• No se han encontrado resultados

La historia y los tiempos de profecías— una lección

In document Los Tiempos de Los Gentiles Reconsiderados (página 151-154)

La mayoría de los comentaristas están de acuerdo que la profecía de Daniel de las “setenta semanas” (Daniel 9:24–27) se refiere a un período de 490 años. Pero varias opiniones se han sostenido con respecto a cuándo fue el punto de partida de este período. Aunque se declara en Daniel 9:25 que: “desde la salida de [la] palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías [el] Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas” (TNM), diferentes puntos de vistas se sostienen considerando cuándo fue la salida de ésta “palabra” y por quién se da. 2

Si nosotros “simplemente nos apegamos a lo que dice la Biblia”, esto parece señalar al rey Persa Ciro. En Isaías 44: 28 Jehová dice: “que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado”. (Reina Valera 1960). Y más adelante, en el capítulo 45, verso 13 dice: “Yo mismo he suscitado a alguien en justicia [Ciro], y todos sus caminos enderezaré. Él es el que edificará mi ciudad, y a los míos que están en destierro soltará, no por precio ni por soborno.” (TNM).

Aunque pareciera claro según la propia Biblia, que la “palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén”, se emitió por Ciro. Esta aplicación, sin embargo, limita el período del decreto de Ciro (Esdras 1: 1– 4) hasta el Mesías a unos 483 años (siete semanas, también sesenta y dos semanas). Si este período concluyera en el bautismo de Cristo, que normalmente es fechado en alguna parte del período 26 al 29 E.C., el primer año de Ciro como el rey de Babilonia tendría que ser fechado al período del 458 – 455 a. E.C., en lugar del 583, una fecha históricamente reconocida.

Diversos comentaristas cristianos en el pasado han escogido esta aplicación, contrario a toda la evidencia histórica, y todavía aún es recogida por algunos expositores. Esta idea se popularizó en el pasado siglo 19 por Martin Anstey en su obra The Romance of Bible Chronology [“El Romance de la Cronología de la Biblia”], Londres 1913. 3 El Dr. E.W. Bullinger (1837 – 1913)

aceptó la misma posición, como puede verse en el Apéndice 91 (pp. 131– 32) de su The

Companion Bible [“La Biblia del Compañero”].

El razonamiento que subraya ésta posición que no es histórica, es claramente demostrada por uno de los que a ella se apegaba, George Storrs, un estudiante de la Biblia del siglo 19 y editor del periódico Bible Examiner (“El Escrutador del la Biblia”). En un artículo que trata con las setenta semanas, él declara:

Al examinar este punto, nosotros nada tenemos que ver con cronología profana, o la cronología de los historiadores. La Biblia debe establecer la cuestión, y si la cronología profana no cuadra con ella, nosotros tenemos el derecho de concluir que tal cronología es falsa, y no debe ser confiable. 4

¡Storrs, como algunos otros expositores antes y después de él, intentó quitarle casi 100 años al período Persa, sosteniendo que varios reyes Persas que son mencionados en el “Canon de Tolomeo” (el Canon Real) y otras fuentes históricas nunca existieron! George Storrs era ciertamente un sincero y honrado estudiante de la Biblia cristiano, pero sus (y otros) rechazos de las fuentes históricas demostraron ser un error grave. 5

Los reyes Persas mencionados en el Canon Real efectivamente existieron, esto se ha demostrado más allá de toda duda por los descubrimientos arqueológicos de estos tiempos modernos.6 Ésta es una ilustración instructiva respecto a la necesidad de considerar la evidencia

histórica con relación a las profecías de los tiempos bíblicos. Aunque esta aplicación especial de las setenta semanas pareciera muy bíblica y muy convincente, ha sido refutada por los hechos históricos y por consiguiente no puede ser correcta.

Lo mismo también es verdad sobre la aplicación de la profecía de los setenta años hecha por la Sociedad Watch Tower. Aunque en la superficie pueda parecer que es apoyada por algún pasaje en la Biblia, debe abandonarse porque es incompatible con los hechos históricos establecidos por una multitud de descubrimientos modernos.

