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IED reciente en el sector bancario de Centroamérica

IED RECIENTE EN EL SECTOR BANCARIO DE CENTROAMÉRICA

El mercado bancario centroamericano atraviesa un intenso proceso de reestruc- turación. Varias inversiones importantes —adquisiciones y expansiones— caracte- rizaron a ese sector en 2006. Uno de los factores principales que estimula el interés de inversionistas extranjeros en el sector financiero de la región es la perspectiva de entrada en vigor del CAFTA-RD, que aumentaría el comercio, la IED en otros sectores y, por lo tanto, la demanda de servicios bancarios. Un segundo factor es el potencial para la inclusión de segmentos importantes de la población en el mercado bancario. La región tiene tasas de penetración bajas en relación con los niveles mundiales (un 26% en Costa Rica, comparado con un 87% en Canadá). En términos de patrones demográficos, la población joven de la subregión (como del resto de América Latina y el Caribe) contrasta con la del hemisferio norte y ofrece buenas perspectivas de crecimiento, diversificación de servicios y fuentes de ingresos. Por último, las remesas familiares crean una demanda creciente de servicios bancarios.

En este contexto, varios bancos internacionales han comprado bancos regionales que se habían expandido en la zona del istmo. La mayor transacción del sector (y de la subregión en general) en 2006 fue la compra de Banistmo (Panamá) por parte de HSBC (Reino Unido), por 1.770 millones de dólares. Cuando se iniciaron las negociaciones para la compra en 2005, Banistmo tenía posiciones importantes en Colombia, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, además de Panamá. En febrero de 2006, tomó el control deBanco Salvadoreño que, además de una fuerte posición en El Salvador, tiene oficinas en California, Nevada y Texas (Estados Unidos) para atender a la comunidad inmigrante y facilitar las remesas. La transacción da a HSBC una presencia fuerte, que su mayor rival transnacional, Scotiabank (Canadá), conquistó gracias a una estrategia gradual que en los últimos años se ha acelerado. Citigroup adquirió el control de Grupo Financiero Uno (El Salvador) —que tenía activos en varios países de Centroamérica— y de Grupo Cuscatlán (Panamá). Este último había adquirido las operaciones centroamericanas de Lloyds TSB (Reino Unido) en 2004, lo que le permitió

ingresar en Guatemala, Honduras y Panamá. Además, tiene operaciones en Costa Rica y una oficina en Nicaragua.

También entre los bancos centro- americanos se observa un proceso de consolidación e internacionalización. En julio de 2006, Banco Continental (Panamá) compró Banco Atlántico (Panamá) al banco español Sabadell, con perspectivas de crecimiento en virtud de la ampliación del Canal de Panamá. En Costa Rica, el Banco Nacional tiene restricciones regulatorias para la expansión mediante adquisiciones, pero ha previsto crecer en la región mediante su sociedad con el Banco de Costa Rica. El Banco de Reservas de República Dominicana planea establecerse en Haití, mientras que el Banco Industrial de Guatemala está creciendo por medio de adquisiciones en el país y tiene planes de expandirse a otros países de la región y abrir oficinas en Estados Unidos y México. A comienzos de 2007, se fusionaron Banco General y Banco Continental de Panamá y G&T Continental de Guatemala adquirió su rival Banex-Figsa. Cabe mencionar, finalmente, la compra de Banagrícola (El Salvador) por Bancolombia en enero de 2007.

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de “La defensa de Banistmo”, América economía, 10 de febrero de 2006; “A kinder, gentler foreign bank”, LatinFinance, agosto de 2006; “May the best banks win”, Business Latin America, 6 de noviembre de 2006; “Upheavals whet big banks’ appetites”,

The Banker, 1º de septiembre de 2006; “Bancolombia anuncia compra salvadoreño Banagrícola”, Reuters, 11 de enero de 2007; “LatinFinance Banks of the Year 2006”, LatinFinance, noviembre de 2006; “Deals”, LatinFinance, febrero de 2007.

