Las declaraciones más importantes acerca de la oración HUNA se encuentran en algunas palabras que son familiares y de profundo significado para el iniciado en la doctrina secreta, pero que para la persona ajena carecen de todo sentido.
La copa o el cáliz lleno hasta que se desborda es uno de los símbolos preferidos, ya que pueden simbolizar los racimos de formas de pensamientos que se utilizan para la construcción de la oración. La oración tiene que ser formada por el Yo inferior y medio en trabajo conjunto y ofrecida al Yo superior telepáticamente a través de la cuerda-Aka.
El hecho de llenar la copa simboliza el “cumplimiento” de la oración, la realización por parte
del Yo superior, del deseo expresado en la oración. Con eso también resulta otro buen símbolo de la forma cómo ocurre el “cumplimiento”. Si se le envía al Yo superior a lo largo de la cuerda-Aka la ofrenda-Mana y con ésta telepáticamente las formas de pensamiento, que constituyen el contenido de la oración y forman un racimo o una “copa”, el Mana se simboliza como agua que sube como en una fuente.
Si ésta llega al Yo superior, se convierte en niebla o en una nube y es utilizada para realizar el deseo expresado en la oración. Después del término de un plazo razonable (en caso de que la respuesta no tenga lugar espontáneamente), las nuevas circunstancias se presentan como realidad física. Eso se simboliza por medio de gotas de lluvia, que caen desde el Yo superior y llenan la copa.
En Egipto y especialmente en la India, la flor de loto en forma de copa representa a la copa. Como la flor de loto flota en al agua (símbolo del Mana del Yo inferior) con un largo tallo (alusión a la cuerda-Aka), es un buen símbolo de aquello que es necesario para la oración.
El significado HUNA de los símbolos se perdió alguna vez, y en la India el loto tiene actualmente otros significados – aunque la expresión utilizada en los mantras “Oh tú, joya en el loto” indica el Mana, que simbolizado como lluvia o rocío, cae en gotas y llena la copa.
Los Kahunas de los tiempos antiguos cuidaban de que el símbolo de la copa no pudiera ser mal interpretado. Ellos unieron justamente las palabras que equivalen a “agua que salpica” y “cuerda” y obtuvieron ki-aha. Su traducción da también actualmente como resultado “copa”. El “agua salpicada” – como lo expresa el símbolo – es naturalmente la carga intensa de Mana. La “cuerda” es la cuerda-Aka que conecta al Yo inferior con el superior. La copa es la forma o el recipiente en el cual el Yo superior - en cumplimiento de la oración - simbólicamente deja caer la lluvia de su favor, tal como se vierte algo en un molde, para fabricar una pieza.
Que hoy, después de tanto tiempo, todavía sea posible revivir la doctrina secreta, se lo debemos a la permanente repetición de tales símbolos. Habitualmente los Kahunas utilizaban varios símbolos para un significado, y con eso impedían que el secreto contenido en él pudiera perderse por medio de posibles modificaciones posteriores de una palabra o de su significado.
Los Kahunas estaban firmemente convencidos de que el Yo superior podía transformar cosas y circunstancias en “respuestas” en el plano del futuro invisible, tan sólo una vez que se le hubiera enviado suficiente Mana inferior. Si esa opinión es correcta o no, sólo podemos decirlo una vez que la hayamos examinado en su valor práctico. Lo mismo rige para su opinión de que el Yo medio, como primera medida, tiene que formar la “copa”, la forma básica de pensamiento, es decir, que tiene que crear una imagen clara de las nuevas condiciones deseadas, antes de pedirle al Yo superior que contribuya con su parte para la realización. Pero una cosa sabemos indudablemente: Lo que los Kahunas consideraban como los fundamentos de la oración, lo que
pensaban al respecto y cómo lo elaboraban. El conocimiento de esas cosas está asegurado por medio de símbolos que los Kahunas han sabido guardar con gran cuidado y visión para la posteridad.
Aún con más frecuencia que la copa y la flor de loto, se utilizaba la “semilla” como símbolo. Las formas de pensamiento son invisibles y extremadamente pequeñas, en cierto modo, ideas finas como partículas; aglomeradas se les podría simbolizar gráficamente como “nuditos” de semilla que son llevados hacia arriba a lo largo de la cuerda-Aka en una corriente de Mana. Una vez que se ha colocado una semilla en la tierra, hay que mantenerla húmeda para que la planta crezca de ella. La dosis de Mana que diariamente se le ofrece al Yo superior, estaba simbolizada por el agua; servía para regar la “semilla” que se le había enviado al Yo superior y que entre tanto se había dejado al cuidado de la tierra del invisible Jardín del Edén, en el que maduran todos los frutos. (Pero si un árbol tiene el fruto del conocimiento carnal del mal – el complejo – y si ese fruto está en el Yo inferior, entonces se lleva a cabo la expulsión del Jardín del Edén, y el buen fruto del cumplimiento de la oración ya no puede madurar).
