La clave para la interpretación del capítulo es lo que Juan nos dice sobre lo que él llama la primera resurrección:
vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años(Apoc. 20:4-6).
En primer lugar, podemos despachar la posición amilenial en seguida, señalando lo obvio: esta es una resurrección,un levantarse nuevamente de los muertos. Es maravilloso morir e ir al cielo pero, para lo que eso sirve, no es una resurrección. Este pasaje no puede ser una descripción del estado de los santos incorpóreos en el cielo; además, el contexto en general ocurre en la
tierra(ver. v. 7-9).
Segundo, sin embargo, ésta no esuna resurrección corporal. Juan nos da una pista en el sentido de que quiere decir algo especial al llamarla la primera resurrección. ¿Qué podría significar esto? En un capítulo anterior, vimos que sólo hay una resurrección corporal, en el fin del mundo. Para encontrar la respuesta, regresamos nuevamente a Génesis, que nos habla de la primera muerte:"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Gén. 2:16, 17). Como sabemos, Adán y Eva no murieron físicamente el día que comieron del fruto prohibido. Pero ése fue el día de su muerte espiritual, su alejamiento de Dios. Esta muerte espiritual fue heredada por los hijos de Adán y Eva, de modo que nacemos "muertos en delitos y pecados" (Efe. 2:1). La primera muerte es esta muerte espiritual. Y por eso, la primera resurrección es espiritual también:
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo
(por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús(Efe. 2:4-6; ver Col. 2:11- 13; 1 Juan 3:14).
Es la resurrección corporal, física, la que tiene lugar en el día final, cuando "habrá ciertamente una resurrección tanto de los justos como de los injustos"
(Hech. 24:15). Pero, ¿habría usado Juan el término resurrección en dos sentidos radicalmente diferentes en el mismo pasaje? Ciertamente, y con excelente precedente, porque Jesús mismo lo hizo así, en otro pasaje registrado por Juan:
tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán ... No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuado todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (Juan 5:24-25, 28-29).
Los que creen en Él son ahora partícipes de la primera resurrección, dijo Jesús; y algún día, todos los hombres, justos e injustos, se levantarán de sus tumbas. La primera resurrección es espiritual y ética, nuestra regeneración en Cristo y unión ética con Dios, nuestra re-creación a su imagen. Esta interpretación es confirmada por la descripción en Apocalipsis de los que participan en la primera resurrección: son bienaventurados y santos; la segunda muerte no tiene poder sobre ellos; son sacerdotes (Juan comienza el Apocalipsis informándonos que todos los cristianos son sacerdotes: Apoc. 1:6); y
reinan con Cristo(la Biblia dice que ahora estamos sentados con Cristo, reinando en su reino: Efe. 1:20-22; 2:6; Col. 1:13; 1 Ped. 2:9). El mayor error al tratar con este pasaje es no reconocer que habla de las realidades presentes de la vida cristiana. La Biblia es clara: hemos sido resucitados para vida eterna y reinamos con Cristo ahora, en esta era. La primera resurrección está teniendo lugar ahora. Y, por necesidad, esto significa que el milenio está teniendo lugar ahora también.
El encadenamiento de Satanás
Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
El encadenamiento del dragón expresa en lenguaje simbólico, profético, gran parte de lo que hemos visto en capítulos anteriores: la derrota de Satanás por Cristo. El ángel (mensajero) con la autoridad para controlar el abismo es el Hijo de Dios (ver Apoc. 1:18; 10:1; 18:1), que "apareció para destruir las obras del diablo" (1 Juan 3:8). Como ya hemos observado, nuestro Señor comenzó a "atar al hombre fuerte" durante su ministerio terrenal (Mat. 12:28- 29). El Nuevo Testamento (ver Lucas 10:17-20; Juan 12:31-32; Efe. 4:8; Col. 2:15; Heb. 2:14) hace énfasis en que Satanás fue definitivamente derrotado en la vida, la muerte, la resurrección, y la ascensión de Jesucristo. Y es derrotado diariamente en la experiencia de los cristianos,
cuando le resistimos (Sant. 4:7) y proclamamos la palabra de Dios (Apoc. 12:11). ¡El reino ha venido!
Debemos notar, además, el sentido específicoen el cual se dice que Satanás es atado: es con referencia a su capacidad para engañar a las naciones. Antes de la venida de Cristo, Satanás controlaba las naciones. Pero ahora su dominio mortal ha sido hecho añicos por el evangelio, al difundirse las buenas nuevas del reino por todo el mundo. El Señor Jesús envió al apóstol Pablo a las naciones gentiles "para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados" (Hech. 26:18). Cristo vino a "regir los gentiles" (Rom. 15:12). Que Satanás haya sido atado no significa que todas sus actividades hayan cesado. El Nuevo Testamento nos dice específicamente que los demonios han sido desarmados y atados (Col. 2:15; 2 Ped. 2:4; Judas 6), pero todavía están activos. Es sólo que su actividad ha sido restringida. Y, a medida que el evangelio progresa en todo el mundo, su actividad estará más y más limitada. Satanás es incapaz de impedir la victoria del reino de Cristo. Venceremos (1 Juan 4:4). "Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios, y ellos oirán" (Hech. 28:28). Satanás será aplastado bajo nuestros pies (Rom. 16:20).