ERNEST RENAN
A) CRITICA DEL ORDEN ANTIGUO Y DE LA MORAL.
Nietzsche ve en el cristianismo el fermento de debilitación de Occidente. Según él, el cristianismo no ha hecho más que reanudar, disfrazándolos, los temas del judaísmo, el odio a las clases aristocráticas, el odio a las individualidades superiores. Hace reanudar en el cristianismo todos los traumas de una comunidad judía dominada por los sacerdotes, quienes para ser perpetuamente influyentes necesitan de una masa de oprimidos, de fracasados y de paranoicos. Más que a esta partida de apóstoles de Jesús, Nietzsche acusa directamente a San Pablo de esta transfusión venenosa de judaísmo transformado en cristianismo y trasplantado a Occidente.
¿Qué es entonces el cristianismo? Y Nietzsche responde: "Es la forma decadente del mundo antiguo". Pero hasta llegar hasta sus últimas consecuencias, el Cristianismo ha tenido que engendrar debilitación en el espacio y en el tiempo, así dice seguidamente: "Porque la revolución francesa es la hija y la continuadora del cristianismo... tiene ese mismo instinto hostil a las castas, a la aristocracia, a los últimos privilegios. A consecuencia de la revolución francesa, el socialismo, tiranía extrema ejercida por necios y mediocres, disimula mal su voluntad de negar la Vida".
Así todo se concatena: de Sócrates al cristianismo, de éste a la revolución francesa y de ésta al socialismo, en formas y ropajes diferentes, es el mismo fenómeno de debilitación,- en una palabra: DECADENCIA.
B) VOLUNTAD DE PODER, NIHILISMO Y "SUPERHOMBRE".
Una de las concepciones más hondas en Nietzsche es la "voluntad de poder". Pero la expresión alemana "der Wüle zur Macht" parece que tiene más fuerza, viene a significar la voluntad tensa hacia el poder actuante".
.En qué consiste el poder? Nietzsche dice: "La lucha por la existencia, esa fórmula designa un estado de excepción. La regla es más bien la lucha por el poder, la ambición de tener más y mejor, y más aprisa y más a menudo".
En toda su obra, Níetzsche no razona como filósofo o filólogo simplemente; aporta además sus profundos conocimientos como fisiólogo y como biólogo. Así concibe la historia como biólogo pero rechaza tanto el cientifismo como la religión por su parcialidad y reduccionismo. Para él, la vida no es ni una combinación de partículas elementales ni el capricho de un Ser Sobrenatural. En sus fragmentos póstumos ya mencionados, recopilados por su hermana y por los editores, hasta concluir en la obra intitulada "Voluntad de Poder", dice lo siguiente: "Hay que ver en la vida una organización cualitativa que sólo puede captarse desde el interior. La influencia de las "circunstancias exteriores" ha sido locamente exagerada por Darwin. Lo esencial del proceso vital es, justamente, esa fuerza inmensa que crea las formas "desde dentro", que utiliza, que explota, las circunstancias exteriores". Y continúa: "...Me adhiero al movimiento mecanicista que reduce todos los problemas de la moral y de la estética a problemas de fisiología, éstos a problemas químicos, éstos a problemas mecánicos, pero con la diferencia de que no creo en la materia".
Si rechaza tanto el mecanicismo materialista que describe los fenómenos desde el exterior sin esclarecerlos, y también las simplistas exposiciones religiosas del cristianismo que usan y abusan de la FE como única vía de conocimiento, resulta que para explicar la evolución de la Humanidad tiene forzosamente que existir una fuerza interna que obedezca a una lógica. Para Nietzsche esa fuerza interna no es otra que la Voluntad de Poder (véase también a Schopenhauer), de la cual la vida no es más que una forma particular. La decadencia por lo tanto es un fenómeno psicológico, no un accidente, sino un momento "necesario" de toda la manifestación de la vida. Contra la decadencia nada se puede "una sociedad no es libre de permanecer joven".
