añadido,)
85De igual modo la revista La Atalaya 15 de diciembre de 1971, hizo las siguientes declaraciones pretenciosas en la página 756:
Utilizando la cronología bíblica, los testigos de Jehová señalaron desde tanto tiempo atrás como en 1877 al año de 1914 como un año muy significativo...
Llegó el año trascendental de 1914, y con él la 1ª Guerra Mundial, el trastorno más esparcido de la historia hasta ese tiempo. Trajo degollina, hambre, peste y derrocamiento de gobiernos sin precedente. El mundo no esperaba los acontecimientos tan horribles que tuvieron lugar. Pero los testigos de Jehová sí esperaban aquellas cosas, y otros reconocieron que las esperaban...
¿Cómo pudieron los testigos de Jehová haber conocido con tanta anticipación lo que los líderes mundiales mismos no sabían? Solo porque el espíritu santo de Dios les dio a conocer estas verdades proféticas. Es verdad, algunos alegan hoy que esos acontecimientos no eran tan difíciles de predecir, puesto que la humanidad por mucho tiempo se ha visto en diversas dificultades. Pero si esos acontecimientos no eran difíciles de predecir, entonces, ¿por qué no estuvieron prediciéndolos todos los líderes políticos y religiosos y los expertos en economía? ¿Por qué estaban diciéndole a la gente lo contrario? (Énfasis añadido)
Infortunadamente para la Sociedad Watch Tower, ninguna de estas declaraciones está de acuerdo con los hechos históricos. Si deliberado o como resultado de la ignorancia cada una de estas representan una distorsión muy seria de la realidad.
Primeramente, aunque existían varias predicciones en las publicaciones de la Watch Tower acerca de lo que tendría lugar en 1914, ninguna de ellas se acercó a una predicción sobre la erupción de una
guerra mundial en ese año.
En segundo lugar, los líderes políticos y religiosos contrario a las declaraciones de La Atalaya citadas aquí arriba, mucho antes del 1914 esperaban que tarde o temprano una gran guerra surgiría en Europa. Ya para el 1871 Otto von Bismarck, el primer Señor y Alto Canciller del Imperio Alemán, declaró que la “Gran Guerra” vendría un día. Durante décadas antes del 1914, los periódicos y semanarios estaban constantemente ocupados con este tema. Para citar simplemente un ejemplo entre muchos, en enero de 1892 la edición muy respetada del semanal en inglés Black and White (“Negro y Blanco”) explicó en un editorial de introducción a un folletín de ficción en la próxima guerra:
El aire está lleno de rumores de Guerra. Las naciones Europeas están de pie totalmente armadas y preparadas para la movilización instantánea. Las autoridades están de acuerdo que una GRAN GUERRA debe surgir en un futuro inmediato, y que esta guerra se luchará bajo novedosas y sorprendentes condiciones. Todos los hechos parecen indicar que el próximo conflicto será el más sangriento en la historia, y debe involucrar en las trascendentales consecuencias al mundo entero. En cualquier tiempo el incidente puede ocurrir qué precipitará al desastre. 86
I. F. Clark, en su libro Voices Prophesying War (“Voces Profetizando la Guerra”) 1763 − 1984,
explica con la magnitud que la primera Guerra Mundial “se preparaba con hechos y con ficción”:
Desde el 1871 en adelante los mayores poderes europeos se prepararon para la gran guerra que Bismark había dicho que un día vendría. Y por casi la mitad de un siglo, mientras el personal general y los ministerios argumentaban sobre las armas, estimaciones, y las tácticas, el cuento de la guerra−por−venir
era un dispositivo dominante en el campo del impulso de la ficción... El período desde el mil ochocientos ochenta hasta la tan esperada erupción de la próxima guerra en 1914 vio el emerger más grande en número de estos cuentos conflictivos que jamás hayan aparecido en la ficción europea. 87
Las personas de aquel tiempo, por lo tanto, no podían evitar ser confrontado con las constantes predicciones de una próxima gran guerra que llegaría a Europa. La pregunta no era si [llegaba] sino más bien, cuándo estallaría la Gran Guerra. Aquí hubo mucho lugar para las especulaciones, y de los muchos cuentos imaginativos y las novelas surgieron fechas diferentes. Las fechas específicas a veces se señalaban incluso en los mismos títulos de los libros, por ejemplo, Europa in Flammen. Der deustsuche
Zukunftskrieg 1909 (“Europa en Llamas. La Próxima Guerra Alemana de 1909”), por Michael Wagebald,
publicada en 1908, y The Invasion of 1910 (“La Invasión de 1910”), por W. LeQueux, publicada en 1906. Los Políticos y estadistas, también, en ocasiones intentaron señalar con precisión los años específicos para la erupción de la gran guerra que se esperaba. Uno de los más afortunado fue M. Francis Delaisi, un miembro de la Cámara Francesa de Diputados. En su artículo “La Gurre qui Vient ” (“La Guerra que viene”), que se publicó en el periódico de la parroquia: “La Guerre Social” en el 1911, allí él discutió la situación diplomática con muchos detalles, concluyendo que “una guerra terrible entre Inglaterra y Alemania se está preparando”. Como se muestra en el siguiente extracto de su artículo, algunas de sus predicciones política resultaron ser notablemente exactas:
Un conflicto se está preparando en sí mismo, que comparado con la matanza horrible de la guerra Ruso − Japonesa [en el 1904−05] será un juego de niños.
