Supongamos ahora que veinte años se tengan que añadírseles a la era neobabilónica, esto se requiere si la destrucción de Jerusalén es ajustada al 607 en lugar del 587 a. E.C., y que nosotros le agregamos estos veinte años al reinado de Nabónido, haciéndolo de treinta y siete años en lugar de diecisiete. Entonces su primer año habría sido el 575/74 a. E.C., en lugar del 555/54.
Entonces el sexto año de Nabónido, cuando Astiajes fue derrotado por Ciro, se tendría que mover hacia atrás del 550/49 para el 570/ 69 a. E.C.
No obstante, estas fechas, son imposibles de cambiar, ya que Ciro no llegó al poder hasta cerca del 559 a. E.C., como se demuestra en la gráfica anterior. ¡Él claramente no podría derrotar Astiajes diez años antes de que él llegara al poder! Esto es la razón del por qué la Sociedad correctamente fecha esta batalla a el 550 a. E.C., por esto indican los diecisiete años del reinado de Nabónido correctamente, como es sostenido por todas las autoridades y los autores clásicos. 29
Aunque las crónicas disponibles no suministran una cronología completa para el período neobabilónico, la información que ellas preservan apoyan las fechas para la longitud de los reyes neobabilónicos dada por Beroso y el Canon Real.
Debido a que la evidencia presentada anteriormente fuertemente indica que ambas de estas fuentes derivaron su información de la crónica babilónica independiente una de la otra, y como sus cifras para los reinos neobabilónico están de acuerdo, es lógico concluir que la información cronológica cedida en las crónicas neobabilónicas han sido conservadas inalteradas por Beroso y el Canon Real.
¿Aún cuando éstas puedan estar de acuerdo, no obstante, puede ser confiable la información que se da por estas crónicas babilónicas?
Frecuentemente es señalado que los escribas asirios torcieron la historia para glorificar sus reyes y dioses. “Es un hecho muy conocido que en las inscripciones reales asirías nunca se admite abiertamente un serio retroceso militar.” 30 Algunas veces los escribas falsificaron la narración
cambiando la fecha de una derrota y tejiéndola a una historia de una batalla posterior. 31 ¿La
crónica neobabilónica trata también la historia de esta manera?
El Dr. A. K. Grayson, una autoridad muy conocida en las crónicas Asirías y babilónicas, concluye:
Al contrario de los escribas asirios, los babilónicos ni fallaron en mencionar las derrotas babilónicas ni intentaron cambiarlas en victorias. Las crónicas contienen un registro razonable y representativo de los eventos importantes en el período por el cual ellos se concernían. 32
Nosotros tenemos razón para confiar, entonces, que las cifras para los reinados de los reyes neobabilónico dadas por éstas crónicas y preservadas para nuestro tiempo gracias a Beroso y el Canon Real representan los reinos actuales de estos reyes. Estas conclusiones serán confirmadas, una y otra vez, en las discusiones que seguirán.
22. El Profesor Wiseman dice: “El texto de la Crónica Neobabilónica está escrito en una escritura pequeña de un tipo qué no es posible fechar con precisión pero puede significar que ellos fueron escritos en algún tiempo casi contemporáneo con los mismos acontecimientos y hasta el fin de la gobernación Aqueménida [331 a. E.C.]” (Chronicles of Chaldean King [“Las crónicas de Reyes Caldeos”, Londres: Los fideicomisarios del Museo Británico, 1991], pág .4). El Profesor J. A. Blinkman es un poco más específico, declarando que las copias existentes de las crónicas Neobabilónica son “con brevedad antedatadas ligeramente el Historiai of
Herodotus,” [“Historia de Herodoto”] cuales fueron escritas cerca del 430 a. E.C. (J. A. Brinkman. “The Babylonian Chronicle
Revisited,” in Lingering Over Words. Studies in Ancients Near Eastern Literature in Honor of William L .Moran, [“La Crónica Babilónica Vuelta a Visitar, Demorando Encima de las Palabras. Los estudios en Antiguo Cercano Oriente de la Literatura en Honor a William L. Moran”] ed. de T. Abusch, J. Huehnergard, y P. Steinkeller [Atlanta: Scholar Press, 1990], pp. 73, 85.) El Dr. E.N. Voigtlander dice que las copias de las crónicas neobabilónica parecen venir del reinado de Darío I (Voigtlander, A Survey of Neo-
Babylonian History (“Un Estudio de Historia Neobabilónica”) [Una tesis doctoral inédita, Universidad de Michigan, 1963], pág 204,
nota 45) La Crónica A1 tiene un colofón en que se declara explícitamente que el texto se copió (de un original de más temprano) en el año 22 de Darío I (500/ 499 a. E.C.).