No puede impedirse la decadencia, como tampoco se puede mantener una planta, un animal o un hombre en perpetua juventud. En esta certeza sobre la caducidad, en toda la obra de Nietszche se notan las coincidencias con Gobineau en cuanto a la muerte de las sociedades por efectos de los mestizajes raciales. En unos párrafos de "Aurora", Nietszche establece estos principios, así como el posible renacimiento mediante la DEPURACION racial: labor árdua y de tiempo. i UNA TAREA PARA EL FUTURO!
Pero hemos visto también que, sobre el fenómeno de degeneración por efectos raciales, añade -si es que todo no proviene de lo mismo (apuntamos nosotros)- efectos psicológicos. ¿Qué cabe hacer entonces? En lugar de resistir a la decadencia ineluctable y de obrar contracorriente, hay que precipitarla, o al menos mantenerse muy al margen y dejar pasar la marea (ver "Cavalgare el tigre" de Julius Evola). Cuando los valores ya no son vigentes, es preferible que desaparezcan cuanto antes, pero esto último es labor para nihilistas, marxistas y demás chusma.
Puestas así las cosas, pudiera creerse que la visión trágica de Nietszche conduce al suicidio y a la nada. Pero justo en este momento, pasa enseguida a otro plano. Del Nietszche crítico, biólogo, fisiólogo, pasa al visionario: "Lo que cuento es la Historia de los dos siglos próximos. Describo lo que vendrá, lo que ha de venir infaliblemente: el advenimiento del nihilismo. Esa historia puede ser contada ya desde ahora, pues la misma necesidad está manos a la obra". Pero este caos necesita ser sobrepasado, la misma necesidad estará también manos a la obra en el momento oportuno. Nietzsche remata su pensamiento con dos visiones grandiosas: el "superhombre" y el "eterno retorno".
QUÉ ES EL SUPERHOMBRE?
Algo tan complejo de definir y más de comprender hace que Nietzsche sólo pueda explicarlo metafóricamente como decía San Agustín hablando de los dogmas: "Cuando lo pienso lo comprendo perfectamente pero no así cuando pretendo explicarlos. Sin embargo, puede deducirse que, para Nietzsche, el hombre es un ser inacabado, que lo mismo puede tender a la superación que a la regresión-, en el "Zaratustra" dice así: "El sobrehumano es el sentido de la tierra. Yo os lo conjuro, ¡oh hermanos míos!, permaneced fieles a la tierra... El sentido de la tierra es la aceptación de la voluntad de poder, la toma de responsabilidad de la fuerza que está en el hombre". Este "superhombre", desprovisto de dioses, en el futuro tendrá que valerse únicamente de sus fuerzas, sin esperar para él acciones sobrenaturales (ángeles de la guarda). Sin embargo, existe para cada hombre situado así, ante el cosmos, una posible "salvación": aceptar la propia situación, dar un enérgico SI a los hechos y autoafirmarse por la acción, la lucha y la "voluntad de poder".
EL ETERNO RETORNO DE LO IDENTICO
En una célebre parábola, Zaratustra describe las tres metamorfosis del espíritu, que coinciden evidentemente con los diferentes estados que el hombre ha adoptado en cada uno de los ciclos históricos: el espíritu se torna camello, en este caso es una bestia de carga que se pone de rodillas para llevar la carga más pesada, que le aplasta y avasalla (esta etapa puede coincidir con el periodo que va desde la Revolución Francesa hasta principios de nuestro siglo, aunque no se trata de dar una cronología exacta, sólo una situación de lugar). Luego el espíritu del camello se convierte en el espíritu del león. Este es el enemigo del último año y del último Dios: quiere medirse con el "gran dragón". El nombre del gran dragón es "debes", pero el alma del león dice "quiero". Todos los valores han sido creados en el pasado y la suma de todos ellos soy "yo" (el "gran dragón" significa las viejas normas que perduran y en las que nadie cree realmente: religión, ética, moral, etc). El león se rebela, se liberta y esa actitud de negación y de destrucción corresponde a la actitud nihilista. Pero si el león es capaz de destruir, en cambio no crea valores nuevos (véase lo que hemos dicho anteriormente sobre el trágico protagonismo que tienen asignados anarquistas y marxistas en la actualidad). La creación de estos nuevos valores será obra del NIÑO.