En el 1914 las fuerzas [navales] de Inglaterra y Alemania serán casi iguales. Un cuerpo del ejército Prusiano avanzaría con marchas forzadas para ocupar a Amberes.
Nosotros, los Franceses tendremos que hacer la lucha en las llanuras Belgas. Todos los periódicos imprimirán en sus titulares y tan grande como una mano estas palabras proféticas LA NEUTRALIDAD DE BÉLGICA SE HA VIOLADO. EL EJÉRCITO PRUSIANO ESTÁ MARCHANDO SOBRE LILLE. 88
En el área religiosa, los “milenarios” eran sobre todo los que estaban presentando predicciones sobre el próximo fin del mundo. Este movimiento incluyó a millones de cristianos de diferentes agrupaciones, como los Bautistas, Pentecostales, y así sucesivamente. El pastor Russell y sus seguidores, los “Estudiantes de la Biblia”, fueron simplemente una rama pequeña de éste inmenso movimiento. En todos ellos fue común tener un punto de vista pesimista sobre el futuro. El libro Armageddon Now! (“¡Armagedón Ahora!”) por Dwight Wilson, él describe la reacción de ellos sobre la erupción de la Gran Guerra en 1914:
La guerra en sí no vino como sobresalto a estos antagonistas del post-milenarismo optimista; ellos no sólo habían contemplado la culminación de la edad en el Armagedón, pero se anticipó que ‘la guerra y los rumores de guerra’ eran señales del fin que se aproximaba. 89
Wilson entonces continúan y cita a uno de ellos a, R. A. Torrey, decano del Instituto de la Biblia en Los Ángeles, quién, en el 1913, un año antes de la erupción de la guerra, escribió en su libro, The Return
of the Lord Jesus (“El Retorno del Señor Jesús”) diciendo: “Nosotros hablamos de desarme, pero todos
sabemos que no ha de llegar. ¡Todos nuestros planes presentes para la paz acabarán en guerra y en el conflicto más horrible que jamás éste viejo mundo haya visto!” 90
Como Theodore Graebner dice en su libro War in the light of Prophecy (“La guerra bajo la Luz de la Profecía”), la guerra del 1914 escasamente había comenzado cuando una gran hueste de escritores de diferentes denominaciones religiosas se levantó, reclamando que la guerra había sido predicha:
Pronto los anuncios fueron hechos por varios investigadores: YA SE HABÍA PREDICHO. Inmediatamente miles de cristianos bíblicamente encaminados se interesaron. Asimismo de inmediato
otros se pusieron a trabajar en Gog y Magog, el Armagedón, las Setenta Semanas, el 666, los 1,260 dias, etc., y pronto las revistas religiosas, en este país y en el extranjero, contenían el mensaje, anunciando con mayor o menos convicción, SE YA SE HABÍA A PREDICHO. Los panfletos y tratados aparecieron promulgando el mismo mensaje, y pronto una cantidad de libros estaba en el mercado, corriendo desde 350 compaginas cada uno, qué no solo contenían la mayoría de las ‘pruebas’ circunstanciales para esta aserción, pero igualmente se anunciaba el tiempo exacto cuando la guerra vendría a su fin, y quién saldría victorioso, lo significativo de la guerra para la Iglesia cristiana, era que ahora (se decía) estaba casi para entrar a su período del milenio. 91
Graebner que se sintió incitado a examinar un gran número de estas contenciones, después de una investigación muy completa concluyó que:
...la masa entera de literatura milenaria que floreció durante la Primera Guerra Mundial —y una tremenda masa que fue— se demostró definitivamente, completamente, y absolutamente falsa por los eventos. En ningún punto individual la Primera Guerra Mundial hizo su desarrollo como se había esperado después de leer a los interpretes milenarios. Ni [uno] solo de ellos predijo el resultado de la guerra. Ni [uno] solo de ellos predijo la entrada de los Estados Unidos. Ni [uno] solo de ellos predijo la Segunda Guerra Mundial. 92