¿Es posible, entonces, encontrar una aplicación de los setenta años que esté de acuerdo con la evidencia histórica? Sí lo hay, en un examen más profundo de los textos bíblicos que tratan con los setenta años demostraremos que no hay ningún conflicto real entre la Biblia y la historia seglar en lo que respecta a esta materia. Como se mostrará subsecuentemente, es la aplicación

hecha por la Sociedad Watch Tower que choca en conflicto, no sólo con la historia secular, pero también con la propia Biblia.

Hay siete textos en las escrituras que se refieren a un período de setenta años qué la Sociedad Watch Tower aplica a uno y al mismo período: Jeremías 25: 10 – 12; 29: 10; Daniel 9; 1–2; 2ª Crónica 36: 20 – 23; Zacarías 1: 7–12; 7: 1–7, a Isaías 23: 15 – 18. Éstos se examinarán ahora uno por uno en el orden cronológico. 7

2. Las interpretaciones principales se declaran por Edward J. Young en The Prophecy of Daniel [“La Profecía de Daniel”]. (Grand Rapids: Wm. B. Eerdman's Publishing Co., 1949), pp. 192 – 195.

3. Publicada nuevamente en 1973 por las Publicaciones de Kregel bajo el título Chronology of the Old Testament, [“La Cronología del Antiguo Testamento”]. Vea la pág. 20 sobre los 490 años. Entre los más recientes comentaristas de la Biblia, el Dr. David L Cooper, el fundador de la Sociedad de la Investigación Bíblica y editor de Biblical Research Monthly, [“la Publicación mensual de la Investigación Bíblica”], contenido esta misma tesis en su The Seventy Weeks of Daniel [“Las Setenta Semanas de Daniel”]. (Los Ángeles: Biblical Research Society, 1941).

5. El antiguo escritor cristiano Tertuliano (cerca del 160– c. 225 E.C. ), en su Against the Jews, [“En Contra de los Judíos”], contaron los 490 años desde el primer año de “Darío el Medo” (Dan. 9: 1, 2) hasta la destrucción del segundo templo por los Romanos en el 70 de E.C. Esto fecharía el primer año de “Darío el Medo” al 421 a. E.C., en lugar del 538. Los rabinos judíos en el Talmud (Seder Olam Rabbah) contaban los 490 años desde la destrucción del primer templo por los babilónicos hasta la destrucción del segundo templo por los Romanos, que pondría la destrucción del templo en el 421 a. E.C., en lugar del 587. (R. T. Beckwith, “Daniel 9 and the Date of Massiah's Coming in Essene, Hellenistic, Pharisaic, Zealot and Early Christian Computation,” [“Daniel 9 y la Fecha de Mesías están entrando en los Escenarios, Helenísticos, Farisaico, Zelote y el Cómputo Prematuro Cristiano”] en Revue de

Qumran, Vol. 10: 40, 1981, pp. 531 –32, 539 –40.) Aunque los descubrimientos modernos han hecho tales aplicaciones totalmente

insostenible, ellos todavía encuentran los adherentes. Por ejemplo, vea al Rabino Tovia en Outreach Judaism Study Guide to the

“Lest's Get Biblical!” Tape Series, Live! [“Alcance al Judaísmo. ¡La Guía del Estudio al “Pongámonos Bíblico”! ¡Cintas de Serie,

Viva!”] (Mosnsey, N.Y. Outreach Judaism, 1995), pp. 40 – 41.

