El tótem de los nativos norteamericanos presenta evidentemente una serie de antiguas percepciones, que desgraciadamente en la actualidad han caído totalmente en confusión. Es uno de los símbolos más hermosos de los tres Yoes del ser humano y de la fuerza Mana o fuerza vital utilizada por ellos.
La columna central del tótem consta de varias figuras colocadas una sobre la otra. En muchos casos, las dos figuras de más abajo están paradas sobre un animal; ambas están estrechamente ligadas. Muchas veces una está sentada en el hombro de la otra y sus piernas están cruzadas con los brazos de la figura que la lleva. Las dos son un hermoso símbolo de la relación del Yo inferior con el Yo medio. Ellos también están estrechamente ligados y el Yo medio ya está lejos, en la escala de la evolución, sobre el mundo animal (que es simbolizado por el animal que está al pie de la columna). Más arriba – y sólo rara vez estrechamente ligada con las otras figuras – se ve muchas veces una figura que extiende sus alas. Ésta es una representación realmente ideal del ángel protector o del Yo superior, cuyo símbolo es justamente un pájaro. En el cristianismo era la paloma, que bajaba desde el cielo y revoloteaba sobre Jesús, cuando fue bautizado.
La parte central del poste de tótem, en la cual han sido talladas las figuras, se puede considerar como símbolo del vital Mana. El Yo inferior produce ese Mana del alimento vegetal o animal que comemos y del aire que respiramos, y lo almacena en su cuerpo-Aka; pero el Yo medio y el Yo superior participan de eso. Si en un tótem existen otras figuras sobre la figura que simboliza al Yo superior, entonces hay que suponer que éstas se refieren a una serie de entidades cada vez más superiores, que también tienen que recibir Mana, para que obtengan lo suficiente de esa enorme y “pesada” fuerza del mundo físico, para que todas puedan trabajar en la materia de este mundo y ocasionar los cambios necesarios y deseados.
El Mana que se consume como energía vital del Yo medio es transformado de un modo sutil que desconocemos. Los Kahunas de los tiempos antiguos simbolizaban eso por medio de la división del Mana original en dos tipos. A la forma dividida y modificada la llamaban Mana-
Mana y por medio de la duplicación de la palabra daban a entender que ese Mana posee doble
fuerza, para que el Yo medio la pueda emplear para mantener bajo control y dominar al Yo inferior. Esa es la fuerza que los modernos psicólogos designan vagamente como “voluntad”. Esa fuerza debería ser en todo momento lo suficientemente fuerte como para obligar al Yo inferior a obedecer nuestras órdenes. Pero como es fácil de apreciar, esa fuerza de “voluntad” rara vez se expresa completamente, y eso lleva a que a la mayoría de nosotros el Yo inferior se nos escape frecuentemente de nuestro control.
Es mucho más fácil dejar que Georg haga todo solo, que decidir uno mismo qué es lo mejor que tiene que suceder y luego dirigir a Georg con la “voluntad” y animarlo para que realice los trabajos necesarios. La mayoría de nosotros sabemos por experiencia cuán a menudo fracasamos cuando se trata de mantener una determinada dieta, de dejar de fumar o de quitarse otra costumbre arraigada. En algunos de esos casos Georg actúa como un caballo asustado, toma el cabestro entre los dientes y simplemente se desboca. Pero si él se desboca, al jinete casi no le queda más que dejarle plena libertad y sujetarse de él esperando que ocurra lo mejor. Pero si Georg, que sabe magistralmente formar costumbres, aprende a hacer algo de un modo bien determinado, hace todo lo posible entonces por impedirle al Yo medio que rompa esa costumbre. No es sabido en general, que por medio de ciertos ejercicios se puede ocasionar una carga especialmente intensa de fuerza vital, siempre y cuando se esté saludable y no demasiado
arruinado físicamente. Tales cargas intensas con Mana son a veces de gran valor, especialmente cuando se trata de sanar a otros o a sí mismo o de formar y decir una oración con gran poder de realización.
Según la opinión de los Kahunas, el ser humano puede aumentar su cantidad normal de Mana obtenida del alimento y del aire, acelerando el proceso de extracción por medio de influencia mental. Nuestros fisiólogos apoyan esa teoría. Ellos han encontrado, precisamente, que con la digestión el alimento no se consume completamente de inmediato, sino que es transportado en glicógenos o glucosas. Con su oxidación por medio del oxígeno que respiramos, recibimos la cantidad exacta de energía y fortaleza que necesitamos para los respectivos trabajos que tenemos que efectuar. Pero si eso es cierto - y no tenemos ningún motivo para dudar de los resultados -, entonces el Yo inferior, que es justamente el que controla esas transformaciones, puede en todo momento encargarse, por medio de una respiración intensificada, de que se queme más glucosa y que se produzca más de esa extraña fuerza producida químicamente, que llamamos Mana.