25 Light había sido controlada por EDF desde 2002 (la empresa había adquirido su primera participación en Light en el momento de su privatización

en 1996). EDF también vendió en 2006 activos de generación en Argentina.

26 En el marco del anuncio de la nacionalización de sectores estrategicos en República Bolivariana de Venezuela, AES vendió en febrero de 2007

su participación del 82% en C.A. Electricidad de Caracas (Radio Nacional, 2007).

27 ISA adquirió el control de CTEEP por 535 millones de dólares. En enero de 2007, ISA realizó una OPA por 352 millones de dólares para la

adquisición de una participación adicional en CTEEP (América economía, 2007). Con respecto al sector eléctrico, una combinación

de problemas regulatorios y de gestión condujeron a la salida de inversionistas del sector en Brasil. La principal salida fue la de Électricité de France (EDF), que vendió su participación en Light, una distribuidora de energía en parte del estado de Río de Janeiro, a un consorcio local, tras pérdidas acumuladas, entre otras razones, por los efectos de la desvalorización cambiaria en 1999 (que aumentó el valor en reales de la deuda de la empresa) y la crisis del sector energético en Brasil.25

En transacciones menores, Alliant Energy, El Paso, Public Service Enterprise Corporation Global y AES vendieron activos de energía eléctrica a inversionistas locales.26 El monto total de estas operaciones llegó a

casi 3.000 millones de dólares (Business Latin America, 2006a). Asimismo, en una de las mayores operaciones transnacionales del año, se registró una nueva inversión

en el sector eléctrico de Brasil por parte de Interconexión Eléctrica SA (ISA) de Colombia, que adquirió una participación en CTEEP, una empresa de transmisión de energía. ISA también adquirio una participación en la empresa Transmantaro en Perú.27

En Argentina, en el período posterior a la crisis que llevó a la pesificación de las tarifas de los servicios públicos, algunas empresas retomaron proyectos de inversión en el país mientras que otras decidieron retirarse, como Aguas de Barcelona y Suez en el sector de los servicios sanitarios. Estas empresas se retiraron del capital de Aguas Argentinas, que volvió al control del Estado. Aguas de Barcelona tambien vendió su participación en Aguas de la Costa en Uruguay (que volvió a manos del Estado) y Suez vendió su participación en Aguas Cordobesas y en enero de 2007 anunció su retiro del servicio de suministro de agua potable en Bolivia (América economía, 2007).

En síntesis, en el sector de los servicios se ha observado un gran interés en el sector de las telecomunicaciones, en algunos segmentos de los servicios financieros y en el sector del comercio minorista. En todos estos sectores parecen existir ganadores y perdedores de batallas en mercados nacionales —dentro y fuera de América Latina y el Caribe— lo que ha llevado a que algunas empresas elijan países específicos en los cuales concentrar sus esfuerzos de expansión. En este proceso, se registraron importantes salidas de inversionistas extranjeros de algunos países, lo que ha creado oportunidades que las translatinas y algunos grupos locales han aprovechado. Asimismo, en el área de los servicios básicos, las salidas han sido provocadas por cambios regulatorios y crisis sectoriales y macroeconómicas del pasado. Las medidas de nacionalización de algunos servicios en la República Bolivariana de Venezuela a partir de comienzos de 2007 podrían contribuir a una mayor reticencia de los inversionistas extranjeros en un futuro cercano.

ii) Manufacturas

En las inversiones en busca de mercados de manufacturas se destacan, en el segmento de consumo masivo, las bebidas y, en el segmento de los bienes duraderos, la industria automotriz. Gran parte de estas inversiones se ha dirigido a América del Sur.