"Porque el niño es inocencia pura y olvido, nuevo comienzo, juego, rueda que se mueve sola, primer móvil y afirmación santa". Así es como con el retorno a la infancia será la auténtica evolución, con la superación del hombre por el "superhombre".
No es posible acercarnos verdaderamente a la filosofía de Nietzsche olvidando esta teoría para él esencial del "eterno retorno" y, por contra, son numerosos los que no la tienen en cuenta, con lo cual toda su filosofía se reduce en este caso a crítica y destrucción simple. Así se comprende que el nihilismo haya podido "adjudicárselo ".
Nietzsche había intentado dar a esta teoría un fundamento físico y metafísico y en 1882 hubiese querido, con ese propósito, emprender nuevos estudios. Ello no le fué posible debido a que la enfermedad que acabaría con él ya le estaba debilitando. Sin embargo, en la obra cumbre que preparaba. "Transvaloración de todos los valores", cuya primera parte logró escribir en "El Anticristo" y los apuntes restantes -póstumos- que configuran "La voluntad de poder", aparecen varios intentos para darle solidez y continuidad: "El mundo sería un ciclo que
ya se habría repetido un número infinito de veces y cuyo juego se desarrollaría infinitamente". "El movimiento circular no es devenido, es la ley original, al igual que la masa de fuerzas es la ley original sin excepción, sin infracción posible".
Como puede adivinarse, se trata de una teoría cósmica. Aquí hay que distinguir entre una teoría cósmica y una teoría científica. Una teoría científica sólo atañe a determinados fenómenos en muchos casos aislados de otros, sin ningún nexo en cuanto a la esencia de la existencia. En cambio, una teoría cósmica abarca globalmente al ser en su totalidad. Los filósofos presocráticos, cuyo pensamiento tanto influyó en Nietzsche, no eran científicos en el sentido moderno de la palabra. "El sabio es un tipo ajeno a esta época que ignora también la especialización de las ciencias. Lo que aparece son tentativas de dominar el universo por el pensamiento".
Pero ¿qué es lo perecedero y lo eterno en esta ley cíclica? Y Nietzsche responde: "Lo que es ajeno a lo mismo, lo transitorio, los fenómenos de degeneración, de decadencia y de caducidad. Su masa puede cubrir un cierto tiempo las fuerzas de la voluntad de poder, mas no las altera. El eterno retorno de lo mismo no es otra cosa que la promesa del eterno surgimiento de la juventud".
En el momento en que en Europa y en Occidente en general, toda literatura y todo ensayo sólo se reduce a la crítica, Nietzsche sobrepasa esta corriente y afirma que la vida y el pensamiento sólo pueden ser salvados por la vuelta a las antiguas fuentes (anteriores al cristianismo, se entiende) del pensamiento occidental.
Este pensamiento ha sido seguido posteriormente especialmente por Martín Heidegger. Spengler, cuando escribe su monumental "Decadencia de Occidente", no puede menos que tenerla muy presenta. Es también la ley básica de los esotéricos, con René Guénon y Julius Evola como máximos exponentes. Vintila Horia, el gran pensador rumano afincado en España es, hoy por hoy, en nuestra Patria, el hombre que más lejos ha llevado este pensamiento, aunque desde una perspectiva católico integrista, aunque parezca contradictorio si se mira superficialmente. Pero donde más vigor está tomando esta corriente es indudablemente entre los pensadores franceses - antes "intelectuales" del marxismo - con lo que hoy ya es una fuerza pensante de importancia considerable LA NUEVA FILOSOFIA, y en especial, y anterior a éstos como auténticos "precursore" en este siglo y en Francia, los componentes y colaboradores de las prestigiosas revistas francesas 'Nouvelle Ecole" y "Etudes et Recherches". De esta última. y como síntesis, y broche de lo que acabamos de exponer, entresacamos un párrafo de un artículo de Alain de Benoist: 'Ya no hay absoluto, pero no podemos vivir sin lo absoluto, sin algo que nos traspasa y que motiva cada uno de nuestros comportamientos. Nadie se libra del problema de su trascendencia. Pero, sobre todo, por primera vez, somos conscientes de qué se trata: conscientes de la relatividad de las normas y conscientes de su necesidad. De ahí deriva el que solo podrá nacer una nueva objetividad de una subjetividad "heroica", de una subjetividad afirmada conscientemente como norma para algunos, con tal poder que termine pareciendo natural a todos. ¿Es realmente sobrehumana la resolución de semejante contradicción? Sin duda. ES QUE HA LLECADO EL MOMENTO DE SOBREPASAR AL HOMBRE POR LO ALTO". J.L.T.
