• No se han encontrado resultados

INTELECTUALES COMPROMETIDOS

In document Thule - La Cultura de La Otra Europa (página 165-167)

Varios de los mejores pensadores y artistas, no sólo se declararon partidarios del Movimiento Nacional, sino que formaron parte de su política falangista.

Ernesto Giménez Caballero es, sin duda, el más famoso de los intelectuales falangistas. Nace

en 1899, se inicia combatiendo la burguesía y la dictadura de Primo de Rivera, que le perseguirá por sus "Notas marruecas de un soldado".

Funda la "Estafeta Literaria", revista formidable, rebelde contra el sistema, anticonformista, como siempre lo ha sido Giménez Caballero. Se afilia a las JONS de Ramiro de Ledesma y en 1932 escribe su obra principal:

"Genio de España", obra mística de amor a la patria y al imperio. "¡Sed católicos e imperiales!" España es un imperio, no solo de tierras, es un imperio de ideas, de ideal y espíritu.

La guerra le coge en Madrid, y tiene que escapar hacia la zona nacional, donde se hará alférez provisional.

Es uno de los poquísimos intelectuales que aun se mantiene en pie, luchando y defendiendo los mismos principios que siempre integraron su pensamiento. Ha sufrido la traición de todos y el abandono y la burla de los que cambiaron la chaqueta. Pero sigue en pie contra "El genio del ORO, el dios del dinero, del capitalismo, de la Banca, ese Dios que se alió al Dios de Israel para su política financiera en el mundo".

Agustín de Foxa, diplomático catalán, fino poeta y dramaturgo. Cotidiano en la tertulia "La

Ballena Alegre", a la que asistían Ridruejo, José Antonio y Quadra Salcedo, fue falangista desde el primer día.

Editó "Madrid de corte a Checa" contra el marxismo, colaboró en todas las revistas nacionales, como "Vértice". Fundó "Legiones y Falanges" en Roda, donde colaboraron escritores como Azorín, Cela, Eugenio Montes, A. Marquerie, etc.

Victor de la Serna, hijo de la escritora Concha Espina, y escritor como ella, se unió a Falange

desde la fundación.

Fue nacionalsocialista y gran admirador de Adolf Hitier, al que a su muerte, el 2-5-45, en "Informaciones", dedicó su despedida: "Un enorme ¡Presente! se extiende por el ámbito de Europa por Adolf Hitier, hijo de la iglesia católica, que ha muerto en defensa de la cristiandad".

Eugenio Montes, poeta, hombre sensible y exquisito, de habla perfecta y estudioso del idioma.

Enamorado de nuestra lengua y literatura, vivió largos años, siendo paladín de nuestro buen hablar desde su residencia en Italia. Militó de joven en "Acción Católica", amigo de Maeztu, se afilió a Falange. Amigo de José Antonio, le dedicó una fina poesía a su muerte. "Quiebra de la democracia, que ya no es ni popular, quiebra del liberalismo ante la exigencia clamorosa de mandamientos y dogmas".

García Valdecasas: Diputado por la "Asociación al servicio de la República", de Ortega, se une

a la Falange desde su fundación. Director del "Instituto de Estudios Políticos" de la FET, apoya desde su revista las tendencias totalitaristas y racistas de Pareto, Sombart o Carl Schmitt. Un escritor excepcional: Wenceslao Fernández Flores. Como figura destacada entre los escritores de esta generación maldita, no podía faltar el humorista y novelista Fernández Flores, gallego, hombre tierno y sentimental pese a ser humorista. Un humor sarcástico e irónico, triste en el fondo, como en sus "Tragedias de la vida vulgar".

Políticamente se hace famoso por sus crónicas en el ABC, bajo el título "Impresiones de un hombre de buena fe", donde efectúa una crítica feroz e incisiva de la democracia y el parlamentarismo, tanto de la derecha como de la izquierda. Se ganará el odio de toda la clase política profesional y el aprecio del hombre de la calle, llegando a ser tremendamente popular. En 1936 la guerra le coge en Madrid estando seguro de que lo matarían de caer en manos de la República, se refugia en una embajada. De esta odisea, de los primeros días escondidos, de los "paseos" y las Checas, de la chusma marxista y la cobardía burguesa, escribirá una gran obra, desconocida como las demás, "Una isla en el mar rojo".

Fue canjeado después y pasó así a la zona nacional, donde luchó siempre contra el marxismo y el capitalismo, hasta su muerte en 1964.

Algunas de sus frases nos darán una idea de ese humor sarcástico que le caracterizó:

"El Parlamento, contra lo que parece indicar su nombre, no se ha hecho para hablar. En el Parlamento no hablan más que unos contadísimos señores --los jefes de grupo -, y aun estos nunca arreglan los pleitos en el salón de sesiones, sino en conferencias reservadas en sus domicilios o en el despacho del presidente o de los ministros.

Ante el público no les es permitido más que frases de borrosa significación, tales como : "Servimos los intereses del país". "Es preciso guardar un silencio patriótico". "¡Ah señores!" "Nuestro probado amor a las esencias democráticas", etc. Luego hay una muchedumbre de diputados y senadores que ni siquiera eso pueden decir.

Tan sólo les es permitido producir rumores. Cuando un jefe de grupo pronuncia cualquiera de las frases que hemos consignado, ellos hacen: " ¡Oooh! ¡Uuuh!" ("Impresiones de un hombre de buena fe").

"Desde hace algunos años, nuestros gobernantes, lo mismo los de las derechas que los de las izquierdas (porque bien sabido es que sólo les diferencian los nombres), cuando necesitan dinero para cualquier necesidad nacional, deciden:

- Lo sacaremos de los teatros.

Salvo rarísimas excepciones, nuestros políticos son gentes de inteligencia inferior y de sensibilidad artística nula" ("Impresiones de un hombre de buena fe").

In document Thule - La Cultura de La Otra Europa (página 165-167)