Los ingresos en el sector de las bebidas han sido menores que en los dos años anteriores debido a la ausencia de grandes adquisiciones como las de AmBev (2004) y Bavaria (2005) (CEPAL, 2006a). No obstante, estas empresas —que ahora forman parte de grupos transnacionales— han invertido para expandir sus operaciones en la región. Bavaria invirtió en una nueva planta en Colombia y aumentó su participación en Backus (Perú), mientras que AmBev compró más acciones en Quilmes (Argentina) por 1.200 millones de dólares e incrementó su capacidad productiva en Argentina, Bolivia y Paraguay.28

La empresa mexicana FEMSA, que entró en el mercado brasileño en 2003 con la adquisición de Panamco (CEPAL, 2006b), reanudó su expansión en Brasil en 2006, cuando compró el 68% de la cervecera Kaiser a la canadiense Molson Coors e integró sus operaciones de bebidas y cervezas. En México, aumentó su participación en la subsidiaria de bebidas gaseosas que posee en sociedad con Coca-Cola y adquirió con este mismo socio Jugos del Valle, una empresa local con una importante participación de mercado en varios países de la región y mayor capacidad productiva en Brasil.

También en México —un mercado clave para las empresas transnacionales de bebidas (véase CEPAL, 2006b)— la empresa peruana Ajegroup —que en 2006 invirtió en una nueva planta en Tabasco— compite con empresas como Coca-Cola y Pepsi y gana terreno con la creación de un nicho de bajo costo. También posee operaciones en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua y la República Bolivariana de Venezuela (El Comercio, 2007).

Al contrario de lo que sucede en México (véase la subsección c), la industria automotriz en América del Sur abastece principalmente los mercados local y regional. Se observa una tendencia a la especialización en vehículos más compactos: modelos menores y más económicos de los grandes fabricantes, motocicletas y proyectos de nuevas empresas para la producción de autos económicos que han tenido éxito en otros mercados en desarrollo.

En 2006 se registró el nivel más bajo de ingresos de IED en el sector automotor de Brasil desde 1997. Debido a la presión del tipo de cambio, la capacidad ociosa en algunas plantas y los conflictos laborales se llegó incluso a anunciar el cierre de algunas fábricas. Ese mismo año las exportaciones bajaron (Anfavea, 2007) y se destinaron sobre todo a otros países de América Latina, en particular a México.29 Como

consecuencia de la apreciación cambiaria, se excluyó la posibilidad contemplada anteriormente de ampliar las exportaciones brasileñas a otras regiones (CEPAL, 2005); en este sentido cabe mencionar a Volkswagen, que dejó de exportar su modelo Fox a Europa (PriceWaterhouseCoopers Automotive Institute, 2006; Valor econômico, 2006c). No obstante, las ventas internas de vehículos nacionales y la producción de vehículos aumentaron (Anfavea, 2006), lo que parece indicar que la caída en las perspectivas relacionadas con la exportación no se observa en lo que se refiere al mercado interno. En este contexto, los principales fabricantes iniciaron procesos de modernización y ampliación: Fiat está instrumentando un plan de modernización cuyo costo se estima en 1.400 millones de dólares hasta 2008, Ford anunció un plan de inversión de 100 millones de dólares hasta 2011 y Volkswagen de 1.200 millones hasta 2012 (Business Latin America, 2007d).

En Argentina, Toyota y PSA Peugeot Citroën expandieron sus operaciones para atender al resto de América del Sur y Honda inauguró una fábrica de motocicletas, un sector en el que el gobierno estableció una serie de medidas de promoción de las inversiones. Como en otros sectores, comienza a observarse un mayor interés de inversionistas de India (véase el recuadro I.2

28 En 2007, AmBev hizo una oferta de aproximadamente 313 millones de dólares, por la participación restante (Business Latin America, 2007c). 29 En un acuerdo establecido en 2003 se preveía una cuota de importación de automóviles con arancel cero según el concepto de complementariedad

de la producción (Brasil exportaría a México autos compactos y México exportaría a Brasil autos de mayor valor unitario); según este mismo acuerdo, se implementaría el libre comercio a partir de 2007. No obstante, las exportaciones de Brasil hacia México han sido mucho mayores que en el sentido inverso. Un acuerdo de noviembre de 2006 efectivamente aseguró el libre comercio de automóviles, pero postergó a 2011 la liberalización de la categoría de vehículos comerciales (Valor econômico, 2006d).

en lo que se refiere a los proyectos de inversión de Tata Motors) y China (se organizó una empresa conjunta entre Chery y el grupo argentino Socma para producir vehículos Chery en Uruguay).