La mayoría de las veces el Yo inferior aprende rápidamente lo que tiene que hacer, y rara vez tiene dificultades. Siempre que se tenga un talento natural y se practique suficientemente, se llega fácilmente a ser un especialista y por medio de una intensa carga de Mana se puede derribar de un golpe a una persona relajada inconsciente al suelo – como algunos miembros de la HRA comprobaron en el año 1950. Naturalmente esto no significa que un buen miembro de la HRA se dedique a tales cosas en la vida práctica (la demostración fue dada sólo una vez en Hollywood por un mesmerista que estaba de paso; ésta no formaba parte del programa de experimentos de la HRA).
Lo más interesante del Mana es que parece vivir y disponer de un tipo de inteligencia propia. Sin embargo, eso no es así en realidad; éste solamente puede actuar cuando carga o vitaliza substancia-Aka, por ejemplo, un dedo-Aka extendido; y la consciencia inteligente que parece mostrarse en él, pertenece en realidad al Yo inferior, que ocasiona por iniciativa propia el estiramiento del dedo y todo lo que debe ocurrir con eso. (Una excepción la forma el caso en que un ser espiritual sin cuerpo se apodera del control y absorbe la carga intensa de Mana para su propio cuerpo-Aka, y la utiliza para sus propios propósitos).
Con la carga intensa de Mana procedemos exactamente como con los experimentos con el péndulo o con las cajas: Le explicamos a Georg lo que hay que hacer y le pedimos que lo intente. Después que le hemos explicado que hay que quemar más alimento en la corriente sanguínea y aumentar esencialmente la cantidad de fuerza vital disponible, le aliviamos su labor a Georg si utilizamos los músculos que se activan conscientemente y comenzamos a respirar más profundamente. Con eso el Yo inferior recibe la cantidad de oxígeno necesaria y se le aclara nuevamente lo que esperamos de él.
Mientras esperamos que Georg inicie su trabajo, podemos hacer algunos ejercicios de gimnasia. A través de eso se estimula al Yo inferior a producir Mana; de lo contrario consumiríamos nuestra provisión de Mana en pocos segundos y nos agotaríamos. Cualquier deportista sabe que con el “primer viento” – con la cantidad inicial de Mana en el cuerpo físico y el cuerpo-Aka – solamente avanza cierta distancia y a cierta velocidad. También sabe que después de poco rato experimenta un nuevo impulso de fuerza – el “segundo viento” – y que con éste avanza constantemente y con mayor velocidad.
En vez de hacer ejercicios de gimnasia, también podemos adoptar la actitud mental de un deportista que se prepara para una carrera. Nos concentramos en la imagen mental de la carrera, respiramos más rápido y tensamos un poco nuestros músculos. Bajo el efecto de esa idea, Georg casi siempre comenzará a producir más Mana.
En mi libro “Conocimiento secreto detrás de milagros” dije que el Barón Eugene Ferson enseñaba un método práctico para producir una carga de fuerza vital especialmente intensa en el cuerpo. Él viajó hace años a través de los Estados Unidos y dio conferencias. En vez de Mana él
utilizaba el término “fuerza vital universal”, y creía que había tres tipos de ésta. Él no sabía nada de los tres Yoes de la doctrina HUNA y nada de los tres tipos de Mana de los Kahunas.
La diferencia fundamental entre las teorías de Ferson y las percepciones de los Kahunas está en la pregunta, de dónde proviene la carga intensa. Tal como los instructores de algunas escuelas religiosas de la India, el Barón Ferson también creía que existía una “fuerza vital universal”, que como un inconmensurable océano de energía llena todo el universo, que está en todas partes y de la cual todos los seres vivientes podrían extraer su parte de fuerza vital. Por el contrario, los
Kahunas no han dejado nada que podría indicar que le atribuyen un carácter universal a la fuerza
vital. Ferson creía poder en cierta medida crear de la atmósfera esa fuerza por medio de un esfuerzo mental, absorberla y almacenarla en su cuerpo.