Es interesante rastrear los significados secretos que los Kahunas colocaron en la palabra con la que designaban la semilla, es decir, ano-ano. Ésta no sólo designa a la semilla en el sentido normal de la palabra, sino que las palabritas radicales hacen referencia, además, a algo que hace
variar el estado de las cosas o las circunstancias actuales. Con eso se dice exactamente lo que
hace el Yo superior cuando se le pide ayuda – por ejemplo, para sanar una pierna herida. Se genera la imagen mental de la pierna sanada y se envía telepáticamente como oración: la imagen es la “semilla”. Otro de los muchos significados que hay detrás de la palabra ano se refiere a un
parecido o una copia de circunstancias deseadas; con eso se quiere hacer referencia al significado de la palabra de la oración, que es dicha en voz alta, mientras al mismo tiempo la
oración es enviada telepáticamente por el Yo inferior hacia arriba. Y todavía otro significado:
“Algo que está reservado para un propósito especial – algo que está santificado o consagrado”.
La palabra para “semilla” es al mismo tiempo la palabra para “ahora”. Eso nos abre la comprensión para la singular instrucción que nos dio Jesús cuando dijo: “Pidan creyendo que lo que piden lo han recibido ahora”. La semilla es la imagen mental de lo deseado, de lo que se
espera con ansias, PERO NO de la imperfección actual que nos rodea. La imagen del estado ya
terminado y completo después de la sanación o de la corrección, tiene que ser visto, ya con la producción de la semilla, en forma radiante y clara ante los ojos interiores. Esta es una CONDICIÓN-AHORA en status nascendi, o expresado de otro modo: No se le puede enviar al Yo superior la imagen de la pierna herida para que él cree ese estado. Hay que imaginarse el futuro deseado como ya existente AHORA Y AQUÍ, aunque esto sólo ocurra en la imagen de forma de pensamiento de la “semilla”.
El trabajo principal de los Kahunas era decir oraciones que condujeran a la realización, de inmediato o después. Una de las raíces de la palabra “Kahuna” indica que como primer paso al orar hay que producir formas de pensamiento microscópicamente pequeñas, partículas pequeñas como polvo. El polvo es un buen símbolo. Asciende cuando se le pone en movimiento; se eleva como si flotara hacia arriba hacia el Yo superior. La misma palabra radical significa también “ocultar”, y eso indica la segunda gran labor de los Kahunas: La mantención del secreto, el ocultamiento o encubrimiento de la transmisión del “secreto”.
Las preparaciones para la oración eran de gran importancia para los Kahunas. Primero había que hacerse claridad con todo cuidado de lo que se quería; después se tenía que formar con todos los detalles, una imagen mental lo más completa y perfecta posible de las condiciones deseadas que debían realizarse. La imagen tenía que ser vista como real y como ya existente ahora, aunque la realización se manifestaba después de cierto tiempo. Ho-ano significaba preparar o “preparar la semilla” y significa, además, “afinar la mente para algo solemne” – como para la preparación para la veneración o antes del comienzo de una “empresa audaz”. Pero la empresa más
maravillosa para la cual es capaz una persona en general, era, según la doctrina HUNA, la oración.
En el trabajo de la HRA, ya los primeros intentos para la realización de una oración HUNA indicaron que la persona corriente apenas se puede imaginar cómo se puede aproximar a la creación de una imagen mental clara. De los informes que nos enviaron acerca del tipo de oración utilizada, se deducía que en una buena mitad de los casos, las enfermedades a eliminar o las condiciones ambientales indeseables estaban incluidas en la oración y en cierto modo habían sido enviadas al Yo superior como componente de la imagen. Si, por ejemplo, un hueso fracturado ya no quiere sanar bien, no se ora algo así como “… sana mi pierna enferma”, ya que en ese caso la lesión llega justamente a ser parte de la imagen o semilla.
