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Fotografía 19� Tomada del documental buses en mi casa (2013)

Si consideramos la estación del MIO como un espacio de representación, creemos que su ritualización no puede entenderse al margen de las relaciones de poder que surgen allí� De un lado, están las normas cívicas, promovidas por los empleados del MIO y los vigilantes de la estación y, de otro, están los acuerdos tácitos de quie- nes viven en el barrio� Durante largo tiempo, fueron los niños quienes decidieron cómo usar ese espacio, gracias a la complicidad de los vigilantes y los usuarios� Luego apareció la norma, encarnada en placas de cristal, para que la estación tuvie- ra un único uso� Pareciera que la planeación del espacio ocurre cuando se necesita tapar algún hueco urbano que no le combina a la remodelación de las ciudades� Así, el uso de la calle se instrumentaliza�

Pero para mantener el equilibro del espacio público, tendría también que mante- nerse el equilibrio del espacio privado� Por eso, la familia, como unidad mínima de la sociedad, debe ser capaz de enseñar y reproducir las buenas normas para la estabilidad de la sociabilidad� Además, como afirmaba Delgado, no bastaría con que la familia reprodujera las normas de buena conducta, sino que además lo hi- ciera al estilo de la clase media; de la clase tibia� Si lo anterior no se puede lograr,

Fray Damián: espacio instrumental ⁄ 79

habría que indagar en cuál es la gestión del Estado para estabilizar la sociabilidad propia del espacio urbano�

Lefebvre (1974:220) afirma que “el capitalismo ya no se apoya solamente sobre las empresas y el mercado, sino también sobre el espacio”� De ser así, nos inquieta pensar cuál es la razón para que los habitantes de Fray Damián, y de los que viven en los barrios marginados del Centro de la ciudad, no puedan acceder a espacios públicos pensados para su bienestar� Si las calles de La Olla y las casas deterioradas de Fray Damián son la expresión más desvergonzada de la modernidad es porque al capitalismo le resulta útil que en las ciudades haya lugares marginados� El tiem- po en lugares como Fray Damián se detiene� Las horas pasan y las mellizas duer- men� Los habitantes de la calle escarban en las basuras; fuman bazuco y el ciclo se repite hasta finalizar el día� Muchas veces las madres de la familia de Fray Damián no se enteran de las elecciones presidenciales y mucho menos de las de alcaldía� Cuando en Colombia se celebra el día de la independencia, en la casa miran por televisión los juegos pirotécnicos y en el barrio sacan la bandera�

Tendríamos que pensar, también, en las implicaciones que tiene la ejecución de un proyecto urbanístico como Plan Paraíso: ¿a cuáles actores sociales involucra y cómo define a qué actores sociales involucrar? A mediados de 2010, un comunica- do de prensa de la EMRU –Empresa Municipal de Renovación Urbana- informó, a través de su sitio web, cuál iba a ser el alcance del proyecto y quiénes se iban a beneficiar� Según el comunicado, para las 3�072 personas que viven en los barrios San Pascual, Fray Damián, San Bosco y El Calvario, se había:

diseñado un plan de intervención social debido a que en los estudios reali- zados se había encontrado que hay una población que no está vinculada al reciclaje, ni al delito, ni a la droga sino que vive allí porque tiene una opor- tunidad de vivienda económica que no consigue en otra parte de la ciudad� Para ellos habrá unos programas concretos para que sigan cerca al Centro� [En línea: http://www�emru�gov�co/renovacion/archivos/paraiso�pdf, consultado en septiembre de 2010]�

Lo que nos resultaba inquietante era saber cuál iba a ser el paradero de las perso- nas vinculadas al “reciclaje, al delito y a las drogas”� A mediados del 2013, cuando La Alcaldía abrió paso a una de las etapas del Plan Paraíso, la policía desalojó a cien- tos de personas que vivían en los cuatro barrios, entre ellas población vinculada a las actividades mencionadas, lo que causó un fenómeno de desplazamiento en el interior de la ciudad� Cuando la renovación urbana define qué sujetos pueden gozar de la ciudad, también define cuál es el papel que deben desempeñar� Es allí donde se establece una separación entre la dimensión citadina y la dimensión ciudadana, dentro de la vida cotidiana de los actores (Velásquez, 1997)� La familia de Fray Damián puede practicar la calle e incidir en el espacio conforme lo andan; sin embargo, según avance la renovación, serán cada vez menos las oportunidades en las que podrán tomar decisiones que afecten su entorno�

80 ⁄ Fronteras simbólicas

Con esto, no creemos que no se pueda pensar en un plan de recuperación del Centro de Cali� Como lo dice Oscar Lewis (1963:17), seríamos bastante ingenuas si pensáramos “la pobreza como una defensa que perpetúa las formas de vida contra la incursión de la civilización”� Pensamos, más bien, que los proyectos de renova- ción urbana no pueden realizarse al margen de los conflictos sociales propios de las personas que producen el espacio público, así como tampoco pueden concebir la pobreza como un fenómeno natural, sino como un problema que “sugiere anta- gonismos de clase y necesidades de cambios” (Lewis, 1963: 17)� Tales necesidades no podrían suplirse solamente con asfalto y ordenamiento urbano�

Fronteras