado (Expansión, 2007b).

Marcopolo inició un proyecto con Tata Motors (véase el recuadro I.2) para abastecer al mercado indio (Valor econômico, 2006j). Con esta operación, evita los altos aranceles de importación y los costos de transporte y se beneficia de la fuerza de un gran operador local en la producción de chasis y en la distribución para atender a un mercado prometedor.

En otros casos, se trata de buscar condiciones más eficientes de producción para satisfacer las necesidades de mercados tradicionalmente abastecidos mediante exportaciones. Los principales ejemplos son un grupo de empresas brasileñas, que comenzaron a invertir en el exterior cuando la apreciación cambiaria perjudicó su competitividad exportadora.

En la edición anterior de este informe se trató el caso de la ya mencionada Marcopolo, que inició su proceso de internacionalización mediante operaciones de ensamblaje de piezas para automóviles producidas en Brasil. La empresa, que se está transformando lentamente, comenzó a producir piezas más cerca de los mercados de destino, para evitar los riesgos de la volatilidad cambiaria y las barreras comerciales (CEPAL, 2006a). En 2006, esta tendencia se verificó en otras empresas. Metalfrio instaló una fábrica de refrigeradores en Turquía para atender al mercado europeo, decisión que invalida los planes anteriores de transformar su sede de Brasil en plataforma exportadora. Weg, productora de motores industriales y transformadores, adquirió paticipación en una empresa de transformadores en México, con la cual realizó también una operación conjunta para atender al mercado norteamericano. Esta sería una etapa de la estrategia para aumentar la producción en otros países. Por último, Sabó, fabricante de piezas para automóviles, inició la construcción de una fábrica en Estados Unidos con el objetivo de aumentar la producción local para la industria automotriz de ese país, reduciendo sus exportaciones desde Brasil (Valor econômico, 2006k, 2006l, 2006m).

Estas tendencias resaltan la capacidad de las empresas latinoamericanas para proyectar sus ventajas competitivas en un mercado en que la combinación de costo y capacidad tecnológica es fundamental. Por otra parte en algunos casos la inversión en el exterior parecería estar ligada a deficiencias en el ambiente de negocios interno, que conducen a la diversificación geográfica de los activos y la búsqueda de protección contra factores de inestabilidad como la volatilidad cambiaria. En este sentido, se destaca la importancia de desarrollar atractivos en la producción local que vayan más allá de los bajos costos o del mercado local y la mejora del ambiente de negocios.

3. Conclusiones

En síntesis, las inversiones recientes de las translatinas están motivadas por fuerzas distintas, que dependen de los patrones de competencia en sus respectivos sectores: la necesidad de mantener una posición de liderazgo en el sector de los recursos naturales, la oportunidad de explorar ventajas competitivas en nuevos mercados y la necesidad de asegurar condiciones competitivas de producción ante factores que amenazan la competitividad de las exportaciones. La mayor parte del aumento de la inversión directa en el exterior se concentra en pocas empresas y sectores. Resta saber si esta base de inversionistas se expandirá, y de ser así, a qué escala y con qué consecuencias para las economías nacionales correspondientes.

Para los países de América Latina y el Caribe en general, estas empresas son nuevas fuentes potenciales de inversión. Para cada uno de los países de origen de estas inversiones la mayor integración internacional de las empresas locales tiene repercusiones positivas que

incluyen los efectos directos del crecimiento de la empresa, la mayor capacidad de inversión que se aplica también a las operaciones locales, la mejora de las capacidades de gestión, la mayor exposición a niveles competitivos mundiales y mejores prácticas, entre otros factores.

No obstante, la creciente capacidad de las empresas locales para internacionalizar su producción pone en evidencia problemas que les impiden funcionar de manera competitiva en sus países de origen. Entre ellos, cabe señalar la pérdida de ventajas relacionadas con el bajo costo de la mano de obra o la apreciación cambiaria, los riesgos creados por factores macroeconómicos, regulatorios y políticos, y sus efectos sobre el costo del capital. En ese sentido, las políticas públicas de desarrollo productivo son fundamentales, no solo para atraer inversión extranjera, sino también para ampliar el rango de las actividades que se pueden realizar de manera competitiva en cada uno de los respectivos países.

E. Conclusiones generales

Los ingresos netos de IED en América Latina y el Caribe en 2006 confirmaron la consolidación de un período de estabilidad luego de una brusca contracción a inicios de la década. Este crecimiento es, en gran parte, el reflejo del buen desempeño macroeconómico en términos históricos y de los altos precios de los productos básicos, factores que estimularon el ingreso de IED en busca de mercados y recursos naturales, respectivamente. En la búsqueda de eficiencia, sobre todo en México y la Cuenca del Caribe, se deberá hacer frente a los desafíos que suponen la competencia cada vez mayor de otras regiones y los cambios en el régimen de acceso a los mercados.

A pesar de la estabilidad en valores absolutos, la participación relativa de América Latina y el Caribe en las corrientes mundiales de IED ha disminuido. Los datos sobre la presencia de empresas transnacionales entre las mayores empresas de la región y sobre la naturaleza de las principales adquisiciones transfronterizas sugieren una pérdida de interés por parte de algunos de los inversionistas tradicionales —Estados Unidos y Europa—, en parte compensado por la llegada de nuevos inversionistas. No han despegado las inversiones en busca

de activos estratégicos. Las deficiencias en el ambiente de negocios y el lento avance en el desarrollo de mano de obra capacitada e infraestructura logística, científica y tecnológica son algunos de los factores que parecen contribuir a esta situación. El trazado de políticas de IED más activas e integradas favorecerían a la región (véase el capítulo II).

Se observa una creciente demanda de mayor participación en los beneficios de la IED y, sobre todo, de la inversión en actividades de extracción de recursos naturales. Asegurar una mejor distribución local de estos beneficios es un desafío importante para los encargados de formular políticas en la región que requerirá, además de cambios regulatorios, el desarrollo de recursos humanos y capacidades empresariales que permitan aprovechar las eventuales utilidades de las operaciones de empresas extranjeras.

Siguen aumentando las inversiones extranjeras directas en el exterior desde los países de América Latina y el Caribe. Esto se debe a una combinación de los siguientes factores: i) grandes transacciones en el sector de recursos naturales y manufacturas basadas en recursos naturales, realizadas

por empresas que son exportadoras mundiales y buscan una base de activos que les permita seguir compitiendo con los grandes operadores, esencialmente fuera de la región; ii) inversiones en busca de mercados en servicios al consumidor, alimentos y bebidas, que se han concentrado en la región pero avanzan cada vez más en América del Norte, Europa y Asia, y iii) un movimiento incipiente de inversiones en busca de eficiencia y mejores condiciones