Dentro de poco tiempo recurrimos en el trabajo de la HRA a cosas elementales, para aprender desde lo más básico a formar una imagen que contenga exclusivamente el estado deseado – es decir, por ejemplo, la imagen del hueso en su forma ya perfecta AHORA, tal como existe AHORA, ya sanado y perfecto en la copa-imagen-semilla. Eso no fue en absoluto fácil, ya que en el Yo inferior están justamente todos los recuerdos relacionados con la lesión del hueso y su estado de enfermedad, conectados entre sí por medio de muchos hilos de asociación de substancia-Aka. Incluso con la creación de la nueva imagen, solamente con esfuerzo se lograba hacer salir la cadena de pensamientos de otra cosa que no fuera la lesión.
Los teósofos que había entre nosotros y aquellos que dominaban la práctica de la concentración, de la meditación y de la contemplación, naturalmente aventajaban a los otros, que nunca se habían tomado tiempo para el gran arte de mantener sus pensamientos en el único sendero que lleva a una y solamente a una meta. Cada recuerdo de un objeto o de un suceso incluye su apariencia, sabor, olor, sensación y temperatura, su lugar en el tiempo y en el espacio y sus relaciones racionales con todos los sucesos asociadores. Del mismo modo, una buena imagen mental de un suceso futuro tiene que ser formada de tal manera, que contenga esos aspectos. Si queremos aprender cómo trabaja la mente en ese sentido, sólo necesitamos sentarnos tranquilamente y llamar a la memoria los acontecimientos de las últimas horas, semanas o meses, y tal vez también del año pasado. Habitualmente el Yo inferior nos regresa primero las impresiones visuales; después aparecen, en los marcos de la situación espacio-tiempo, los recuerdos de otras impresiones sensoriales, como sonido, olor, sabor y tacto.
La imagen visual tiene la prioridad. El ojo es nuestro órgano sensorial más desarrollado y por eso parece naturalmente que la imagen vista no sólo es la primera en surgir del recuerdo, sino que también es preferida por el Yo inferior como la posibilidad más fácil de comunicación telepática. En la reseña del contacto telepático entre dos personas, ya se indicó que la imagen mental se puede enviar mejor que, por ejemplo, impresiones de sonido, aun cuando éstas estén simbolizadas por palabras.
En nuestros sueños se demuestra que Georg está acostumbrado a transformar en impresiones visuales, recuerdos o impresiones de ideas que se han grabado. De ese modo, vemos, por ejemplo, a un piano, como representante de la música, a un perro como representante de ladrar y gruñir y a un plato lleno con comida deliciosa como la imagen para la satisfacción de nuestro gusto. Georg parece considerar más importante una imagen que mil palabras. Si se quiere descubrir qué induce a Georg a determinados sueños, es aconsejable poner atención en cuáles cosas se transforman en símbolos visuales de ese modo. De eso aprendemos, que la mejor manera de producir los racimos de formas de pensamiento de la oración es utilizar imágenes visuales como escenario. Naturalmente se pueden utilizar adicionalmente otras impresiones sensoriales, siempre y cuando se las pueda generar claras y vívidas. Algunas cosas o circunstancias por cuya realización oramos, son más adecuadas para imágenes que otras que están compuestas de diferentes sensaciones sensoriales. Una oración por una comida abundante podría, por ejemplo,
emplear casi todos los sentidos, pero eso no es así si se ora por una noche de sueño profundo y saludable.
Si la imagen de la cosa o de la situación por la que se ora debe ir acompañada de palabras, entonces hay que elegirlas con el mayor cuidado y estudiarlas a tiempo. Muchas palabras tienen precisamente diversos significados, y Georg es completamente capaz de captar otro sentido en vez del elegido por el Yo medio y así distorsionar la oración. Cuando Georg, como de costumbre, transforma palabras en imágenes visuales, en la oración “Dame salud, bienestar y felicidad” tal vez tome como símbolo de la salud al campeón de boxeo que tanto le impresionó recientemente, como símbolo de bienestar la bóveda del tesoro del Banco de la calle del lado, y como imagen de la felicidad al pequeño perro de los vecinos del lado, que siempre menea animado la cola cuando su amo llega a casa. Pero si se le envían telepáticamente al Yo superior imágenes distorsionadas de ese modo, es claro que también el cumplimiento – si se lleva a cabo siquiera – de alguna manera será distorsionado.
Para prevenir un fracaso así, se elabora junto con el Yo inferior la imagen de salud total, esmeradamente y todo el tiempo que sea necesario, hasta que uno se vea en una imagen visual definitiva, en un estado en el que uno puede hacer todo y alegrarse de todo lo que sólo es posible hacer con completa salud. También con respecto a bienestar y felicidad, las imágenes tienen que expresar de manera definitiva e inequívocamente clara lo que se piensa. (Si se ora para otra persona, igualmente hay que considerar lo mismo).