6. Para los años 1932 – 1940, los bajorrelieves, las tumbas, y las inscripciones de los reyes, estos expositores pensaron que estos nunca existieron, pero ellos fueron excavados en Persia. (Edwin M. Yamauchi, Persian and the Bible [“Persia y la Biblia”] Grand Rapids: Baker Book House, 1990, pp. 368 – 70.) El qué el Canon Real pone a estos reyes en el orden correcto, también se demuestra por la inscripción descubierta en la pared del palacio de Artajerjes III (358 – 337 a. E.C.), que lee: “Dice Artajerjes el gran rey, el rey de reyes, el rey de los países, el rey de esta tierra: Yo (soy) el hijo de Artajerjes (II) el rey: Artajerjes (era) el hijo de Darío (II) el rey; Darío (era) el hijo de Artajerjes (I) el rey; Artajerjes (era) el hijo de Jerjes el rey; Jerjes (era) el hijo de Darío (I) el rey; Darío era el hijo de Histaspes por nombre.” (E. F. Schmidt, Persepolis I Chicago: University of Chicago Press, 1953, pág. 224.) La cronología absoluta de los reyes Persas aunque antes estaba inexistente hoy día se establecen firmemente por los numerosos textos cuneiformes astronómicos existente de este período.

De paso, la aplicación de la Sociedad Watch Tower de los 490 años está básicamente tan históricamente desatinada como aquéllas otras mencionadas en esta sección. El fechando del año 20 de Artajerjes I al 455 a. E.C., en lugar del 445 está en conflicto directo con varias fuentes históricas, incluyendo varios textos astronómicos. Cuando, por consiguiente La Atalaya del 15 de julio de 1994, en la pág. 30 reclama diciendo: “Según la historia seglar exacta, ese año fue 455 a. E.C.” Esto es groseramente engañador (confróntese con una tergiversación similar en la Descartad!, del 22 de junio de 1995, pág. 8) Ningún historiador secular hoy día fecharía el año 20 de Artajerjes I al 455 a. E.C. (Un examen crítico de la aplicación de la Sociedad Watch Tower de las setenta semanas, está disponible del autor en el capítulo8.)

7. No se discutirán aquí los setenta años para Tiro en Isaías 23: 15 – 18, ya que no se puede demostrar que ellos se refieren al período de la supremacía neobabilónica. Algunos eruditos, de hecho, lo aplican a cerca del 700 – 630 a. E.C., cuando Tiro era controlada por Asiría. Por ejemplo, vea del Dr. Seth Erlandsson, The Burden of Babylon (= Coniectanea Biblica. Old Testament Series 4) (Lund, Sweden: CWK Greeup, 1970), pp. 97 – 102

A. JEREMÍAS 25: 10 12

La predicción original es que Jeremías 25: 10 –12, que se fecha a “el año cuarto de Jehoiaquim hijo de Josías, el rey de Judá, es decir, el primer año de Nabucodonosor el rey de Babilonia” (verso 1) Jehoiaquim (Joacim) reinó por once años en Jerusalén y fue seguido por su hijo Joaquín quien reinó por tres meses. Joaquín a su vez fue seguido por su tío Sedequías en cuyo undécimo año [de reinado] Jerusalén fue desolada. La profecía de Jeremías, entonces, se dio dieciocho años antes de la destrucción de Jerusalén.

Jeremías 25: 10 –12:

Y ciertamente destruiré de entre ellos el sonido de alborozo y el sonido de regocijo, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido del molino de mano y la luz de la lámpara. Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años. ‘Y tiene que ocurrir que, cuando se hayan cumplido setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación —es la expresión de Jehová — por su error, aun a la tierra de los caldeos, y ciertamente haré de ella yermos desolados hasta tiempo indefinido. (TNM ) 8

Tres cosa se predice en esta profecía:

(2) “Estas naciones” tendrán que “servir al rey de Babilonia setenta años”.

(3) Cuando los setenta años se hayan “cumplido” Dios habría, de pedirle cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación… por su error, aun” a la tierra de los Caldeos,

¿Qué éste pasaje nos dice realmente sobre los “setenta años”?