Las especulaciones del Pastor Russell sobre la próxima gran guerra en Europa en su percepción no diferían de aquéllas de los escritores de las novelas contemporáneas y los expositores milenarios. En la revista Zion's Watch Tower (“Torre del Vigía de Sión”) de febrero, 1885, él escribió: “La nube espesa de la tormenta se está recogiendo sobre este viejo mundo. Parece como si una gran guerra europea será una de las posibilidades cercana en el futuro.” 93
Haciendo un comentario sobre la situación mundial prevaleciente dos años después‚ él concluyó, en la edición de febrero de 1887 que: “Todo esto parece como si el próximo Verano [1888] se va a ver una guerra a pie qué podría comprometer cada nación de Europa.” 94 En la edición del 15 de enero de 1892,
él había pospuesto la guerra para “aproximadamente el 1905”, y al mismo tiempo enfatizando que
generalmente la Gran Guerra esperada no tenía nada que ver con el 1914 y las expectativas ligadas a esa fecha. En el 1914 él no esperaba una guerra europea general sino, la culminación de la batalla del
Armagedón (que él pensó había empezado en el 1874), cuando todas las naciones de la tierra se aplastarían y serían reemplazadas por el reino de Dios. Él escribió:
Los periódicos, semanarios y mensuarios, religiosos y seglares, están continuamente discutiendo la perspectiva de una guerra en Europa. Ellos perciben los agravios y ambiciones de varias naciones y predicen que la inevitable guerra no está a días muy distantes, que puede empezar en cualquier momento entre algunos de los grandes poderes, y la perspectiva es que los involucrará a todos ellos...
A pesar de estas predicciones y las buena razones que muchos presentan para hacerlas, nosotros no las compartimos. Es decir, nosotros no pensamos en las perspectivas de una guerra europea general tan marcada como comúnmente se supone... Incluso si surge una guerra o una revolución en Europa antes del 1905, nosotros no consideramos que sea parte alguna de la severa tribulación predicha. …[La] siempre oscurecida nube de la guerra estallará en toda su furia destructiva. Una culminación así nosotros no la esperamos, sin embargo antes, alrededor del 1905, cuando los eventos predichos requerirán que transcurra cerca de ese tiempo, a pesar del rápido progreso en estas direcciones que ahora son posibles. 95
La Gran Guerra que fue generalmente esperada finalmente llegó en el 1914. Pero probablemente ninguno, y en todo caso ni Charles Taze Russell y sus seguidores, habían predicho que vendría ese año. Los eventos eran muy diferentes que él y sus asociados los “Estudiantes de la Biblia” habían atado a esa fecha no ocurrieron. Al igual que las predicciones de los muchos otros escritores contemporáneos milenarios, sus predicciones, también, se demostraron que eran “definitivamente, completamente, absolutamente, falsos por los eventos.”
Luego exigir, como lo hizo repetidamente la Sociedad Watch Tower hasta el 1993, de que ellos y solo ellos “con precisión”, y “por el Espíritu Santo de Dios”, habían predicho la erupción de la guerra en el 1914 y otros eventos, y que “todos los políticos, los líderes religiosos, y los expertos económicos” habían estado “diciéndole lo contrario a las personas”, es demostrablemente una grosera distorsión de los hechos históricos.
Como explicamos anteriormente, para el 1993, algunas de ésas reclamaciones pretenciosas fueron finalmente, retiradas en el libro Los Testigos de Jehová... Proclamadores del Reino de Dios, que fue introducido en las asambleas de distritos de los Testigos de Jehová ese año como una “mirada franca” de la historia del movimiento. Sin embargo, estas admisiones, normalmente están contextualmente rodeadas por un mínimo de información de lo que realmente sucedió tras bastidores, además, es tan apologética que ha torcido engañosamente la realidad, que es más lo que oculta que lo que revela.
