• No se han encontrado resultados

EL SIGNIFICADO SECRETO DEL RITO DEL BAUTIZO

In document Magia Kahuna (página 132-138)

Antes de que comencemos con el análisis del primer rito fundamental, el bautizo, hay que establecer claramente algo: Con el rito del bautizo, Jesús comenzó una revuelta contra los dogmas de la religión judía de su época. Con ese rito él suprime los antiguos e inútiles sacrificios, que se basan en la suposición de que se puede lograr el perdón de los pecados por medio del derramamiento de sangre.

Con la utilización de agua en el bautizo, se revive el espíritu de la doctrina HUNA, junto con todos los elementos incluidos en ella. El agua, el símbolo HUNA del Mana, aparece en primer plano. Si en aquel entonces se hubiera descubierto completamente el significado fundamental del

Mana para la interacción de los tres Yoes y se hubiera transmitido correctamente, se habría

eliminado de una vez por todas la antigua idea de la purificación a través de la sangre. Entonces no habríamos seguido repitiendo automáticamente hasta ahora, que nos purificamos a través de la sangre del cordero.

Cuando los Kahunas se fueron de Egipto para trasladarse a las lejanas tierras junto al Océano Pacífico, tiene que haber habido una profecía en Egipto que se refiriera al renacimiento de la “luz verdadera”; pero eso era una denominación para el secreto HUNA y el Yo superior. Aquellos que conocían la antigua doctrina, sabían del retorno del antiguo conocimiento al final de cada uno de los períodos en que éste es amenazado de extinción. Su retorno estaba, además, siempre ligado con la encarnación de un gran maestro, que podía nuevamente insertar y hacer revivir la antigua sabiduría.

En el Antiguo Testamento dice que debía venir el “Mesías”, el “consagrado del Señor”, y ayudar a los hombres a liberarse de los pecados, para que se pudiera erigir el reino de Dios entre ellos. Cuando se perdió el conocimiento HUNA en la Polinesia, se alabó con mucha esperanza la llegada del capitán Cook como Lono, “el prometido que vendrá”, para renovar la antigua sabiduría. Una semejante tradición y esperanza tuvo lugar también en América Central en la época de los Mayas. La “segunda venida”, que fue vaticinada en el Nuevo Testamento después de la muerte de Jesús, era, vista exteriormente, su retorno a la Tierra en forma humana. Pero según el significado interior o HUNA, ésta es el próximo regreso de la luz y del conocimiento interior.

Cuando se había efectuado el rito del bautizo a Jesús y él comenzó a enseñar, él siguió una tradición que es tan antigua como el mismo conocimiento secreto que aparece como “luz verdadera”. Como su personificación, él enseñaba en símbolos secretos HUNA: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es a través de mí”.

Pero esa doctrina fue modificada después como dogma, indicando que la salvación personal depende totalmente de que se acepte a Jesús como salvador personal. Eso condujo inevitablemente a otro dogma, que establecía que las personas que habían nacido antes del nacimiento de Jesús estaban fuera del área de esa salvación, y que todas las personas nacidas después que Jesús están perdidas si no llegan a Dios a través de Jesús, como su salvador personal.

De todas las investigaciones sobre las palabras y comentarios de Jesús, se desprende claramente algo. Jesús enseñaba cómo llegamos a una relación normal entre nuestros tres Yoes, ya que lograr una relación así es lo sumo de aquello que entendemos por “salvación”. Jesús no enseñaba que su persona era el medio directo para la salvación o que a la persona se le perdonarían sus pecados y lograría una perfección física, mental y moral, sólo porque simplemente creyera que él, Jesús, era capaz de salvarla.

La persona tiene que esforzarse ella misma por su salvación. Jesús señalaba el camino adecuado hacia esa salvación y ayudaba a aquellos que estaban cercanos a él a seguir ese camino. Él también les enseñaba a sus discípulos a transmitir esas doctrinas y a ayudar a aquellos que no podían utilizar por sí solos las instrucciones entregadas y que necesitaban ayuda exterior, por lo menos al comienzo del nuevo camino. (Esa ayuda, como veremos más adelante, era necesaria especialmente para aquellos que no podían liberarse de sus fijaciones o defenderse de la influencia de seres espirituales extraños, de manera que a causa del bloqueo del camino, no podían llegar hasta su Yo superior y obtener de él un apoyo verdadero y duradero).