Aunque la región ha atraído cuantiosas inversiones en busca de mercados de manufacturas, algunos factores limitan los volúmenes de este tipo de IED. Entre los principales están la competencia de las manufacturas asiáticas de bajo costo, las tasas de crecimiento del PIB y de los ingresos per cápita inferiores a los de los países en desarrollo de Asia, la volatilidad cambiaria (sobre todo en el último período) y factores que constituyen lo que en general se denomina ambiente de negocios. Asimismo, la escasez de capital humano calificado y de redes locales de proveedores limita la naturaleza de las actividades realizadas en la región. Como se señala en el capítulo III, gran parte de la inversión en sectores de alta tecnología como la electrónica consiste en actividades de ensamblaje, entre otras razones por la dificultad para establecer vínculos con proveedores de componentes locales. En general, la región sigue fuera del mapa de las actividades que suponen mayor contenido de investigación y desarrollo y que podrían generar mayores vínculos con las economías locales.

b) IED en busca de recursos naturales

En 2006, la inversión en busca de recursos naturales en la región estuvo marcada por la tensión entre dos fuerzas: el alza constante de los precios de los productos básicos (véase el gráfico I.14) y los cambios en las condiciones legales de exploración y explotación de los recursos naturales en algunos países. Esto último ocurre en el contexto de las crecientes demandas de gobiernos y grupos de la sociedad civil respecto de una mayor participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales y de un mayor control de los efectos ambientales y sociales de estas actividades. En estas circunstancias, el comportamiento de los inversionistas extranjeros ha sido muy dispar. Mientras que algunos han abandonado la región, han reorientado sus inversiones o esperan el momento de realizar nuevas inversiones, otros han anunciado nuevos proyectos. Asimismo, algunas empresas translatinas e inversionistas de otros países en desarrollo —sobre todo China e India— han demostrado un creciente interés en la región.

30 La transacción para la compra de Encana anunciada en 2005 se concretó en 2006.

31 Royal Dutch Shell compró el 30% de Exxon Mobil en el bloque BC-10 de la cuenca de Campos y vendió el 15% a ONGC (Shell Media

Center, 2006).

32 PDVSA también estaría negociando un acuerdo con ONGC. El gobierno de India firmó además acuerdos con los gobiernos de Cuba y Ecuador

para la exploración de petróleo y gas en esos países y mantuvo conversaciones con Brasil respecto de la exploración y producción de petróleo y gas e iniciativas de cooperación para producir etanol (ONGC, 2006a; 2006b).

Gráfico I.14

EVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS DE PRODUCTOS BÁSICOS

(Índice 2000=100) 0 50 100 150 200 250 300 350 400 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Cobre Hierro Productos de acero

Petróleo crudo Aluminio Oro

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de datos del Fondo Monetario Internacional, International Financial Statistics [en línea] ifs.apdi.net, 17 de abril de 2007.

Nota: El precio del petróleo crudo corresponde al West Texas Intermediate.

i) Hidrocarburos

En el sector de los hidrocarburos se observan dos tendencias antagónicas relativas a las políticas de participación del capital extranjero en las actividades de exploración y producción. En algunos países se han tomado medidas para atraer empresas, como forma de asegurar inversiones en exploración y de esa manera recuperar el nivel de reservas y producción, mientras que en otros se ha modificado la legislación o se han comenzado a aplicar medidas tomadas en el pasado para extraer mayores beneficios y aumentar el papel del Estado en la activad petrolera (véase el recuadro I.4).

