Aplicación de la Terapia Racional-Emotiva a los
CONSERVAR VIVO EL AMOR
Para que no se piense que la RET trata sólo con los problemas y las patologías del amor, concluiré este capítulo con alguna de sus aplicaciones al deseo humano «normal» de conservar vivo el amor. La RET se dedica a ayudar a los humanos a sobrevivir y subsistir felizmente, así se centra en el alivio de la tristeza emocional para incitar la felicidad y la auto-realización (Ellis, 1984; Ellis y Whiteley, 1979). Como parte de su énfasis de doble-espiral, primero incitando a la auto-actualización y crecimiento y segundo actuando para minimizar la perturbación, aportando pen-
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samientos serios que ideen métodos de crear e intensificar sentimientos de amor y de conservar estos sentimientos vivos una vez que los ha desarrollado. Debido a las limitaciones de espacio es imposible exponer todas las aportaciones destacadas de la RET para conseguir un amor positivo, concluiré con alguna de sus contri- buciones para conservar vivo el amor.
Diversos autores han escrito recientemente visiones optimistas de cómo la gente puede perpetuar infinitamente y profundizar el amor romántico en el matri- monio o en los planes de vida en común, pero tienden a definir el romance de formas totalmente irrealistas (Branden, 1982). Los terapeutas, educadores, y es- critores RET tienden a tomar una visión bastante realista y no utópica, dejando al lado el tema dudoso de prolongar indefinidamente aquellos que realzan y perpetúan sus sentimientos de amor intenso:
1. Permite a tus expectativas ser optimistas, pero no las dejes excederse. Asume que puedes amar de forma estable y continua pero no siempre y con éxtasis.
2. Aunque puedes amar espontáneamente o fallar en el amor catastrófica- mente, comprende que la conservación de tus pasiones requiere a menudo trabajo no espontáneo. Trama y treta; sí, haz algún esfuerzo de pensamientos, emoción y conducta real para mantener tus sentimientos de amor y a veces incrementarlos. .
3. Pregúntate, «¿qué encuentro y qué puedo encontrar amable en mi com- pañero? cuales son los rasgos positivos de este compañero sobre los que me puedo centrar? ¿cuales son las cosas con las que puedo disfrutar con él? ¿qué pensamientos amorosos puedo tener, y qué cuidados puedo dispensar a mi amado?»
4. Practica sentimientos amorosos. Recuerda e imagina situaciones que hacen que te sientas afectuoso, cariñoso, ardiente, y deseoso. Dedica tiempo, quizá un poco cada día, pensando en estas situaciones y trabajando en tus sentimientos amorosos.
5. Deliberadamente actúa de manera amorosa hacia tu amado. Envía flores, compra regalos, escribe poemas, di palabras amorosas, cuenta a otro cuanto le quieres. No importa cómo te resulte de difícil decir «Te amo», dilo, una y otra vez (Ellis y Harper, 1961b; Hauck, 1977).
6. Planea y lleva a cabo pasatiempos agradables para los dos con tu amado, tales como leer en voz alta juntos, hacer deporte, ver una película, visitar a los amigos, hacer el amor, y acampar (Buscaglia, 1982).
7. Observa tus sentimientos de ira, irritación, resentimiento, fastidio y frus- tración con tu amado. Observa cuando parten de deseos o preferencias («Deseo que mi compañero sea más atento con migo») o de demandas y órdenes absolutistas («Mi compañero tiene que prestarme más atención durante todo el tiempo»).
8. Si tú principalmente deseas que tu amado piense, actué o sienta de manera diferente intenta expresar tu deseo como una preferencia, afectuosamente y sin hostilidad, animando a tu compañero a realizarlo. Si no puedes organizar este tipo de satisfacción, trabaja en aceptar tu frustración y abstente de hacer demasiado alarde de ello (Ellis, 1979b; Garrity, 1977).
9. Si te sientes resentido porque tu amado te frustra, busca tus ordenes au- toritarias, tu insistencia de que debe absolutamente darte lo que demandas, y usa las técnicas de debatir de la RET para abandonar tus demandas. Dite vigorosamente, «Preferiría mucho más tener a mi compañero totalmente a mi disposición, pero él nunca tiene por qué hacerlo así» (Blazier, 1975; Ellis, 1977c; Hauck, 1974, 1977).
10. Si tienes baja tolerancia a la frustración acerca de las condiciones que bloquean que disfrutes totalmente con tu amado, busca tus «tienes que» y «deberías» acerca de estas condiciones y usa la RET activamente para debatirlas. Dite dura- mente a tí mismo, «Sería agradable si las condiciones económicas, sociales y otras me ayudarán a disfrutar más de mí mismo con mi amado, pero si se frustran o sabotean, ¡malo! ¡Pero puedo aguantarlo!»