La fórmula de afirmación del Barón Ferson era: “La fuerza vital universal fluye ahora a través de mí… Yo la siento”. Entre las dos frases él hacía una pausa, para dejar crecer la corriente de energía. Mientras decía la afirmación, sus alumnos estaban parados con las piernas bien separadas y con los brazos y las manos extendidas a la altura de los hombros. Ferson creía que si las cuatro extremidades sobrepasaban el cuerpo astral, tocarían las corrientes de energía que fluyen en el aire alrededor del cuerpo; captarían la fuerza vital universal en el cuerpo, tal como las antenas captan las ondas de radio de una emisora. Pronto se sentía una picazón en las manos, que probablemente era la consecuencia de una intensa carga de Mana. Pero hay que considerar que esa picazón ya se había anunciado a través de la fórmula de afirmación, que por lo tanto se le podía esperar y Georg ya estaba trabajando para hacerla realidad (la picazón también podía por fin provenir de una disminución de la circulación sanguínea en los brazos). Pero la carga intensa de Mana se producía en todo caso y se podía demostrar.
El fallecido Dr. Oscar Brunler, un renombrado científico y radiólogo, demostró un método que superaba al de Ferson, aunque éste también se basaba en la discutida tesis de que la fuerza ya estaba contenida en la atmósfera. Con ese método se comenzaba con ejercicios gimnásticos, para lograr una respiración más profunda e intensa e iniciar el desarrollo automático de una cantidad adicional de Mana. Hay que pararse con los pies bastante juntos, y tomar aire con los dedos bien extendidos, como con una pala. Primero hay que pararse en las puntas de los dedos de los pies y comenzar a estirarse lo más alto que se pueda; después se llega – doblando el cuerpo al mismo tiempo – hasta los lados de los tobillos con movimientos circulares y se termina haciendo oscilar las manos por detrás formando un arco. El arco de oscilación tiene como tres cuartos de un círculo completo. Al final de cada movimiento circular se relajan por un momento los brazos y las manos, antes de que - con estiramiento del cuerpo - sean levantadas nuevamente hasta la posición inicial. Al realizar el ejercicio varias veces vigorosamente, se mantiene la imagen mental de que en el cuerpo se acumula un exceso de fuerza vital. Cada oscilación se conecta con la fórmula: “Ahora me cargo con Mana”. El método del Dr. Brunler es excelente. Una vez que Georg ha aprendido su arte, reacciona ante un requerimiento mental del Yo medio. En algunas personas el nivel normal de Mana es bastante alto; otras tienen sólo una carga muy pequeña. Pero cualquiera puede lograr una carga intensa de Mana que se puede comprobar.
El experimento que hacía el Barón Ferson era sencillo. Si alguien con una buena carga se imagina interior, plástica y afirmativamente que el Mana de su cuerpo se concentra en las manos y provoca allí efectos magnéticos, eso ocurrirá. Los “imanes humanos” logrados así, se colocan suavemente por detrás sobre los hombros de un amigo que no esté muy cargado. Si después se retiran lentamente las manos, éstas actúan como fuertes imanes y muchas veces pueden arrastrar al amigo con tal fuerza, que éste pierde el equilibrio. Algunas personas reaccionan a aquellas fuerzas mucho más intensamente que otras. Si se hace el experimento - cada vez después de una carga intensa – con diferentes personas en forma sucesiva, se encuentra con seguridad un compañero sensitivo que reacciona en forma especialmente acentuada a esa fuerza magnética.
En otra parte he descrito un experimento que realicé en Honolulu como alumno del Barón Ferson. Yo había podido ejercer fuertes efectos magnéticos de tracción sobre diferentes participantes del grupo de estudio, pero no estaba seguro si las reacciones de esas personas no habían sido tal vez provocadas por sugestión o imaginación. Para estar seguro me puse de acuerdo con uno de los participantes del curso para hacer experimentos con su perro. Cada uno de nosotros se cargó en forma especialmente intensa, se paró detrás del perro, le puso la mano en el lomo y la retiró lentamente. Cada vez el perro era tirado por las manos, aunque trataba de sujetarse de la alfombra con las garras. Lo extraño fue que nosotros no sentimos ningún tipo de fuerza de tracción en las manos. (Ese hecho es incluso difícil de explicar de acuerdo con la doctrina HUNA). Es posible que al retirar las manos nuestro Mana-Aka se haya extendido, haya mantenido agarrado al perro de algún modo y bajo la orden del Yo inferior haya utilizado la fuerza existente en la mano-Aka invisible, para tirar al perro hacia atrás. Seres espirituales que sólo poseen su cuerpo-Aka y que lo llenan con Mana que les extraen a los vivos, pueden muchas veces realizar trabajos enormes con el empleo de toda la carga de Mana; (personas vivas, mesas y pianos pesados, por ejemplo, son levantados y casas son sacudidas como con un temblor).