Como resultado de esta combinación de fuerzas, se ha observado una reorganización de los actores en el sector. Algunas empresas, sobre todo norteamericanas y europeas vendieron sus activos en la región. Por otra parte, ha habido un marcado aumento del interés de empresas —sobre todo estatales— de China, India y otros países en desarrollo. En algunas de las principales adquisiciones del año, Andes Petroleum Company (China) compró los activos de Encana en Ecuador;30 Sinopec (China) y ONGC (India) compraron

el 50% de Omimex en Colombia y ONGC también compró activos en un bloque de exploración en Brasil, operado por Royal Dutch Shell.31 PDVSA firmó una serie de acuerdos

de cooperación e inversión con China National Petroleum Corporation (CNPC) y con Petropars (Irán), e inició proyectos conjuntos de exploración con ambas. Junto con Petrobras, PDVSA ha sido uno de los inversionistas más dinámicos en el sector de hidrocarburos de la región (véase la sección D).32

Se destaca también que Repsol YPF reanudó sus inversiones en Argentina (donde además se realizaron inversiones en el segmento de refinación, tras la implementación de nuevas normativas sobre el contenido de azufre en los combustibles) y que Glencore (Suiza) adquirió el control de la refinería de Cartagena en Colombia.

La evolución de las corrientes de IED dirigidas al sector de hidrocarburos indicaría que —en términos regionales— el efecto neto de las tendencias antagónicas mencionadas habría

sido positivo en 2006. Estas corrientes aumentaron un 57% en Colombia y un 26% en Ecuador respecto de 2005. En Brasil disminuyeron levemente con respecto a 2005, pero se mantuvieron en niveles muy superiores a los de 2004 y al promedio registrado desde 1997, cuando se inició la apertura del sector. Aunque no se dispone de datos sobre las corrientes destinadas al sector en Perú para el 2006, la concesión de 16 nuevas licencias para exploración y explotación indicaría un aumento de las inversiones en los próximos años (Ministerio de Energía y Minas, 2007a).33

Recuadro I.4

CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON LOS INVERSIONISTAS EXTRANJEROS EN EL SECTOR DE PETRÓLEO Y GAS EN LOS PAÍSES ANDINOS

En los últimos años se pusieron en práctica importantes cambios en las normas que regulan las actividades de los inversionistas privados, en la práctica predominantemente extranjeros, en el sector de petróleo y gas en los países andinos. No obstante, estos cambios no se dieron siempre en la misma dirección. Mientras que en Bolivia, Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela se tendió a establecer más imposiciones y restricciones a la inversión privada como forma de asegurar al país mayores beneficios de la actividad petrolera, en Colombia los cambios derivaron en una mayor apertura, entre otros motivos, para permitir el aumento de las inversiones en exploración y producción y la recuperación de los niveles de reservas.

En la República Bolivariana de Venezuela, a fines de 2005, el gobierno exigió a los inversionistas privados que operaban mediante “convenios operativos” que los convirtieran en empresas mixtas, con participación mayoritaria de Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA). Poco después, el gobierno propuso el aumento de los impuestos de explotación (que se habían aumentado también en 2004) en los proyectos de extracción de crudos extrapesados de la Faja del Orinoco. A comienzos de 2007, se anunció la nacionalización de estas operaciones a partir del 1º de mayo. Los consorcios se convertirían en empresas mixtas, con mayoría accionaria de PDVSA.

En Bolivia, la ley de hidrocarburos de 2005 creó un impuesto de explotación del 32% que se sumó a los ya existentes del 18%. La ley concedió a los inversionistas extranjeros un plazo de 180 días para instrumentar los nuevos contratos. No obstante, los plazos pasaron sin que se efectuaran los cambios, aunque los inversionistas estaban pagando los impuestos de explotación adicionales al gobierno. Con la nacionalización de los hidrocarburos declarada el 1º de mayo de 2006, se concedió un nuevo plazo de seis meses, esta vez para que las empresas firmaran nuevos contratos de operación (que contemplan la transferencia de la propiedad al Estado), con tasas de imposición más altas y variables según las características de cada proyecto, que pueden llegar a un máximo legal del 82%. En octubre las empresas petroleras firmaron nuevos contratos. En septiembre se anunció la nacionalización de las refinerías privadas, lo que afectaría principalmente a Petrobras (Brasil). A principios de mayo de 2004, esta materia seguía siendo objeto de negociaciones.

En Ecuador, al igual que en Bolivia y la República Bolivariana de Venezuela, se reformó la ley de hidrocarburos para dar al gobierno una mayor participación en las