11. Ser considerado no es lo mismo que amar, pero ciertamente ayuda. Si sales a descubrir lo que a tu amado le gusta e incitas esas preferencias y si sales en especial a descubrir lo que a tu compañero le disgusta u odia y evitas hacer esas cosas, recorrerás un largo camino para conservar su amor durante tu vida (Taylor, 1982).
12. ¡No seas compulsivamente sincero siempre! El silencio es a menudo de oro, especialmente cuando tu compañero sigue haciendo cosas irritantes que puedes aguantar. No pienses que tienes que hablar, expresarte, o ser totalmente sincero. Pero si él hace algo que está en contra de tus metas y valores básicos y que pueden ser cambiados, entonces grítalo.
13. ¡Conserva un buen sentido del humor! Reduce hasta el absurdo tus propias y demasiado serias ideas sobre la conducta «odiosa» de tu amado. Aprende alguna de las canciones humorísticas racionales de la RET acerca del amor y la perturbación y cántatelas fuertemente en ocasiones apropiadas (Ellis, 1977a, 1977b). Intenta, por ejemplo, estas canciones:
¡Amame, Amame, Sólo a mí! (Con la música de «Yankee Doodle»)
Amame, ámame, sólo a mí o ¡moriré sin ti!
Haz de tu amor una garantía, ¡para que nunca dude de ti!
Amame, ámame totalmente, inténtalo realmente, realmente, ¡cariño! Pero si no estás encima mío, te odiaré hasta que muera, ¡cariño! Amame, ámame todo el tiempo, a fondo y totalmente;
La vida se vuelve fangosa ¡menos cuando me amas solamente! Amame con gran ternura sin ninguna duda o pena, ¡cariño!
Pero si me amas, algo menos te odiaré tus entrañas malditas, ¡cariño!
(Letra de Albert Ellis, ® 1977 Instituto de Terapia Racional-Emotiva)
Te amo con exceso
(Con la música de «¡ love You Truly» de Carrie Jacobs Bond)
Te amo con exceso, cariño con exceso Como un negro ¡persevero!
Cuando tu estás vago y actúas como un pesado, Soy así de loco, ¡más te amo!
Te amo verdaderamente, cariño verdaderamente, Sin aplausos y muy excesivamente.
Aunque seas ingobHUQable y desgarres mi corazón, Te amo verdadéramente —porque soy un loco sin razón.
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Soy un amor detestable (Con la música de «Annie Laurie» de Lady Scott)
Soy un amor detestable Que necesita que le digas Que serás completamente mªR ¡Por siempre jamás!
Si no garantizaras Ser mªR siempre
Me quejaría y gritaría y haría la vida tempestuosa, Y después me condenaría y ¡moriría!
(Letra de Albert Ellis, ® 1977 Instituto de Terapia Racional-Emotiva)
14. Admite francamente tus propios deseos e inclinaciones sexuales y de tu compañero. Reconoce que el sexo no es igual al coito sino que incluye muchos placeres no coitales y en colaboración con tu compañero dispón su ejecución sexual regular satisfactoria para ambos (Ellis, 1960, 1965c, 1976, 1979b).
15. Estate con y comparte con tu compañero en un grado considerable, pero intenta organizar que ambos también mantengáis una apreciable individualidad e identidad personal.
16. Haz esfuerzos constantes para comunicarte bien con tu amado, especial- mente usando el método RET de facilitar la comunicación desarrollado por Ted Crawford (1982). Este incluye escuchar activamente a tu compañero, usar una secuencia de discusión giratoria (donde se esté seguro de entender las visiones uno del otro antes de estar de acuerdo o en desacuerdo con ellas), y eliminar los deberías y tienes que bloquean la comunicación real (Brainer, 1976; Ellis, 1983b).
17. El amor requiere algunos sacrificios, particularmente de tiempo y es- fuerzo. Tu puedes amar legítimamente —estar bastante dedicado— a tu trabajo (como lo estaba Edison) o a una causa (como Lenin). Pero si tu quieres ante todo amar y ser amado por otra persona, sería mejor que estuvieses dedicado, primero, a aceptarte (y podría decir amar) a tL mismo y cuidar de tu persona. Se fiel al trabajo y a una causa —sí, algo pero no demasiado—. Trabaja duro por encontrar un compromiso y da con algún equilibrio en este aspecto (Blazier, 1975; Ellis, 1979b; Ellis y Harper, 1961b; Fromme, 1965; Kelley, 1979; Murstein, 1974).