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El día del juicio en Edén

La imagen bíblica del día de Jehová, el día del juicio, comienza (como naturalmente debemos suponer) en Génesis. Desde el mismo comienzo del relato de la creación, se nos dice que Dios creó la luz y la llamó día (Gén. 1:2-5). Debemos reconocer exactamente lo que sucedió en ese momento. Como vimos en el capítulo 7, Dios flotaba sobre la creación, envuelto en la gloriosa luz de la Nube, resplandeciente como la Luz original (ver Juan 1:4- 5). Esto significa que, cuando Él creó la luz, fue como una imagen-espejo, una especie de "copia" de sí mismo. Por consiguiente, desde el principio, se nos enseña a asociar el día y la luz con Dios. Esta asociación básica se desarrolló y se llevó adelante durante todo el resto de la semana de la creación, como el primero de dos conceptos importantes para entender la idea bíblica de día: el día está en la imagen de Dios.La luz del día es un recordatorio de la brillante e inaccesible luz de Dios (1 Tim. 6:16). Por esta razón, el sol y el amanecer se usan en la Biblia como símbolos de Dios y su venida(Sal. 84:11; Isa. 30:26; 60:1; Mal. 4:2; Luc. 1:78-79; Efe. 5:14; 2 Ped. 1:19; Apoc. 1:16).

El segundo concepto es que el día es el tiempo de la evaluación judicial, por parte de Dios, de sus criaturas, cuando todas las cosas sean juzgadas por Él. Aquí Moisés registra siete actos de ver (evaluación) y declarar: Dios vio que era bueno" (Gén. 1:4, 10, 12, 18, 21, 25), culminando con la séptima declaración: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en

gran manera" (Gén. 1:31). Esta declaración nos lleva directamente al resumen y a la conclusión:

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos(Gén. 2:1-4).

El hecho de que Dios "reposó" el séptimo día es parte importante del tema del juicio sobre el día, porque habla realmente de su entronización en el cielo, inspeccionando y juzgando su creación desde su trono en la Nube de Gloria. De hecho, al sentarse en el trono se le llama a menudo un "reposo" en la Escritura (1 Crón. 28:2; Sal. 132:7-8, 13-14; Isa. 11:10; 66:1).

Por eso, cuando pensamos en el día, debemos pensar primero en la luzde Dios en el mundo; segundo, debemos pensar en el juicio de Dios sobre el mundo. En otras palabras, el mero primer "día de Jehová" era también el mero primer día. Es más fácil para nosotros ver todo esto cuando leemos Génesis 1a la luz de otros pasajes bíblicos, pero tenemos que recordar también que estaba implícito en el texto desde el principio.

Hay otro pasaje al comienzo de Génesis que informa nuestra interpretación del contenido del "día de Jehová". Vimos en un capítulo anterior que, cuando Adán y Eva pecaron, oyeron el sonido característico de la Nube de gloria resonando como un tren expreso a través del huerto: la retumbante voz de Jehová causada por el batir de las alas de ángeles. La traducción literalde ese versículo dice:

Y oyeron la voz de Jehová que recorría el huerto como el Espíritu del día, y el hombre y su mujer se ocultaron de la presencia de Jehová entre los árboles del huerto(Gén. 3:8).

En otras palabras, Adán y Eva oyeron el sonido que la Nube hace cuando Dios viene como "el Espíritu del día", cuando viene como lo hizo en el principio, en juicio. Hay que admitir que esta interpretación del texto significa la muerte para aquel himno pietista-evangélico "In the Garden" [A Solas al Huerto Yo Voy] (este hecho por sí sólo hace a esta interpretación especialmente atractiva). Dios no se paseaba en las tardes a través del huerto, contrariamente a las sentimentales reflexiones de poetas evangélicos de tercera categoría. Cuando llegó el juicio a Adán y Eva, llegó en forma de la Nube de gloria: con luz enceguecedora, calor abrasador, y ruido ensordecedor - el Espíritu del día.

Por consiguiente, el día de Jehová está definido por la Escritura en términos de la Nube de gloria: "Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será(Eze. 30:3; ver Joel 2:1- 2; Sof. 1:14-15). Donde está la Nube, allí está el día de Jehová, cuando Dios está manifestando su juicio.