No sin razón nos ocupamos tan intensamente con los experimentos con cajas y con el péndulo para conocer al Yo inferior y sus caprichos. Uno no puede conocer suficientemente a su Georg. Eso queda claro en un informe de un famoso investigador inglés de la telepatía. Él dividió a sus colaboradores en dos grupos. A un grupo lo envió fuera de la habitación donde se encontraban, con la instrucción de escoger un objeto cuya imagen mental debía ser transmitida telepáticamente al otro grupo. En un caso, el grupo fue a la cocina para encontrar un objeto adecuado. Se acordó elegir un plato azul de porcelana; pero cuando su imagen le fue transmitida al otro grupo, hubo una sorpresa. No solamente el plato azul fue transmitido telepáticamente, sino también otros objetos que habían sido vistos en la cocina. El reloj que estaba sobre una repisa y una pequeña figura que estaba cerca del plato azul fueron percibidos claramente por los receptores, como también la mesa con una silla por delante e incluso la imagen de una escena de caza que estaba colgado en la pared. Experimentos posteriores demostraron que el Yo inferior, con una repetida concentración más intensa y meticulosa sobre un único objeto, puede ser inducido a enviar únicamente la imagen de ese objeto y omitir todos los demás objetos que tal vez hayan estado cerca y hayan despertado igualmente su atención.
Deberíamos, por lo tanto, “limpiar la casa” mentalmente y deshacernos de todas las formas de pensamiento que estorben a la que nos disponemos a orar. Tal como con los experimentos con cajas y con los ejercicios con el péndulo o con la carga intensa de Mana, se confía en Georg y se le dice de antemano lo que tiene que hacer; así hay que explicarle al Yo inferior con suficiente frecuencia en apasionadas conversaciones, todo lo que tiene que hacer en una acción de oración. Se puede suponer obviamente que cada uno tiene un deseo, un reservado anhelo por mejores condiciones de vida, que no cree poder realizarlo sin ayuda. Antes de la formulación de la oración es absolutamente indispensable examinar el respectivo deseo con claridad y críticamente. Cuando el deseo se realiza precisamente en cumplimiento de la oración, puede llevar fácilmente a otras responsabilidades, que con una reflexión minuciosa resultan ser insoportables. Mientras mayor sea el don concedido, mayor es la responsabilidad. La salud debería ser la que menos pesa en la balanza de la responsabilidad, aunque la mayoría de nosotros al orar por la salud, se ve enfrentado a la ardua labor de entregar su propia contribución para que se produzca la salud deseada. Tal vez tengamos que procurarnos más movimiento y comer menos. Pero la mayoría de las personas prefieren una salud mediocre, que ayudar a Dios a que las ayude a ellas mismas.
Al elegir el objeto de la oración es necesaria la razón y el pensamiento normal. El lógico Yo medio no cree ni lejanamente que alguien reciba la luna de regalo en cumplimiento de una oración; y lo que de acuerdo con la lógica no se reconoce como probable o posible, tampoco le puede ser dado a uno. La incredulidad hace imposible la creación de una imagen completa de lo deseado y el convencimiento de que se nos ha concedido ahora y aquí. Lo que el Yo medio cree no poder aceptar con su lógica, con seguridad no lo aceptará el Yo inferior; y si el Yo inferior no cree en el cumplimiento de la oración, destruye la imagen de la oración antes de que se le envíe al Yo superior.
Como más adelante se hablará con frecuencia acerca de la “fe”, trataremos ya aquí el tema un poco más detalladamente. Para los iniciados en la doctrina HUNA, “creer” NO era SOLAMENTE considerar algo completamente como realidad. La palabra para expresar “fe” era, en el idioma sagrado, mana-a-io. Su primer significado es “creer”, en sentido normal, pero de las palabritas radicales resultan, además, otros significados: (1) “Utilización de una intensa “carga de
Mana” (las palabritas radicales Mana más Io, juntas dan como resultado, en sentido de
“excesivo”, el significado de una carga excepcionalmente intensa de Mana). (2) “Producir algo deseado” y “estirar o extender”, como se extiende una mano para “tocar” algo. Esto se refiere a que hay que estirarse a lo largo del hilo-Aka para “tocar” al Yo superior y pedirle la realización de lo deseado (todo de la raíz u). (3) “Real, ser una realidad” o, con el causativo hoo, algo así