Es verdad que finalmente la Sociedad admite que Russell tomó sus cálculos de los Tiempos de los Gentiles de Nelson H. Barbuor, quien los había publicado un año antes que Russell en las ediciones de agosto, septiembre, y Octubre de 1875 del “Herald of the Morning ” (“Heraldo de la Mañana”). 96
Incluso en el libro en el párrafo que precede trata de buscar alistar expositores del siglo 19 para los cálculos de los 2,520 años, como un apoyo para la fecha del 1914. Esta impresión se refuerza todavía más por la declaración en la nota al calce, en letra negrita-tecleada a la izquierda del párrafo que dice: “Pudieron notar que la profecía señalaba claramente al 1914”. Sin embargo, la presentación de la historia, se limita estrechamente a unos expositores cuidadosamente seleccionado, los cálculos se disimulan parcialmente, se ajustan y se colocan para crear la impresión de que el cálculo de 2,520 años apuntó singularmente adelante hacia el 1914. Ninguna de las muchas otras fechas del fin que se arribaron por los otros expositores antes que Russell se mencionan. De modo que, aunque citaron a John A. Brown como haber llegado a los 2,520 años “ya en 1823”, su aplicación particular del período se ha ocultado completamente y se torció en las subsiguiente declaraciones:
Pero no había discernido con claridad cuándo comenzaría ni cuándo terminaría el período profético. Sin embargo, sí había conectado estos “siete tiempos” con los Tiempos de los Gentiles de Lucas 21:24 97
Realmente es todo lo contrario, como fue mostrado en éste capítulo arriba, Brown expresamente declaró como su firme convicción de que el período de 2,520 años empezó en el 604 a. E.C., y acabaría en el 1917. Aún más, a pesar de la declaración puesta en bastardilla (itálica) por la Sociedad, Brown nunca
conectó los 2,520 años con los Tiempos de los Gentiles de Lucas 21:24, porque, como señalamos
anteriormente en este capítulo, él sostuvo que los tiempos de los gentiles mencionados en este texto eran de 1,260 años (lunares), y no “siete tiempos” de 2,520 años. Ambas declaraciones sobre el cálculo de Brown, entonces, es demostrado que son falsas.
Además de John A. Brown la Sociedad en el mismo párrafo se refieren a Edward B. Elliott y Robert Seeley, dos de los que mencionan al 1914 como una de las posibles fechas para el fin de los “siete tiempos”. Sin embargo, ambos realmente prefirieron el 1793 (luego fue cambiado al 1791 por Elliott) como la fecha terminal. 98
Finalmente, una publicación anónima editada por Joseph Seiss y otros es citada para hacer bandería de los cálculos que apuntaban al 1914 como una fecha significante, “aunque el razonamiento que contenía se basó en la cronología que C. T. Russell rechazó más tarde.” 99
El hecho, sin embargo, es que esto se sostiene de todos los cuatro expositores mencionados por la Sociedad. Todos ellos usaron una cronología que fechó la desolación de Jerusalén al 588 o 587 a. E.C., (no el 606 a. E.C., como está en los escritos de Russell). Brown llegó al 1917 como la fecha terminal sólo porque él computó los 2,520 años desde el primer año de ascensión de Nabucodonosor (604 a. E.C.) en
lugar del año 18 como lo hicieron Babour y Russell. Los otros tres llegaron al 1914 contando desde el
año de ascensión de Nabucodonosor cual ellos fecharon al 606 a. E.C., (en lugar del 605 a. E.C., la fecha
establecida por los historiadores modernos). 100
Aunque todos ellos basaron sus cálculos en las cronologías que fueron rechazada por Russell y sus seguidores, la Sociedad reclama que estos expositores “pudieron notar que la profecía bíblica señalaba claramente al año 1914.” Cómo es que ellos “pudieron notar” esto “claramente” usando cronologías que la Sociedad aún todavía hoy día sostiene que son falsas, esto ciertamente es bien confuso. Por supuesto, para el lector descubrir tales razonamientos incoherentes, él o ella tiene que verificar el trabajo de estos expositores. El problema es que los autores de la Sociedad normalmente evitan dar las referencias específicas. Esta práctica de ocultar las evidencias bochornosas se le hace casi imposible para la gran mayoría de los lectores descubrir los métodos sutiles usados para apoyar sus interpretaciones indefendibles