Esto hace que nuestra comprensión del día de Jehová dé un salto de un millón de años luz hacia adelante. Más que meramente una referencia al fin del mundo, debería entenderse más bien en los mismos términos que tantos otros conceptos de la Escritura: definitivamente, progresivamente, y finalmente. El día definitivoocurrió al principio, el primer día (sería más preciso decir que la semana entera fue el día definitivo, en siete etapas). Pero también vemos el día revelado progresivamente, en los juicios históricos de Dios. En un sentido final, último, se nos dice que el último día vendrá cuando Dios juzgue finalmente todas las cosas.

Día de nublado

Tan pronto vemos la conexión entre la Nube y el día de Jehová - que el día de Jehová es la Nube de Gloria que viene en juicio, y que la Nube es el día de Jehová en acción - un gran número de ideas bíblicas comienza a encajar en su lugar. Por ejemplo, los israelitas experimentaron el día de Jehová en las orillas del Mar Rojo, cuando la Nube descendió (Éx. 13:21-22) y se detuvo entre ellos y los egipcios. Para el pueblo del pacto, la Nube era Luz y salvación, pero para los egipcios, era oscuridad (Éx. 14:19-20), que causó completa destrucción (Éx. 14:24-25). La venida de la Nube era la venida de Jehová como el "Espíritu del Día" en juicio. Y el juicio, como la Nube, tiene dos aspectos: vindicación y protección de los fieles, por una parte, y destrucción de los enemigos de Dios, por la otra. En juicio, Dios trae tanto salvación como ira, tanto oscuridad como luz.Esto es lo que Amós quiso decir cuando se dirigió al apóstata pueblo del pacto de su tiempo, el pueblo que esperaba que la llegada del día de Jehová les protegería de sus enemigos. El problema era, como Amós señaló, que el pueblo de Dios se había convertido en el enemigode Dios.

¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad que no tiene resplandor?(Amós 5:18-20).

Los profetas bíblicos vieron que el día de Jehová se cumpliría en todos los juicios redentores de Dios en la historia contra las naciones desobedientes: era el divino "día de pasar la factura" a Judá, cuando los impíos serían

aniquilados y los justos salvados y bendecidos (Isa. 2-5; Joel 1-3); era también el día en que Edom sufriría la venganza de Dios por medio de sangrientas matanzas, en fuego y azufre, y en desolación, mientras el pueblo de Dios es "reunido" con él en seguridad (Isa. 3:4); el día en que la gran espada de Dios se llenaría de sangre de los egipcios (Jer. 4:6); en realidad, "el día de Jehová se acerca a todas las naciones" (Abdías 15). Cuando ponemos juntos todos estos pasajes y textos como Sofonías 1 y Salmos 18, se hace notablemente claro que el término profético Día de Jehová significa Juicio - un juicio que resulta tanto en la destrucción de los impíos como en salvación de los justos.

Por eso se usa también para describir el primer advenimiento del Salvador. En su última revelación del Antiguo Testamento, Dios dijo: "He aquí yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición" (Mal. 4:5-6). Tanto el ángel Gabriel (Luc. 1:17) como el Señor Jesús (Mat. 11:14) citan este versículo como cumplido en el ministerio de de Juan el Bautista. "En el Espíritu y el poder de Elías", Juan debía involucrarse en el ministerio restaurador de traer los rebeldes hijos de Israel de vuelta a la piedad de sus padres, haciendo volver "los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Luc. 1:17). Pero, advirtió el Señor, si el pueblo no se volvía de su apostasía para el tiempo del "día de Jehová, grande y terrible", Él "vendría y golpearía la tierra con maldición". Esta palabra maldición (o interdicción) era un término técnico en la Escritura, usada para denotar que ciertos objetos y hasta ciudades enteras eran tan aborrecidas por Dios que debían ser puestas "en interdicción", para ser completamente destruidas por medio del fuego del altar de Dios - ofrecidas como "holocausto completo" (ver Deut. 13:16). Eso es exactamente lo que sucedió en el siglo primero. Vino "Elías", pero el pueblo no se arrepintió; así que, cuando llegó el gran día de Jehová, la tierra entera fue puesta en interdicción, dedicada por completo para ser destruida.