23. A. K. Grayson, Assyrian and Babylonian Chronicle. [“Crónica Asirio y babilónica.”] (Locust Valley, Nueva York: J.J. Augustin Publisher, 1975. A esta obra, de ahora en adelante estaremos refiriéndonos a ella por sus siglas en inglés ABC.
24. A. K. Grayson, in Reallexikon der Assyriologie und vorderasiatischen Arhäologie (de aquí en adelante se abreviara a RLA por sus siglas) ed. D. O. Edzard, Vol. VI (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter, 1980), pág. 86.
25. Grayson, ABC (1975), pp. 99, 100.
26. Ibid. pág. 109.
27. Ibid., 106, 107. “El sexto año”, también, está faltando, pero como el registro para cada año está separado del próximo por una línea horizontal, y como la cuenta de la derrota de Astiajes inmediatamente precede el registro durante el séptimo año, es bastante evidente que se refiere al sexto año.—Anshan era una Ciudad y también un nombre arcaico de la provincia en que fue situada, Parsa
(Persis) que queda al lado del Golfo Pérsico al sudeste de Babilonia. Al tiempo de levantamiento de Ciro al poder, Anshan (Parsa) era tributaria del reino de Media.
28. Herodotus Historiai [“Historia de Herodoto”] I: 210 – 216 Otros historiadores antiguos como Ctesias, Dinon, Deodoro, Africano, y Eusebio están de acuerdo aproximadamente con esta longitud de Ciro. Vea Perspicacia Para Comprender las Escrituras (1991) Vol. 1, pág. 591.
29. Perspicacia Para Comprender las Escrituras (1991) Vol. 1, pp. 485, 591, Vol. 2, pág. 650. Que Astiajes fue derrotado en el 550 a. E.C., también se puede argumentar bajo otros fundamentos. Sí como es declarado por Herodoto en (Historiai I: 130) [“Historia de Herodoto”], Astiajes gobernó a Media durante treinta y cinco años su reinado habría empezado en el 585 a. E.C. (550 + 35 = 585). Él fue el sucesor de su padre Ciaxares quien había muerto poco después de la batalla con Alyattes de Lidia que según Herodoto (Historiai I: 73, 74) se interrumpió por un eclipse solar. Realmente, un eclipse total solar visible tuvo lugar en esa área en el 28 de mayo de 585 a. E.C., que normalmente se identifica con el que es mencionado por Herodoto. —I. M. Dioakonoff, The
Cambrige History of Iran, Vol. 2 (Cambrige: Cambrige University Press, 1985), pp. 112, 126; compare con M. Miller, en “The
earlier Parsian dates in Herodotus,” [“Las fechas Pérsica más tempranas en Herodoto”], Klio, Vol. 37 (Berlín: Akadime−Verlag, 1959), pág. 48.
30. A. K. Grayson, “Assyria and Babylonia,” Orientalia, Vol. 49, Fasc. 2, pág. Vea también a Antti Laato en Vetus Testamentum, Vol. XLV: 2, abril 1995, pp. 198 – 226.
31. Grayson, ibid. (1980), pág. 171.
32. Ibid., pág. 175. Esto no significa que las crónicas son archivos infalibles. Como el Dr. J. Brinkman señala,: “la falta de prejuicio nacionalista no asegura la verdadera fiabilidad; y las crónicas babilónicas tienen su porción de errores probados.” No obstante, él está de acuerdo que las crónicas contienen un registro esencialmente fiable de eventos y fechas para los períodos entre los siglos octavo y sexto de a. E.C.: “Para el período que abarcan desde el 745 al 668, estos documentos listan los gobernantes y las fechas exactas de los reinados en Babilonia, Asiría, y Elam. La información de la cobertura después de esta es irregular, en parte debido a las lagunas en el registro; pero estos textos todavía proveen la mayoría del trasfondo cronológico preciso para el conocimiento de la caída del tardío Imperio Asirio, el levantamiento del Imperio neobabilónico, el reino de Nabónido, y la transición al reinado Pérsico. — Brinkman en
Lingering Over Words [“Demorando Encima de las Palabras”] (vea la nota anterior # 22), pp. 74 y la 100, nota # 148. Para comentarios adicionales de las crónicas neobabilónica, vea el Capítulo 7: “ Los esfuerzos por superar la evidencia”.