H. TAINE
Taine había nacido el 12 de abril de 1828 en las Ardenas. Tras unos primeros años de dificultades y de debilidad física, habiendo cursado sus estudios normales en la universidad, fue concienciándose, ya en París, de la preocupación por la historia y la filosofía, que constituirá la base de toda su obra. De una cultura enorme, que le reconocieron sus contemporáneos, sus estudios responden a una auténtica vocación, pudiendo decirse que vierte toda su personalidad en sus obras más destacadas. Principalmente, "Historia de la Literatura Inglesa" (1864) y "Orígenes de la Francia Contemporánea" (1871-1894). Merecen recordarle as¡ mismo obras tan decisivas como "Filosofía del Arte" (1865), "Filosofía del Arte en Italia" (1866), "Del Ideal en el Arte" (1867), "Ensayos de crítica y de Historia" (1855), etc.
Su tesis principal es la de que la historia de un pueblo no es algo voluble y casual, sino que viene claramente determinada por unas constantes fijas; éstas son la raza, el suelo, la geografía. De su Filosofía del Arte es la afirmación: "Las producciones del espíritu humano, como las de la Naturaleza, sólo pueden explicarse por el medio que las produce"-, el medio es la causa de las características de la raza y del momento histórico. Estudiar los hechos deslabazados no conduce a nada, pero estudiar la raza y sus características y los condicionantes geográficos en que se desenvuelve, originará el conocimiento inmediato y profundo de la historia y dará pie para adivinar el eje de su evolución. Contra las tendencias en boga, incluso al margen de Hegel, Taine acude a la investigación de las leyes concretas que condicionan el desarrollo de los hechos y la evolución de los hombres. Llega así a la sangre y a la tierra. Parte del positivismo, pero acepta la metafísica.
Sobre un tal esquema, Taine realizó estudios de diversos pueblos (Grecia, Paises Bajos, Renacimiento, etc.), consagrándose como primer historiador. Sainte-Beuve diría de su método: "En Taine todo tiene la regularidad de una ciencia positiva, de un análisis exacto y riguroso, dominado y coronado por una lógica inexorable; si observa y recoge los detalles, no es sino para poder formular las leyes".
En su obra, menos conocida, "Del sufragio universal y de la manera de votar" (1871), se pregunta sobre las posibilidades del sistema del voto, sin rechazarlo definitivamente. En sus "Orígenes" escribiría: "Diez millones de ignorantes no hacen un saber". Taine no votaría ni haría uso de su voto, ya que ninguno de los partidos le convencía. Desengañado de los políticos y las votaciones, se diría a sí mismo que éstas nada prueban, y escribirá que para determinar la Constitución de un pueblo lo importante no es que una votación la refrende, sino que ésta se adapte a la idiosincrasia de la raza, la historia y los condicionantes del pueblo que ha de mantenerla. "La forma social política en la que un pueblo puede regirse no está sometida a su arbitrariedad, sino que viene determinada por su carácter y su pasado",
"Taine era considerado con verdadera veneración", ha escrito Rodriguez Aranda, recordando su influencia en el pensamiento y las letras francesas. Muy conocida su obra en vida del autor, su influencia sobre los pensadores e historiadores de entre siglos fue enorme, pudiéndosele considerar precursor de la concepción contemporánea de la historia y de la filosofía de la historia. Muerto en 1893, Taine se convertirá en uno de los maestros más reconocidos y estudiados a lo largo de toda la primera mitad de nuestro siglo. Su mérito -sólo silenciado por las trágicas consecuencias de la represión iniciada en 1945- es el de haber comprendido la importancia de la genética, de la raza y el entorno geográfico, en la evolución de los pueblos. J.T.