Como acabamos de mencionar, la Sociedad, contrario a sus reclamaciones anteriores, ahora hace concesiones en su nuevo libro de que las predicciones ligadas al 1914 son fallidas. Como se mostró antes en este capítulo, las muy específicas y distintas predicciones sobre el 1914 se resumieron en siete puntos en las páginas 76 a la 78 del Vol. II de Millennial Dawn (“Aurora del Milenio”), originalmente publicado en el 1889 en inglés. Estas predicciones fueron puestas allí anticipadamente sin ninguna condición dudosa. La discusión se vertió con palabras y frases como “hechos,” “ pruebas,” “evidencia Bíblica,” y “verdad establecida.” Que para el 1914 se vería: “el límite extremo del gobierno de hombres imperfectos,” por ejemplo, se declara esto ser “un hecho firmemente establecido por las Escrituras”. 101
¿Qué es lo que el nuevo libro hace sobre la historia de la Sociedad y con las demandas pretenciosas y el lenguaje muy positivo que originalmente encapsularon estas predicciones? Ellos han terminado suavizándolas y encubriéndolas totalmente. ¡Refiriéndose a la anterior, discusión de la mención de los Tiempos de los Gentiles en el Vol. II del Millennial Dawn (“La Aurora del Milenio”) —pero sin citar ninguna de las declaraciones reales que fueron hechas— la Sociedad pregunta: “Pero, ¿qué significaría el fin de los Tiempos de los Gentiles?” ¡La sorprendente respuesta que se da es que los Estudiantes de la Biblia: “no estaban completamente seguros de lo que sucedería!”
Aunque algunas de las predicciones son brevemente mencionadas, ahora la Sociedad evita cuidadosamente emplear términos tales como “predicciones” o “profecías.” Ahora Russell y sus socios nunca “predijeron” o “pronosticaron” nada, nunca reclamaron que ellos presentaron “la prueba” o “establecieron la verdad”. Ellos apenas “pensaron”, “sugirieron” estaban en la “expectativa”, “seriamente esperaron” que esto o aquello “pudiera” pasar, pero ellos “no estaban completamente seguros.” 102 De
este modo así, las predicciones que se hicieron se envuelven en un lenguaje que completamente encubre la verdadera naturaleza del mensaje del día del juicio final que fue proclamado agresivamente al mundo por los Estudiantes Internacionales de la Biblia por más de un cuarto de siglo antes del 1914. Sabiendo que enmascarando sus predicciones presuntuosas en tales palabras vagas y frases modestas, por su puesto, se les hace más fácil conceder “humildemente” que éstas fracasaron.
Aquí la Gráfica fue eliminada para ahorrar espacio
La página 134 del libro Los Testigos de Jehová Proclamadores del Reino de Dios (1993), El nuevo libro de la Sociedad Watch Tower sobre la historia del movimiento.
86. Citado por I.F. Clake en Voices Prophesying War 1763 −1984 (“Voces que Profetizan la Guerra”) (Londres: Oxford University Press,
1966), pp. 66, 67.
87. Ibid.,pág. 59.
88. Citado por Theodore Graebner en el libro, War in the Light of Prophecy. “Was it fortold?” A Reply to modern Chiliasm (“Guerra bajo la Luz de Profecía. “¿Fue Predicho ”? Una Contestación a Chiliasm Moderno”) (el St. Louis, Mo.: Concordia Publishing House, 1941), pp. 14, 15.
89. Dwight Wilson, Armageddon Now! (grand Rapids: Baker Book House, 1977), (“¡Armagedón Ahora!”) pp. 36, 37.
90. Ibid., pág. 37 91. Graebner 92. Ibid., 93. Las reimpresiones, pág. 720, 94. Las reimpresiones, pág. 899, 95. Las reimpresiones, pp. 1354−1356.
96. Los Testigos de Jehová —Proclamadores del Reino de Dios (Brooklyn, New York: Watchtower Bible & Tract Society, 1993), pág. 134.
97. Ibid., pág. 134.
98. La Sociedad Watch Tower no da ninguna referencia específica. E. B. Elliott publicó sus cálculos primero en el Horœ Apocalypticœ, 1ª ed.