Cuando tenemos en claro que Jesús vino a la Tierra a enseñarles a las personas a producir su propia salvación, cuando comprendemos que no les trajo algo así como un don místico que se puede ganar simplemente a través de “la fe en su nombre”, estamos entonces preparados para examinar los ritos fundamentales que están destinados a enseñarles a las personas a ayudarse a sí mismas. Pero ese es, al fin y al cabo, el único camino posible por el que la humanidad puede alcanzar la salvación. Comencemos entonces con la revisión del primer rito, el del bautizo.

La sensacional aparición de Juan Bautista con su manto de pelo de camello, con un cinturón de piel alrededor de su cintura y sus nuevas exhortaciones planteadas con énfasis, habían seducido a bandadas de personas en Jordania, antes de que Jesús hiciera su aparición allí. Juan había introducido el nuevo rito del bautizo con agua y le enseñaba al pueblo que había que arrepentirse de sus pecados y ser limpiado de éstos por medio del bautizo. Hablaba de uno que vendría y cuyas correas de sus zapatos él no era digno de desatar. Algunos le preguntaban a Juan quién era el mismo y él respondía:

“Yo soy la voz que grita en la estepa: Emparejen el camino del Señor”.

En esa parte nos damos cuenta que Juan era un iniciado HUNA. “Camino” y “Señor” son las palabras claves de su discurso. En todas partes adonde los Kahunas llevaron su conocimiento, simbolizaron la cuerda-Aka por medio de (1) un camino, (2) un sendero, (3) una calle o (4) un hilo, un hilo de una telaraña, una cuerda, una soga, un catre, un lazo. Alisar y estirar una cuerda simbolizaba la conexión de la cuerda-Aka con el Yo superior. Sacar “piedras en que se tropieza” del camino o de la calle, tenía el mismo significado. El “Señor” era el Yo superior. Más tarde Jesús diferenció claramente al Yo superior de Jehová, llamándolo “Padre”. El Señor no era el ser divino supremo del universo, sino el Haku de los Kahunas, “el Señor de las aguas divididas”, del

Mana que tiene que ser dividido entre el Yo inferior y superior, cuando el Yo superior debe estar

en condiciones de cumplir sus tareas fundamentales para la vida de la persona.

Juan le gritaba al pueblo una y otra vez: “¡Arrepiéntanse! ¡El reino de los cielos está cerca!” En el idioma sagrado de los iniciados, la palabra arrepentirse significa mihi. Al significado interior de “estar triste por los pecados” se le sobrepone el significado interior de “reconocimiento de un deber”. Porque se tiene que cumplir un deber reconocido, el acto del arrepentimiento abarca también la reparación de pecados cometidos, siempre y cuando eso sea posible en el plano humano. El lector que nos ha seguido hasta aquí, sabe que los Kahunas en Hawaii se han mantenido en esa regla. Ellos han rechazado su ayuda para la abertura del camino y para la sanación, cuando el paciente no ha reparado sus pensamientos y actos con los cuales había dañado a otros. En los casos en que ya no se podía lograr un perdón directo por una injusticia anterior frente a otros, había una expiación suplente. Pero ésta no consistía en que otro asumía la reparación, sino únicamente en que aquel que había cometido la falta, tenía que hacer algunas buenas obras con respecto a otros.

Autoacusaciones, como las que son expresadas actualmente por miembros de ciertas comunidades religiosas sobre el “banco de los pecados”, son solamente una parte del acto de arrepentimiento. Juan Bautista dice inequívocamente que el acto de arrepentimiento tiene que ir acompañado por hechos. Así, él le grita al pueblo: “Produzcan frutos propios del arrepentimiento”.

El remordimiento contenía también el recuerdo de los pecados cometidos y la decisión de abandonar los antiguos pensamientos habituales que habían llevado a perjudicar a otras personas. Por eso, se tenía que examinar críticamente su propia actitud mental usual y corregirla de acuerdo con la demanda HUNA de amor y cordialidad. Ese recuerdo de anteriores “pecados” o hechos que han causado dolor, necesitaba la ayuda de otra persona, ya que la mejor manera de reconocer las malas costumbres propias es compararlas con las costumbres de vida de personas más altamente desarrolladas, y recién entonces uno se puede adaptar a una mejor actitud de vida. Pero eso requería una “confesión de los pecados”, un proceso en el que se discutían los pecados con alguien que ya hubiera ordenado mejor su propia vida y aclarado su propio camino.

Mateo relata que el pueblo “se hacía bautizar por Juan en el río Jordán y junto con eso confesaba sus pecados”.

El significado oculto de “confesar” lo encontramos si volvemos a transferir la palabra al idioma de los iniciados; hai akaka es la traducción; ésta lleva a descubrimientos notables.

De hai se deduce que alguien no habla acerca de sus faltas y malas acciones, sino que deja de cometer otras. Por medio de hablar se desatan las sogas de los recuerdos.