Recordemos que los Kahunas simbolizaban el Mana por medio del agua. Si quieren cargarse intensamente, respiraban profundamente y se imaginaban cómo el Mana - tal como agua en una fuente - ascendía cada vez más alto, hasta que se desborda. El cuerpo lo pensaban como fuente y el Mana como agua. En ese estado podían proporcionarle fuertes cargas de Mana a palos. Éstos eran lanzados a distancia sobre las cabezas de los guerreros, y el enemigo que era alcanzado caía inconsciente al suelo. Del mismo modo el mesmerista de Hollywood envío una carga intensa en su línea visual y derribó a una persona inconsciente al suelo. Sin duda él se valió para eso de un dedo extendido de Mana-Aka.
Para efectuar una prueba de tracción magnética se necesita a otra persona. Por eso en el trabajo de la HRA nosotros buscamos un examen sencillo que se pudiera realizar solo. No se le encontró de inmediato, pero con el tiempo se elaboró un procedimiento, que a cualquiera que sepa trabajar con el péndulo le entrega resultados satisfactorios.
Para esa prueba se sostiene el péndulo en la mano como siempre, pero sobre la palma de la mano izquierda. Se le dice a Georg en forma sencilla pero insistente, que de acuerdo con la convención debe indicar por medio del péndulo la cantidad de Mana de que dispone por el momento en el cuerpo físico y en el cuerpo-Aka (es decir, la carga normal). La convención tiene que ser claramente entendible; hay que fijarse de que la cantidad de oscilaciones sea limitada. Es muy agotador tener que seguir por largo tiempo algunos miles de oscilaciones. Hay que buscar, por lo tanto, arreglárselas con algunos cientos de oscilaciones, lo cual es totalmente apropiado y posible, porque sólo se trata de una comparación entre la carga normal y la intensa. Oscilaciones circulares en vez de las anteriores oscilaciones rectas son cambios interesantes. El procedimiento se puede acortar con la convención preguntando: “¿Es el resultado de la cuenta mayor que trescientas oscilaciones?” Si la respuesta es “Sí”, pero con cuatrocientas oscilaciones se responde “No”, entonces se dice: Pues bien, entonces comencemos con trescientas”. Al lograr la cantidad exacta, Georg debe terminar la oscilación con una leve sacudida o tambaleo del péndulo. Si todavía existen dudas sobre la cuenta, éstas deben eliminarse junto con Georg con el método “Sí” y “No”.
Si hay acuerdo acerca de la carga normal de Mana, se debe ocasionar una carga intensa y hacer un nuevo experimento para ese estado de carga. Es útil anotar diariamente el resultado de tales experimentos, ya que con sólo pocos minutos de ejercicio diario se puede constatar que la carga aumenta día a día. Todo lo que esté sobre el doble de lo normal es bueno. Cuatro veces lo normal lo lleva a usted y a su Georg a la cabeza de la clase.
Algunos miembros de la HRA han logrado oscilaciones del péndulo por cierto – muchas veces incluso oscilaciones en círculo muy amplias -, pero Georg simplemente se ha mantenido
oscilando sin parar, hasta que los brazos han estado tan cansados que no ha sido posible sostener por mucho tiempo más el péndulo sobre la palma de la mano. En tales casos hice verificaciones con mi péndulo y mi Georg sobre las manos de los amigos de la HRA en referencia. Mi Georg resultó ser tan útil con la medición de las otras personas como conmigo mismo. En todos los casos nos entregó la cantidad normal y después de la carga intensa la cantidad aumentada. En otros dos casos, una conversación con los amigos de la HRA – y tal vez una conversación silenciosa entre nuestros Georgs - condujo a que los ejercicios posteriores fueran comprendidos del todo, las oscilaciones erradas desaparecieran y se dieran resultados normales. De esa experiencia deducimos que los dos Georgs no habían comprendido bien la convención. Ellos habían comprendido, por cierto, que las oscilaciones circulares del péndulo debían indicar cargas de fuerza vital – lo que es simple de comprender – pero no habían podido comprender que una determinada cantidad de oscilaciones debía servir de indicadora de la carga normal y que había que indicar la carga intensa que sobrepasaba a ésta, por medio de una correspondiente mayor cantidad de oscilaciones. Personas con un bajo nivel normal de fuerza vital, casi siempre pueden percibir claramente el aumento de Mana, después de una carga intensa. Ellas sienten entonces un mayor bienestar, un aumento de la fuerza física o de la voluntad, mayor poder de decisión o agudeza mental, una actividad de la memoria más rápida y fácil y una mejor función de la