8 La cita es de La Traducción del Nuevo Mundo (TNM) que es basada en el texto Hebreo Masorético (TM). La versión Griega de la

Septuaginta (LXX) dice: “y ellos servirán entre las naciones”, en lugar de: “y éstas naciones le servirán al rey de Babilonia”. En

Jeremías 25: 1 – 12 de la LXX, por alguna razón desconocida, se omiten todas las referencias a Babilonia y al rey Nabucodonosor. Hay muchas diferencias entre el TM de Jeremías y la versión LXX de Jeremías. La LXX de Jeremías es aproximadamente un séptimo más corta que el TM de Jeremías que contiene 3,097 más palabra que la LXX de Jeremías. Varios estudiosos modernos sostienen que la LXX de Jeremías se tradujo de un texto Hebreo que era más antiguo que la tradición del texto representado por el TM de Jeremías, mientras argumentan que el TM de Jeremías representa una revisión posterior y una expansión del texto original, hecha o por el mismo Jeremías, o por su escriba Baruc, o algún editor(es) posteriores. De este modo, con respecto a la predicción de Jeremías que el rey babilónico Nabucodonosor atacaría y destruirían el reino de Judá, estos eruditos encuentran a menudo difícil de creer que Jeremías pudo dar tan concreta y específicas previsiones. Ellos encuentran más fácil aceptar la redacción más general y vaga de la LXX de Jeremías como que esta representa la predicción original, aunque se omiten todas las referencias a Babilonia y el rey Nabucodonosor. Sin embargo, algunos eruditos que han adoptado éste punto de vista han admitido que crea problemas. Sí la profecía original de Jeremías 25: 1 – 12, cual se dio en el cuarto año de Jehoiaquim (Joacim) y se presentó después al rey unos meses más tarde (Jeremías 36: 1 – 36), no contenía ninguna referencia sobre Babilonia y el Rey Nabucodonosor, cómo entonces pudo Jehoiaquim, después de haber escuchado y quemado el rollo con la profecía preguntarle a Jeremías. “¿Por qué haz escrito en él, y dicho: “Sin falta vendrá el rey de Babilonia y ciertamente arruinará este país y hará cesar de él hombre y bestia”?’.” (Jeremías 36:29.

TNM) Siendo que estas mismas preguntas se encuentran en los dos, en el T M de Jeremías y la LXX de Jeremías, la profecía original

debe de haber mencionado al rey de Babilonia explícitamente. El Profesor Norman K. Gottwald cita este verso y dice: “Si el profeta no hubiera en alguna parte abiertamente en su pergamino identificado a Babilonia como el invasor, la réplica mordaz afilada del rey sería difícil de explicar”. ( N. K. Gottwald, All the Kingdoms of the Earth [“Todos los Reinos de la Tierra”] Nueva York, Evanston, and London: Harper & Row, Publishers, 1964. Pág. 251.) Esto indica fuertemente que el T M de Jeremías representa el texto original aquí.

Debe tenerse presente que la versión de los LXX es una traducción que se hizo ciento de años después del tiempo de Jeremías de un texto Hebreo que está ahora perdido, y, como los editores de Bagter, en The Sepuagint Version of the Old Testament [“La Versión de la Septuaginta del Antiguo Testamento”] señalan en la “introducción”, algunos de los traductores de la LXX no eran competentes a su tarea y a menudo insertaron sus propias interpretaciones y tradiciones. La mayoría de los eruditos están de acuerdo con esta observación. La Sociedad Watch Tower, también, da énfasis a esto diciendo: “la traducción griega de este libro [Jeremías] es deficiente, pero eso no menoscaba la confiabilidad del texto hebreo.” — Perspicacia Para Comprender las Escrituras, Vol. 2, 1991, pág. 61.

Para una defensa completa de la superioridad del TM del texto de Jeremías, vea del Dr, Sven Soderund, The Greek Text of Jeremiah (= Journal for the Study of the Old Testament, Supplement Series 47 ) [“El Texto griego de Jeremías. El Periódico Para el Estudio del Viejo Testamento, Serie de Suplemento 47”] Sheffied, England: JOST Press, 1985.

In document Los Tiempos de Los Gentiles Reconsiderados (página 151-154)

Documento similar