En combinación con el causativo hoo, hai aclara la calificación de aquel que recibe la confesión: “Ofrecer un sacrificio en el altar”. El sacrificio es siempre el envío de una carga intensa de Mana al Yo superior a través de la cuerda-Aka. “Altar” o “lugar elevado” simboliza al Yo superior. De eso se deduce, que aquel al que el pecador se confía, durante la confesión tiene que tener su camino abierto y estar en condiciones de enviar Mana al Yo superior, porque ese es el acto esencialmente importante en la producción de la oración. Surge también otro significado importante: “Tener un profundo afecto mutuo”. Eso se refiere por un lado, al amor que le manifiesta el Yo superior al Yo inferior - un factor vital para la purificación del camino y reunificación de los Yoes; además eso indica que entre los dos que colaboran con la confesión tiene que existir una auténtica relación de afecto llena de confianza.

El significado final en el sentido de “desgarrar, hacerse salvaje, como un animal salvaje” simboliza indudablemente a las fijaciones perjudiciales para las personas – a los lobos y leones de la maraña de recuerdos y de las influencias por medio de la posesión.

La segunda palabra, akaka, entrega otros detalles del proceso. Si akaka está junto con hai, resulta el significado de “abrir”, “hacer claramente transparente”, “ser comprendido por completo” “sacar a la luz”. “Abrir” se refiere a la abertura del Yo inferior, a la revelación de sus sentimientos ocultos de culpa y de inferioridad o de sus creencias fijas solidificadas como complejos.

Como relata Mateo, Juan Bautista decía: “Yo los bautizo con agua para la conversión; pero él, el que viene después de mí es más poderoso que yo; yo ni siquiera merezco llevarle los zapatos. Pero el los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

Evidentemente Juan se refiere a la inminente llegada de Jesús y dice que Jesús traerá una forma de bautizo más poderosa y efectiva. Pero con las palabras del idioma HUNA, él expone a grandes rasgos el significado esotérico del proceso de purificación. Por eso no habla de Jesús, sino del Yo superior, que cuando reciba Mana, aclarará y limpiará el camino y realizará el “bautizo con fuego”. El fuego es la fuerza-Mana omnipotente que está a disposición del Yo superior, del Espíritu Santo.

El “bautizo con fuego” fue durante siglos un enigma para la gente. Pero para aquel que conoce los símbolos HUNA, no hay en eso nada de que asombrarse. El “fuego” produce luz, y la luz simboliza tanto al Yo superior, como también al Mana inferior recibido por él, cuya intensidad de efecto aumenta de algún modo en el área del Yo superior (tal vez por medio del aumento de su frecuencia de vibración), de modo que puede utilizarse para romper fijaciones o, en caso de que el camino ya esté limpio, para sanaciones.

Y Juan dice, además: “Él ya tiene su pala en la mano; y va a limpiar su granero. El trigo lo llevará a su almacén, pero la paja la quemará en un fuego inextinguible”.

Muy evidentemente la frase “él tiene su pala en la mano” se refiere a alguien que examina el trigo en la trilla; y ese significado exterior es la única posibilidad en cualquier idioma, excepto en el idioma de los iniciados. La palabra polinesia para pala, peahi, nos entrega un segundo y tercer significado, cada uno de los cuales expresa un secreto del que la palabra pala es la clave. Esos significados son “ungir con fuego” y “descerrajar”.

La “unción con fuego” corresponde a la caída de Mana superior, y esa caída con una fuerza enorme lleva a soltar las fijaciones que bloquean la cuerda-Aka. En el idioma HUNA se presenta con frecuencia el símbolo de “descerrajar”. Lo que en este caso se abre son los racimos de formas de pensamientos de los que están compuestas las fijaciones. La “paja” en el granero es – en el sentido de la doctrina HUNA – el residuo que sobra después de la abertura de los racimos de formas de pensamientos convertidos en fijación. Esa paja es destruida completamente. Se quema en un fuego que se designa como “inextinguible”, por cuanto no es un fuego normal, sino el

Mana superior, al cual nada malo puede resistirlo.

Esa es entonces la imagen de Juan Bautista, que señala un nuevo camino hacia el reino de los cielos. Él les imprime ese camino a los Yoes inferiores del pueblo en forma gráfica y enfática, realizando – como estimulante físico – el lavado con el agua del río. Los auditores no comprendían el significado interior de lo que él decía. Por eso, Juan Bautista tiene que haber estado animado por un anhelo enorme y por un estimulante poder de convencimiento, ya que se dice que el pueblo pedía ansioso el nuevo bautizo. El anhelo del pueblo por más “luz” era sin duda grande, ya que de lo contrario no se habrían trasladado en grandes grupos al río Jordán, como dice el relato.

Mientras Juan Bautista, vestido de pieles, enseña e induce a las personas, escucha confesiones de pecados y bautiza a orillas del río Jordán, que atraviesa el desierto, aparece Jesús. Viene con pasos moderados y solo. Nadie sabe dónde había estado en los años desde el último informe de su niñez. Pero con seguridad, entretanto se había sometido en alguna parte a un riguroso entrenamiento por parte de iniciados. Él tenía ahora 30 años de edad y estaba dispuesto a comenzar su docencia espiritual.

Modesto y sencillo, sin alardes, se acercó a Juan. Pidió ser bautizado. Pero Juan, que lo había reconocido de inmediato, le contradijo: “Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Jesús le dijo: “¡Date ahora por satisfecho! Puesto que así nos corresponde cumplir con todo lo que es justo”.

Él y Juan sabían que estaba libre de pecados y que no necesitaba ser bautizado. Pero está claro que él quería introducir el rito universalmente, por medio de su propia participación. Juan lo bautizó. Cuando Jesús salió del agua, “se le abrieron los cielos; vio al espíritu de Dios como una paloma que bajaba volando y que venía hacia él. Y vean, una voz anunció desde el cielo: “Este es mi hijo preferido; en él tengo mi satisfacción”.

En ese último acto del drama, los cronistas han elegido sus palabras muy cuidadosamente, para preservarles a los iniciados que después leerían el informe, el significado interno de manera inequívoca. En el idioma HUNA, todo tipo de espíritu es simbolizado por medio de un pájaro. En este caso era aquello que se vio descender, el Yo superior, el Espíritu Santo o el “Espíritu de Dios”. Visto exteriormente, el Espíritu Santo descendió desde el cielo. Pero el significado interior es que descendió el Yo superior, para entrar en contacto con los dos Yoes inferiores, a través de la cuerda-Aka, que estaba liberada de bloqueos. El descenso del Yo superior y la restauración del contacto normal completo, es sin duda el propósito que debe lograrse por medio de la aplicación del rito.

La frase “Este es mi hijo preferido; en él tengo mi satisfacción”, no sólo se refiere a Jesús, sino a cada persona. Es una expresión de amor y de aprobación, que cada Yo superior le puede

dar a la persona cuyo camino está abierto para el contacto total entre los tres Yoes. De hecho, todos los Yoes superiores tienen satisfacción en el “hijo”, que para despejar su camino hace los pasos requeridos de (1) arrepentimiento, (2) confesión y (3) bautizo, que acompaña a la confesión – junto con todo lo que según la doctrina HUNA corresponde a esos tres pasos relacionados entre ellos.

Detrás de esos tres pasos se oculta el gran secreto del rito del bautizo: Que el Yo superior, cuando se le entrega Mana y anteriormente se le ha dado gratificación por los daños que se les ha hecho a otros, elimina las fijaciones ocultas y desconocidas que bloquean el camino.

Las palabras “ustedes tienen que nacer de nuevo” no pertenecían originalmente al rito del bautizo; pero con el transcurso del tiempo se las ha asociado con el bautizo, a través de las enseñanzas de los clérigos. Por eso, parece apropiado examinar ya aquí esa expresión más detalladamente. Esa frase la utilizó Jesús cuando hablo con Nicodemo, después de asumir el oficio espiritual.

El significado secreto de “nacer de nuevo” se indica mejor en el dialecto maorí (existen diversos dialectos polinesios, y hay que considerarlos todos). La palabra en referencia es whanau. La mejor descripción de su significado HUNA es “desarrollar” o “progresar en sentido mental- espiritual”. Según la percepción HUNA fundamental, la persona nace (es separado de la madre) y va creciendo, con lo que llega a ser más rica en experiencia y conocimiento. El propósito del crecimiento es aprender que existe un Yo superior y que hay que colaborar con él en forma libre, fácil y en todos los aspectos. Pero para poder colaborar correctamente con el Yo superior, hay que superar los instintos animales de codicia, temor y odio, propios del Yo inferior. A un desarrollo y tamaño completo y normal llega solamente el que se unifica con el Yo superior. Esa separación y unión está representada simbólicamente en muchos pasajes de la Biblia. Uno se separa de la antigua vida de oscuridad y pecado; se une con el Yo superior, al reconocerlo y conectarse con él a través de la cuerda-Aka. La unión del novio y la novia simboliza ese segundo paso, tal como la unión del hijo con el padre. El símbolo más usual era el de la unificación con el

In document Magia Kahuna (página 132-138)